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La sexualidad masculina, el acoso, y la educación del respeto

28 Oct

Acoso

Durante mi viaje a Irán, tuve una conservación muy interesante con una chica que trabajaba en un mausoleo religioso. A pesar de su joven edad, era profundamente creyente y llevaba todo el cabello, cuello y brazos cubiertos por un chador. Cuando cogimos un poco de confianza, le hice la pregunta que me intrigaba: ¿por qué iba tan tapada? ¿porque lo decía el Corán o por las tradiciones de su pueblo? ¿Y qué pensaba de las chicas que llevaba el pelo a descubierto? Me contestó que Dios creó la mujer más sensible y al hombre más vicioso, para protegerse de las miradas lujuriosas del hombre y de los acosos verbales y físicos, la mujer tenía que cubrirse las partes más sensuales para no despertar los instintos más primitivos del hombre.

Durante los últimos años, en muchos países occidentales, para que las mujeres se sientan más seguras y cómodas, algunas feministas también han creado servicios, espacios y eventos solo para mujeres, como transporte, escuelas, gimnasios y conciertos. He pensado, ¿su excusa para separar a los sexos no es la misma a la de la iraní religiosa?

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En los países musulmanes, algunos opinan que la mujer se tapa para “protegerse del acoso”.

El acoso sexual es un hecho

Tenemos que reconocer un hecho: durante toda la historia, las mujeres han sufrido acoso  y abusos sexuales, tanto en el trabajo, en la calle como en cualquier ámbito público. Lamentablemente, muchos hombres abusan de su poder para pedir favores sexuales, o hacen sentir incómodas a las mujeres para satisfacer su impulso sexual. Pero hasta ahora, en la mayoría de las culturas, las medidas tomadas para proteger a las mujeres caen en las siguientes 3 categorías:

1) obligarlas a taparse para no despertar deseos

2) segregar los sexos para crear un espacio “seguro”

3) Que la mujer siempre esté acompañada por una figura masculina, sea su padre, hermano o marido, que la protege de las agresiones.

Todas las medidas no han conseguido nada más que aumentar la desigualdad y desconfianza entre hombres y mujeres porque todas parten de un principio común: el hombre es acosador en su naturaleza y no va a cambiar, y la que tiene que modificar su comportamiento es la mujer.

Este año, creo que uno de los mayores logros es que en Francia ha aprobado por primera vez una ley que castiga con multas a los que abordan a las mujeres de modo agresivo por la calle. En Hollywood, tras el escándalo del productor Harvey Weinstein, las mujeres ya no guardan silencio y salen a denunciar sus agresores. Por primera vez, el dedo está señalando al acosador y no a la víctima: es él que tiene que cambiar.

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¿Cuestión de sexualidad o educación?

En mi opinión, la causa de agresiones sexuales no es que el hombre sea por naturaleza más agresivo, vicioso y salido que la mujer, sino la falta de respeto a voluntades ajenas. Y que hasta hace muy poco, la sociedad lo ha consentido.

Tanto hombres y mujeres somos seres sexuales con deseos, impulsos y fantasías. En mi caso personal, reconozco que tengo una sexualidad muy agresiva. Cualquier imagen de una figura femenina sugerente me puede despertar deseos muy salvajes. Pero jamás en mi vida he metido mano a una desconocida o dirigido una palabra sobre su físico, tampoco se me he planteado imponer mis impulsos sexuales a nadie por la fuerza, por una simple cuestión de respeto. No solo hacia la mujer, sino hacia cualquier ser humano.

Durante tantas décadas, siglos y milenios, bajo la excusa de que “los hombres son así”, la sociedad no ha condenado con suficiente rigor el acoso sexual y el sistema judicial tampoco, así los agresores se han quedado con total impunidad, sobre todo cuando pertenecen a una jerarquía social más alta. Pero por esta misma razón, creo que con sanciones legales, educación y concienciación, sí que podemos evolucionar como sociedad. Y el primer paso es dejar de estigmatizar a las víctimas.

Me niego a creer el determinismo que por la culpa de instinto, no podamos modificar nuestros comportamientos. Según hallazgos arqueológicos, entre los siglos XI y XVI, Londres, e Inglaterra en general, era una sociedad muy violenta, donde 25% de jóvenes morían por homicidio, una tasa varias veces mayor que los países más violentos del mundo actual. Pero durante los últimos siglos, el nivel de violencia cotidiana ha registrado un notable descenso en casi todos los países. La gente ya no se mata por una jarra de cerveza o se reta a un duelo porque el otro le ha faltado respeto. Si hubiéremos conseguido dominar tanto nuestros impulsos violentos, ¿por qué no podemos hacerlo con otros?

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 ¿La próxima revolución sexual?

Con la revolución sexual de los 60, la sociedad occidental ya ha deshechado una importante parte de la herencia patriarcado. Según dice mi padre, durante su juventud, si un chico violara a una chica durante una cita, no era considerada ni siquiera delito porque todo el mundo diría: si ella saliese con él a una cita, era lo que se esperaba.

Por supuesto, no podemos negar que en algunos sentidos hemos avanzado a pasos agigantados, pero todavía nos quedan muchos deberes por hacer para conseguir una sociedad con plena equidad y libertad sexual. En mi opinión, medidas como negar la diferencia biológica entre hombres y mujeres, demonizar la sexualidad masculina, censurar la violencia sexual en el arte y literatura, o separar los sexos solo conseguirían el efecto contrario porque reprimen los instintos más básicos y fomentan la desconfianza. Lo ideal, sería celebrar la sexualidad pero educar en el respeto, para construir una sociedad donde todos los individuos puedan desahogarse de sus impulsos sexuales, por lo pervertidos que sean, pero siempre con otros adultos consentidos, o en el peor de los casos, solo.

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Crónicas persas II – la sociedad iraní

25 Sep

En la segunda parte de las crónicas persas, voy a hablar de lo que más me llama la atención del viaje a Irán: la sociedad iraní. En este artículo no pretendo dar lecciones sobre la historia y actualidad de Irán, sino contar mis impresiones y reflexiones de lo que he visto con mis ojos durante el viaje, o leído en libros sobre la sociedad iraní contemporánea.

Irán no es un país árabe

Muchos occidentales, hasta profesionales de periodismo, llaman erróneamente Irán  un “país árabe”, por su religión musulmana y ubicación en el Oriente Medio.

En realidad, la definición de “árabe” no tiene que ver con la religión musulmana, sino con hablar un idioma derivada de árabe clásico. No todos los árabes son musulmanes, y solo 20% de los musulmanes del mundo son árabes. Hace 4 años escribí este artículo para aclarar las definiciones.

En caso de Irán, es un país multiétnico cuya lengua franca es farsi, un idioma indoeuropeo que no tiene parentesco con árabe. El nombre Irán literalmente significa “el país de los arios” ya que los iraníes consideran su tierra como el hogar ancestral de todos los pueblos indoeuropeos, que incluyen a la mayoría de las nacionalidades de Europa, India y partes de Asia Central. Aunque a día de hoy, la mayoría de los antropólogos y arqueólogos especulan que el hogar de los proto-indoeuropeos se sitúen en las estepas al norte del Mar Caspio, los iraníes siguen considerándose la cuna de todas las civilizaciones tanto occidentales como orientales.

La familia indoeuropea

Irán es un país plural

Persia es el nombre antiguo de Irán. Era una de las civilizaciones más antiguas y el primero en construir un imperio colonial con territorios en 3 continentes, con docenas de nacionalidades bajo su reinado.

A día de hoy, Irán sigue siendo un país multiétnico en que la etnia mayoritaria es la persa, que forma poco más de 60% de la población. El resto consiste de minorías étnicas como azeríes (16%), kurdos (10%), armenios y turcomanos, la mayoría residiendo en provincias fronterizas donde se hablan sus idiomas propios.

Mapa de grupos étnicos.

La etnia persa tampoco es una raza homogénea. Los del norte pueden tener tez blanca, pelo castaño y ojos azules. Los del sur pueden tener la piel tan morena como indios. Por haber absorbido numerosas invasiones de Asia central, ojos rasgados y pómulos sobresalientes también son bastante comunes. Pero distinto a EEUU  donde las identidades sociales se han construido por el color de la piel, en Irán, persas de todos colores se consideran parte del mismo grupo étnico.

Persas del sur

Durante los últimos 20 años, Irán ha recibido una gran oleada migratoria procedente de Afganistán e Irak. En algunas provincias, los inmigrantes ya ocupan la mayoría de los trabajos manuales como peones de campo y obreros de construcción.

Según la versión oficial iraní, no existe el racismo; todos los grupos étnicos conviven pacíficamente sin ninguna tensión, tampoco hay algún colectivo especialmente marginado. Sin embargo, eso también lo decían de la URSS y Yugoslavia antes de la caída del comunismo.

Muchos trabajadores manuales son inmigrantes

Irán es un estado confesional de Islam chiíta

La mayoría de los iraníes son musulmanes chiítas. Esos son musulmanes que creen que el heredero legítimo de Mahoma son los 12 imanes, encabezado por su yerno Alí. Fuera de Irán, la gran mayoría de los musulmanes son suníes, que creen que los herederos legítimos son los 4 califas que sucedieron a Mahoma después de su muerte.

Históricamente, los chiítas se han enorgullecido de su interpretación más flexible e inclusiva de Islam comparada con la suní. Sin embargo, el caso de Irán actual es una paradoja.

Suníes (verde claro) vs Chiítas (verde oscuro)

Desde 1979, el país está gobernado por un régimen teocrático, que ha impuesto leyes sharia en el código civil y penal. Las mujeres llevan el velo no porque forma parte de las costumbres del pueblo, sino porque las leyes lo obligan, y si no lo hicieran, las podrían multar. Del mismo modo, no está permitido llevar pantalones cortos o enseñar la parte superior de los brazos. Todos los colegios son separados por sexo. Hasta en las universidades muchas clases son segregadas, o con los hombres sentados en un lado y las mujeres en otro. El alcohol está prohibido, el baile también, tanto como las redes sociales como Facebook, Instagram y Youtube. La policía moral patrulla las calles, y al ver cualquier acto subversivo como una mujer sin velo o una pareja dándose un beso, les podría poner una multa, y en caso de reincidentes, llevarlos a la cárcel.

Ayatolá Jomeini, el fundador de la república islámica

Pero no siempre ha sido así…

Antes de 1979, sin embargo, la sociedad iraní era bien distinta.

El país estuvo gobernado por varias dinastías sucesivas de monarcas. Bajo el rey Reza Shah (1925-40), el clero fue marginado, la religión fue apartada de la educación, y tanto el velo femenino como el vestimenta tradicional masculina fueron ilegalizados. Su política abrió una profunda brecha entre la clase media urbana, que abrazaba con hedonismo a las costumbres occidentales, y la población campesina y obrera, que agarraba aún más fuerte a las tradiciones.

El último rey, Mohammad Reza Pahleví (1940-79), relajó las restricciones pero las semillas de descontento ya estaban sembradas. En aquella época, la vida en la capital Teherán podía confundirse fácilmente con París, Berlín o Londres, donde los bares y discotecas abrían hasta tarde, las chicas vestían de minifaldas y los chicos con pelo largo y camisas de roqueros. Salvo las mujeres conservadoras que se vestían  con el chador, casi nadie llevaba el velo. Pero cuando el descontento de la masa hizo estallar una revolución en 1979, todo cambió para siempre.

Estudiantes en Teherán, 1970s

La mujer iraní moderna

Algo que me llamó mucho la atención sobre la sociedad iraní contemporánea, es el papel de la mujer.

Por un lado, están las leyes que obligan a las mujeres a cubrirse y a separar a los sexos en todos eventos oficiales. Por otro lado, en la vida cotidiana, las mujeres parecen totalmente integradas en la sociedad. Distinto a otros países musulmanes como los países del golfo, Egipto y Turquía, en Irán los hombres y mujeres comen, socializan y se divierten juntos. Por la calle las mujeres caminan con la cabeza en alto, hablan con voz firme, sostienen la mirada, y no se muestran ninguna timidez en entablar conversación con extraños. A pesar de las leyes que prohiben darse besos o cogerse de la mano en público, muchas parejas dan paseos románticos por los parques. Entre chavales jóvenes, se ven pandillas mixtas de chicos y chicas. Y las adolescentes iraníes son tan aficionadas de sacarse “selfies” como las de cualquier otro país.

Según estadísticas oficiales, ya hay más chicas que chicos en la universidad y la edad de matrimonio se hace cada vez mayor. Durante los últimos años, muchas mujeres profesionales eligen no casarse o tener hijos. La fertilidad media se solo 1,5 hijos por mujer, muy parecido a la tasa en países europeos.

Las mujeres iraníes están muy visibles en todos los ámbitos

El vestimenta femenina como manifestación ideológica

Con el estricto código de vestimenta impuesto por el gobierno, muchas mujeres utilizan pequeñas variaciones para reivindicar su postura ideológica. Las más conservadoras llevan el chador, una prenda que cubre a todo el pelo, el cuello, los hombros y llega hasta debajo de las rodillas.

Varias mujeres vestidas del chador

Las creyentes tradicionales llevan el hiyab, un velo que cubre el pelo y los hombros, y lo suelen combinar con pantalones y faldas anchas.

El velo tradicional

Las más progresistas llevan el hiyab muy atrás, destapando la mayor parte de su pelo. Para algunas, el pañuelo es tan pequeño que parece un accesorio de moda. Aunque todas tienen que llevar una camisa o prenda que cubre la cintura, las caderas y el culo, algunas chicas la llevan abierta, abrochando solo un botón para mostrar las mallas o vaqueros ajustados que llevan debajo. Es una manera indirecta de protestar contra el código de vestimenta, para decir que si no las hubieran obligado a cubrirse, no lo harían.

En cada población, la cantidad de mujeres que llevan el chador, el velo o el pañuelo pequeño es un buen indicador de si el ambiente es más conservador o liberal.

Chicas modernas

Entonces ¿Por qué la revolución?

Si Irán antes de 1979 era una sociedad tan laica y abierta, ¿por qué tantos jóvenes rebeldes hicieron la revolución para separar los sexos y obligar a todas mujeres a ponerse el velo?

La realidad era mucho más compleja. Bajo el último rey, no había democracia ni libertad de expresión. La diferencia entre ricos y pobres era abismal. Todo el dinero que daba el petróleo solo beneficiaba a una pequeña minoría de costumbres occidentales que hacía negocio con las multinacionales. Los jóvenes hicieron la revolución no para imponer la religión, sino para implantar un sistema democrático, acabar con los privilegios de la élite y luchar contra la pobreza.

Manifestantes contra el rey, 1978

Una vez expulsado el rey, celebraron un referéndum para decidir la nueva constitución entre seguir con el antiguo régimen o una república islámica, y ganó con mayoría absoluta la segunda opción. ¿Por qué? Porque la gente no sabía lo que significaba, y había un sentimiento general que el antiguo rey había dado la espalda a las tradiciones de pueblo para vender el país al Occidente, así que en la nueva constitución se debiera tomar en cuenta cuestiones tan populistas como conservar la identidad nacional.

Durante los primeros 2 años después de la revolución, los bares seguían abiertos, los hombres y las mujeres seguían vistiéndose igual que antes y se relacionaban con la misma libertad, con la ventaja añadida de celebrar elecciones democráticas. Pero poco a poco, los ayatolás introdujeron cada vez más leyes religiosas. En 1981 impusieron el velo, prohibieron el alcohol y aprovechando la guerra con Irak, cerraron las fronteras e introdujeron recortes drásticos de libertad, aplicando la pena de muerte a cualquier disidente. Entre los fusilados figuraron muchos revolucionarios de 1979.

Mujeres protestando el hijab obligatorio

Los “milenios” iraníes

Toda la generación de milenios en Irán había nacido después de la revolución y el régimen actual es el único que ha conocido. A pesar de todas las restricciones legales, muchos buscan mil maneras de burlarse de ellas. Aunque Facebook e Instagram están capados, todo el mundo descarga programas anti filtros parar crear cuentas, subir fotos, y cotillear sobre lo que sucede en el mundo. En el ámbito privado, se organizan fiestas en casa donde las mujeres se quitan el velo, bailan, beben alcohol y hacen todo lo que el régimen prohíbe. Según dicen, las iraníes son una de las nacionalidades que más cirugía estética realizan y a día de hoy, se ha puesto muy de moda lucir tatuajes.

A pesar de la supuesta enemistad con EEUU, muchos iraníes desean llevar el estilo de vida americana de consumismo material, viviendo en chalets en urbanizaciones cerradas y realizando las compras en centros comerciales. Algunos barrios periféricos de Teherán parecen importaciones de Los Ángeles.

Jóvenes iraníes

¿El futuro el régimen?

Si la mayoría de la gente joven ya pasara por alto las normas religiosas impuestas por los ayatolás, ¿cuánto tiempo podría durar el régimen? Y si un día cayera, ¿qué pasaría con el país?

En mi opinión, puede que un amplio porcentaje de jóvenes de grandes ciudades deseen disfrutar de las mismas libertades que en el Occidente, pero también habrá un amplio porcentaje de la población que defiende el retorno a la línea dura del ayatolá Jomeini. Basta con el hecho de que el populista radical Mahmud Ahmadineyad ganó las elecciones en 2005 y 2009, es evidente que entre iraníes hay tantos conservadores como progresistas. De hecho, algunos iraníes lo describen como el “Donald Trump versión persa”.

¿El “Donald Trump” iraní?

Lo que me intriga saber es debajo de la manta de control ejercido por el régimen confesional, ¿qué divisiones culturales e ideológicas realmente existen en la sociedad iraní? ¿cómo se llevan entre ellos? Si el régimen actual desapareciera, ¿serían capaces de reconciliarse, convivir en paz sin recurrir a venganzas y revanchismos?

Lo que yo deseo, es que el país sufra una transición hacia la modernidad tan pacífica como la transición de España hacia la democracia después de la muerte de Franco, porque un día en el futuro no tan lejano, deseo regresar al país para conocer más a esta cultura tan fascinante y gente tan hospitalaria.

Crónicas persas I – notas de un viaje

22 Sep

Durante la primera quincena de septiembre, fui de viaje a uno de los países que más me ha fascinado durante los últimos 10 años: Irán. Con este post pretendo presentar un resumen de los apuntes que había ido realizando durante el viaje, sobre mis impresiones de este gran país con historia milenaria. Lo que no pretendo hacer es hablar de los monumentos y sus historias, ya que esos ya figuran en cualquier guía turística.

Aeropuerto de Teherán

Cogimos un vuelo de Madrid a Roma, y de Roma a Teherán, la capital iraní. La mayoría de los pasajeros eran iraníes. Al embarcar en Roma, todas las mujeres iban vestidas iguales a las europeas: vaqueros, shorts, camisetas, con el cabello al descubierto. Al aterrizar el avión en Teherán, la azafata hizo un anuncio de que habíamos llegado a un país de constitución islámica y habrá que respetar el código de vestimenta. De repente, todas se habían puesto un pañuelo en la cabeza, cubriendo el torso con camisas de manga larga que llegaban hasta los muslos, para no marcar la figura femenina.

Al pasar por el control de pasaporte, el agente miró con lupa a mi pasaporte, como si desconfiase del visado que tanto me había costado conseguir. Frunciendo el ceño, me preguntó: “¿Qué hace un chino con un pasaporte británico?”

Tras recoger la maleta, nos recogió una furgoneta organizada por la agencia Oriente Viajes, que nos llevó al hotel en la zona central de la ciudad. El viaje tardó más de una hora. A pesar de que era la 1:00 de la madrugada, las carreteras estaban llenas de vehículos. La extensión de la ciudad me parecía colosal, con barrios residenciales de chalets y edificios de 2-3 plantas que extendían hasta el horizonte.

Teherán de noche

Teherán: la ciudad

El día siguiente conocimos a Saíd, nuestro guía de viaje, en el comedor el hotel. Nos llevó a un tour de la capital, visitando primero un palacio de la dinastía Qajar (1785-1925), luego a un museo de la historia persa. Viven más de 9 millones de personas en esta ciudad y 17 millones en los alrededores. Debido a la gran extensión y un sistema de transporte público insuficiente, la mayoría de la población se desplaza en coche o moto. Las calles están siempre petadas y no exactamente agradables para peatones. Al cruzar en un paso peatonal, los coches no frenan aunque el semáforo está en verde. La única manera de cruzar es juntarse en un grupo, mirando fijamente a los conductores a los ojos para reivindicar tu presencia.

El guía nos contó que el último rey, Mohammad Reza Pahleví, en un intento de modernizar la ciudad, destruyó todo el casco antiguo en los años 50 para construir avenidas anchas del estilo occidental. A día de hoy, no existe un único centro urbano, sino varios focos de calles comerciales separados por docenas de kilómetros de barrios residenciales. En cierto modo me recuerda Los Ángeles. Me imaginé que vivir ahí debía de ser una pesadilla, teniendo que comer horas de atasco para ir y volver de trabajo todos los días. Y encontrar un parking debería ser una misión imposible.

Por la noche cenamos en un modesto restaurante cerca de nuestro hotel y salimos a dar un paseo. Era una zona comercial de tiendas, restaurantes fast food, cines, teatros y puestos callejeros. Había gente por todos lados: hombres, mujeres, niños y ancianos. En comparación con los españoles, la gente hablaba mucho más bajo con gestos refinados. Como los únicos extranjeros, llamábamos atención. Mucha gente nos miraba. Y cuando nuestras miradas se cruzaban, nos sonreía. A pesar de todo el caos, el ruido y la contaminación, al menos la gente parecía agradable y acogedora.

Kerman – el sur

Tras pasar un día en Teherán, el día siguiente cogimos un vuelo por la mañana para la ciudad Kerman, situada en el sur. Es una población de 300.000 habitantes, pero como una típica ciudad persa, el tamaño es extenso, probablemente más grande que Madrid capital (con una población de 3.5 millones). Visitamos el zoco de esta ciudad antigua, paseando por los puestos que venden fruta, alimentos y productos artesanos. Distinto a Marruecos, Egipto y Turquía, en Kerman no se regatea nada. Cada producto se vende a un precio fijo tanto para gente local como para turistas. En comparación con la capital, se ve una gran cantidad de mujeres vestidas de chador de color negro, iniciando que la sociedad debe de ser bastante conservadora.

Artesanos en el bazar de Kerman

En una mezquita situada al lado del zoco, nuestro guía nos explicó la diferencia fundamental entre musulmanes suníes y chiítas. Los primeros creen que los sucesores legítimos de Mahoma son los 4 califas que lo sucedieron después de su muerte. Los segundos creen que los 12 imanes encabezados por Ali, el yerno de Mahoma. Para los suníes los lugares sagrados son las mezquitas. Para los chiítas son los mausoleos de sacerdotes y sabios. En Irán la mayoría son chiítas. Pero casi todo el resto de los países musulmanes (salvo Irak) tienen mayoría suní. Los suníes no consideran a los chiítas como musulmanes, y para los yihadistas, son el archienemigo.

Nos alojamos en un hotel de lujo en las afueras de la ciudad. Por la noche, en el jardín trasero había montado un escenario donde tocaron varios músicos, algunos de música clásica persa, otros del pop contemporáneo. Pero nos sorprendió que todo el público permanecía quieto delante del escenario disfrutando de la música. Nadie bailaba. Más tarde el guía nos contó que gracias a la ley islámica que llevaba gobernando este país desde 1979, estaba prohibido bailar.

Mezquita de Kerman

Yazd – el último bastión de Zoroastrismo

Después de pasar un par de noches en Kerman, continuamos el viaje a Yazd, una ciudad de 300.000 habitantes hogar de la última comunidad zoroastriana en Irán.

¿Qué es el Zoroastrismo? Es la religión de los persas anterior a la conversión a Islam, que rendía culto al sol y al fuego. Durante un milenio, era la religión del estado del imperio más grande y poderoso del mundo. Visitamos un antiguo cementerio zoroastriano y uno de los últimos templos que todavía quedan en pie. En el altar del templo hay un fuego, que según dicen, lleva 2000 años encendido. A día de hoy solo 100.000 iraníes practican esta religión, pero muchos la adoran como parte de su herencia histórica, de parte de su orgulloso pasado imperial.

Cementerio zoroastriano

La gente de esta ciudad, igual que la de Kerman, es muy sociable. Muchos se acercaron a nosotros para sacarse fotos con nosotros como si fuéramos estrellas de cine. Me imaginé que podía ser que con tanta represión moral dentro del país, la gente trataba de relacionarse con extranjeros como una vía de escape. Pero lo que más me impresionó fue que nadie nos pidió nada a cambio. Se acercaron a nosotros solo para conocernos, para practicar inglés con nosotros, o para hacernos sentir bienvenidos.

También me he dado cuenta de la diversidad racial en este país. En Teherán la mayoría de la población tiene pelo moreno y piel clara. Muchos se parecen bastante a los españoles. En el sur mucha gente tiene la piel tan morena como indios o paquistaníes, otros tienen rasgos mulatos. La forma de vestir también difiere. Según nuestro guía Saíd, cada región tiene su propio estilo.

Templo zoroastriano

Shiraz – el metropolis del sur

Desde Yazd viajamos a Shiraz. Es una de las ciudades más importantes del sur de Irán. Solo por ver el aspecto de la gente por la calle, se ve que es una ciudad bastante liberal. Las mujeres se visten de más colores. Muchas llevan el pañuelo muy atrás destapando la mayor parte de su pelo. Muchos hombres llevan barbas de hipster y cejas depiladas.

Barbería en Shiraz

Nuestro hotel se situó al lado de un gran parque. Por la noche se llenó de gente, de familias enteras haciendo picnic, paseando, y disfrutando una noche de verano sentada en el césped y los bancos. Algunos montaron hasta tiendas de campaña, transformando el parque en un gran camping. Nuestro guía nos explicó que dormir en tiendas de campaña era una práctica muy común para iraníes que viajaban de turismo a otras ciudades, para ahorrarse el dinero que se gastase en un hotel.

Shiraz de noche

Como el alcohol está prohibido, los jóvenes se congregan en las plazas, aceras y parques para hacer “heladón” en vez de “botellón”, comer helados. A ratos llegué a sospechar que los helados podían llevar ciertas sustancias químicas. Por cierto, en este país se come una cantidad enorme de dulces. No sé cómo será la tasa de diabetes.

Nos impresionó la generosidad de la gente. Muchos lugareños nos ofrecieron compartir su comida, tanto hombres como mujeres, niños como adultos, jóvenes como maduros.

El bazar de Shiraz

Pero una de las mayores atracciones de Shiraz se sitúa a unos 50km de la ciudad: las ruinas de Persépolis, la antigua ciudad ceremonial construida por Ciro el Grande, el fundador del gran imperio aqueménido. Según leyendas, Ciro no solo era un conquistador, sino también era un gobernador con gran sabiduría. Abolió la esclavitud, ilegalizó la discriminación racial y concedió la igualdad de derechos a todos los grupos étnicos bajo el reinado del imperio. Al construir Persépolis, estableció un sistema rudimentario de seguridad social para gestionar las necesidades de los obreros, ¡incluido 4 meses de baja de maternidad cobrando el salario completo!

Persépolis

El desierto

De Kerman a Yazd, de Yazd a Shiraz, y de Shiraz a Isfahán, atravesamos kilómetros y kilómetros de montañas áridas y desiertos. El paisaje, en general, era bastante monótono e inhospitable. De vez en cuando, parábamos a algún caravansarai o algún pueblo para estirar las piernas.

Desierto

Pero el lugar más característica que hicimos una parada fue el pueblo abandonado de Izadkhast. Construido durante la época sasánida en el siglo III a.c., fue hogar de unas 1000 personas hasta principios de siglo XX, cuando una inundación destruyó las viviendas. A día de hoy, es un patrimonio de UNESCO. 

Izadkhast

Isfahán – la ciudad de “Prince of Persia”

Nuestro último destino, antes del regreso a Teherán, fue Isfahán, la tercera ciudad más grande de Irán.

En esta ciudad se nota bastante más la confluencia de turistas: con grupos de franceses, alemanes y coreanos del sur siguiendo sus guías por todos los monumentos históricos. También se nota que los autóctonos de esta ciudad son menos inocentes. Es el único lugar donde la gente se nos había acercado para vendernos algo, o donde en puestos de artesanía vendían el mismo producto más caro a los extranjeros que a los iraníes. El turismo, a pesar de toda riqueza que genera, también corrompe a la sociedad.

El legado multicultural de esta ciudad se refleja en a gran comunidad armenia. Tras la revolución islámica de 1979, es unas de las pocas minorías cristianas que permanecen en el país. A día de hoy, el barrio armenio es un centro de vida nocturno, repleto de restaurantes, cafeterías y comercios que abren hasta tarde.

Iglesia armenia

La mayor atracción de la ciudad es la gran plaza de Naghsh-i Jahan situado el casco antiguo. Después de Tiananmen en Pekín, es la segunda plaza más grande del mundo. A parte de su arquitectura grandiosa, también es el lugar donde los vendedores exhiben sus productos, los amigos se reunen, los niños juegan a la pelota, las familias hacen picnic y los amantes pasan una tarde romántica sentados en el banco. El ambiente es siempre festivo, incluso en días que no son de fiesta.

Niños jugando en la plaza

De vuelta a Teherán

En el camino de vuelta de Isfahan a Teherán, paramos en las ciudades de Kashan y Qom para visitar un par de mausoleos.

Al llegar a la capital, tuvimos toda la tarde libre antes de coger el vuelo de vuelta por la madrugada. Matamos el tiempo paseando por el parque de Laleh. Probablemente debido a su cercanía a la Universidad de Teherán, el parque estaba lleno de gente joven. Vimos fenómenos no tan convencionales en Irán, como una chica que iba sin velo,  un hombre en pantalones cortos y un grupo de chicos y chicas jugando voleibol juntos. Esta escena, aunque forma parte de la vida cotidiana en el occidente, en Irán es casi un milagro. Se nota que entre la generación joven, al menos los que viven en la capital, la mentalidad está cambiando.

Partido de voleibol

En retrospecto…

En total, el viaje a Irán ha merecido mucho la pena. Con una herencia histórica tan rica y gente tan hospitalaria, creo que su “mala fama” en la prensa internacional es el único factor que le ha prevenido convertirse en uno de los destinos turísticos más populares del mundo.

En cierto modo, puede que hayamos visitado Irán en una época muy clave. Si el país empezase a abrirse al mundo, quizás dentro de 10 años todas las ciudades que habíamos visitado se habrían transformado en parques temáticos turísticos, igual que Venecia. Si el régimen islámico cayese de forma brusca provocando un gran enfrentamiento social, puede que la seguridad y estabilidad que se disfrutan hoy ya se pierdan para siempre.

¿Cuál de los dos será más probable de suceder? Depende de la evolución de la sociedad iraní. Eso un tema tan complejo como interesante que dedicaré mi próximo post a hablar de ello.

El ciberterrorismo: un arma de división masiva

24 Ago

Tras los atentados en Barcelona el jueves, 17 de Agosto, en los periódicos, revistas y blogs se han publicado docenas de artículos analizando la causa y el impacto de esta barbaridad, pero ninguno me ha impresionado más que este, titulado “ISIS: manipulación y post-terrorismo en la era de las redes sociales“, por su análisis de la estrategia de DAESH de provocar la caída de la civilización occidental no por las personas que mata en los atentados, sino por las broncas que se montan en las redes sociales después. Como el artículo es bastante largo, dedico este post para hacerlo un resumen, añadiendo algunas opiniones mías.

Detención de los terroristas

¿Qué es DAESH?

DAESH, ISIS, ISIL o el Estado Islámico, es un país/milicia/grupo terrorista formado por musulmanes suníes, que reivindica la interpretación más estricta del Corán. Sus orígenes se remontan a los años posteriores a la invasión estadounidense de Irak en 2003, durante la guerra sectaria entre suníes y chiítas.

Su motivación principal es el odio hacia todo lo que es diferente a ellos, que incluyen a musulmanes chiítas (su archienemigo), kurdos (de todas religiones), infieles, y musulmanes suníes que no practican el Islam como ellos mandan. Su visión del mundo es muy binario: eres uno de ellos, o eres el enemigo que debe ser aniquilado.

A pesar de autoproclamarse como el defensor de musulmanes suníes reprimidos por chiítas o poderes occidentales, el porcentaje de musulmanes suníes que simpatiza con su causa es relativamente bajo. Según una encuesta realizada en 2015, varia desde 21% en Siria hasta 2% en Egipto. A pesar de ocupar un territorio entre Irak y Siria, muchos de sus integrantes son extranjeros procedentes de todo el mundo, desde bosnios y tunecinos hasta chechenos y afganos.

¿Cuáles son los valores del occidente?

En general, lo que llamamos “occidente” se refiere una civilización plural formada por varios estados, culturas, nacionalidades, etnias, religiones, ideologías y formas de vida que se rigen por unos valores en común: el respeto a los derechos humanos, la separación de la religión del estado, la igualdad de géneros, etnias y credos, la libertad individual, y el equilibro entre el estado de bienestar y la economía de mercado libre.

Pero precisamente debido a esta libertad y pluralidad que tanto apreciamos, los occidentales estamos siempre discutiendo unos con otros por cuestiones de ideología política, sentido de identidad nacional, desigualdad económica o discriminación étnica/sexual. Pero distinto a los países en dictadura y guerra civil, preferimos resolver nuestras diferencias a través de negociaciones, pactos y reformas legales, en vez de con bombas, tiroteos y hostias. Al menos en teoría.

La pluralidad es una identidad integral del occidente

La formación de guetos en las redes sociales

Las redes sociales han aportado una herramienta donde cualquiera puede opinar sobre cualquier tema con cualquier persona en cualquier parte del mundo. Es un lugar donde todo el mundo puede hacerse pasar por experto en cualquier tema.

Debido a su carácter instantáneo, la mayoría de las discusiones políticas se convierten en un duelo de reacciones viscerales. Todas las ideologías, sean de izquierdas o derechas, catalanista y españolista, feminista o machista, liberal o conservador, vegana o carnívora, se comportan como identidades sectarias y blindadas, incapaces de escuchar ninguna opinión que no conforma con su doctrina, con el único argumento de “si no piensas como yo, eres un imbécil”.

Como todas las discusiones políticas acaban en descalificaciones e insultos, la reacción de mucha gente es bloquear a todos los que opinan distinto. Con esta tendencia, se han creado burbujas ideológicas, cámaras de eco y universos digitales paralelos, donde todo el mundo solo escuchan opiniones afines a las suyas, dándole una falsa sensación de seguridad.

Un típico ejemplo es la elección de Trump. Hasta el día después de las elecciones, muchos votantes demócratas lo veían como nada más que un payaso que nunca llegaría a ser presidente. ¿Por qué? Porque ellos mismos habían bloqueado a todas las cuentas que se pronunciaban a favor de él.

A todo eso hay que añadir los miles de bulos que circulan por las redes. No importa que algo sea cierto o no si confirma mi manera de pensar. Si no te gustan los refugiados, creerás en cualquier “noticia” que los retratan como criminales. Si eres republicano, creerás en cualquier cuento en contra de la monarquía. Y si tu burbuja es muy cerrada, puede que ni siquiera te enteres de que esos hechos sean falsos.

Así es como internet consigue crear realidades personalizadas que nada tienen que ver con la realidad objetiva.

Las redes como arma de manipulación

No ha tardado mucho tiempo para que algunos “listos” empiezan a aprovechar el borreguismo digital para provocar inestabilidad en la sociedad occidental.

El caso más conocido es la interferencia de Rusia en las elecciones en EEUU, Francia y Holanda a través de hackers políticos. Esos hackers no son los típicos nerds que pasan el día encerrado en el cuarto de la casa de sus padres, sino dueños de webs de nula fiabilidad que publican historias manipuladas o totalmente falsas a cambio de ingresos publicitarios, y cuentas falsas de twitter que publican opiniones incendiarias que la gente retuitea y da a like porque sienten lo mismo, pero no se atreven a expresarlo.

La intención de Rusia es fomentar el nacionalismo, racismo y xenofobia en Europa y EEUU para que gobiernen candidatos autoritarios y extremistas. ¿Por qué? Porque así el occidente, esta sociedad plural pero unida, se divide, se pelea y se debilita. Y mientras tanto, Rusia puede expandir su poder de influencia en los territorios de disputa.

El objetivo de DAESH es parecido.

Un típico hacker político no tiene el perfil de Lisbeth Salander

DAESH y el “yihad digital”

En The management of savagery (La gestión del salvajismo), la guía de cómo construir tu propio califato, el ideólogo y estratega del DAESH, Abu Bakr Naji, describe la necesidad de manipular a Occidente para cometer lo que él llama una “aniquilación cultural.”

¿Cual es la estrategia? A través de los atentados, provocar una ruptura en la sociedad occidental aprovechando la división de las identidades existentes para que unas echen la culpa a otras, hasta el fracaso total de la convivencia. Las primeras víctimas serán los musulmanes que residen en el occidente, lo que ellos llaman “la extinción de la zona gris“.

Con los atentados dirigidos a matar personas inocentes, DAESH pretende provocar un rechazo general a los musulmanes, haciendo que la gente meta a todos los musulmanes, tanto los nacidos en Europa como los que llegaron como inmigrantes o refugiados, en el mismo saco con los terroristas. Y cuando más discriminación sufren, más musulmanes estarán dispuestos de unirse a la causa del Estado Islámico.

Propaganda DAESH

Algunas estimaciones dicen que DAESH controla 70.000 cuentas de Twitter y Facebook. Algunas sirven para difundir su propaganda, otras para difundir bulos incendiarios y reclutar soldados. ¿Pero qué es lo que atraen a jóvenes musulmanes europeos a la causa yihadista, sobre todo es para inmolarse?

Su principal objetivo son chavales de familias musulmanas que no se sienten aceptados en el occidente, para ofrecerles consuelo y una promesa de gloria.

Imagínate un hijo de magrebíes nacido en Francia y Bélgica, que a pesar de todo el esfuerzo de su familia de adoptar costumbres europeas, les siguen tratando como forasteros. DAESH ha capitalizado en sus frustraciones para ofrecerles un sentido de identidad firme y una oportunidad de convertirse en mártir. Otra clase de reclutas son ex-convictos. DAESH les ofrece una oportunidad para limpiar sus pecados si se inmolan en un atentado.

Propaganda Daesh

Sabe hablar la lengua de los jóvenes. En sus páginas web hay videos musicales, referencias a videojuegos y películas de acción, mezclados con su propia propaganda ideológica. El religioso fanático ya no se representa como un hombre barbudo rodeado de cabras que vive en cuevas, sino con un joven de aspecto “guay” con cuenta de Instagram, que sale de fiesta y se saca “selfies”.

Y no, no hace falta haber leído el Corán o saber nada de la doctrina de Islam. La filosofía de DAESH is extremadamente simplista. Si uno cumple con determinados comportamientos, será uno de ellos, si no, será un infiel. El mundo es blanco y negro, cero o uno, sin zonas grises.

Solo mueres una vez

La trampa de DAESH

Si el objetivo de los atentados fuera para sembrar odio y división en la sociedad occidental, aquellos que después del atentado de Barcelona habían echado la culpa a Ada Colao por no haber puesto borlados, aquellos que habían montado la polémica con el uso de la lengua catalana en la declaración de la Generalitat, aquellos que habían acusado sus adversarios políticos de apología de terrorismo, aquellos que habían difundido bulos sobre el apoyo de los musulmanes españoles al atentado, y aquellos que habían vomitado discursos de odio contra todos los “moros”… habrían caída exactamente en la trampa del grupo terrorista.

Uno de los valores más fundamentales del Occidente es que cada uno es solamente responsable por sus propios actos y que nadie puede ser premiado o castigado por el hecho de pertenecer a un colectivo. Así que, si no sabes la diferencia entre ser árabe, musulmán, islamista y yihadista y además te da igual porque para ti son “la misma mierda”, en el fondo, tu forma de pensar ya es más parecida a la de DAESH que a los valores occidentales.

Y eso es precisamente lo que pretende conseguir el Estado Islámico cuando se refiere a la “aniquilación cultural” del occidente.

El impacto de las redes sociales en el comportamiento humano

9 Jul

Una de las mayores revoluciones que ha sucedido en el siglo XXI es la llegada de internet, y durante los últimos 5 años, la popularización de las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Youtube y LinkedIn. Por supuesto, todas las revoluciones tecnológicas traen consigo grandes transformaciones en la sociedad humana y esta no es ninguna excepción. En este artículo me gustaría hablar de los cambios más importantes que he observado en mi entorno.

Es más fácil conectarse con amigos que no ves a menudo

Eso me pasa sobre todo con Facebook, donde tengo a amigos de todas las etapas de mi vida. Antes de las redes sociales, cuando no veías a alguien durante meses o años, no sabías nada de su vida. Y cuando os volvíais a quedar, teníais que poneros al día de todo lo que os había pasado durante ese tiempo. Con Facebook, te enteras de la evolución de la vida de tus amigos a grandes rasgos: si se han mudado, se han casado, han tenido un hijo, se han enganchado al Pokemon Go, o han sufrido un accidente etc. Había una vez que quedé con un amigo con lo que llevaba tiempo sin ver. Hablamos de cuánto fue la última vez que nos habíamos visto en persona, y resultaba que ya había pasado 4 años. Pero la sensación no era tan lejana, porque durante todo ese tiempo nos habíamos dado señales de vida por Facebook.

Este contacto constante también ha facilitado la petición de favores entre amigos que no se ven a menudo. Por ejemplo, cuando tienes alguna duda que resolver y sabes que uno de tus amigos es el experto en el tema, pero no lo has visto durante más de 2 años. Sin las redes sociales, sería raro si de repente le llamaras solo para hacerle esta pregunta. Pero cuando estáis en contacto por Facebook y WhatsApp, esta situación resultaría mucho menos incómoda.

Te permiten conocer mejor a los contactos nuevos

Entre la gente nueva que acabas de conocer o amigos de colegio que te vuelven a encontrar después de muchos años sin contacto, Facebook, Instagram y Twitter te permiten conocer sus aficiones, gustos, inquietudes, manías, sentido de humor, ideas políticas y diversos rasgos de su personalidad, solo por el contenido que publican y los “me gusta” que dan.

Efectivamente, las redes sociales han aportado un nuevo medio donde cada uno puede exponer su personalidad al resto del mundo para atraer mentes afines.

Te facilitan conocer gente con los mismos gustos

Los grupos de Facebook han facilitado mucho el contacto entre personas que comparten aficiones, intereses u objetivos. Para alguien que se muda a una ciudad donde no conoce a nadie, basta con apuntarse a un grupo de Facebook donde se reúne gente que practica alguna de sus aficiones, como correr, jugar a tenis, bailar swing, ir al cine o practicar Parkour, ya podría encontrar personas con las que realiza actividades. Hablando de encontrar pareja o compañeros sexuales, la búsqueda se ha hecho aún más fácil con páginas de contacto como OKCupid y Fetlife, sobre todo para personas con orientaciones, gustos y fetiches especiales.

Antes de que existieran las redes sociales, el proceso de integración podría resultar mucho más lento, ya que uno tenía que moverse físicamente entre todos los ambientes para ver en cual encajaba más, y no todo el mundo disponía del tiempo ni de los recursos.

Las redes sociales han facilitado conocer gente para actividades sociales y deportivas

Es más fácil resolver dudas y obtener consejos

El Internet es una fuente de información, pero lo que ha enflorecido durante los últimos años son los blogs y video blogs donde cada uno narra sus experiencias personales, que pueden servir como consejos para otros. Por ejemplo, para un español que quiere emigrar al Reino Unido para buscar trabajo y quiere obtener una perspectiva más personal de la sociedad británica, en Youtube podría encontrar docenas de videos de españoles viviendo en el Reino Unido narrando sus vivencias e impresiones.

Yo, en plena adolescencia, me mudé con mi familia de Taiwan a mi Inglaterra natal después de pasar 5 años ahí. Me encontraba como un extraño en mi propio país y el proceso de adaptación fue durísimo. Lo peor de todo era que no tenía con quién compartir mis dudas, inquietudes y frustraciones, y durante años, pensaba que el único que tenía la culpa era yo por no pensar, sentir o comportarse como un típico adolescente británico. Con las redes sociales, me imagino que si un chaval atravesase la misma situación a día de hoy, lo tendría mucho más fácil, porque podría consultar docenas de videos y blogs de personas que han vivido experiencias parecidas que le servirán de consejos. Más probable, no habría cometido la mitad de errores que había cometido yo en mi época.

La  ignorancia por exceso de información

Según Umberto Ecco:

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel.”

Precisamente porque cualquier persona puede publicar sus opiniones en internet, la red también se ha inundado de información falsa. A parte de publicaciones científicas y artículos de prensa, también hay miles de blogs personales, algunos con formatos de periódicos serios, que cuentan cualquier historia, cualquier teoría y cualquier hecho con o sin evidencias científicas. Como resultado, cualquier punto de vista puede encontrar artículos en internet que lo justifican y respaldan.

Desde el comienzo de la crisis, mucha gente ha perdido fé en las instituciones oficiales y la prensa, y ha empezado a creer en cualquier cosa que lee por el internet por lo tanto que le hace sentir bien o que confirma sus prejuicios. Cada vez que debato con personas sobre temas como el cambio climático y la efectividad de las vacunas, para cada enlace que comparto de medios como TED, New Scientist o National Geographic demostrando que las actividades humanas sí que causan el cambio climático y que las vacunas no causan autismo, los negacionistas comparten artículos de blogs que dicen todo lo contrario. Cuando les digo que las fuentes que cito proceden de estudios científicos realizados por universidades de prestigio, me dicen que todo está patrocinado por los bancos, gobiernos y empresas multinacionales para contar mentiras. Con argumentos así, ¿cómo se puede continuar el debate?

Durante los últimos años, las noticias falsas por las redes sociales están influenciando hasta los resultados electorales, como en el caso de la victoria de Brexit y Donald Trump. Sin embargo, a pesar de que muchos bulos fueron desmentidos una tras otra vez por fuentes oficiales, mucha gente sigue creyéndolos, porque según ellos, son las fuentes oficiales que mienten.

Se han normalizado los insultos, amenazas y discursos de odio

Mucho antes de que todo el mundo tuviera una cuenta de Twitter, yo ya participaba en varios foros de temas que me apasionan como la historia, los temas sociales y la antropología. Lo que me sorprendió era la cantidad de comentarios abiertamente racistas, homófobos y misóginos que se publicaban ahí, y las ganas de algunos foreros de buscar bronca con otros a través de insultos y provocaciones gratuitas. No sabía si era el mundo que se había vuelto loco, o es que siempre había tanto odio en la sociedad pero antes de la época de internet, no había un lugar donde la gente pudiera desahogárselo en público.

Lo cierto es que las redes sociales han permitido gente expresar ciertos sentimientos o comentarios que no se atrevería a hacerlo en la calle. Por ejemplo, a nadie se le atreve decirle a un transeúnte a la cara que el peinado que lleva es muy feo, pero en internet tiene toda la rienda suelta de soltar lo que le da la gana. Pero en mi opinión, lo más peligroso es que en la sociedad humana, lo “normal” se define como el comportamiento de la mayoría de la gente. Antes, cuando nadie se atrevía a expresar opiniones racistas y misóginas, insultar a desconocidos o meterse con gente por su apariencia física en público, aquellos comportamientos no eran considerados normales y eran universalmente condenados. Ahora, como ocurre con tanta frecuencia por internet, ya se ha convertido en algo normalizado, y para mucha gente ya es totalmente aceptable.

Así no es de sorprender que las redes sociales se han convertido en la herramienta perfecta para la propagación de ideas ultras. Siempre ha habido gente racista, xenófoba o religiosa fanática, pero antes de internet, sus discursos no llegaban más lejos de sus 4 colegas en el bar. Ahora, con twitter, los discursos de odio pueden llegar a millones de personas, facilitando la movilización de masas alrededor de estos sentimientos.

Os dejo con la charla de un Wael Ghonim, uno de los lideres de la primavera Árabe en Egipto, que nos advierte sobre el poder y los peligros de las redes sociales.

El perfil sociológico del gángster norteamericano

26 Jun

Uno de los prototipos de personaje histórico más retratado en el cine comercial estadounidense, a parte de los cowboys del Oeste, es el gángster durante los violentos años 20 y 30. En muchas películas, el típico gángster norteamericano es retratado como un tipo que se vestía de forma elegante, de naturaleza violenta y carácter asertivo, pero poseía ciertos principios y valores, que por regla general, nunca traicionaba a sus amigos ni hacía daño a mujeres, niños y personas inocentes. A pesar de ganarse la vida apretando el gatillo, solo ejercía la violencia cuando era estrictamente necesario, y siempre contra quién se lo merecía.

A veces me pregunto: ¿esos “bandidos caballerosos” con la ética de Robin Hood existieron de verdad? En este post, voy a analizar un poco el perfil sociológico del “típico” gángster estadounidense de la época de la ley seca.

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Cuando oímos la palabra “gángster” solemos asociarlo a un miembro del crimen organizado. En EEUU, el crimen organizado no apareció de día a mañana, sino evolucionó poco a poco desde un modo de delincuencia mucho más crudo: la banda callejera. Desde el siglo XIX, en muchas ciudades americanas como Nueva York, Chicago y Boston, la presencia de bandas callejeras ya era conocida. En ciertos barrios neoyorquinos como Five Points y Hell’s Kitchen, algunos visitantes contemporáneos, como Davy Crockett y Charles Dickens, ya comentaban de fenómenos como docenas de jóvenes armados con machetes, navajas y palos que se enfrentaron en plena calle para resolver sus diferencias del modo más salvaje.

¿Por qué surgieron las bandas callejeras? Durante el siglo XIX, en la mayoría de las ciudades la ley y orden no funcionaban de forma tan eficaz como ahora. Los cuerpos de policía constaban de pocos efectivos y carecían de recursos para atender a las necesidades de los cientos de miles de habitantes de las ciudades industrializadas, cuya población no dejaba de aumentar por la llegada sin cesar de inmigrantes. Una gran parte de las ciudades carecían de las infraestructuras más básicas como alcantarillas y agua corriente. Derrumbes de edificios, incendios y brotes de enfermedades contagiosas eran ocurrencias cotidianas. Las comunidades inmigrantes, por la barrera cultural y lingüística y los abusos que sufrían a manos de las autoridades, confiaban aún menos en las fuerzas de orden. La gran mayoría de los problemas, desde pequeñas deudas hasta robos y violaciones, se resolvían por cuenta propia a través de amenazas y venganzas. Las bandas callejeras, en cierto modo, surgieron como meros agentes para resolver las disputas entre vecinos en los barrios marginales abandonados por las autoridades.

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Pandillero neoyorquino, siglo XIX (De James Brown)

La gran mayoría de las bandas callejeras se organizaban por barrio y por origen étnico. A principios de siglo XX, en Nueva York las más conocidas eran el Eastman Gang, de origen judío, y el Five Points Gang, de origen italiano. La mayoría de los pandilleros no eran nada elegantes ni sofisticados, sino chavales de aspecto huraño que pasaban todo el día en la calle, en las tabernas y en los prostíbulos más sórdidos, siempre con una navaja en la mano dispuestos a usarla contra cualquiera que les faltaba respeto. Su principal actividad era extorsionar comercios, controlar apuestas, hacer de proxeneta a las prostitutas y pelearse con miembros de bandas rivales, pero su influencia raras veces excedía a las pocas manzanas que constituían su barrio. A pesar de todos los golpes que daban y los sectores de la economía negra que controlaban a nivel local, pocos llegaron a ser ricos. Hasta los líderes de las bandas no ganaban ni un ingreso medio.

Todo cambió en 1921, cuando el gobierno federal estadounidense puso en marcha la ley seca. Como el contrabando de licor era un negocio tan lucrativo, muchos pandilleros empezaron a dedicarse a ello. De día a mañana, Los que antes eran chulo-putas de barrios bajos se volvieron ricos. Los que antes peleaban con navajas ahora disponían de pistolas y armas automáticas. Otros delincuentes también se aprovecharon del boom del mercado negro, algunos asaltando a los camiones de contrabando, otros secuestrando a los traficantes ricos pidiendo rescates astronómicos. La violencia se escaló tanto en frecuencia como en intensidad, con noticias de tiroteos, asesinatos, atracos y secuestros llenando las portadas de la prensa sensacionalista. Para marcar el nuevo estatus socioeconómico que disfrutaban, los pandilleros ya no se vestían como rufianes del barrio bajero, sino con trajes hechos a medida y camisas de seda. Se alojaban en hoteles de lujo y frecuentaban restaurantes y casinos de mayor estatus, haciéndose pasar por hombres de negocio de clase alta. De ahí, el pandillero se convirtió en el “gángster”.

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La banda callejera “Five Points gang”, formada por pandilleros italianos

Pero la verdadera transformación de “banda callejera” a “crimen organizado” sucedió en 1931, cuando un grupo de gángsteres liderado por Lucky Luciano y Meyer Lansky, tras llegar a la cima del mundo de la hampa, decidieron formar un pacto de colaboración entre todas las bandas de Nueva York, conocido como la “comisión del crimen“. A partir de ahí, todas las bandas tenían que respetar el territorio de otras y la violencia entre bandas fue estrictamente prohibida bajo la pena de muerte. En respuesta a cualquier delito cometido por un miembro de la comisión, todos los gángsteres tenían la obligación de colaborarse entre sí para ocultar pruebas, mentir en el juicio, sobornar a policías, fiscales y jueces, y amenazar, o matar, a testigos. Entonces, el contrabando de licor, la prostitución, el juego, la extorsión, la venta de drogas y los atracos armados se convirtieron en actividades económicas de una empresa multinacional con sus propias normas de conducta, estrategias empresariales y jerarquía de mando.

A pesar de que la ley seca fue revocada en 1933, el crimen organizado ya había acumulado tanto poder que a parte de dominar a los bajos fondos, también controlaba a muchos negocios legítimos e influenciaba al sistema judicial y la política. Desde los años 30 hasta finales de 60, la mayoría de sus crímenes se quedaron impunes. Los perpetradores raras veces fueron detenidos, imputados y casi nunca condenados. Muchos de los pandilleros de los años 20 habían muerto jóvenes con un tiro en la nuca, pero otros amasaron auténticas fortunas. Los más listos abandonaron la vida de crimen y invirtieron la capital en negocios legítimos, transformándose en empresarios respetables en los años 50 y 60. Efectivamente, habían conseguido el “sueño americano”.

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Meyer Lansky, uno de los fundadores de la “comisión de crimen”

Ahora, vamos a llegar al punto clave: ¿cómo era el típico gángster norteamericano de los años 20?

El típico gángster era un joven procedente de un gueto de inmigración. Algunos habían nacido en Irlanda, Italia, Rusia, el imperio otomano o austrohúngaro, otros habían nacido en EEUU de padres que habían emigrado de esas tierras, pero en la mayoría de los casos, EEUU era el país donde habían pasado su infancia y también donde habían iniciado su carrera criminal. Así que efectivamente, el “gángster americano” era un producto del nuevo mundo, independiente de su origen étnico.

Todos, sin excepción, habían pasado la adolescencia viviendo de la hampa en los bajos fondos, robando carteras, timando a forasteros, atracando a transeúntes, vendiendo drogas, amenazando a morosos o dando palizas por la calle. Cuando entró en vigor la ley seca en 1921, la gran mayoría de los gángsteres eran muy jóvenes. Lucky Luciano tenía apenas 24 años, Meyer Lansky 19, Bugsy Seigal 16 y Al Capone 22, pero todos ya gozaban de una reputación temerosa en los barrios donde residían. Contraria a la idea de muchas películas que era la ley seca que “volvió delincuentes” a hombres normales, eran más bien delincuentes curtidos que aprovecharon la ley seca para hacerse ricos. De hecho, antes de 1921, muchos de los futuros gángsteres ya habían sido detenido por docenas de delitos desde robo con violencia hasta agresiones sexuales. Básicamente, no era gente con la que preferirías pasar una tarde tomando cañas.

¿Entre ellos había ladrones honrados como en las películas? En mi opinión, si lo hubiera, el porcentaje no sería mayor que entre los delincuentes de hoy en día o entre los presos de cualquier cárcel, porque al fin y al cabo, se trababa de gente acostumbrada de vivir de la estafa, de la coacción y de la violencia. La única diferencia fue que debido a las peculiares circunstancias históricas, se hicieron ricos.

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Los bajos fondos…

Entonces, ¿por qué hay tanto culto en Hollywood hacia el gángster americano?

En mi opinión, representaba la visión más extrema del sueño americano, en que cualquier persona, por lo humilde que fueran sus raíces, podría llegar a la cúspide de la sociedad si tuviera dinero, aunque lo hubiera conseguido a través de robos, contrabando y asesinatos. No hay que olvidar que los gángsteres eran en su mayoría hijos de inmigrantes, de grupos étnicos que en la época que vivían, no eran bien aceptados en la sociedad norteamericana. A pesar de que muchos habían vivido casi toda la vida en EEUU, no solían ser percibidos como “verdaderos americanos” por su apellido, religión o rasgos. Los partidos conservadores de la época usaban la alarma social hacia el gansterismo como excusa para defender sus políticas xenófobas y antisemitas, retratando los gángsteres como una corrupción extranjera a los valores estadounidenses. Por eso, el gángster americano también representaba el triunfo de los marginados, rechazados y discriminados, que habían logrado el respeto en la sociedad a través de la violencia, que probablemente, para las circunstancias en que se criaron, era la única medida que disponían para perseguir el sueño americano.

Hipótesis futuristas que probablemente no sucederán

24 Abr

Estamos en un punto clave de la historia humana. Es lo que opinan muchos expertos de ciencia y tecnología, entre ellos Bill Gates, Elon Musk, Yuval Noah Harari y Stephen Hawking.

Las tecnologías que revolucionarán el mundo durante los próximos 50 años serán en el campo de la inteligencia artificial y en la ingeniería genética. Por un lado, los robots serán capaces de realizar una gran cantidad de tareas, desde conducir coches y construir casas hasta llevar las cuentas de un negocio y ejecutar cirugías cardiacas; por otro lado, la programación genética permitirá a los humanos eliminar enfermedades hereditarias, extender la juventud, agudizar los sentidos, mejorar la destreza física y alzar el coeficiente intelectual.

Hay muchas hipótesis de cómo será en mundo a mediados y finales del siglo XXI. Algunos opinan que todos seremos cyborgs medio-máquinas medio-humanos que vivirán 200 años, otros imaginan un mundo en que la conciencia humana se podrá descargar en una nube informática como si fuera una aplicación de software; otros prevén un mundo distópico en que toda la humanidad vivirá sometida a la tiranía de unos algoritmos que se reescriben solos. En mi opinión, no creo que nadie pueda ser tan arrogante para pretender que sepa con seguridad lo que sucederá en el futuro, pero en este artículo me gustaría hablar de algunos hipótesis que probablemente NO se cumplirán, y dar mis explicaciones.

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Hipótesis 1: todo el mundo se quedará en su casa y nunca saldrá

Una de las tecnologías que más ha cambiado la vida cotidiana es el internet. A través de él, podemos hacer compras, hablar con gente en el otro lado del mundo, leer artículos de prensa, escribir, dibujar, ver películas, trabajar etc. Hay gente que opina que en el futuro, ya no hace falta que existan tiendas, oficinas o lugares de reunión, porque todas las gestiones o quedadas se podrán hacer a través de internet, sin que nadie salga de su casa. Por supuesto, los únicos edificios que existirán serán viviendas.

Aunque la tecnología probablemente sí que tiene la capacidad de anular cualquier necesidad del ser humano de salir de su casa, no creo que esta hipótesis se haga realidad, porque va en contra de una de las necesidades humanas más básicos: el contacto físico con otros. Hablar con un amigo por Skype no provoca la misma sensación de quedar con él en un bar para tomar una caña. Cuando trabajas físicamente cerca de un compañero, establecerás una confianza mucho más estrecha que si solo lo conoces a través de la pantalla. La calle, los parques, las plazas, los centros comerciales y todos los lugares públicos no solo sirven para hacer compras y recados, sino también para encontrarse con otros seres humanos, tanto conocidos como desconocidos.

Si realmente llegase el momento en que todas las tiendas se cerrasen, seguro que los locales se reinventarán para otros usos públicos, porque los seres humanos necesitamos un lugar donde personas desconocidas puedan reunirse de forma espontánea.

Hipótesis 2: la separación de la mente del cuerpo

Muchas novelas o películas de ciencia ficción, entre ellos “Ghost in the Shell”, retrata un mundo futurista en que se puede trasladar la mente humana de un cuerpo a otro. Por supuesto, la identidad de cada persona ya no se definirá por su cuerpo físico, sino por su conciencia. De hecho, habrá personas que dispondrán de varios cuerpos con distintas características físicas, y cada uno se usará para motivos distintos.

Aunque si la tecnología lo permitiera, creo que sólo será la opción de una minoría de la minoría de personas, probablemente los que tienen algún defecto o discapacidad física en su cuerpo natal. Porque por instinto humano, el cuerpo físico forma una parte integral del sentido de identidad de cada persona. A pesar de que mucha gente hace cirugía estética para cambiar de aspecto, no creo que a nadie le gustaría cambiar su cuerpo entero por el cuerpo de otro por lo deseable que sean los rasgos, porque este nuevo cuerpo ya chocará con su sentido de “yo”.

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Escena de “Ghost in the Shell”

Hipótesis 3: un mundo donde el género es totalmente fluido

Una extensión del hipótesis 2 es que como el cuerpo humano no es nada más que una “cáscara” que envuelve el alma, en el futuro, toda la gente ya será libre de género: cambiándose entre hombre y mujer según en cuerpo en que se introduce la conciencia.

En mi opinión, es muy poco probable que suceda porque según los últimos estudios, el cerebro sí que tiene sexo, y la identidad de género parece innata que permanezca constante durante el resto de la vida. Como evidencia, los transexuales son precisamente gente cuyo cerebro pertenece al sexo opuesto de su cuerpo. Sufren muchos conflictos psicológicos desde la infancia y cuando puedan, se operan para cambiar su sexo corporal para que coincida con lo de la mente.

Si tan complicada es la situación cuando el género del cerebro no coincide con lo de cuerpo, por lo más que la tecnología lo permite, no creo que a la mayoría de la gente le haga gracia la idea de cambiar el sexo de su cuerpo constantemente de un día a otro por capricho.

Hipótesis 4: la gente usará su mente para mover objetos y conversar

Últimamente hay mucha investigación para descifrar los mensajes que llevan en las ondas cerebrales y los utilizan para ejecutar órdenes. Hay gente que opina que si esta tecnología avanzase en el futuro, todo el mundo podría hablar con otros sin abrir la boca o mover objetos sin usar un músculo.

No creo que nunca sea una situación normalizada por dos cuestiones muy sencillas. Primero, la mayoría de los seres humanos no somos capaces de controlar nuestros pensamientos. Mientras que escribo estas palabras, una docena de ideas están pasando por mi cabeza. Si tuviera que “escribir” solo con pensamientos sin mover ni un dedo, ¿cómo controlaría cual de los pensamientos salga en esta página? Segundo, mover el cuerpo es una sensación que da gusto a los seres humanos, porque nos hace sentir en control de nuestro cuerpo.

Sin embargo, esta tecnología sí que hará la vida mucho más fácil para los parapléjicos, que creo que es el propósito original de la investigación.

Escena de Ex Machina

Hipótesis 5: toda nuestra vida será dirigida por un algoritmo

Con el desarrollo de la inteligencia artificial, hay mucha gente que visualiza un futuro en que todas las gestiones de nuestra sociedad, desde la dirección de empresas, las compras y ventas, hasta el sistema judicial y la recaudación de impuestos, serán dirigidas por programas de algoritmo sin ninguna intervención humana. En la vida cotidiana, tampoco hará falta que tomemos ninguna decisión, porque un algoritmo lo hará todo por nosotros.
Yo tampoco veo muy factible este mundo, porque los seres humanos necesitamos sentir tener control en nuestra vida. Nos gusta tomar decisiones, resolver problemas y enfrentarnos a retos, tanto físicos como intelectuales. Los algoritmos nos podrán asistir en tomar decisiones, pero no las tomarán para nosotros. Acerca de organismos como empresas, instituciones y estados, no hay duda que los algoritmos harán un porcentaje cada vez más grande del trabajo, pero siempre habrá algunos humanos controlando, o al menos vigilando, los procesos más claves. Porque al fin y al cabo, necesitamos sentir que seremos nosotros, los humanos, que tengamos la última palabra.

Hipótesis 6: la fusión del hombre con la máquina

Otra hipótesis muy popular es que en el futuro todos tendríamos integrado desde el nacimiento componentes no-orgánicos en nuestro cuerpo, que nos ayudarán a agudizar los sentidos, fortalecer los músculos  y aumentar la capacidad intelectual. Es decir, todos seremos seres biónicos.

Esta realidad todavía no la veo muy probable en el futuro previsto porque la mayoría de la gente rechazará la idea de introducir componentes no-organicos en la profundidad de su cuerpo, aunque le dará poderes especiales. Lo que sí que veo más factible es cuando las personas envejecen, irán sustituyendo un órgano real con otro biomecánica, hasta que no les quedará ni un órgano original de su cuerpo salvo su mente.

Hablando de actualizaciones en el cuerpo humano, veo más futuro en la edición genética. Con activar y desactivar ciertos genes, se eliminan enfermedades, regeneran células dañadas y se extienden la juventud. Pero el cuerpo humano permanecerán como una entidad 100% orgánica, compuesta por los mismas órganos con los que ha nacido.

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Escena de la novela gráfica “Metal Made Flesh”

Hipótesis 7: las diferencias culturales entre naciones y pueblos desaparecerán

Si la tendencia de la globalización continua, acelerada por el Internet, hay gente que opina que dentro de 2 o 3 generaciones, todos los pueblos y países de todos los continentes pertenecerán a la misma cultura global. Por supuesto, ya no existirán diferencias entre ingleses, alemanes, rusos, egipcios, keniatas, senegaleses, indios, chinos, vietnamitas y peruanos. Todos hablaremos el mismo idioma, escucharemos la misma música, comeremos la misma comida y sentiremos como parte de la misma identidad mundial.

No hay duda que la diferencia cultural entre países se ha reducido durante los últimos años, pero creo que el día cuando realmente llegasemos a la situación que ya no se distingue entre China, Francia y Kenia, nuevas diferencias culturales se inventarán. Porque por naturaleza, los seres humanos necesitan crear grupos identitarios para distinguir entre “los nuestros” y “los otros”. Y la forma más directa de marcar esta diferencia es a través de la idiosincrasia, como la forma de vestir, el idioma/acento, el aspecto físico, la religión, la gastronomía, la música que escucha o el modo de vida que lleva.  Quizás en un mundo futurista, las diferencias culturales ya no dependerán tanto de la geografía, sino más de ideología o identificación voluntaria de cada uno.

En mi opinión…

A pesar de que la cultura, la tecnología y la educación pueden modificar ciertos comportamientos, hay determinados instintos humanos que son productos de millones de años de evolución, que se pueden canalizar, pero no eliminar, como el sentido de “yo” ligado tanto a la mente como al cuerpo, la pertenencia a un colectivo, la necesidad de sentir en control de nuestro destino, la cercanía física con otros seres humanos, la propiedad personal, y la alegría de disfrutar de una conversación, de la buena música, del ejercicio físico y del sexo.

No tengo ni idea de en qué tipo de sociedad vivirán nuestros descendientes a finales del siglo XXI, pero estoy seguro que será en una en que las necesidades básicas emocionales de los seres humanos seguirán siendo las mismas de siempre.