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Hipótesis futuristas que probablemente no sucederán

24 Abr

Estamos en un punto clave de la historia humana. Es lo que opinan muchos expertos de ciencia y tecnología, entre ellos Bill Gates, Elon Musk, Yuval Noah Harari y Stephen Hawking.

Las tecnologías que revolucionarán el mundo durante los próximos 50 años serán en el campo de la inteligencia artificial y en la ingeniería genética. Por un lado, los robots serán capaces de realizar una gran cantidad de tareas, desde conducir coches y construir casas hasta llevar las cuentas de un negocio y ejecutar cirugías cardiacas; por otro lado, la programación genética permitirá a los humanos eliminar enfermedades hereditarias, extender la juventud, agudizar los sentidos, mejorar la destreza física y alzar el coeficiente intelectual.

Hay muchas hipótesis de cómo será en mundo a mediados y finales del siglo XXI. Algunos opinan que todos seremos cyborgs medio-máquinas medio-humanos que vivirán 200 años, otros imaginan un mundo en que la conciencia humana se podrá descargar en una nube informática como si fuera una aplicación de software; otros prevén un mundo distópico en que toda la humanidad vivirá sometida a la tiranía de unos algoritmos que se reescriben solos. En mi opinión, no creo que nadie pueda ser tan arrogante para pretender que sepa con seguridad lo que sucederá en el futuro, pero en este artículo me gustaría hablar de algunos hipótesis que probablemente NO se cumplirán, y dar mis explicaciones.

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Hipótesis 1: todo el mundo se quedará en su casa y nunca saldrá

Una de las tecnologías que más ha cambiado la vida cotidiana es el internet. A través de él, podemos hacer compras, hablar con gente en el otro lado del mundo, leer artículos de prensa, escribir, dibujar, ver películas, trabajar etc. Hay gente que opina que en el futuro, ya no hace falta que existan tiendas, oficinas o lugares de reunión, porque todas las gestiones o quedadas se podrán hacer a través de internet, sin que nadie salga de su casa. Por supuesto, los únicos edificios que existirán serán viviendas.

Aunque la tecnología probablemente sí que tiene la capacidad de anular cualquier necesidad del ser humano de salir de su casa, no creo que esta hipótesis se haga realidad, porque va en contra de una de las necesidades humanas más básicos: el contacto físico con otros. Hablar con un amigo por Skype no provoca la misma sensación de quedar con él en un bar para tomar una caña. Cuando trabajas físicamente cerca de un compañero, establecerás una confianza mucho más estrecha que si solo lo conoces a través de la pantalla. La calle, los parques, las plazas, los centros comerciales y todos los lugares públicos no solo sirven para hacer compras y recados, sino también para encontrarse con otros seres humanos, tanto conocidos como desconocidos.

Si realmente llegase el momento en que todas las tiendas se cerrasen, seguro que los locales se reinventarán para otros usos públicos, porque los seres humanos necesitamos un lugar donde personas desconocidas puedan reunirse de forma espontánea.

Hipótesis 2: la separación de la mente del cuerpo

Muchas novelas o películas de ciencia ficción, entre ellos “Ghost in the Shell”, retrata un mundo futurista en que se puede trasladar la mente humana de un cuerpo a otro. Por supuesto, la identidad de cada persona ya no se definirá por su cuerpo físico, sino por su conciencia. De hecho, habrá personas que dispondrán de varios cuerpos con distintas características físicas, y cada uno se usará para motivos distintos.

Aunque si la tecnología lo permitiera, creo que sólo será la opción de una minoría de la minoría de personas, probablemente los que tienen algún defecto o discapacidad física en su cuerpo natal. Porque por instinto humano, el cuerpo físico forma una parte integral del sentido de identidad de cada persona. A pesar de que mucha gente hace cirugía estética para cambiar de aspecto, no creo que a nadie le gustaría cambiar su cuerpo entero por el cuerpo de otro por lo deseable que sean los rasgos, porque este nuevo cuerpo ya chocará con su sentido de “yo”.

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Escena de “Ghost in the Shell”

Hipótesis 3: un mundo donde el género es totalmente fluido

Una extensión del hipótesis 2 es que como el cuerpo humano no es nada más que una “cáscara” que envuelve el alma, en el futuro, toda la gente ya será libre de género: cambiándose entre hombre y mujer según en cuerpo en que se introduce la conciencia.

En mi opinión, es muy poco probable que suceda porque según los últimos estudios, el cerebro sí que tiene sexo, y la identidad de género parece innata que permanezca constante durante el resto de la vida. Como evidencia, los transexuales son precisamente gente cuyo cerebro pertenece al sexo opuesto de su cuerpo. Sufren muchos conflictos psicológicos desde la infancia y cuando puedan, se operan para cambiar su sexo corporal para que coincida con lo de la mente.

Si tan complicada es la situación cuando el género del cerebro no coincide con lo de cuerpo, por lo más que la tecnología lo permite, no creo que a la mayoría de la gente le haga gracia la idea de cambiar el sexo de su cuerpo constantemente de un día a otro por capricho.

Hipótesis 4: la gente usará su mente para mover objetos y conversar

Últimamente hay mucha investigación para descifrar los mensajes que llevan en las ondas cerebrales y los utilizan para ejecutar órdenes. Hay gente que opina que si esta tecnología avanzase en el futuro, todo el mundo podría hablar con otros sin abrir la boca o mover objetos sin usar un músculo.

No creo que nunca sea una situación normalizada por dos cuestiones muy sencillas. Primero, la mayoría de los seres humanos no somos capaces de controlar nuestros pensamientos. Mientras que escribo estas palabras, una docena de ideas están pasando por mi cabeza. Si tuviera que “escribir” solo con pensamientos sin mover ni un dedo, ¿cómo controlaría cual de los pensamientos salga en esta página? Segundo, mover el cuerpo es una sensación que da gusto a los seres humanos, porque nos hace sentir en control de nuestro cuerpo.

Sin embargo, esta tecnología sí que hará la vida mucho más fácil para los parapléjicos, que creo que es el propósito original de la investigación.

Escena de Ex Machina

Hipótesis 5: toda nuestra vida será dirigida por un algoritmo

Con el desarrollo de la inteligencia artificial, hay mucha gente que visualiza un futuro en que todas las gestiones de nuestra sociedad, desde la dirección de empresas, las compras y ventas, hasta el sistema judicial y la recaudación de impuestos, serán dirigidas por programas de algoritmo sin ninguna intervención humana. En la vida cotidiana, tampoco hará falta que tomemos ninguna decisión, porque un algoritmo lo hará todo por nosotros.
Yo tampoco veo muy factible este mundo, porque los seres humanos necesitamos sentir tener control en nuestra vida. Nos gusta tomar decisiones, resolver problemas y enfrentarnos a retos, tanto físicos como intelectuales. Los algoritmos nos podrán asistir en tomar decisiones, pero no las tomarán para nosotros. Acerca de organismos como empresas, instituciones y estados, no hay duda que los algoritmos harán un porcentaje cada vez más grande del trabajo, pero siempre habrá algunos humanos controlando, o al menos vigilando, los procesos más claves. Porque al fin y al cabo, necesitamos sentir que seremos nosotros, los humanos, que tengamos la última palabra.

Hipótesis 6: la fusión del hombre con la máquina

Otra hipótesis muy popular es que en el futuro todos tendríamos integrado desde el nacimiento componentes no-orgánicos en nuestro cuerpo, que nos ayudarán a agudizar los sentidos, fortalecer los músculos  y aumentar la capacidad intelectual. Es decir, todos seremos seres biónicos.

Esta realidad todavía no la veo muy probable en el futuro previsto porque la mayoría de la gente rechazará la idea de introducir componentes no-organicos en la profundidad de su cuerpo, aunque le dará poderes especiales. Lo que sí que veo más factible es cuando las personas envejecen, irán sustituyendo un órgano real con otro biomecánica, hasta que no les quedará ni un órgano original de su cuerpo salvo su mente.

Hablando de actualizaciones en el cuerpo humano, veo más futuro en la edición genética. Con activar y desactivar ciertos genes, se eliminan enfermedades, regeneran células dañadas y se extienden la juventud. Pero el cuerpo humano permanecerán como una entidad 100% orgánica, compuesta por los mismas órganos con los que ha nacido.

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Escena de la novela gráfica “Metal Made Flesh”

Hipótesis 7: las diferencias culturales entre naciones y pueblos desaparecerán

Si la tendencia de la globalización continua, acelerada por el Internet, hay gente que opina que dentro de 2 o 3 generaciones, todos los pueblos y países de todos los continentes pertenecerán a la misma cultura global. Por supuesto, ya no existirán diferencias entre ingleses, alemanes, rusos, egipcios, keniatas, senegaleses, indios, chinos, vietnamitas y peruanos. Todos hablaremos el mismo idioma, escucharemos la misma música, comeremos la misma comida y sentiremos como parte de la misma identidad mundial.

No hay duda que la diferencia cultural entre países se ha reducido durante los últimos años, pero creo que el día cuando realmente llegasemos a la situación que ya no se distingue entre China, Francia y Kenia, nuevas diferencias culturales se inventarán. Porque por naturaleza, los seres humanos necesitan crear grupos identitarios para distinguir entre “los nuestros” y “los otros”. Y la forma más directa de marcar esta diferencia es a través de la idiosincrasia, como la forma de vestir, el idioma/acento, el aspecto físico, la religión, la gastronomía, la música que escucha o el modo de vida que lleva.  Quizás en un mundo futurista, las diferencias culturales ya no dependerán tanto de la geografía, sino más de ideología o identificación voluntaria de cada uno.

En mi opinión…

A pesar de que la cultura, la tecnología y la educación pueden modificar ciertos comportamientos, hay determinados instintos humanos que son productos de millones de años de evolución, que se pueden canalizar, pero no eliminar, como el sentido de “yo” ligado tanto a la mente como al cuerpo, la pertenencia a un colectivo, la necesidad de sentir en control de nuestro destino, la cercanía física con otros seres humanos, la propiedad personal, y la alegría de disfrutar de una conversación, de la buena música, del ejercicio físico y del sexo.

No tengo ni idea de en qué tipo de sociedad vivirán nuestros descendientes a finales del siglo XXI, pero estoy seguro que será en una en que las necesidades básicas emocionales de los seres humanos seguirán siendo las mismas de siempre.

Distintos tipos de atracción y afecto

11 Dic

Tanto en la conversación cotidiana como en el guión de las películas y novelas, la atracción entre un hombre y una mujer se suele resumir en dos tipos: la atracción sexual y el enamoramiento. Pero reflexionando sobre mis propias vivencias y las relaciones cercanas con personas del sexo opuesto, creo que pueden surgir mucho más tipos de atracción, la mayoría ignorados por la cultura popular. En este artículo me gustaría hablar de ellas.

Ante de todo, quiero aclarar que estoy escribiendo desde la perspectiva de un hombre heterosexual. Tampoco puedo hablar por todos los hombres heterosexuales, sino solo por mí. Seguro que otras personas, hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, han vivido experiencias muy diferentes y llegados a conclusiones muy dispares, que serán iguales de válidas como las mías.

La atracción sexual

La clase de atracción más reconocida entre personas de sexo opuesto es la carnal. En general, los hombres lo sienten con mayor frecuencia que las mujeres, quizás las mujeres con mayor intensidad, pero cada persona es un mundo. En general, para la mayoría de los hombres, la atracción sexual es algo muy físico, provocada por la visualización de las curvas de la mujer. En mi propio caso, reconozco que más de 70% de las mujeres entre los 18 y 45 años me resultan sexualmente deseables. Eso no implica que estoy dispuesto de acostarme con ellas, sino que su aspecto físico me resulta agradable.

Para la mayoría de hombres, las curvas femeninas son la principal fuente de atracción sexual.

Curvas de la diosa hindú Parvati

La fraternidad

La fraternidad, la empatía y la confianza son la base de todas las relaciones de amistad, independiente del sexo, edad u orientación sexual. Con cualquier conocido que compartes un interés, unos valores, un sentido de humor o una vivencia, sentirás un vínculo fraternal. Hay gente que opina que la fraternidad no puede existir entre personas de sexo opuesto por la atracción sexual. Ellos hablan por si mismos. En mi experiencia, las dos cosas no son incompatibles. Al fin y al cabo, cuando una relación de pareja dura más de 3 años, la atracción sexual y el romanticismo se disminuyen, pero lo que perdura es el sentido de fraternidad y confianza. Al menos en la sociedad moderna, ninguna relación de pareja puede ser duradera sin una amistad entre ellos.

El sentido de ternura

La ternura es el sentimiento de afecto que uno siente hacia un bebé, un niño o un animal, con las ganas de darles abrazos y cariños. En mi caso, también lo he sentido con muchas chicas, que me inspiran las ganas de abrazarlas y darles un beso en la frente, pero en un sentido puramente platónico. Desde mi perspectiva, las chicas tiernas no tienen por qué ser jóvenes, sino que tienen un aire o comportamiento de niña inocente, como una cara entrañable, un carácter espontáneo, un buen sentido de humor, una sonrisa fácil y una personalidad juguetona, curiosa y confiada.

La protagonista Navis del comic Estela me inspira mucha ternura.

La protagonista Navis del comic Estela me inspira mucha ternura.

El afecto maternal

Creo que tanto hombres como mujeres pueden haber sentido alguna vez una atracción platónica hacia una mujer por su carácter maternal. En mi caso, no necesariamente hacia mujeres mayores, sino hacia las que tienen una naturaleza cuidadora, protectora, compasiva, cariñosa pero a la vez asertiva, que trasmiten un sentido de seguridad y tranquilidad. El afecto es puramente platónico, caracterizado por una confianza muy cercana e íntima.

El enamoramiento

El enamoramiento, en mi opinión, es un sentimiento impulsivo muy fuerte, tan abrumador que uno no puede dejar de pensar en la persona en cuestión y siente dispuesto de abandonar todo para estar con ella. Normalmente está asociado a una atracción sexual muy intensa, acompañado con una idealización del sujeto.

En mi propio caso, las ocasiones que me he enamorado en la vida pueden contarse con los dedos de una mano, y la mayoría cuando era muy joven, quizás era un efecto que las hormonas jugaban sobre el cuerpo. Muchas parejas en relaciones duraderas, aunque sienten mucha atracción sexual, fraternidad y ternura, nunca han pasado por la fase de “enamoramiento”.

Por supuesto, el uso de esta palabra es altamente subjetivo, ya que para algunas personas simplemente significa sentir atracción sexual.

La atracción en relación de pareja y amistad

Como cada persona tiene una personalidad de varias facetas, la atracción que se siente entre dos personas también puede ser una combinación de varios tipos. Además, una persona puede provocar un tipo de sentimiento bajo una determinada situación, pero otro tipo bajo otra.

En general, las relaciones de pareja no se pueden formar sin algún grado de atracción sexual. Pero para durarse, es esencial la fraternidad y confianza. En mi opinión, no tiene por qué pasar por la fase de enamoramiento, aunque eso hace la relación más excitante durante los inicios. Sin embargo, muchas relaciones que empiezan con emociones intensas terminan pronto, cuando se dan cuenta de que el sujeto no es tan ideal como antes figuraba en su imaginación.

Para una relación de amistad, lo esencial es la fraternidad y confianza. El sentido de ternura y afecto maternal puede hacerla más cercana. Lo que sí que estoy de acuerdo es que es imposible ser “solo amigos” con alguien de estás enamorado, porque si es correspondido, se iniciaría una relación de pareja, si no, causaría sufrimiento. Pero con un poco de atracción sexual sí que es compatible, mientras que está bajo control y que nadie esté engañado o que tenga intenciones secundarias.

(Foto de Elizabeth Char)

(Foto de Elizabeth Char)

El efecto Trump y la nueva lucha de clases

15 Nov

En el año 2016, ha sucedido varios acontecimientos políticos en el mundo que me han dejado sorprendido. Primero, los filipinos han elegido como presidente a Rodrigo Duterte, un populista que prometió fusilar a todos los drogadictos y exterminar a los delincuentes con escuadrones de muerte. Segundo, los británicos han votado salir de la Unión Europea. Tercero, en España ha vuelto a ganar el Partido Popular con un aumento de votos a pesar de todos los escándalos de corrupción. Pero no hay nada que me ha dejado más boquiabierto que la elección de Donald Trump como presidente de EEUU.

Cuando se presentó Donald Trump como candidato presidencial hace un año, todos mis amigos y yo lo tomábamos como una broma. Pensábamos que era como un troll en los foros de Internet que pronunciaba discursos incendiarios para llamar la atención, porque no iba a ganar y lo sabía. Pensaba que el mejor remedio contra él era no prestarle mucha atención porque al fin y al cabo, solo lo votarían 4 colgados. Ahora, estos “4 colgados” resultan ser más de 59 millones de estadounidenses.

Resultado elecciones 2016

Resultado elecciones 2016

Lo que más me inquieta no es si Trump vaya a llevar a cabo lo que ha prometido, sino que durante los últimos 70 años, todas las sociedades occidentales, sean gobernadas por partidos de izquierda o derecha, siempre han respetado unos valores de base, como los derechos humanos, la justicia universal, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento de las verdades objetivas. Donald Trump, que durante su campaña electoral había prometido prohibir la entrada de musulmanes a EE.UU., deportar 11 millones de inmigrantes sin papeles, poner en práctica leyes de registros policiales aleatorios en barrios afroamericanos, encarcelar a Hilary Clinton, y además negar rotundamente el cambio climático, mentir sobre la tasa de delincuencia, insultar colectivos enteros como mexicanos y chinos etc…., ha violado a todos. Pero a pesar de eso, 59 millones de estadounidenses lo han votando, demostrando que más de la mitad de adultos estadounidenses no están de acuerdo con los valores fundamentales de la sociedad occidental, o al menos les da igual que no se cumplan.

Pero antes de demonizar a los votantes de Trump, me gustaría analizar por qué lo han votado. ¿Es verdad que la mitad de estadounidenses blancos son unos racistas, xenófobos y misóginos? ¿Es verdad que de repente ha aumentado tanto la población de rednecks?

Seguidores de Donald Trump

Seguidores de Donald Trump

El “cinturón de oxido”

El periódico New York Times ha dedicado la semana pasada entrevistando votantes a de Trump a ver qué factores les empujaron a esta decisión. A parte de las zonas sureñas de EEUU pobladas por rednecks, otra zona donde votaron mayoritariamente por Trump era el Rust Belt, “Cinturón de Oxido”, ciudades industriales en decadencia en los estados de Indiana, Ohio, Michigan, West Virginia, Pensilvania.  Durante varias décadas, el Rust Belt ha sido un bastión del Partido Demócrata. Obama arrasó en los votaciones de 2008 y 2012. Entonces, ¿Por qué tanta gente ha cambiado su voto a Trump?

En resumen, desde principios de siglo XX, el motor de la economía de esas ciudades había sido la industria de producción: minas, fábricas de coches, acero y maquinaria pesada. Bien por la globalización o por los avances tecnológicos, muchas fábricas están cerrando o  trasladándose a países extranjeros. Los residentes, la mayoría nietos y bisnietos de inmigrantes alemanes, polacos, ucranianos y puertorriqueños, llevan 3 generaciones trabajando en las mismas industrias, protegidos por los sindicatos. Ahora, ven su futuro amenazado.

Durante la legislatura de Obama, el gobierno realizó fuertes inversiones en esa zona para crear más puestos de trabajo en el sector de servicios. A día de hoy, ofertas de trabajo no faltan, pero pagan mucho menos que en las fábricas de anteaño. Imagínate que para un veterano de más de 50 años con puesto de supervisor que cobra 4000$ al mes, volver a ser aprendiz sería un golpe psicológico muy duro.

Trabajadoras de rust belt

Trabajadoras de Rust Belt

Una de las promesas electorales de Trump es imponer un fuerte proteccionismo a las industrias de producción para traer las fábricas de vuelta a EE.UU., prometiendo devolver los antiguos puestos de trabajo a los del Rust Belt. Es la principal razón que lo han votado.

Cuando NYT les pregunta sobre si comparten las ideas de Trump sobre inmigrantes, musulmanes y mujeres, la mayoría contesta que les da igual, porque ahí casi no hay musulmanes y la inmigración que recibe es poca. Los residentes con apellidos españoles, italianos y eslavos ya llevan varias generaciones instaladas y no sienten identificados con la inmigración actual. A las mujeres les importan más sus puestos de trabajo, o los de sus maridos, que la misoginia de Trump.

Sin embargo, muchos sí que sienten que exista un enorme abismo entre la “élite progresista” de las ciudades costeras con estudios universitarios que tienen el lujo de votar por sus principios, y ellos, la antigua clase obrera, que tienen que votar por sus necesidades.

Por otro lado, Hilary también hizo sus promesas, como ofrecer más cursos de reciclaje a los obreros desempleados y garantizarles puestos de trabajo con un sueldo decente en otros sectores. Sin embargo, esta propuesta no ha vendido tanto como la de “recuperar lo antiguo”.

Muchos economistas han advertido que las promesas de Trump tampoco funcionarían, porque al permanecer las fábricas en EE.UU., los precios de los productos subirían, los consumidores no los comprarían, que provocaría el cierre de las fábricas. Pero para la mayoría de los trabajadores de Rust Belt, no es nada más que otra excusa de la “casta política” para justificar su explotación al pueblo llano.

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

El cambio de rumbo del Partido Demócrata

Otro factor que ha influenciado el voto puede ser el cambio de rumbo del Partido Demócrata.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Demócrata se había posicionado como el partido del pueblo llano, que protegía los derechos de los trabajadores frente al Partido Republicano, que representaba los intereses de las grandes corporaciones.

Sin embargo, debido a la globalización, la caída del comunismo y la entrada de China y Rusia en el mercado mundial, “la lucha de clases” a base de sindicatos ha perdido su efectividad, porque cuando suben los salarios, las empresas se trasladan a un país donde la mano de obra es más barata. Desde entonces, el Partido Demócrata ha abandonado la lucha de clases, sustituyéndola con el ecologismo, los derechos de animales y la inclusión de mujeres, minorías étnicas, gays y minusválidos en todos los ámbitos profesionales y las estructuras de poder.  Esas políticas han beneficiado sobre todo a mujeres y minorías de la clase media alta, pero ha hecho poco para los de orígen humilde. Poco a poco, el Partido Demócrata ya ha dejado de ser el partido de los trabajadores, sino el partido de la élite intelectual de las ciudades cosmopolitas, comprometida con la justicia social a nivel mundial.

Durante los últimos años, con la imposición del lenguaje políticamente correcto y la censura de cualquier material que puede herir la sensibilidad de los colectivos más vulnerables, la línea del partido se ha alejado aún más del mundo rudo en que viven los obreros industriales. La militancia del partido se ha trasladado de las fábricas a las universidades de élite. Cada vez más, los trabajadores con pocos estudios sienten políticamente marginados, sin ningún organismo que defiende sus derechos. Entonces, cuando aparecen una figura como Trump, muchos ven en él un salvador de la causa.

Los militantes del Partido Demócrata suelen ser jóvenes con alto nivel de estudios de ciudades cosmopolitas.

El activismo del Partido Demócrata se ha trasladado de las fábricas a las universidades

La nueva lucha de clases

Lo que es evidente es que tanto en EEUU como en muchos países europeos, dos nuevas clases sociales están emergiendo, cuya diferenciación no es vertical, sino horizontal.

Una de ellas está formada por gente con mayor nivel de estudios que vive en ciudades cosmopolitas. Muchos se han criado en ambientes multiculturales, han viajado, estudiado y trabajado en países extranjeros y tienen amistades de varias nacionalidades. En general, se ven beneficiados por la globalización, que les ha aportado mayores oportunidades laborales, económicos y culturales en un abánico de países distintos. Por eso ideológicamente, tienden a ser partidarios de la apertura de fronteras y la construcción de puentes.

La otra está formada por gente con menos estudios que vive en zonas rurales o ciudades provincianos, que tiende a llevar una vida costumbrista centrada en su familia y amigos de toda la vida. Laboralmente tiene menos movilidad tanto en el sentido profesional como en el geográfico, y su trato con gente de otras nacionalidades y culturas suele ser limitado.  En general, se ven perjudicados por todas las síntomas de la globalización: el traslado de sus puestos de trabajo a países extranjeros, la llegada de inmigrantes y la desaparición del estilo de vida que había llevado durante generaciones. Por eso tienden a apoyar políticas de cierre de fronteras y construcción de muros para proteger su idiosincracia y calidad de vida.

Tanto el Brexit en el Reino Unido como la elección de Donald Trump en EE.UU. sirven para dar un toque a los gobiernos de que si no actuen a tiempo, la división entre estas dos clases puede acentuarse, hasta el punto de que la reconcialación sea difícil. Os dejo con una charla de TED, en respuesta a Brexit, que habla exactamente de este fenónemo.

Referencias:

http://elpais.com/elpais/2016/11/11/media/1478883295_118786.html

https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/11/09/the-rust-belt-was-turning-red-already-donald-trump-just-pushed-it-along/

http://www.nytimes.com/2016/11/13/business/economy/can-trump-save-their-jobs-theyre-counting-on-it.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/politics/ohioans-tired-of-status-quo-flipped-to-trump-for-change.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/racerelated-conversations-on-race-with-white-trump-voters.html

De skinheads y cosacos

5 Nov

Los skinheads

Para la mayoría de la gente, la palabra skinhead es sinónimo a neonazi, miembro de una banda de matones que pegan palizas a inmigrantes, minorías étnicas, homosexuales e izquierdistas. Sin embargo, si estudias la historia de este movimiento, te sorprenderá que los orígenes de la movida no tenía nada que ver con ideologías políticas de la extrema derecha, más bien todo lo contrario.

En resumen, la moda de skinhead nació en Londres a finales de los años 60, importada por inmigrantes afrocarribeños que llegaron en masa para buscarse la vida en las fábricas y los muelles, conocida como la generación Windrush. Muchos de ellos se concentraron en los barriadas obreras en el sur y éste de Londres, compartiendo vecindario con familias inglesas de clase humilde.

Los jóvenes jamaicanos trajeron consigo la moda de los rude boys de Kingston, un estilo mezclando la elegancia clásica con la rudeza callejera, caracterizado con el pelo corto, cara afeitada, camisa con cuello, tirantes, pantalones de cintura alta y botas. Frecuentando los mismos bares y discotecas, muchos ingleses blancos de origen humilde también adoptaron la misma estética como una seña identidad propia de la clase obrera, formando un contraste radical al pelo largo del movimiento hippie, dominante entre las clases medias.

Rude boys jamaicanos

Rude boys jamaicanos

Los primeros garitos de skinheads surgieron en los barrios de Brixton, Clapham y otros barrios en el sur de Londres, donde jóvenes blancos y negros bailaron a música de reggae, R & B y rocksteady importados desde el Caribe. De estos mismos garitos surgió un nuevo género de música: skinhead reggae, también conocido como el ska. Durante la mayor parte de los años 60 y principios de 70, la cultura skinhead era un movimiento multirracial. Desde sus raíces en Londres se extendió a otras ciudades industriales del norte. En aquella época, ya tenía la fama de gamberros ya que muchos skinheads estaban asociados a los ultras de futbol que participaban en reyertas callejeras durante derbys. Sin embargo, carecían de ideología política.

Skinheads londinenses, 1960

Skinheads londinenses, 1960

El gran cambio sucedió a finales de los años 70, cuando la inmigración masiva de indios y paquistaníes, la llegada de refugiados hindúes expulsados de las ex colonias africanas, la recesión económica y una elevada tasa de desempleo provocaron un aumento de sentimientos xenófobos. Se fundó un partido político de corte fascista llamado British National Party, que reivindicaba la expulsión de todos los inmigrantes y el retorno a una Inglaterra de blancos anglosajones de pura cepa. El partido reclutó sus miembros principalmente entre ultras de futbol y jóvenes desempleados de barrios deprimidos, muchos de los cuales eran skinheads.

Poco a poco, el movimiento de extrema derecha se apropió del movimiento skinhead, a tal punto de regentar discotecas de música skinhead donde solo dejaba entrar gente afiliada al partido. Sin embargo, no todos los skinheads se dejaron seducir por el movimiento fascista. Hasta el día de hoy, sigue habiendo colectivos de skinheads que celebran las raíces originales del movimiento: la fusión de la cultura afrocaribeña con la de la clase obrera londinense, que a finales de los años 80 formaron una asociación conocida como SHARP (Skinheads against racial prejuidice). Empero, en la mente popular, la asociación de la estética skinhead con la ideología fascista ya está establecida. Y la reacción instintiva de cualquiera, al ver un grupo de skinheads en una calle desolada por la noche, es cambiar de acera.

Reunión de la primera generación de skinheads

Reunión de la primera generación de skinheads

Los cosacos

Otro grupo demográfico que a día de hoy está asociado a la extrema derecha son los cosacos. Son comunidades paramilitares que residen en la estepa rusa entre los ríos Dnieper, Don y Volga. Tienen la reputación de ultranacionalistas rusos o ucranianos que defienden la autoridad imperialista y el sometimiento de las minorías étnicas. En su vida cotidiana, reivindican los papeles tradicionales de género y la obediencia absoluta a la autoridad patriarcal. En la guerra civil actual en Ucrania, muchos de los combatientes en ambos bandos pretenden ser cosacos, que luchan para defender la supremacía de una nación sobre la otra.

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

¿Pero de dónde vienen los cosacos? La respuesta se remonta al siglo XIV, cuando Rusia aun formaba parte del imperio mongol-tártaro.

Un siglo después de la épica conquista de Gengis Khan, el imperio más grande del mundo estaba a punto de desintegrarse. La disciplina de hierro que ejercían los jefes militares mongoles sobre sus subordinados se desmoronó. Muchos soldados desertaron, terminando en tierra de nadie en la estepa rusa al norte del Mar Negro, donde formaron pandillas que vivían de la caza, la pesca y el bandidaje. Aquellos bandoleros de origen mongol, túrquico y circasiano eran conocidos como cosacos, que en la lengua turca significaba “hombre libre” o “filibustero”.

Cosaco, siglo XVI

Cosaco, siglo XVI

Cuando Rusia se consolidó como la fuerza dominante de Europa del éste en el siglo XV, la estepa al norte del Mar Negro se convirtió en una zona fronteriza entre los imperios ruso, otomano y varios kanatos tártaros. Muchos siervos rusos, hartos de la explotación de los latifundistas y la represión de los señoritos, huyeron a la estepa, donde se unieron con los fugitivos de las naciones turco-mongoles. El mestizaje de las dos poblaciones crearon una nueva identidad híbrida: una sociedad de campesinos guerreros que hablaban la lengua rusa y practicaban el cristianismo ortodoxo, pero en vestimenta, equitación, tácticas militares y costumbres cotidianas, heredaron tradiciones de Asia Central.

Se organizaron en varios huestes, cada uno gobernado por un sistema democrático donde un escuadrón (sotnia) de diez guerreros elegían a un mando, cada diez de esos mandos elegían a un mando de cien hombres, cada diez mandos de cien hombres elegían a un mando de mil hombres… hasta llegar a un jefe de los jefes conocido como el ataman. Todas las tierras que cultivaban y el botín de guerra se repartían entre los miembros del hueste.

Cosacos ucranianos

Cosacos ucranianos

Durante los siglos XVI y XVII, cada hueste cosaco era prácticamente un estado independiente que no se sometía a ningún poder imperial. Atacaban a caravanas comerciales de todos los países y saqueaban a latifundios tanto en territorio ruso como en el otomano o polaco. Su espíritu bélico y aventurero les convirtió en pioneros para colonizar las tierras salvajes más al Oriente, formando nuevos huestes en Siberia y Asia Central. Sin que ellos lo supieran, se habían convertido en la vanguardia de la expansión rusa en Asia.

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Por los constantes hostigamientos a la frontera y por dar cobijo a fugitivos y campesinos huidos, varios emperadores rusos iniciaron campañas militares para aniquilar a los cosacos, pero la simpatía de las clases populares hacia aquellos guerreros libres solo salió reforzada. Durante los siglos XVII y XVIII, dos de las mayores rebeliones de campesinos contra la monarquía fueron liderados por cosacos, la de Stenka Razin en 1670 y la de Yemalián Pugachov en 1775. Ambas terminaron en fracaso con los líderes torturados y ejecutados. Pero los emperadores rusos habían aprendido una lección importante: en vez de hacer la guerra contra ellos, era más eficaz sobornarlos para convertirlos en sus propios matones.

La película "De fuego y espada" retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

La película “De fuego y espada” retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

Desde los tiempos de Pedro el Grande (1682-1725), el imperio ruso empezó a ofrecer tratos a los atamanes cosacos, convirtiéndoles en milicias fronterizas contra la invasión turca a cambio de privilegios fiscales. En los tiempos de Catalina la Grande (1762-1796), casi todos los huestes cosacos habían perdido su independencia. Sin embargo, los cosacos, a diferencia a la mayoría de campesinos rusos, cultivaban cada familia su propia parcela sin ser siervo de nadie, y seguían disfrutando de su sistema democrático a la hora de elegir a sus oficiales. Todos aquellos privilegios vinieron a cambio de 20 años de servicio militar bajo las órdenes de la monarquía rusa. Pero más importante de todo, prohibieron la acogida de fugitivos o siervos huidos. A partir de ahí, los cosacos se convirtieron en una casta militar apartada del campesinado ruso; una sociedad cerrada, endogamica con poca simpatía hacia las clases populares.

Veteranos cosacos, siglo XIX

Veteranos cosacos, siglo XIX

Durante el siglo XIX y XX, los emperadores rusos emplearon los cosacos como una fuerza de choque para reprimir manifestaciones obreras y someter rebeliones de pueblos indígenas. En ojos de muchas minorías étnicas, se convirtió en sinónimo a la represión imperialista. Por los violentos pogromos que ejecutaron contra los judíos, los cosacos ganaron la reputación de antisemitas radicales y verdugos de la iglesia ortodoxa.

Al estallar la revolución de 1917, algunos cosacos se unieron a los bolcheviques, pero la mayoría de los atamánes apoyaron a los imperialistas. Al consolidar la URSS, con el fin de castigar a esta población reaccionaria, el gobierno estalinista desmanteló la mayoría de los huestes cosacos, deportando sus miembros a tierras lejanas y repoblando su territorio con colonos procedentes de otras regiones. Docenas de miles se exiliaron a Francia, China, Alemania y EEUU. Entonces. La identidad cosaca se quedó aniquilada en un “genocidio cultural”.

Cosacos como represores

Cosacos como represores

Cuando el URSS se desintegró en 1991, muchos descendientes de cosacos regresaron a sus antiguos huestes. Reconstruyeron sus comunidades y reeligieron atamánes acorde con las antiguas tradiciones. Sin embargo, después de 60 años de exilio y represión, el espíritu de “hombres libres de la estepa” se ha perdido, y lo que más definen a los cosacos actuales es su fuerte patriotismo hacia la nación rusa (o ucraniana), su rechazo radical hacia las políticas de izquierda y un sentimiento de recelo hacia las minorías étnicas, sobre todo los judíos y los musulmanes de Cáucaso.

Desde el punto de vista histórico, es algo irónico, considerando que en sus orígenes, los cosacos eran amantes de libertad, rebeldes contra el sistema y una sociedad abierta que acogían a todos los elementos repudiados de cualquier nación. Ni siquiera se consideraban rusos.

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Tanto los skinheads como los cosacos representan ejemplos que cualquier movimiento social, independiente de sus raíces, se puede tergiversarse a tal punto para convertirse en algo totalmente contrario a su espíritu inicial.

La Igualdad – dos interpretaciones distintas

14 Ago

La palabra igualdad, junto a libertad y solidaridad, son quizás las que más se repiten en los discursos políticos. ¿Pero qué significa esta palabra de verdad? En general, hay dos interpretaciones distintas: una se refiere a tener igualdad de derechos y oportunidades, otra se refiere a la uniformidad de ser. Yo, personalmente, soy defensor incondicional del primero pero detractor convencido del segundo.

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Recuerdo una conversación que tuve hace un tiempo sobre el sistema educativo. Yo estaba diciendo lo importante que es implantar una educación pública de calidad para que niños de todos los estratos socioeconómicos puedan disfrutar de la misma calidad de educación y tengan la misma oportunidad de acceder a la universidad. Mi interlocutor, un feroz defensor de la educación privada, dijo que no entendía esta postura porque no todo el mundo tiene que ser universitarios y que la sociedad también necesita gente para fregar platos y limpiar suelos. Le dije que estaba totalmente de acuerdo, pero defender una educación pública de calidad no significa que todo el mundo tiene que estudiar carreras universitarias, sino que el hijo de un friegaplatos tenga la misma oportunidad de acceder a la universidad que el hijo de un ministro.

Eso es un típico ejemplo de cuando uno confunde el concepto de la igualdad de oportunidades con que todos tenemos que ser iguales, pero es una confusión que se da muy menudo tanto entre los defensores como los detractores de la “igualdad” .

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Acerca de las distintas corrientes de feminismo. Hay feministas que luchan para que las mujeres tengan los mismos derechos, oportunidades y respeto social que los hombres; hay otros que luchan para que las mujeres sean iguales que los hombres en todos los resultados, comportamientos, gustos y costumbres.

A menudo veo a feministas haciendo reivindicaciones para que en todas las carreras, profesiones y aficiones haya el mismo número de hombres y mujeres, interpretando cualquier dimorfismo como culpa de la sociedad machista. Cuando una niña dice que quiere ser guapa y un niño dice que quiere ser bravo, o cuando a más chicos les atraen el futbol y a más chicas les atraen el baile, también lo interpretan como machismo. Personalmente, no digo que el machismo no sea un factor que causa esas diferencias, pero siempre me hago la pregunta: ¿por qué tanta obsesión para que los niños y niñas, hombres y mujeres, sean iguales? ¿si hay más chicos atraídos a ciencias y más chicas a letras, por qué tienen que forzar la situación para que los números sean iguales? dado que hasta el día de hoy, no existe ningún estudios biológico, psicológico y neurológico que confirman que los hombres y las mujeres seamos idénticos.

Un defensor de la igualdad de derechos trataría la situación desde otro ángulo. En vez de concentrarse en allanar la diferencia de porcentajes, se fijaría en asuntos como: tener la misma probabilidad de ser aceptados tanto un hombre y una mujer con las mismas cualificaciones optando al mismo puesto de trabajo. En una niña con fuertes intereses y aptitudes en ciencia e ingeniería, recibiera el mismo ánimo que un niño en la misma situación. O en un hombre y una mujer realizando el mismo puesto trabajo, cobraran el mismo salario; O en una mujer tuviera la misma oportunidad  a un puesto directivo que un hombre igualmente cualificado… etc.

En la vida cotidiana, si naturalmente hay más mujeres atraídas a determinadas aficiones, gustos, películas y estilos de música y más hombres atraídos a otros, ¿cuál es el problema? Por lo tanto que nadie es ve obligado a hacer algo que no le guste o prohibido a hacer algo que le gusto por una cuestión de género, no veo ningún sentido de luchar para que los dos sexos sean iguales en todo.

La cuestión clave, es si una niña interesada en mecánica recibe el mismo ánimo que un niño para perseguir su interés

Cuando una clase de igualdad avanza, no significa que lleva consigo a la otra. Un ejemplo es la globalización económica durante los últimos 30 años. Cada vez hay menos diferencia cultural entre pueblos, regiones y países. En el núcleo urbano de todas las grandes ciudades se ven las mismas franquicias y en las afueras se ven los mismos centros comerciales, da igual si estás en Madrid, México D.F., Los Ángeles, Manchester, Rio de Janeiro, Tokio o Shanghai. Los jóvenes y no tan jóvenes por todo el mundo se crían con la misma cultura popular, ven a las mismas series y escuchan a la misma música. Sin embargo, económicamente, la diferencia entre países ricos y pobres, o entre gente rica y pobre en el mismo país, es cada vez más grande. Así que somos cada vez más “iguales” en un mundo donde hay cada vez más “desigualdad”.

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El mestizaje: América Latina vs Norteamérica

28 Jul

En todos los países de América, la población tiene orígenes muy diversos, cuyos  antepasados descienden de colonos europeos, esclavos africanos, poblaciones indígenas y las oleadas de inmigración más recientes de todo el mundo. Según lo que me cuentan mis amigos peruanos, chilenos, colombianos y venezolanos, en sus países, entre las clases populares suele haber un alto grado de mestizaje, donde hijos y nietos de inmigrantes europeos y asiáticos se han fundido con cholos, indígenas y negros. Entre la burguesía, sin embargo, cada grupo suele mantenerse más segregado, con los descendientes de criollos, españoles, alemanes, japoneses y libaneses aguardándose cada uno en su propia comunidad, con muy pocos matrimonios mixtos.

Me sorprendió escucharlo, porque en EEUU y Canadá, sociedades que conozco mejor gracias a conexiones familiares, la tendencia suele ser justo al revés. Entre las clases más humildes, los blancos y negros, chinos y mexicanos, italianos e irlandeses etc tienen una alta tendencia de formar guetos, mientras el mestizaje suele ser un fenómeno mucho más común entre gente con estudios universitarios.

¿Por qué ocurre eso? Para averiguar las razones, hay que mirar al contexto histórico.

Niños colombianos

Niños colombianos

América Latina

Los españoles conquistaron América durante el siglo XVI con la intención de convertir los habitantes del nuevo mundo al catolicismo. Como la gran mayoría de los colonos eran hombres, se casaron con mujeres indígenas y esclavas africanas. Sin embargo, para asegurar que el poder político y económico se mantuviera en manos de conquistadores, establecieron un sistema feudal basado en la sangre: con personas de ascendencia española pura (criollos) ocupando la cúspide de la sociedad, indígenas y africanos en los eslabones más bajos, y mestizos y mulatos formando las castas intermedias. Pero en general, cuanto más rasgos europeos tenía uno, más alto era su estatus social. Muchos indígenas, negros, mestizos y mulatos, para ascender socialmente, procuraba casarse con alguien de piel más clara en un fenómeno conocido como “mejorar la raza”. Los de piel más clara, sin embargo, se mostraban recelosos en casarse con alguien de piel más oscura por el miedo de perder prestigio social. Tales prejuicios fomentaron una costumbre exogámica entre las clases populares, pero otra más endogámica entre las élites sociales.

Las castas de hispanoamérica

Las castas de hispanoamérica

A pesar de que los países latinoamericanos independizaron de España a principios de siglo XIX, la jerarquía social y los prejuicios populares cambiaron bien poco. A finales de siglo XIX y principios de siglo XX, llegaron millones de inmigrantes europeos a las ciudades costeras. Algunos de ellos, sobre todo los de origen alemán o escandinavo, fueron importados como parte de un proyecto intencionado para “blanquear” la población, ya que durante aquella época había una creencia muy extendida que solo las personas con piel clara y pelo rubio eran capaces de crear civilización.

Los inmigrantes que llegaron con dinero, nada más instalarse en el nuevo mundo, ya se encontraron en un eslabón social superior a la mayoría de la población autóctona de piel más oscura, y para no perder estatus, preferían casarse entre sí como ya hacían las élites locales. Los inmigrantes más pobres, la mayoría españoles, portugueses, italianos del sur y chinos, se encontraron compartiendo las mismas barriadas con los cholos, mestizos y mulatos autóctonos, pero por tener un tono de piel más clara, se convirtieron en parejas de matrimonio muy deseables, y sus descendientes se fundieron muy rápido en la población mestiza.

Quizás los únicos países que se escapan de esta tendencia son Argentina y Brasil, donde un gran porcentaje de los habitantes las ciudades grandes descienden de inmigrantes de principios de siglo XX, en una situación más parecida a lo que sucedía en EEUU y Canadá.

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

EEUU

En América del norte la historia fue distinta. Los colonos ingleses, holandeses y franceses emigraron al nuevo mundo con el fin de buscar un nuevo hogar. En vez de someter a los indígenas para convertirles en sujetos, les expulsaron de sus territorios para repoblarlos con sus propios paisanos. En la parte sur de EEUU, importaron millones de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de algodón, pero ahí los amos no se mezclaron con las esclavas, o al menos no lo hicieron de modo legítimo, sino se creó una clara línea de división entre blancos y negros. Y para ser negro, bastaba con tener una gota de sangre africana. El concepto de mestizos y mulatos simplemente no existía. Incluso después de la abolición de la esclavitud en 1860, se redactaron nuevas leyes segregacionistas para mantener las poblaciones blancas y negras separadas en todos ámbitos. La mayoría de la población negra se concentraron en los estados sureños pero nunca formó más de 15% de la población total de EEUU.

Segregación racial

Segregación racial

Desde mediados de siglo XX, EEUU empezó a recibir grandes oleadas de inmigración procedente de Europa, sobre todo de Alemania, Irlanda, Italia, los balcanes, Rusia y Europa central. La gran mayoría de los inmigrantes entraron en el eslabón social más bajo de la sociedad norteamericana y realizaban trabajos que los autóctonos rechazaban. El régimen de apartheid les mantenía bien separados de los negros, pero los blancos tampoco les aceptaban en su sociedad por tener lenguas, costumbres, religiones y fisonomías distintas. En las grandes ciudades industriales, los inmigrantes formaron guetos para protegerse de agresiones xenófobas y para ayudarse mutuamente a buscar trabajo y montar negocios. Y dentro de cada gueto el nivel de segregación era absoluta, donde cada nacionalidad recreaba su país de origen en el nuevo mundo.

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Entre las siguientes generaciones, los hijos y nietos de inmigrantes que mejoraron sus condiciones económicos empezaron a salir del gueto. Como hablaban bien el inglés y conocían mejor las normas y costumbres estadounidenses, ya no dependían tanto de su comunidad para sobrevivir. Se instalaron en barrios de “blancos” y trabajaron en sectores fuera de los negocios étnicos. Por tener contactos sociales más amplios, muchos acabaron casándose con personas de otros orígenes étnicos. Sin embargo, los que no lograron mejorar su situación económica seguían dependiendo más de sus lazos étnicos. Con el paso del tiempo, las comunidades étnicas se convirtieron en un refugio de descendientes de inmigrantes incapaces de escapar de la marginación, un buen ejemplo es el gueto irlandés de South Boston.

A partir de los años 60 del siglo XX, la gran mayoría de los inmigrantes proceden de Asia y América Latina, pero el patrón de integración en la sociedad norteamericana es idéntico a lo de las nacionalidades europeas de décadas anteriores. Los descendientes de chinos, filipinos, mexicanos y dominicanos que estudian carreras y trabajan en profesiones cualificados tienen una alta probabilidad de emparejarse con gente de otras etnias, sobre todo “blancos”. Algunos sociólogos opinan que la población “blanca” estadounidense está absorbiendo a los latinos y asiáticos, igual que habían absorbido antes a los italianos, irlandeses y judíos.

Mestizos estadounidenses

Mestizos estadounidenses

¿Pero qué pasa con la población negra? Hasta el día de hoy, los afroamericanos siguen siendo el sector de la población estadounidense con mayor índice de segregación residencial y escolar, aunque la tendencia está cambiando muy rápido. Empero, los matrimonios mixtos de blancos y negros tampoco se escapan de las tendencias generales: la mayoría ocurre entre personas con estudios universitarios.

Debido a la profunda tradición de segregación racial en EEUU, el aumento de mestizaje entre las generaciones jóvenes ha provocado un profundo recelo entre los sectores más conservadores de la población, que se preocupan que con tanta mezcla de sangre, la raza blanca acabará desapareciendo. Durante los últimos años, el país está experimentando un surgimiento de “nacionalismo blanco”, un movimiento que reivindica la creación de un estado nación en el territorio de EEUU solo para blancos. La gran mayoría de los partidarios de este movimiento son blancos de clase humilde con un nivel de estudios muy bajo.

Nacionalistas blancos

Nacionalistas blancos

Conclusión

En resumen, la diferencia entre América Latina y EEUU radica en que la primera se trata de una sociedad colonial con un estrato social ya establecido, donde los nuevos inmigrantes se insertan en el nivel medio de esta jerarquía, la segunda se trata de un país de inmigración donde los nuevos llegados buscan la vida desde los estratos bajos y trabajan hacia arriba.

Muchas veces me imagino cómo será la situación en los países europeos. Por lo que observo de la situación actual, hay más diferencia de tendencias entre la herencia cultural de los inmigrantes que entre las clases sociales. En general, los que vienen de culturas más liberales y laicas tienen una alta tasa de matrimonio mixto, y los que vienen de culturas más tradicionalistas y patriarcales tienen mayor tendencia de vivir en comunidades segregadas, pero la vida siempre está llena de excepciones.

Familia británica

Familia británica

Conceptos modernos que surgieron a raíz de la revolución industrial

18 Jul

Si un campesino romano de la provincia en Galia se hubiera quedado dormido en el tiempo de Cristo y se despertó 1780 años después en la víspera de la revolución francesa, se encontraría en un mundo donde la gente hablaba un idioma incomprensible y se vestía con una moda extraña, pero en general, las condiciones de vida, los medios de subsistencia, la tecnología cotidiana y la vida social le resultarían bastante familiares. Pero si un campesino francés de 1780 se hubiera quedado dormido y se despertó en el año 2015, se encontraría en un mundo tan ajeno a lo suyo que probablemente se volvería loco.

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

¿Por qué para la vida de un campesino medio, en los últimos 200 años había sucedido más cambios que en los últimos 2000 años anteriores? Uno de los mayores factores es la industrialización.

Cuando oímos la expresión “revolución industrial”, la idea que suele venir a la mente son fábricas con chimeneas, trenes, ferrocarriles y barcos de vapor, pero en realidad, los cambios no sólo han sucedido en el ámbito tecnológico, sino también en la mentalidad popular, ya que muchos conceptos que tenemos ahora sólo han existido durante los últimos 200 años, a causa de la industrialización. En este artículo quiero hablar de cinco de ellas.

Ciudad industrial

Ciudad industrial

La fusión entre la ciencia y tecnología

Estamos acostumbrados de escuchar las palabras “ciencia” y “tecnología” siempre juntas. Es verdad que a día de hoy cualquier avance en ciencia, sea en el ámbito de física, química o biología, siempre trae consigo avances tecnológicos que benefician nuestra calidad de vida. Por eso los gobiernos y empresas inviertan tanto en la investigación científica.

Sin embargo, este fenómeno es relativamente reciente. Antes de la revolución industrial, los instigadores de la mayoría de los avances tecnológicos no eran los científicos, sino los artesanos. Los barcos del siglo XVIII podían viajar mucho más lejos, más rápido y llevar más tripulantes que los del siglo X, pero la evolución fue fruto de un largo proceso de prueba y error por parte de los constructores de barcos, no porque algún científico había realizado una investigación con el propósito para crear un modelo más avanzado. Lo mismo sucedió con la agricultura, los carros de caballo, las armas, la medicina y las técnicas de construcción.

Produciendo acero en China, 1600s.

Produciendo acero en China, 1600s.

La idea de que “el futuro va a ser mejor”

Muchas veces se oyen padres decir a sus hijos frases como: “cuando seáis mayores, los coches ya se conducirán solos”. Todos tenemos la idea de que la constante innovación tecnológica va a producir mayores avances en la calidad de vida para las futuras generaciones, y de ahí surgió el género de ciencia ficción.

Sin embargo, este concepto también es relativamente reciente, que refleja una realidad que más o menos ha sido vigente desde el siglo XIX. Pero antes de la revolución industrial, la gente solía imaginar un futuro idéntico al presente, porque la tecnología y la sociedad cambiaba tan lento que nadie se daba cuenta. Por ejemplo, los autores de ciencia ficción durante los años 50 imaginaban a sus nietos viviendo en colonias espaciales y caminando sobre agua, pero en 1500, hasta las mentes más creativas imaginaban a sus tataranietos viviendo una vida con poca diferencia que la suya.

El "futuro" imaginado durante 1900

El “futuro” imaginado durante 1900

 La “propiedad intelectual” se convierte en un concepto universal

Durante siglos y milenios, algunos inventos, como el papel y la tinta, se atribuían a algún nombre, otros, como la brújula y la técnica de producir acero, se perdieron en el tiempo, pero pocos inventores exigieron un porcentaje de la renta de quién utilizaba su invento con fines comerciales. En muchas culturas la idea podría resultar hasta ridícula. Aunque algún concepto primitivo de patente había existido desde la antigua Grecia, su aplicación era muy limitado.

Pero después de la época industrial, como muchos nuevos inventos resultaron tan económicamente rentables, los inventores empezaron a exigir un porcentaje de la renta como reconocimiento de su contribución intelectual. Desde ahí, los estados empezaron a escribieron miles de leyes para proteger los derechos de autor. En otras palabras, ser “inventor” se ha convertido en un negocio en si mismo. A día de hoy, ya damos por sentado que quién inventa debe recibir la compensación económica merecida, aunque hasta qué punto sigue siendo un debate muy polémico.

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos...

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos…

El tiempo es una entidad absoluta y cuantificable

Ahora solemos medir el tiempo hasta el minuto y segundo. Tanto en el ámbito laboral como social, cuando dices a las 18:15 significa a esta hora exacta, y 18:15 se refiere al mismo momento en Madrid, Barcelona, París, Berlín, o cualquier lugar dentro de la misma franja horaria.

Antes de la revolución industrial, el tiempo era solamente una aproximación y se medía según los acontecimientos que sucedían. Por ejemplo, un carro que llevaba pasajeros de Barcelona a Zaragoza no tenía una hora fija de salida, sino salía cuando todos los asientos estaban ocupados. Tampoco existía el sentido de “horario laboral” y “horario de ocio”. Durante la época de siembra los campesinos pasaban todas las horas de luz sembrando y durante la época de cosecha pasaban todas las horas de luz cosechando. Los artesanos, cuando tenían encargos, se dedicaban todo su tiempo libre para realizarlos y solo paraban cuando los hubiesen acabado. Las fiestas se terminaban cuando la gente se cansaba de comer, beber, festejar y bailar. Algunas podían durar horas, otras varios días.

Incluso cuando muchos pueblos tenían instalados relojes mecánicos, la hora de cada lugar no solían coincidirse. Mientras que el reloj del ayuntamiento de Madrid apuntaba a 10:00, lo de Toledo podía estar apuntando a las 10:20 y lo de Gijón a las 9:30. La unificación de horarios se llevó a cabo después de haber construido ferrocarriles que unificaban a todas las poblaciones importantes.

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

La austeridad ya deja de ser una virtud

Desde la edad de hierro hasta el siglo XVIII, los medios de producción, tanto en la agricultura como en la industria, cambiaron poco. El valor total de la economía mundial solo dependía de un factor: la población. Es decir, la renta per capita había permanecido constante durante siglos y milenios. Después de la revolución industrial, con las constantes innovaciones tecnológicas, la productividad por trabajador empezó a crecer de modo constante. Se estima que a finales de siglo XX, la renta per capita a nivel mundial era 4 veces mayor que en 1900.

Si la economía preindustrial fuera comparable con un pastel de tamaño fijo, no sería de sorprender que la austeridad era considerado una virtud en casi todas las culturas y religiones, porque la única manera de hacerse rico era hacer pobre a otros; si cada uno consumía menos, todos tendrían un trozo del pastel. Esta moralidad, sin embargo, ya no es aplicable a la economía posindustrial, donde el motor del crecimiento económico es precisamente el consumismo. Cuánto más compras, más estimulas la economía y más dinero facturan las empresas para financiar proyectos de innovación tecnológica que a su vez generarían más necesidades de consumo. En otras palabras, el tamaño del pastel crece a medida con la cantidad de consumo.

No sabemos hasta qué punto este ciclo de constante crecimiento sea sostenible por temas de medio ambiente, pero hasta el día de hoy, el consumismo obligatorio sigue muy vigente y no tiene pinta de cambiar en el futuro previsto, salvo si produce alguna catástrofe ecológica.

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

Otros cambios en la sociedad

A parte de los cinco mencionados, la revolución industrial también trajo consigo otros cambios tanto en la política como la sociedad, como el concepto del estado-nación, la imposición del individualismo sobre el comunitarismo, la seguridad social, las fronteras y ciudadanía como conceptos absolutos, la decadencia de los caciques locales…., pero la causa-efecto es menos directo y quizás algún día dedicaré otro post para hablar sobre ello.