El efecto Trump y la nueva lucha de clases

15 Nov

En el año 2016, ha sucedido varios acontecimientos políticos en el mundo que me han dejado sorprendido. Primero, los filipinos han elegido como presidente a Rodrigo Duterte, un populista que prometió fusilar a todos los drogadictos y exterminar a los delincuentes con escuadrones de muerte. Segundo, los británicos han votado salir de la Unión Europea. Tercero, en España ha vuelto a ganar el Partido Popular con un aumento de votos a pesar de todos los escándalos de corrupción. Pero no hay nada que me ha dejado más boquiabierto que la elección de Donald Trump como presidente de EEUU.

Cuando se presentó Donald Trump como candidato presidencial hace un año, todos mis amigos y yo lo tomábamos como una broma. Pensábamos que era como un troll en los foros de Internet que pronunciaba discursos incendiarios para llamar la atención, porque no iba a ganar y lo sabía. Pensaba que el mejor remedio contra él era no prestarle mucha atención porque al fin y al cabo, solo lo votarían 4 colgados. Ahora, estos “4 colgados” resultan ser más de 59 millones de estadounidenses.

Resultado elecciones 2016

Resultado elecciones 2016

Lo que más me inquieta no es si Trump vaya a llevar a cabo lo que ha prometido, sino que durante los últimos 70 años, todas las sociedades occidentales, sean gobernadas por partidos de izquierda o derecha, siempre han respetado unos valores de base, como los derechos humanos, la justicia universal, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento de las verdades objetivas. Donald Trump, que durante su campaña electoral había prometido prohibir la entrada de musulmanes a EE.UU., deportar 11 millones de inmigrantes sin papeles, poner en práctica leyes de registros policiales aleatorios en barrios afroamericanos, encarcelar a Hilary Clinton, y además negar rotundamente el cambio climático, mentir sobre la tasa de delincuencia, insultar colectivos enteros como mexicanos y chinos etc…., ha violado a todos. Pero a pesar de eso, 59 millones de estadounidenses lo han votando, demostrando que más de la mitad de adultos estadounidenses no están de acuerdo con los valores fundamentales de la sociedad occidental, o al menos les da igual que no se cumplan.

Pero antes de demonizar a los votantes de Trump, me gustaría analizar por qué lo han votado. ¿Es verdad que la mitad de estadounidenses blancos son unos racistas, xenófobos y misóginos? ¿Es verdad que de repente ha aumentado tanto la población de rednecks?

Seguidores de Donald Trump

Seguidores de Donald Trump

El “cinturón de oxido”

El periódico New York Times ha dedicado la semana pasada entrevistando votantes a de Trump a ver qué factores les empujaron a esta decisión. A parte de las zonas sureñas de EEUU pobladas por rednecks, otra zona donde votaron mayoritariamente por Trump era el Rust Belt, “Cinturón de Oxido”, ciudades industriales en decadencia en los estados de Indiana, Ohio, Michigan, West Virginia, Pensilvania.  Durante varias décadas, el Rust Belt ha sido un bastión del Partido Demócrata. Obama arrasó en los votaciones de 2008 y 2012. Entonces, ¿Por qué tanta gente ha cambiado su voto a Trump?

En resumen, desde principios de siglo XX, el motor de la economía de esas ciudades había sido la industria de producción: minas, fábricas de coches, acero y maquinaria pesada. Bien por la globalización o por los avances tecnológicos, muchas fábricas están cerrando o  trasladándose a países extranjeros. Los residentes, la mayoría nietos y bisnietos de inmigrantes alemanes, polacos, ucranianos y puertorriqueños, llevan 3 generaciones trabajando en las mismas industrias, protegidos por los sindicatos. Ahora, ven su futuro amenazado.

Durante la legislatura de Obama, el gobierno realizó fuertes inversiones en esa zona para crear más puestos de trabajo en el sector de servicios. A día de hoy, ofertas de trabajo no faltan, pero pagan mucho menos que en las fábricas de anteaño. Imagínate que para un veterano de más de 50 años con puesto de supervisor que cobra 4000$ al mes, volver a ser aprendiz sería un golpe psicológico muy duro.

Trabajadoras de rust belt

Trabajadoras de Rust Belt

Una de las promesas electorales de Trump es imponer un fuerte proteccionismo a las industrias de producción para traer las fábricas de vuelta a EE.UU., prometiendo devolver los antiguos puestos de trabajo a los del Rust Belt. Es la principal razón que lo han votado.

Cuando NYT les pregunta sobre si comparten las ideas de Trump sobre inmigrantes, musulmanes y mujeres, la mayoría contesta que les da igual, porque ahí casi no hay musulmanes y la inmigración que recibe es poca. Los residentes con apellidos españoles, italianos y eslavos ya llevan varias generaciones instaladas y no sienten identificados con la inmigración actual. A las mujeres les importan más sus puestos de trabajo, o los de sus maridos, que la misoginia de Trump.

Sin embargo, muchos sí que sienten que exista un enorme abismo entre la “élite progresista” de las ciudades costeras con estudios universitarios que tienen el lujo de votar por sus principios, y ellos, la antigua clase obrera, que tienen que votar por sus necesidades.

Por otro lado, Hilary también hizo sus promesas, como ofrecer más cursos de reciclaje a los obreros desempleados y garantizarles puestos de trabajo con un sueldo decente en otros sectores. Sin embargo, esta propuesta no ha vendido tanto como la de “recuperar lo antiguo”.

Muchos economistas han advertido que las promesas de Trump tampoco funcionarían, porque al permanecer las fábricas en EE.UU., los precios de los productos subirían, los consumidores no los comprarían, que provocaría el cierre de las fábricas. Pero para la mayoría de los trabajadores de Rust Belt, no es nada más que otra excusa de la “casta política” para justificar su explotación al pueblo llano.

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

El cambio de rumbo del Partido Demócrata

Otro factor que ha influenciado el voto puede ser el cambio de rumbo del Partido Demócrata.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Demócrata se había posicionado como el partido del pueblo llano, que protegía los derechos de los trabajadores frente al Partido Republicano, que representaba los intereses de las grandes corporaciones.

Sin embargo, debido a la globalización, la caída del comunismo y la entrada de China y Rusia en el mercado mundial, “la lucha de clases” a base de sindicatos ha perdido su efectividad, porque cuando suben los salarios, las empresas se trasladan a un país donde la mano de obra es más barata. Desde entonces, el Partido Demócrata ha abandonado la lucha de clases, sustituyéndola con el ecologismo, los derechos de animales y la inclusión de mujeres, minorías étnicas, gays y minusválidos en todos los ámbitos profesionales y las estructuras de poder.  Esas políticas han beneficiado sobre todo a mujeres y minorías de la clase media alta, pero ha hecho poco para los de orígen humilde. Poco a poco, el Partido Demócrata ya ha dejado de ser el partido de los trabajadores, sino el partido de la élite intelectual de las ciudades cosmopolitas, comprometida con la justicia social a nivel mundial.

Durante los últimos años, con la imposición del lenguaje políticamente correcto y la censura de cualquier material que puede herir la sensibilidad de los colectivos más vulnerables, la línea del partido se ha alejado aún más del mundo rudo en que viven los obreros industriales. La militancia del partido se ha trasladado de las fábricas a las universidades de élite. Cada vez más, los trabajadores con pocos estudios sienten políticamente marginados, sin ningún organismo que defiende sus derechos. Entonces, cuando aparecen una figura como Trump, muchos ven en él un salvador de la causa.

Los militantes del Partido Demócrata suelen ser jóvenes con alto nivel de estudios de ciudades cosmopolitas.

El activismo del Partido Demócrata se ha trasladado de las fábricas a las universidades

La nueva lucha de clases

Lo que es evidente es que tanto en EEUU como en muchos países europeos, dos nuevas clases sociales están emergiendo, cuya diferenciación no es vertical, sino horizontal.

Una de ellas está formada por gente con mayor nivel de estudios que vive en ciudades cosmopolitas. Muchos se han criado en ambientes multiculturales, han viajado, estudiado y trabajado en países extranjeros y tienen amistades de varias nacionalidades. En general, se ven beneficiados por la globalización, que les ha aportado mayores oportunidades laborales, económicos y culturales en un abánico de países distintos. Por eso ideológicamente, tienden a ser partidarios de la apertura de fronteras y la construcción de puentes.

La otra está formada por gente con menos estudios que vive en zonas rurales o ciudades provincianos, que tiende a llevar una vida costumbrista centrada en su familia y amigos de toda la vida. Laboralmente tiene menos movilidad tanto en el sentido profesional como en el geográfico, y su trato con gente de otras nacionalidades y culturas suele ser limitado.  En general, se ven perjudicados por todas las síntomas de la globalización: el traslado de sus puestos de trabajo a países extranjeros, la llegada de inmigrantes y la desaparición del estilo de vida que había llevado durante generaciones. Por eso tienden a apoyar políticas de cierre de fronteras y construcción de muros para proteger su idiosincracia y calidad de vida.

Tanto el Brexit en el Reino Unido como la elección de Donald Trump en EE.UU. sirven para dar un toque a los gobiernos de que si no actuen a tiempo, la división entre estas dos clases puede acentuarse, hasta el punto de que la reconcialación sea difícil. Os dejo con una charla de TED, en respuesta a Brexit, que habla exactamente de este fenónemo.

Referencias:

http://elpais.com/elpais/2016/11/11/media/1478883295_118786.html

https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/11/09/the-rust-belt-was-turning-red-already-donald-trump-just-pushed-it-along/

http://www.nytimes.com/2016/11/13/business/economy/can-trump-save-their-jobs-theyre-counting-on-it.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/politics/ohioans-tired-of-status-quo-flipped-to-trump-for-change.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/racerelated-conversations-on-race-with-white-trump-voters.html

De skinheads y cosacos

5 Nov

Los skinheads

Para la mayoría de la gente, la palabra skinhead es sinónimo a neonazi, miembro de una banda de matones que pegan palizas a inmigrantes, minorías étnicas, homosexuales e izquierdistas. Sin embargo, si estudias la historia de este movimiento, te sorprenderá que los orígenes de la movida no tenía nada que ver con ideologías políticas de la extrema derecha, más bien todo lo contrario.

En resumen, la moda de skinhead nació en Londres a finales de los años 60, importada por inmigrantes afrocarribeños que llegaron en masa para buscarse la vida en las fábricas y los muelles, conocida como la generación Windrush. Muchos de ellos se concentraron en los barriadas obreras en el sur y éste de Londres, compartiendo vecindario con familias inglesas de clase humilde.

Los jóvenes jamaicanos trajeron consigo la moda de los rude boys de Kingston, un estilo mezclando la elegancia clásica con la rudeza callejera, caracterizado con el pelo corto, cara afeitada, camisa con cuello, tirantes, pantalones de cintura alta y botas. Frecuentando los mismos bares y discotecas, muchos ingleses blancos de origen humilde también adoptaron la misma estética como una seña identidad propia de la clase obrera, formando un contraste radical al pelo largo del movimiento hippie, dominante entre las clases medias.

Rude boys jamaicanos

Rude boys jamaicanos

Los primeros garitos de skinheads surgieron en los barrios de Brixton, Clapham y otros barrios en el sur de Londres, donde jóvenes blancos y negros bailaron a música de reggae, R & B y rocksteady importados desde el Caribe. De estos mismos garitos surgió un nuevo género de música: skinhead reggae, también conocido como el ska. Durante la mayor parte de los años 60 y principios de 70, la cultura skinhead era un movimiento multirracial. Desde sus raíces en Londres se extendió a otras ciudades industriales del norte. En aquella época, ya tenía la fama de gamberros ya que muchos skinheads estaban asociados a los ultras de futbol que participaban en reyertas callejeras durante derbys. Sin embargo, carecían de ideología política.

Skinheads londinenses, 1960

Skinheads londinenses, 1960

El gran cambio sucedió a finales de los años 70, cuando la inmigración masiva de indios y paquistaníes, la llegada de refugiados hindúes expulsados de las ex colonias africanas, la recesión económica y una elevada tasa de desempleo provocaron un aumento de sentimientos xenófobos. Se fundó un partido político de corte fascista llamado British National Party, que reivindicaba la expulsión de todos los inmigrantes y el retorno a una Inglaterra de blancos anglosajones de pura cepa. El partido reclutó sus miembros principalmente entre ultras de futbol y jóvenes desempleados de barrios deprimidos, muchos de los cuales eran skinheads.

Poco a poco, el movimiento de extrema derecha se apropió del movimiento skinhead, a tal punto de regentar discotecas de música skinhead donde solo dejaba entrar gente afiliada al partido. Sin embargo, no todos los skinheads se dejaron seducir por el movimiento fascista. Hasta el día de hoy, sigue habiendo colectivos de skinheads que celebran las raíces originales del movimiento: la fusión de la cultura afrocaribeña con la de la clase obrera londinense, que a finales de los años 80 formaron una asociación conocida como SHARP (Skinheads against racial prejuidice). Empero, en la mente popular, la asociación de la estética skinhead con la ideología fascista ya está establecida. Y la reacción instintiva de cualquiera, al ver un grupo de skinheads en una calle desolada por la noche, es cambiar de acera.

Reunión de la primera generación de skinheads

Reunión de la primera generación de skinheads

Los cosacos

Otro grupo demográfico que a día de hoy está asociado a la extrema derecha son los cosacos. Son comunidades paramilitares que residen en la estepa rusa entre los ríos Dnieper, Don y Volga. Tienen la reputación de ultranacionalistas rusos o ucranianos que defienden la autoridad imperialista y el sometimiento de las minorías étnicas. En su vida cotidiana, reivindican los papeles tradicionales de género y la obediencia absoluta a la autoridad patriarcal. En la guerra civil actual en Ucrania, muchos de los combatientes en ambos bandos pretenden ser cosacos, que luchan para defender la supremacía de una nación sobre la otra.

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

¿Pero de dónde vienen los cosacos? La respuesta se remonta al siglo XIV, cuando Rusia aun formaba parte del imperio mongol-tártaro.

Un siglo después de la épica conquista de Gengis Khan, el imperio más grande del mundo estaba a punto de desintegrarse. La disciplina de hierro que ejercían los jefes militares mongoles sobre sus subordinados se desmoronó. Muchos soldados desertaron, terminando en tierra de nadie en la estepa rusa al norte del Mar Negro, donde formaron pandillas que vivían de la caza, la pesca y el bandidaje. Aquellos bandoleros de origen mongol, túrquico y circasiano eran conocidos como cosacos, que en la lengua turca significaba “hombre libre” o “filibustero”.

Cosaco, siglo XVI

Cosaco, siglo XVI

Cuando Rusia se consolidó como la fuerza dominante de Europa del éste en el siglo XV, la estepa al norte del Mar Negro se convirtió en una zona fronteriza entre los imperios ruso, otomano y varios kanatos tártaros. Muchos siervos rusos, hartos de la explotación de los latifundistas y la represión de los señoritos, huyeron a la estepa, donde se unieron con los fugitivos de las naciones turco-mongoles. El mestizaje de las dos poblaciones crearon una nueva identidad híbrida: una sociedad de campesinos guerreros que hablaban la lengua rusa y practicaban el cristianismo ortodoxo, pero en vestimenta, equitación, tácticas militares y costumbres cotidianas, heredaron tradiciones de Asia Central.

Se organizaron en varios huestes, cada uno gobernado por un sistema democrático donde un escuadrón (sotnia) de diez guerreros elegían a un mando, cada diez de esos mandos elegían a un mando de cien hombres, cada diez mandos de cien hombres elegían a un mando de mil hombres… hasta llegar a un jefe de los jefes conocido como el ataman. Todas las tierras que cultivaban y el botín de guerra se repartían entre los miembros del hueste.

Cosacos ucranianos

Cosacos ucranianos

Durante los siglos XVI y XVII, cada hueste cosaco era prácticamente un estado independiente que no se sometía a ningún poder imperial. Atacaban a caravanas comerciales de todos los países y saqueaban a latifundios tanto en territorio ruso como en el otomano o polaco. Su espíritu bélico y aventurero les convirtió en pioneros para colonizar las tierras salvajes más al Oriente, formando nuevos huestes en Siberia y Asia Central. Sin que ellos lo supieran, se habían convertido en la vanguardia de la expansión rusa en Asia.

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Por los constantes hostigamientos a la frontera y por dar cobijo a fugitivos y campesinos huidos, varios emperadores rusos iniciaron campañas militares para aniquilar a los cosacos, pero la simpatía de las clases populares hacia aquellos guerreros libres solo salió reforzada. Durante los siglos XVII y XVIII, dos de las mayores rebeliones de campesinos contra la monarquía fueron liderados por cosacos, la de Stenka Razin en 1670 y la de Yemalián Pugachov en 1775. Ambas terminaron en fracaso con los líderes torturados y ejecutados. Pero los emperadores rusos habían aprendido una lección importante: en vez de hacer la guerra contra ellos, era más eficaz sobornarlos para convertirlos en sus propios matones.

La película "De fuego y espada" retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

La película “De fuego y espada” retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

Desde los tiempos de Pedro el Grande (1682-1725), el imperio ruso empezó a ofrecer tratos a los atamanes cosacos, convirtiéndoles en milicias fronterizas contra la invasión turca a cambio de privilegios fiscales. En los tiempos de Catalina la Grande (1762-1796), casi todos los huestes cosacos habían perdido su independencia. Sin embargo, los cosacos, a diferencia a la mayoría de campesinos rusos, cultivaban cada familia su propia parcela sin ser siervo de nadie, y seguían disfrutando de su sistema democrático a la hora de elegir a sus oficiales. Todos aquellos privilegios vinieron a cambio de 20 años de servicio militar bajo las órdenes de la monarquía rusa. Pero más importante de todo, prohibieron la acogida de fugitivos o siervos huidos. A partir de ahí, los cosacos se convirtieron en una casta militar apartada del campesinado ruso; una sociedad cerrada, endogamica con poca simpatía hacia las clases populares.

Veteranos cosacos, siglo XIX

Veteranos cosacos, siglo XIX

Durante el siglo XIX y XX, los emperadores rusos emplearon los cosacos como una fuerza de choque para reprimir manifestaciones obreras y someter rebeliones de pueblos indígenas. En ojos de muchas minorías étnicas, se convirtió en sinónimo a la represión imperialista. Por los violentos pogromos que ejecutaron contra los judíos, los cosacos ganaron la reputación de antisemitas radicales y verdugos de la iglesia ortodoxa.

Al estallar la revolución de 1917, algunos cosacos se unieron a los bolcheviques, pero la mayoría de los atamánes apoyaron a los imperialistas. Al consolidar la URSS, con el fin de castigar a esta población reaccionaria, el gobierno estalinista desmanteló la mayoría de los huestes cosacos, deportando sus miembros a tierras lejanas y repoblando su territorio con colonos procedentes de otras regiones. Docenas de miles se exiliaron a Francia, China, Alemania y EEUU. Entonces. La identidad cosaca se quedó aniquilada en un “genocidio cultural”.

Cosacos como represores

Cosacos como represores

Cuando el URSS se desintegró en 1991, muchos descendientes de cosacos regresaron a sus antiguos huestes. Reconstruyeron sus comunidades y reeligieron atamánes acorde con las antiguas tradiciones. Sin embargo, después de 60 años de exilio y represión, el espíritu de “hombres libres de la estepa” se ha perdido, y lo que más definen a los cosacos actuales es su fuerte patriotismo hacia la nación rusa (o ucraniana), su rechazo radical hacia las políticas de izquierda y un sentimiento de recelo hacia las minorías étnicas, sobre todo los judíos y los musulmanes de Cáucaso.

Desde el punto de vista histórico, es algo irónico, considerando que en sus orígenes, los cosacos eran amantes de libertad, rebeldes contra el sistema y una sociedad abierta que acogían a todos los elementos repudiados de cualquier nación. Ni siquiera se consideraban rusos.

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Tanto los skinheads como los cosacos representan ejemplos que cualquier movimiento social, independiente de sus raíces, se puede tergiversarse a tal punto para convertirse en algo totalmente contrario a su espíritu inicial.

La Igualdad – dos interpretaciones distintas

14 Ago

La palabra igualdad, junto a libertad y solidaridad, son quizás las que más se repiten en los discursos políticos. ¿Pero qué significa esta palabra de verdad? En general, hay dos interpretaciones distintas: una se refiere a tener igualdad de derechos y oportunidades, otra se refiere a la uniformidad de ser. Yo, personalmente, soy defensor incondicional del primero pero detractor convencido del segundo.

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Recuerdo una conversación que tuve hace un tiempo sobre el sistema educativo. Yo estaba diciendo lo importante que es implantar una educación pública de calidad para que niños de todos los estratos socioeconómicos puedan disfrutar de la misma calidad de educación y tengan la misma oportunidad de acceder a la universidad. Mi interlocutor, un feroz defensor de la educación privada, dijo que no entendía esta postura porque no todo el mundo tiene que ser universitarios y que la sociedad también necesita gente para fregar platos y limpiar suelos. Le dije que estaba totalmente de acuerdo, pero defender una educación pública de calidad no significa que todo el mundo tiene que estudiar carreras universitarias, sino que el hijo de un friegaplatos tenga la misma oportunidad de acceder a la universidad que el hijo de un ministro.

Eso es un típico ejemplo de cuando uno confunde el concepto de la igualdad de oportunidades con que todos tenemos que ser iguales, pero es una confusión que se da muy menudo tanto entre los defensores como los detractores de la “igualdad” .

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Acerca de las distintas corrientes de feminismo. Hay feministas que luchan para que las mujeres tengan los mismos derechos, oportunidades y respeto social que los hombres; hay otros que luchan para que las mujeres sean iguales que los hombres en todos los resultados, comportamientos, gustos y costumbres.

A menudo veo a feministas haciendo reivindicaciones para que en todas las carreras, profesiones y aficiones haya el mismo número de hombres y mujeres, interpretando cualquier dimorfismo como culpa de la sociedad machista. Cuando una niña dice que quiere ser guapa y un niño dice que quiere ser bravo, o cuando a más chicos les atraen el futbol y a más chicas les atraen el baile, también lo interpretan como machismo. Personalmente, no digo que el machismo no sea un factor que causa esas diferencias, pero siempre me hago la pregunta: ¿por qué tanta obsesión para que los niños y niñas, hombres y mujeres, sean iguales? ¿si hay más chicos atraídos a ciencias y más chicas a letras, por qué tienen que forzar la situación para que los números sean iguales? dado que hasta el día de hoy, no existe ningún estudios biológico, psicológico y neurológico que confirman que los hombres y las mujeres seamos idénticos.

Un defensor de la igualdad de derechos trataría la situación desde otro ángulo. En vez de concentrarse en allanar la diferencia de porcentajes, se fijaría en asuntos como: tener la misma probabilidad de ser aceptados tanto un hombre y una mujer con las mismas cualificaciones optando al mismo puesto de trabajo. En una niña con fuertes intereses y aptitudes en ciencia e ingeniería, recibiera el mismo ánimo que un niño en la misma situación. O en un hombre y una mujer realizando el mismo puesto trabajo, cobraran el mismo salario; O en una mujer tuviera la misma oportunidad  a un puesto directivo que un hombre igualmente cualificado… etc.

En la vida cotidiana, si naturalmente hay más mujeres atraídas a determinadas aficiones, gustos, películas y estilos de música y más hombres atraídos a otros, ¿cuál es el problema? Por lo tanto que nadie es ve obligado a hacer algo que no le guste o prohibido a hacer algo que le gusto por una cuestión de género, no veo ningún sentido de luchar para que los dos sexos sean iguales en todo.

La cuestión clave, es si una niña interesada en mecánica recibe el mismo ánimo que un niño para perseguir su interés

Cuando una clase de igualdad avanza, no significa que lleva consigo a la otra. Un ejemplo es la globalización económica durante los últimos 30 años. Cada vez hay menos diferencia cultural entre pueblos, regiones y países. En el núcleo urbano de todas las grandes ciudades se ven las mismas franquicias y en las afueras se ven los mismos centros comerciales, da igual si estás en Madrid, México D.F., Los Ángeles, Manchester, Rio de Janeiro, Tokio o Shanghai. Los jóvenes y no tan jóvenes por todo el mundo se crían con la misma cultura popular, ven a las mismas series y escuchan a la misma música. Sin embargo, económicamente, la diferencia entre países ricos y pobres, o entre gente rica y pobre en el mismo país, es cada vez más grande. Así que somos cada vez más “iguales” en un mundo donde hay cada vez más “desigualdad”.

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El mestizaje: América Latina vs Norteamérica

28 Jul

En todos los países de América, la población tiene orígenes muy diversos, cuyos  antepasados descienden de colonos europeos, esclavos africanos, poblaciones indígenas y las oleadas de inmigración más recientes de todo el mundo. Según lo que me cuentan mis amigos peruanos, chilenos, colombianos y venezolanos, en sus países, entre las clases populares suele haber un alto grado de mestizaje, donde hijos y nietos de inmigrantes europeos y asiáticos se han fundido con cholos, indígenas y negros. Entre la burguesía, sin embargo, cada grupo suele mantenerse más segregado, con los descendientes de criollos, españoles, alemanes, japoneses y libaneses aguardándose cada uno en su propia comunidad, con muy pocos matrimonios mixtos.

Me sorprendió escucharlo, porque en EEUU y Canadá, sociedades que conozco mejor gracias a conexiones familiares, la tendencia suele ser justo al revés. Entre las clases más humildes, los blancos y negros, chinos y mexicanos, italianos e irlandeses etc tienen una alta tendencia de formar guetos, mientras el mestizaje suele ser un fenómeno mucho más común entre gente con estudios universitarios.

¿Por qué ocurre eso? Para averiguar las razones, hay que mirar al contexto histórico.

Niños colombianos

Niños colombianos

América Latina

Los españoles conquistaron América durante el siglo XVI con la intención de convertir los habitantes del nuevo mundo al catolicismo. Como la gran mayoría de los colonos eran hombres, se casaron con mujeres indígenas y esclavas africanas. Sin embargo, para asegurar que el poder político y económico se mantuviera en manos de conquistadores, establecieron un sistema feudal basado en la sangre: con personas de ascendencia española pura (criollos) ocupando la cúspide de la sociedad, indígenas y africanos en los eslabones más bajos, y mestizos y mulatos formando las castas intermedias. Pero en general, cuanto más rasgos europeos tenía uno, más alto era su estatus social. Muchos indígenas, negros, mestizos y mulatos, para ascender socialmente, procuraba casarse con alguien de piel más clara en un fenómeno conocido como “mejorar la raza”. Los de piel más clara, sin embargo, se mostraban recelosos en casarse con alguien de piel más oscura por el miedo de perder prestigio social. Tales prejuicios fomentaron una costumbre exogámica entre las clases populares, pero otra más endogámica entre las élites sociales.

Las castas de hispanoamérica

Las castas de hispanoamérica

A pesar de que los países latinoamericanos independizaron de España a principios de siglo XIX, la jerarquía social y los prejuicios populares cambiaron bien poco. A finales de siglo XIX y principios de siglo XX, llegaron millones de inmigrantes europeos a las ciudades costeras. Algunos de ellos, sobre todo los de origen alemán o escandinavo, fueron importados como parte de un proyecto intencionado para “blanquear” la población, ya que durante aquella época había una creencia muy extendida que solo las personas con piel clara y pelo rubio eran capaces de crear civilización.

Los inmigrantes que llegaron con dinero, nada más instalarse en el nuevo mundo, ya se encontraron en un eslabón social superior a la mayoría de la población autóctona de piel más oscura, y para no perder estatus, preferían casarse entre sí como ya hacían las élites locales. Los inmigrantes más pobres, la mayoría españoles, portugueses, italianos del sur y chinos, se encontraron compartiendo las mismas barriadas con los cholos, mestizos y mulatos autóctonos, pero por tener un tono de piel más clara, se convirtieron en parejas de matrimonio muy deseables, y sus descendientes se fundieron muy rápido en la población mestiza.

Quizás los únicos países que se escapan de esta tendencia son Argentina y Brasil, donde un gran porcentaje de los habitantes las ciudades grandes descienden de inmigrantes de principios de siglo XX, en una situación más parecida a lo que sucedía en EEUU y Canadá.

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

EEUU

En América del norte la historia fue distinta. Los colonos ingleses, holandeses y franceses emigraron al nuevo mundo con el fin de buscar un nuevo hogar. En vez de someter a los indígenas para convertirles en sujetos, les expulsaron de sus territorios para repoblarlos con sus propios paisanos. En la parte sur de EEUU, importaron millones de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de algodón, pero ahí los amos no se mezclaron con las esclavas, o al menos no lo hicieron de modo legítimo, sino se creó una clara línea de división entre blancos y negros. Y para ser negro, bastaba con tener una gota de sangre africana. El concepto de mestizos y mulatos simplemente no existía. Incluso después de la abolición de la esclavitud en 1860, se redactaron nuevas leyes segregacionistas para mantener las poblaciones blancas y negras separadas en todos ámbitos. La mayoría de la población negra se concentraron en los estados sureños pero nunca formó más de 15% de la población total de EEUU.

Segregación racial

Segregación racial

Desde mediados de siglo XX, EEUU empezó a recibir grandes oleadas de inmigración procedente de Europa, sobre todo de Alemania, Irlanda, Italia, los balcanes, Rusia y Europa central. La gran mayoría de los inmigrantes entraron en el eslabón social más bajo de la sociedad norteamericana y realizaban trabajos que los autóctonos rechazaban. El régimen de apartheid les mantenía bien separados de los negros, pero los blancos tampoco les aceptaban en su sociedad por tener lenguas, costumbres, religiones y fisonomías distintas. En las grandes ciudades industriales, los inmigrantes formaron guetos para protegerse de agresiones xenófobas y para ayudarse mutuamente a buscar trabajo y montar negocios. Y dentro de cada gueto el nivel de segregación era absoluta, donde cada nacionalidad recreaba su país de origen en el nuevo mundo.

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Entre las siguientes generaciones, los hijos y nietos de inmigrantes que mejoraron sus condiciones económicos empezaron a salir del gueto. Como hablaban bien el inglés y conocían mejor las normas y costumbres estadounidenses, ya no dependían tanto de su comunidad para sobrevivir. Se instalaron en barrios de “blancos” y trabajaron en sectores fuera de los negocios étnicos. Por tener contactos sociales más amplios, muchos acabaron casándose con personas de otros orígenes étnicos. Sin embargo, los que no lograron mejorar su situación económica seguían dependiendo más de sus lazos étnicos. Con el paso del tiempo, las comunidades étnicas se convirtieron en un refugio de descendientes de inmigrantes incapaces de escapar de la marginación, un buen ejemplo es el gueto irlandés de South Boston.

A partir de los años 60 del siglo XX, la gran mayoría de los inmigrantes proceden de Asia y América Latina, pero el patrón de integración en la sociedad norteamericana es idéntico a lo de las nacionalidades europeas de décadas anteriores. Los descendientes de chinos, filipinos, mexicanos y dominicanos que estudian carreras y trabajan en profesiones cualificados tienen una alta probabilidad de emparejarse con gente de otras etnias, sobre todo “blancos”. Algunos sociólogos opinan que la población “blanca” estadounidense está absorbiendo a los latinos y asiáticos, igual que habían absorbido antes a los italianos, irlandeses y judíos.

Mestizos estadounidenses

Mestizos estadounidenses

¿Pero qué pasa con la población negra? Hasta el día de hoy, los afroamericanos siguen siendo el sector de la población estadounidense con mayor índice de segregación residencial y escolar, aunque la tendencia está cambiando muy rápido. Empero, los matrimonios mixtos de blancos y negros tampoco se escapan de las tendencias generales: la mayoría ocurre entre personas con estudios universitarios.

Debido a la profunda tradición de segregación racial en EEUU, el aumento de mestizaje entre las generaciones jóvenes ha provocado un profundo recelo entre los sectores más conservadores de la población, que se preocupan que con tanta mezcla de sangre, la raza blanca acabará desapareciendo. Durante los últimos años, el país está experimentando un surgimiento de “nacionalismo blanco”, un movimiento que reivindica la creación de un estado nación en el territorio de EEUU solo para blancos. La gran mayoría de los partidarios de este movimiento son blancos de clase humilde con un nivel de estudios muy bajo.

Nacionalistas blancos

Nacionalistas blancos

Conclusión

En resumen, la diferencia entre América Latina y EEUU radica en que la primera se trata de una sociedad colonial con un estrato social ya establecido, donde los nuevos inmigrantes se insertan en el nivel medio de esta jerarquía, la segunda se trata de un país de inmigración donde los nuevos llegados buscan la vida desde los estratos bajos y trabajan hacia arriba.

Muchas veces me imagino cómo será la situación en los países europeos. Por lo que observo de la situación actual, hay más diferencia de tendencias entre la herencia cultural de los inmigrantes que entre las clases sociales. En general, los que vienen de culturas más liberales y laicas tienen una alta tasa de matrimonio mixto, y los que vienen de culturas más tradicionalistas y patriarcales tienen mayor tendencia de vivir en comunidades segregadas, pero la vida siempre está llena de excepciones.

Familia británica

Familia británica

Conceptos modernos que surgieron a raíz de la revolución industrial

18 Jul

Si un campesino romano de la provincia en Galia se hubiera quedado dormido en el tiempo de Cristo y se despertó 1780 años después en la víspera de la revolución francesa, se encontraría en un mundo donde la gente hablaba un idioma incomprensible y se vestía con una moda extraña, pero en general, las condiciones de vida, los medios de subsistencia, la tecnología cotidiana y la vida social le resultarían bastante familiares. Pero si un campesino francés de 1780 se hubiera quedado dormido y se despertó en el año 2015, se encontraría en un mundo tan ajeno a lo suyo que probablemente se volvería loco.

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

¿Por qué para la vida de un campesino medio, en los últimos 200 años había sucedido más cambios que en los últimos 2000 años anteriores? Uno de los mayores factores es la industrialización.

Cuando oímos la expresión “revolución industrial”, la idea que suele venir a la mente son fábricas con chimeneas, trenes, ferrocarriles y barcos de vapor, pero en realidad, los cambios no sólo han sucedido en el ámbito tecnológico, sino también en la mentalidad popular, ya que muchos conceptos que tenemos ahora sólo han existido durante los últimos 200 años, a causa de la industrialización. En este artículo quiero hablar de cinco de ellas.

Ciudad industrial

Ciudad industrial

La fusión entre la ciencia y tecnología

Estamos acostumbrados de escuchar las palabras “ciencia” y “tecnología” siempre juntas. Es verdad que a día de hoy cualquier avance en ciencia, sea en el ámbito de física, química o biología, siempre trae consigo avances tecnológicos que benefician nuestra calidad de vida. Por eso los gobiernos y empresas inviertan tanto en la investigación científica.

Sin embargo, este fenómeno es relativamente reciente. Antes de la revolución industrial, los instigadores de la mayoría de los avances tecnológicos no eran los científicos, sino los artesanos. Los barcos del siglo XVIII podían viajar mucho más lejos, más rápido y llevar más tripulantes que los del siglo X, pero la evolución fue fruto de un largo proceso de prueba y error por parte de los constructores de barcos, no porque algún científico había realizado una investigación con el propósito para crear un modelo más avanzado. Lo mismo sucedió con la agricultura, los carros de caballo, las armas, la medicina y las técnicas de construcción.

Produciendo acero en China, 1600s.

Produciendo acero en China, 1600s.

La idea de que “el futuro va a ser mejor”

Muchas veces se oyen padres decir a sus hijos frases como: “cuando seáis mayores, los coches ya se conducirán solos”. Todos tenemos la idea de que la constante innovación tecnológica va a producir mayores avances en la calidad de vida para las futuras generaciones, y de ahí surgió el género de ciencia ficción.

Sin embargo, este concepto también es relativamente reciente, que refleja una realidad que más o menos ha sido vigente desde el siglo XIX. Pero antes de la revolución industrial, la gente solía imaginar un futuro idéntico al presente, porque la tecnología y la sociedad cambiaba tan lento que nadie se daba cuenta. Por ejemplo, los autores de ciencia ficción durante los años 50 imaginaban a sus nietos viviendo en colonias espaciales y caminando sobre agua, pero en 1500, hasta las mentes más creativas imaginaban a sus tataranietos viviendo una vida con poca diferencia que la suya.

El "futuro" imaginado durante 1900

El “futuro” imaginado durante 1900

 La “propiedad intelectual” se convierte en un concepto universal

Durante siglos y milenios, algunos inventos, como el papel y la tinta, se atribuían a algún nombre, otros, como la brújula y la técnica de producir acero, se perdieron en el tiempo, pero pocos inventores exigieron un porcentaje de la renta de quién utilizaba su invento con fines comerciales. En muchas culturas la idea podría resultar hasta ridícula. Aunque algún concepto primitivo de patente había existido desde la antigua Grecia, su aplicación era muy limitado.

Pero después de la época industrial, como muchos nuevos inventos resultaron tan económicamente rentables, los inventores empezaron a exigir un porcentaje de la renta como reconocimiento de su contribución intelectual. Desde ahí, los estados empezaron a escribieron miles de leyes para proteger los derechos de autor. En otras palabras, ser “inventor” se ha convertido en un negocio en si mismo. A día de hoy, ya damos por sentado que quién inventa debe recibir la compensación económica merecida, aunque hasta qué punto sigue siendo un debate muy polémico.

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos...

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos…

El tiempo es una entidad absoluta y cuantificable

Ahora solemos medir el tiempo hasta el minuto y segundo. Tanto en el ámbito laboral como social, cuando dices a las 18:15 significa a esta hora exacta, y 18:15 se refiere al mismo momento en Madrid, Barcelona, París, Berlín, o cualquier lugar dentro de la misma franja horaria.

Antes de la revolución industrial, el tiempo era solamente una aproximación y se medía según los acontecimientos que sucedían. Por ejemplo, un carro que llevaba pasajeros de Barcelona a Zaragoza no tenía una hora fija de salida, sino salía cuando todos los asientos estaban ocupados. Tampoco existía el sentido de “horario laboral” y “horario de ocio”. Durante la época de siembra los campesinos pasaban todas las horas de luz sembrando y durante la época de cosecha pasaban todas las horas de luz cosechando. Los artesanos, cuando tenían encargos, se dedicaban todo su tiempo libre para realizarlos y solo paraban cuando los hubiesen acabado. Las fiestas se terminaban cuando la gente se cansaba de comer, beber, festejar y bailar. Algunas podían durar horas, otras varios días.

Incluso cuando muchos pueblos tenían instalados relojes mecánicos, la hora de cada lugar no solían coincidirse. Mientras que el reloj del ayuntamiento de Madrid apuntaba a 10:00, lo de Toledo podía estar apuntando a las 10:20 y lo de Gijón a las 9:30. La unificación de horarios se llevó a cabo después de haber construido ferrocarriles que unificaban a todas las poblaciones importantes.

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

La austeridad ya deja de ser una virtud

Desde la edad de hierro hasta el siglo XVIII, los medios de producción, tanto en la agricultura como en la industria, cambiaron poco. El valor total de la economía mundial solo dependía de un factor: la población. Es decir, la renta per capita había permanecido constante durante siglos y milenios. Después de la revolución industrial, con las constantes innovaciones tecnológicas, la productividad por trabajador empezó a crecer de modo constante. Se estima que a finales de siglo XX, la renta per capita a nivel mundial era 4 veces mayor que en 1900.

Si la economía preindustrial fuera comparable con un pastel de tamaño fijo, no sería de sorprender que la austeridad era considerado una virtud en casi todas las culturas y religiones, porque la única manera de hacerse rico era hacer pobre a otros; si cada uno consumía menos, todos tendrían un trozo del pastel. Esta moralidad, sin embargo, ya no es aplicable a la economía posindustrial, donde el motor del crecimiento económico es precisamente el consumismo. Cuánto más compras, más estimulas la economía y más dinero facturan las empresas para financiar proyectos de innovación tecnológica que a su vez generarían más necesidades de consumo. En otras palabras, el tamaño del pastel crece a medida con la cantidad de consumo.

No sabemos hasta qué punto este ciclo de constante crecimiento sea sostenible por temas de medio ambiente, pero hasta el día de hoy, el consumismo obligatorio sigue muy vigente y no tiene pinta de cambiar en el futuro previsto, salvo si produce alguna catástrofe ecológica.

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

Otros cambios en la sociedad

A parte de los cinco mencionados, la revolución industrial también trajo consigo otros cambios tanto en la política como la sociedad, como el concepto del estado-nación, la imposición del individualismo sobre el comunitarismo, la seguridad social, las fronteras y ciudadanía como conceptos absolutos, la decadencia de los caciques locales…., pero la causa-efecto es menos directo y quizás algún día dedicaré otro post para hablar sobre ello.

Los orígenes de la xenofobia y las medidas para combatirla

3 Jul

La semana pasada, en mi Reino Unido natal celebraron el referéndum de “Brexit” y ganaron los votos de salir de la Unión Europea. Conociendo la naturaleza práctica y negociadora de los políticos británicos, confío que en la negociación no harán leyes y normas que perjudiquen los derechos y libertades de la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo, lo que sí que me preocupa es el modo en que los partidarios de “Brexit” han hecho la propaganda, en vez de presentar objetivamente los pros y contras de permanecer o salir de la Unión Europea, hicieron un constante bombardeo de mensajes xenófobos a través de la prensa sensacionalista, echando la culpa de todos los problemas del Reino Unido, desde la quiebra de la sanidad pública hasta la escasez de las pensiones, a la política de la Unión Europea y la presencia de extranjeros en territorio británico. Muchos polacos, rumanos, italianos, franceses y españoles que llevan décadas residiendo y trabajando en el Reino Unido, donde se encuentran totalmente integrados, han empezado a sentir tratados como enemigos.

Cartel de propagando a favor de Brexit

Cartel de propagando a favor de Brexit

Durante toda la historia humana, la xenofobia siempre ha sido una herramienta de propaganda muy poderosa. En todos los países se oye la gente quejarse de extranjeros que han venido para robarles el trabajo, quitar las ayudas sociales, cometer delitos, ensuciar las calles y estropear la convivencia. En EEUU lo dicen de los mexicanos (como hace 100 años decían de los irlandeses), en México lo dicen de los centroamericanos, en la República Dominicana lo dicen de los haitianos, en Alemania lo dicen los turcos, en Turquía lo dicen de los sirios, en España lo dicen de los marroquíes, en Marruecos lo dicen de los subsaharianos…

Muchos sociólogos y economistas han realizado estudios exhaustivos en diversos países, analizando si aquellos tópicos asociados a la inmigración tienen alguna verdad, y la respuesta es casi siempre negativa. En ningún país la llegada de inmigrantes ha provocado una subida de desempleo entre la población autóctona, y en casi todos los países los inmigrantes han aportado mucho más a las arcas del estado que las ayudas que han cobrado. Sin embargo, las contribuciones positivas de inmigrantes suelen ser ignoradas. ¿Quién sabe que inmigrantes han fundado 25% de las empresas tecnológicas en EEUU en los últimos 10 años? ¿Quién sabe que Google, Paypal y Telsa fueron creados por inmigrantes? ¿Quién ha comentado que más de 50% de investigadores científicos en EEUU y Reino Unido son inmigrantes? ¿Quién ha mencionado que 30% de ganadores de premio Nobel tienen origen inmigrante?

Carteles en el Reino Unido reivindicando la contribución de inmigrantes

Carteles en el Reino Unido reivindicando la contribución de inmigrantes

Algunos antropólogos opinan que la xenofobia es un sentimiento tan universal en todas las sociedades porque forma parte de nuestro instinto, fruto de miles de generaciones de evolución. Una teoría propone que durante cientos de miles de años, los humanos habían vivido como cazadores-recolectores en pequeños grupos en un determinado territorio. Como la subsistencia dependía directamente en la cantidad de animales y vegetales que aportaba la naturaleza, si aparecieran miembros de otras tribus en el mismo territorio, implicaría que la misma cantidad  de recursos se repartiría entre un mayor número de personas. Si los forasteros fueran familiares con lazos de sangre, existiría la posibilidad de colaborarse para la supervivencia de genes comunes, pero si fuera gente totalmente desconocida con otra lengua, otras costumbres y otros rasgos, era más probable que fueran competidores.

Viñeta de siglo XIX que EEUU necesita un portero para echar a los inmigrantes europeos

Viñeta de siglo XIX que EEUU necesita un portero para echar a los inmigrantes europeos

Aquel instinto de desconfiar al extranjero puede haber ayudado a mucha gente sobrevivir durante miles de generaciones, pero desde que inventamos la agricultura, construimos ciudades y establecimos redes comerciales que extienden miles de kilómetros, ya ha perdido su sentido evolutivo. La economía moderna ya no es un juego de suma cero. Cada individuo no solo consume los recursos, sino también los produce. Cuánto más gente trabaja, más productos y servicios se consumen y más impuestos se pagan, creando más puestos de trabajo. Si la economía de cazador-recolector fuera un pastel de tamaño fijo, la economía moderna sería un pastel cuyo tamaño crece con el número de participantes. La llegada masiva de inmigrantes a EEUU durante principios y finales de siglo XX no solo no provocó el empobrecimiento de la población autóctona, sino coincidió con las épocas de mayor crecimiento económico.

Sin embargo, pocos miles de años de civilización no ha sido capaz de modificar un instinto que era millones de años de evolución, y el sentimiento irracional de “ellos vs nosotros” permanece en la subconsciencia de todos. En los pueblos pequeños de la España profunda, todavía se oye mucha gente quejarse de “forasteros que vienen para quitarnos las mujeres” o para “aprovecharse de nuestra fuente de agua”. Y cuando dicen “forasteros”, se refiere a gente que viene de un pueblo a solamente 30 km.

Pintadas en defensa de los "forasteros" en El Casar, Guadalajara.

Pintadas en defensa de los “forasteros” en El Casar, Guadalajara.

Entonces, si la xenofobia es parte de instinto humano, ¿cómo combatirlo?

La buena noticia es que aunque el sentimiento de “ellos vs nosotros” es imposible de eliminar, el criterio para clasificar quién es de los “otros” y quién es de los “nuestros” es altamente flexible y cambiante. En muchas ciudades donde se agrupan gente de distintos grupos étnicos, al principio, suelen mantenerse en comunidades separadas con una clara división psicológica. Pero con el tiempo que pasa, cuando miembros de cada comunidad empiezan a acostumbrarse con la presencia de otros, ya no les verán como tan “foráneos”. Y entre la generación que ha crecido juntos y entablado amistades, esta división ya se encuentra mucho más diluida.

Un ejemplo se refleja en la división generacional entre británicos sobre Brexit. La generación mayor de 60 años había crecido en una sociedad más homogénea y ve a cualquier persona con rasgos o acento extranjero como el “otro”. La generación menor de 30, sin embargo, se ha criado en una sociedad mucho más cosmopolita, donde muchos han ido al colegio con hijos de hindúes, paquistaníes, turcos, polacos, rumanos e italianos  y estudiado en universidades extranjeros. Para ellos, tener otro apellido, hablar otro idioma y tener piel oscura ya no es suficiente para clasificar a alguien como miembro de “otra tribu”.

Los jóvenes británicos ya tienen un sentido de identidad nacional más flexible que sus padres

Los jóvenes británicos ya tienen un sentido de identidad nacional más flexible que sus padres

Nuestro ADN dice que desde la prehistoria, gente de poblaciones muy lejanas había cruzado caminos, apareado y fundado nuevas identidades mestizas. La ciudad de Roma fue fundada por dos grupos étnicos con distintas lenguas, tradiciones familiares y aspecto físico: latinos y etruscos, que forjaron una nuevo concepto de ciudadanía romana ignorando las raíces étnicas. En la historia reciente, países como Canadá, EEUU, Brasil, Argentina y Australia fueron construidos en su totalidad por inmigrantes cuyos orígenes se encontraban en los cinco continentes. La historia y la prehistoria están lleno de ejemplos que demuestran que tanto la xenofobia como la capacidad de colaborar con grupos ajenos forman parte del mismo instinto humano.

Composición étnica de Canadá

Composición étnica de Canadá

Pues en mi opinión, creo que la xenofobia se combate con los siguientes 3 principios:

Estar consciente de que todos padecemos esta tendencia

Clasificar el mundo entre “ellos” y “nosotros” es inevitable, pero al estar consciente de ello, podríamos evitar ejercer prejuicios de forma inconsciente. Por ejemplo, cuando produce un atentado terrorista y el culpable es de otra nacionalidad o grupo étnico, muchos tenemos la reacción impulsiva de juzgar culpable a todo el colectivo. Pero si tomamos un momento para reflexionar si nos estamos dejando llevar por nuestro instinto tribal, podrías frenarnos antes de convertirnos en personas intolerantes.

La pregunta que hay que hacer es: ¿quieres que te juzguen a ti de la manera que estás juzgando otros?

Establecer comunicación entre distintas culturas

A día de hoy, es cada vez común que pueblos con costumbres, creencias y valores muy distintos convivan en la misma ciudad, como la llegada masiva de refugiados del Oriente Medio y el Cuerno de África a los países escandinavos durante los últimos 20 años. Mucha tensión se ha surgido a raíz del trato entre hombre-mujer, ya que la equidad de sexos es una de los pilares fundamentales de la sociedad escandinava, mientras que en el Oriente Medio y el Cuerno de África, la mayoría de las culturas son profundamente patriarcales, muchas con una estricta separación de sexos.

En Noruega, ya están impartiendo clases a refugiados sirios, iraquíes y afganos sobre las normas de “tratar con mujeres”, enseñando a los refugiados el papel de la mujer en la sociedad escandinava y el código de conducta en la vida social mixta. Algunos dicen que esta medida estigmatiza a inmigrantes, pero yo la veo una excelente iniciativa. Porque me imagino si un día me tocara vivir en un país donde las costumbres son muy distintas, también me gustaría que me las enseñara antemano para no meter la pata.

Clase sobre las normas de género, Noruega

Clase sobre las normas de género, Noruega

Crear proyectos de colaboración entre gente de distintas nacionalidades y culturas

Cuanto más relaciones personales establecemos con gente de “otras tribus”, menos la vemos como gente de “otra tribu”. Para lograr este objetivo, la clave es crear espacios y actividades donde se dejen mezclar y colaborar gente de distintas procedencias, religiones y culturas. Durante los últimos años, las redes sociales han ayudado mucho a crear grupos de quedadas para gente que comparte intereses, aficiones y prácticas deportivas, que en ciudades cosmopolitas, tienden a reunir personas de diversos orígenes que en ámbitos familiares y laborales no se habrían conocido.

Tanto en el ámbito residencial y escolar, habrá que evitar la formación de guetos. En las universidades habrá que seguir fomentando el intercambio de estudiantes extranjeros y becas para hacer prácticas en empresas extranjeras. De hecho, una amiga me ha dicho que no le parece mal la idea de obligar a todos los jóvenes pasar un año trabajando en un proyecto voluntario de la ONU en un país extranjero, como antes realizaban el servicio militar. Este planteamiento puede parecer algo alejado a la realidad, pero no me parece mal, porque así ayudaría a cada uno adaptarse al mundo cada vez más globalizado y vivir en sus propias carnes la experiencia de ser “extranjero”.

Practicar deportes es un modo eficaz para integrar a personas de entornos distintos

Practicar deportes es un modo eficaz para integrar a personas de entornos distintos

Fuentes:

http://www.huffingtonpost.com/michael-rosenblum/the-terrible-damage-that_b_10672508.html

https://news.vice.com/article/unauthorized-immigrants-paid-100-billion-into-social-security-over-last-decade

http://www.expansion.com/2011/05/04/economia/1304527911.html

http://stoprumores.com/

https://www.theguardian.com/uk-news/datablog/2015/nov/10/eu-migrants-on-benefits-separating-the-statistics-from-the-spin

http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/immigration/11255425/How-much-do-immigrants-really-claim-in-benefits.html

http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2015/10/piojosos-europeos.html

Prototipos de mujeres que me llaman la atención

28 Jun

Tanto en la literatura, las películas como en la vida real, hay ciertos prototipos de personajes femeninos que me llaman la atención. Cuando digo esa expresión, me refiero en el sentido de admirar o sentir una fascinación especial. Con eso no quiero decir que sea el tipo de mujer de que me enamoraría, tampoco sea el prototipo con lo que me gustaría acostar. Para evitar polémicas, también quiero dejar claro que no pretendo decir que todas las mujeres “deban” ser así. Son simplemente los prototipos que más admiro.

La artista iraní Neda Taiyebi se dedica a transformar viejos tanques en obras de arte en Afganistán.

La artista iraní Neda Taiyebi se dedica a transformar viejos tanques en obras de arte en Afganistán.

La mujer aventurera

En general, admiro mucho a la gente valiente que se lanza de cabeza a la piscina asumiendo todos los riesgos. Pero si se trata de una mujer, la admiro aun más porque tradicionalmente las mujeres han sido educadas de ser sumisas, pasivas y dependientes. Y en el mundo actual, muchos lugares siguen siendo mucho más peligrosos para una mujer que para un hombre.

Entre toda la gente que he conocido, quizás tanto las personas más valientes como las personas más miedosas han sido mujeres. Cada vez que escucho anécdotas de una mujer que viaja sola a países de tradiciones muy machistas o a lugares de conflicto, que practica deportes de riesgo, que lucha en batallas o que participa en expediciones para explorar lugares extremos, siempre pienso: ¡vaya cojones tiene! Por un lado tiene que superar muchas presiones sociales en contra, por otro lado requiere tener un alto grado de valentía y seguridad en si misma.

Nellie Bly, la pionera del periodismo de investigación que se encerró en un manicomio y viajó alrededor del mundo en 72 días

Nellie Bly, la pionera del periodismo de investigación que se encerró en un manicomio y viajó alrededor del mundo en 72 días

La mujer protectora

Otro prototipo de mujer que me causa fascinación son las que tienen una fuerte naturaleza protectora, sea hacia animales, niños, ancianos, enfermos o sus propios familiares y amigos. Quizás se debe a que suelo asociar el papel de protector como algo muy propio de la hembra, como se muestra en el mundo de los animales. En mi vida personal, tanto durante la niñez como en la vida adulta, he conocido a chicas me han querido proteger de matones del colegio, malas compañías o compañeros trepas.

En casos más extremos, he oído anécdotas reales de mujeres que se intervienen en una pelea para proteger al más débil, enfermeras y cooperantes en zonas de guerra que se niegan a abandonar a los heridos y huérfanos, o conservacionistas que se enfrentan a cazadores ilegales para proteger a los animales en extinción. Considerando que en general las mujeres son más vulnerables a la hora de sufrir agresiones físicas y sexuales, arriesgar su propia seguridad para proteger a otros es un comportamiento que me deja doblemente asombrado.

La conservacionsita Thandiwe Mweetwa se dedica a proteger a felinos salvajes en peligro de extinción

La conservacionsita Thandiwe Mweetwa se dedica a proteger a felinos salvajes en peligro de extinción

La mujer rodeada de hombres

Siempre me han llamado la atención las mujeres que viven, trabajan y socializan entre un grupo de hombres. Desde la adolescencia, siempre me he fijado en las chicas que se integran en un grupo de chicos, no como la novia de uno de ellos, sino como una integrante más. Del mismo modo, también suelo fijarme mucho en las mujeres que trabajan en una profesión, practican un deporte o afición dominada por hombres, como ser batería en un grupo de rock.

Uno de los ejemplos más peculiares de este prototipo es quizás mi propia abuela. Como una mujer china de principios y mediados de siglo XX, era una de las pocas que tenían estudios secundarios, y por eso, compartía mucho más intereses, gustos y aficiones con hombres que con otras mujeres. Según lo que cuenta mi padre, durante su niñez, su casa estaba siempre llena de visitantes masculinas, de amigos de mi abuela que pasaban un domingo por la tarde jugando cartas, bebiendo alcohol y arreglando el mundo. Mi abuelo, para ser un hombre de la época, también tenía una mentalidad excepcionalmente abierta.

El personaje Amelia Folch de la serie "Ministerio del Tiempo" es uno de mis favoritos.

El personaje Amelia Folch de la serie “Ministerio del Tiempo” es uno de mis favoritos.

La artista transgresora

También admiro a las artistas, escritoras y músicos cuya creatividad sale de la casilla tradicional de los tópicos femeninos. Entre ellas incluyen a artistas callejeras, tatuadoras, directoras de cine independiente, ilustradoras, dibujantes de comics y escritoras de novelas transgresoras.

En caso de artistas callejeras, me llaman especialmente la atención las grafiteras de los países musulmanes, que han tenido que trabajar especialmente duro para salir de los confines de género de una sociedad especialmente misógino, hasta arriesgar agresiones físicas tanto de la policía como de los hombres machistas.

Pero las que más me impresionan son las que no reivindican el papel de género, sino prefieren ser reconocidas solamente por su arte, no por el hecho de ser mujer.

Shamsia Hassani, la primera grafitera afgana.

Shamsia Hassani, la primera grafitera afgana.

La mujer intelectual

Hasta hace pocas generaciones, la mayoría de las mujeres no tenían estudios pero a día de hoy, las mujeres no sólo constituyen más de la mitad de los universitarios, sino también un porcentaje cada vez mayor de intelectuales.

Cuando digo “intelectuales”, me refiero a pensadoras, filosofas o expertas de un tema científico o histórico. En esta categoría también incluiría a periodistas, investigadoras o cooperantes que poseen un conocimiento especial de una región, un país, un pueblo o la historia de un conflicto en particular. Admiro sobre todo a las intelectuales que se comprometen por alguna causa universal, como los derechos humanos, la economía sostenible, la esclavitud moderna, la explotación infantil o el cambio climático, pero sin llegar a ser activista de ninguna causa política.

Yo, como aficionado de la civilización romana, los dos historiadores cuyas publicaciones que sigo con más interés son mujeres: la catedrática británica Mary Beard y la profesora holandesa Ratna Drost.

Asha de Vos, experta en biología marítima y educadora del ecosistema oceánico

Asha de Vos, experta en biología marítima y educadora del ecosistema oceánico