El trabajo sexual: ¿regulación o abolición?

24 Oct

Cuando hablan del trabajo sexual, existe un eterno debate acerca de hay que prohibirlo o regularizarlo. En este artículo voy a aportar dos puntos de vista, el primero para analizar los posibles efectos de la legalización total de la prostitución en la sociedad, el segundo para contemplar la viabilidad de su abolición desde el punto de vista práctico, ignorando la ideología.

Antes de todo, quiero aclarar que aquí solo tratamos del trabajo sexual autónomo, que no incluye a la trata de blancas o ningún tipo de esclavitud sexual, porque en eso todo el mundo estamos de acuerdo de que es un delito grave que debe ser perseguido con todo el peso de la ley.

La prostitución vs la liberación sexual

(La opinión original está expresado en este artículo de Ilya Topper)

¿Por qué la gente paga para tener sexo? Hay una multitud de motivos, pero una de las principales es porque tenerlo gratis es imposible.

Antes de los años 60 del siglo pasado, la actitud sexual en la sociedad occidental era muy distinta que la de ahora. El sexo era considerado una necesidad y placer para el hombre, pero un sacrificio o explotación para la mujer. A las chicas les educaban desde pequeñas que el sexo era sucio y peligroso y había que protegerse contra la seducción de un hombre a toda costa, hasta que conociese a un caballero con intenciones serias que le pidiera matrimonio. A los chicos no les cohibían expresar su sexualidad, pero para persuadir a una chica a hacerlo con él, la tenía que ofrecer algo a cambio. Por la vía oficial se llamaba matrimonio, en que él y ella firmaran un contrato en el que él la ofreciera la estabilidad financiera a cambio de su constante disponibilidad sexual. Por la vía clandestina se llamaba prostitución, en que él la pagaba en efectivo para echar un polvo.

En aquella época, pagar (o cobrar) por sexo era mucho más normalizado que ahora, porque si uno no estaba casado o en una relación estable, follar gratis era una misión posible. Era muy común que los chicos tenían su primera experiencia sexual con prostitutas. Hasta algunos padres, cuando sus hijos cumplían los dieciséis años, los llevaban a un burdel para “convertirlos en hombres”. Por otro lado, las chicas, para proteger su reputación, evitaban tener relaciones sexuales o las llevaban a escondidas hasta el día de matrimonio. Y tenían que fingir que no les interesaba el sexo porque de otras maneras las tachaban de putas.

Entonces en los años 60 estalló la revolución sexual. Una de las principales reivindicaciones era que la mujer también tenía deseos eróticos igual que el hombre. Y las relaciones sexuales, en vez de ser un intercambio de intereses económicos de ella por la gratificación física de él, era un placer mutuo y necesidad fisiológica para ambos sexos. Poco a poco, la moralidad sexual rígida de generaciones anteriores se iba desintegrando y tanto ellos como ellas se enrollaban y se acostaban con quien querían, sin nada que esconder. Entonces, follar gratis se convirtió en la norma en vez de la excepción.

¿Y cuál es la consecuencia? La tasa de prostitución descendió de forma brusca en los países sexualmente más liberados. A día de hoy, cuando más conservadora es una sociedad, mayor porcentaje de hombres compran el sexo, y mayor porcentaje de mujeres se casan por el dinero.

¿Y cuál es el peligro si legalizamos por completo la prostitución?

Como es un negocio que prospera en sociedades mojigatas, siendo legal, los empresarios que se dedican a ello podrían formar un lobby, que a través de los medios de comunicación y las influencias políticas, fomentan una moralidad sexual conservadora en la sociedad. Porque cuando más difícil es follar gratis, más lucrativo se vuelve el negocio del sexo. Puede sonar paradójico, pero la legalización total de la prostitución podría crear una sociedad más puritana, porque habrá más intereses económicos para que fuera así.

La viabilidad de la abolición

Vale, si legalizar la prostitución podría fomentar una sociedad más mojigata, ¿la solución sería prohibirla?

Desde el punto de vista práctico, ya hay muchas mujeres (y algunos hombres) que se dedican a ello. Si lo prohibiera por ley, ellas no cambiarían de vida, sino que lo ejercerían en la clandestinidad, que sería mucho más peligroso porque no habría ninguna protección contra la explotación o los abusos.

Hablando en general, sea por cuestiones culturales o hormonales, a pesar de la revolución sexual, los hombres siguen teniendo un impulso sexual más fuerte que las mujeres, y las mujeres siguen siendo más selectivas a la hora de practicar el sexo. Por lo tanto que existe este equilibrio de oferta y demanda, habrá gente que hace negocio con ello. Y si es algo que va a suceder sí o sí, el mejor remedio es asegurar que las mujeres que se dedican a esta actividad disfrutan de la máxima protección legal. Y la única forma de conseguirlo es a través de la regularización.

Habrá gente que dirá: el hecho de que los hombres tienen un impulso sexual más fuerte no justifican la compra de sexo, ¿por qué no satisfacen su impulso masturbándose? Tienen razón. Pero la sociedad nunca funciona como debe, sino como es. Independiente de si es justificable o no, siempre hay gente que busca la salida fácil. Igual que la gente que toma drogas. Podrías argumentar que uno debe canalizar el estrés, la ansiedad y la tristeza practicando deporte o meditación. Pero en realidad, siempre habrá alguien que prefiere tomar una pastilla o meterse una ralla si eso le da el efecto más rápido y con menos esfuerzo.

Los abolicionistas asumen que todas las trabajadoras sexuales son víctimas de explotación que deben ser rescatadas. La realidad es mucho más compleja. Y lo que los medios no cuentan es que las prostitutas autónomas suelen ser las más activistas en la lucha contra la trata. Hay miles de trabajadoras sexuales que enorgullecen de su profesión y no la dejarían aunque les ofreciesen otras salidas, pero protestan por la falta de protección legal. Por eso han formado asociaciones como el Colectivo Hetaira, que se dedican a defender los derechos de las prostitutas. En el Reino Unido, miles de trabajadoras sexuales están uniéndose por primera vez para fundar un sindicato.

¿Abolición o regularización?

Desde mi punto de vista, lo mejor es el camino intermedio: la regularización sin normalización. ¿Pero cómo lo consigue? Sería un largo debate, pero de todos modos, cualquier decisión que se toma al respecto, lo más importante es tomar en cuenta la opinión de las propias prostitutas, que serán las más afectadas.

Rojava, la revolución más necesaria en el Oriente Medio

16 Oct

Durante los últimos días, los medios han hablado de la invasión del ejército turco al norte de Siria y la posible respuesta del gobierno sirio para enviar tropas a la frontera. Para la mayoría de los occidentales no es ninguna noticia, porque Turquía ya lleva décadas en un conflicto armado con la minoría kurda. Pero lo que pocos medios mencionan es que desde 2014, el norte de Siria ha sido gobernado por un de facto estado conocido como la Administración Autónoma del Norte y Éste de Siria, o Rojava, que hasta el día de hoy, es el primer estado del Oriente Medio con una constitución laica basada en el socialismo libertario, y uno de los mayores verdugos contra el Estado Islámico y cualquier tipo de fundamentalismo islámico.

Los orígenes, el kurdistán sirio

La mayoría de las fronteras entre países de Oriente Medio son resultado de la partición del antiguo territorio del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial, y reflejan más los intereses geopolíticos de Francia y Reino Unido que las identidades históricas de la región. Todos los estados: Irak, Siria, Jordania, Líbano etc tienen una multitud de grupos étnicos y religiosos dentro de sus fronteras, y uno de la etnias principales, los kurdos, se quedaron sin propio estado, con su territorio dividido entre 4 países: el éste de Turquía, el norte de Siria e Irak, y el oeste de Irán.

Tanto en Turquía como en Siria e Irak, los turcos y árabes que forman la etnia mayoritaria intentaron aniquilar la identidad cultural kurda. Por eso, durante el siglo XX surgieron varios movimientos de independentismo kurdo, algunos de los cuales armados. El grupo más conocido es el Partido de Trabajadores de Kurdistán de Turquía, conocido como el PKK, que aparte de luchar por la autonomía kurda, también apuesta por construir un estado socialista inspirado en ideologías marxistas y anarquistas.

La fundación del estado y la guerra con el Estado Islámico

Cuando estalló la rebelión en Siria en 2012, para enfrentarse a una multitud de rebeldes armados, el gobierno de Asad retiró las tropas de la frontera norte. La región, de mayoría kurda, cayó bajo control de las milicias locales, muchas de ellas se habían formado bajo la supervisión del PKK de Turquía. En 2014, redactaron una constitución para fundar un estado nuevo. Desde entonces, la región ha ejercido una independencia total en prácticamente todos los sentidos, aunque ningún país del mundo lo reconoce como un estado soberano.

La constitución se basa en el laicismo, el federalismo, la libertad religiosa y la democracia directa. Todas las leyes de origen islámico fueron derogadas y sustituidas por el código civil. Todas las religiones son toleradas por lo tanto que no se metan en política. Y en cada comunidad se organizan asambleas ciudadanas para facilitar la participación directa. La economía se basa en la agricultura y también en la venta de petróleo procedente de los pozos bajo su control.

Pero poco después de proclamar la independencia, Rojava tuvo que enfrentarse con un enemigo que amenazaba con su existencia: el autodeterminado Estado Islámico, cuyo territorio se situaba justo entre el suyo y el resto de Siria (fragmentado entre el gobierno de Asad y varios grupos de rebeldes). De 2014 a 2018, las milicias de Rojava era la única fuerza que combatían activamente contra los yihadistas. No solo defendieron con éxito su propio territorio, sino también liberaron varias ciudades de las manos del Estado Islámico, incorporándolas en su propio territorio.

La revolución de igualdad y pluralidad

Pero lo que más diferencia Rojava del resto de los territorios rebeldes de la guerra civil en Siria es la revolución social que lleva a cabo.

Una de sus principales agendas es terminar en la desigualdad entre hombres y mujeres. Por un lado, introdujeron la escolarización obligatoria para niños y niñas, prohibieron el matrimonio concertado, el casamiento de menores, y persiguieron la violencia de género y la mutilación genital. Por otro lado, duplicaron todos los cargos políticos para que en cada puesto hayan un hombre y una mujer. Cada ciudad tiene un alcalde y alcaldesa, cada cantón tiene un gobernador y gobernadora, y en todos los niveles del gobierno hay el mismo número de diputados y diputadas.

Tanto hombres como mujeres tienen la obligación de realizar el servicio militar. El ejército está formado por las milicias YPG (unidades de defensa del pueblo), integradas por ambos sexos, y YPJ (unidades de defensa femenina), integradas solo por mujeres. Muchas antiguas esclavas sexuales del Estado Islámico se unieron al YPJ tras ser liberadas. Las milicianas de Rojava jugaron un papel crucial en la guerra contra el Estado Islámico porque según los yihadistas, si los matase una mujer, no iría al paraíso.

Pero a pesar de las políticas de igualdad de género, mucha gente preguntaría: ¿Rojava se convertiría en otro Israel? un estado que protege los derechos humanos de los suyos (kurdos), pero ignora los de otras etnias (como árabes).

Al menos hasta el día de hoy, no tiene pinta de serlo, porque desde el principio, aunque kurdos forman la mayoría de su territorio, siempre han convivido con otras minorías como árabes, asirios, armenios y turcomanos. Y al conquistar más territorio antes ocupado por el Estado Islámico, incorporó aún más ciudadanos de origen árabe y yazidi. La constitución de 2014 concedió los mismos derechos a todos los habitantes, independiente de origen, y cada nacionalidad tiene su propio representante en el gobierno central. Niños de cada etnia puede estudiar en su propia lengua en la educación primaria, pero todos los colegios secundarios son bilingues en kurdo y árabe.

La situación actual

De 2014 a 2019, fuerzas occidentales y los gobiernos de Siria e Irak contaron con el apoyo de las milicias de Rojava para luchar contra el Estado Islámico. Ahora, con la destrucción de ese último, Rojava ya no sirve de ningún interés. Y desde el punto de vista de los países vecinos, la existencia de este estado clandestino no favorece a nadie.

El primer país en atacarlo es Turquía, bajo el miedo de que la minoría kurda dentro de su frontera se uniera a él. El presidente de EEUU Donald Trump, en vez de mediar el conflicto, retiró las tropas estadounidenses de la frontera para dar luz verde a la invasión turca. Por ahora, el gobierno de Asad y Rusia han prometido proteger la frontera, pero viendo el percance, hay que ser muy optimista para pensar que la independencia de Rojava pueda durar una década más.

Por supuesto, Rojava no es ninguna utopia. Hay muchos periodistas que lo han criticado por abusos de derechos humanos a los prisioneros de guerra, por la falta de libertad de prensa, y por la discriminación contra no kurdos. Pero en mi opinión, es un experimento muy pionero en el Oriente Medio porque trata de construir un país donde hombres y mujeres viven en igualdad de condiciones, y todas las nacionalidades, lenguas, religiones y razas tienen cabidas en la misma sociedad. Si el experimento tuviera éxito, podría exportarse al resto del Oriente Medio, que es justo la revolución más necesaria.

QAMISHLI, SYRIA – NOVEMBER 12: Students sing the Rojava anthem at a public elementary school on November 12, 2015 in Qamishli, Rojava, Syria. With the fall of the Syrian regime and successes against ISIS in the predominantly Kurdish Rojava region of northern Syria, schools have begun teaching in Kurdish as the primary language, along with Arabic and English. The autonomous regional government, based on a local communal system, promotes gender equality and equal public education for girls and boys. (Photo by John Moore/Getty Images)

Fuentes:

http://theconversation.com/new-education-system-was-central-to-the-kurds-rojava-revolution-in-northern-syria-now-its-under-attack-125153

https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2019/05/23/the-kurds-are-creating-a-state-of-their-own-in-northern-syria

Las fantasías humanas y las posibilidades de su realización

9 Oct

Desde la antiguedad, los seres humanos han fantaseado con algunos temas existenciales, como la inmortalidad, la vida después de la muerte, el viaje en el tiempo, la separación del cuerpo y mente, y la creación de una humanidad artificial. A veces he pensado que durante los últimos años, con todos los avances tecnológicos, ¿estamos más cerca de convertir algunas de ellas en realidad?

Al menos por los conocimientos científicos actuales, la vida después de la muerte sigue siendo una incógnita, el viaje en el tiempo viola las leyes más fundamentales de la física (salvo si uno consigue viajar más rápido que la velocidad de la luz). Pero vamos a examinar las posibilidades reales de acercarnos a la inmortalidad, la separación de la mente del cuerpo y la creación de una humanidad artificial.

La inmortalidad

Desde la antigüedad, la fantasía de la inmortalidad ha estado presente en muchas culturas. Los dioses griegos son el ejemplo más claro. El primer emperador chino, tras unificar el imperio, envió una flota de 500 jóvenes a explorar los mares para buscar una medicina para detener el envejecimiento. Pero a pesar de toda la obsesión, murió a los 47 años por envenenamiento de mercurio.

Durante el siglo XX, la media esperanza de vida a nivel mundial había aumentado de 30 años a 70, pero se debía principalmente a reducir la mortalidad infantil. A partir del siglo XXI, el número de ancianos mayores de 80 no deja de aumentar, pero en la mayoría de los casos gracias a los medicamentos y cirugías que les mantienen con vida, a pesar de sufrir enfermedades crónicas. Muchos preguntarían: ¿qué sentido tiene vivir más de 100 años si pasas la mitad de tu vida como un anciano? El gran reto ya no es añadir años a la vida, sino en extender los años de juventud.

La noticia prometedora es que durante los últimos 20 años, las investigaciones científicas han hecho grandes avances en encontrar soluciones para retrasar, detener, e incluso invertir, el proceso de envejecimiento. Por un lado, han identificado interruptores genéticos que al desactivarlos, ralentizaría el ritmo de envejecimiento. Por otro lado, el estudio de los telomeros y las células madres han descifrado muchos mecanismos de la regeneración de células. Tengo confianza que dentro de pocas décadas, tendremos en nuestras manos medicamentos para alargar la vida y sobre todo, los años de juventud. Quizás no alcanzaremos la inmortalidad, pero sí lograremos extender la vida por 50 años más.

Por supuesto, con tratamientos efectivos contra el envejecimiento, surgirían nuevas dilemas éticas: ¿será un derecho de toda la ciudadanía, o se venderá en el mercado para quién lo puede pagar? ¿Estaríamos preparados para vivir en una sociedad en que algunas personas podrían vivir hasta los 150 años mientras otras solo hasta los 80, con la especie humana dividida en varias subespecies biológicamente distintas por la capacidad económica que tienen?

Consideramos el mejor de los casos, que toda la humanidad consigue actualizarse a una versión mejorada. La organización de la vida actual, como los años de estudios, de trabajo y de jubilación, se tendrían que replantear. Se me ocurre que una vida de 150 años podría organizarse en varios ciclos formados por 20 años de trabajo y 10 de jubilación, y durante la década de jubilación temporal, uno podría ampliar sus estudios, aprender un nuevo oficio, o criar una familia sin tener que preocuparse de la reconciliación laboral. ¿Suena bien, no?

La separación del cuerpo y mente

La separación entre cuerpo y mente se ha manifestado en varias religiones en la forma del alma y la reincarnación, y también en la literatura de ciencia ficción como Ghost In the Shell, Altered Carbon y Black Mirror. La idea central es que la identidad de cada individuo no reside en su cuerpo físico, sino en la mente, y si lograse extraer la mente del cuerpo, la persona podría continuar viviendo en el mundo de los espíritus, en el ciberespacio, o en otro cuerpo humano, después de la muerte.

Con la tecnología actual, la extracción de la mente del cuerpo aún pertenece al terreno de la ciencia ficción, pero algunos emprendedores, como Elon Musk, están invirtiendo millones de dólares construir una interfaz entre el cerebro humano y el internet. El primer objetivo es facilitar la mente dar órdenes de búsqueda en internet solo con un pensamiento, y recibe la respuesta descargada directamente en las neuronas. El siguiente paso será guardar y compartir pensamientos y recuerdos en la nube. Y el último objetivo será subir toda la conciencia de una persona a la red y crear varias copias de ella, que se puede descargar en distintos dispositivos.

Partiendo de la hipótesis de que un día lograran conseguir el primer objetivo, en mi opinión, el único colectivo que se beneficia de ello son personas que sufren algún tipo de discapacidad. Un parapléjico podrá enviar señales de su cerebro a sus músculos a través de conexiones digitales. Una persona con un brazo o pierna biónico podría moverlo solo con sus pensamientos como si fuera una extremidad natural. Pero para una persona normal, no veo ninguna ventaja que supone realizar una búsqueda con su pensamiento sobre teclearlo en el buscador de Google por una simple razón: podemos controlar lo que decimos y escribimos, pero no podemos controlar tanto lo que pensamos, porque la mente es muy traicionera.

El segundo objetivo, desde mi punto de vista, ya es terreno peligroso porque supone la invasión de una de las últimas barreras de la intimidad, el pensamiento privado. Si creas una copia de tus recuerdos, pensamientos y sentimientos en la red, ¿qué pasaría si alguien lo hackea y te amenaza con desvelar tus fantasías más oscuras a tus vecinos, socios y tus compañeros de trabajo? ¿O lo que piensa de verdad de tu jefe o un cliente importante?

Para lograr el tercer objetivo ya lo veo muy complicado, porque una cosa son los recuerdos o pensamientos de un individuo, otra cosa es su personalidad y conciencia. Y la ciencia ya ha demostrado que la mente y el cuerpo son dos entidades inseparables. La forma en que pensamos, sentimos y percibimos el entorno no solo depende de la actividad neuronal, sino también de las hormonas que segregan nuestros órganos y la bacteria intestinal. Sin aquellas reacciones químicas, es imposible que la mente funcione a 100%.

Pero partiendo de la hipótesis de que un día consiguieran los tres objetivos, sería una acción extremadamente cruel descargar la conciencia humana en una máquina, porque la mente humana necesita un cuerpo carnal para expresarse y comunicar con los demás. Imagínate vivir en una situación en que tu mente funciona a 100%, pero no tienes ojos para ver, boca para hablar, brazos y piernas para moverte y la piel para sentir el tacto, la vida debería ser el peor de los infiernos. Legalmente seguro que estaría prohibido.

La creación de una humanidad artificial

La fantasía de crear una humanidad artificial se ha manifestado en leyendas como el Golem, en la literatura de terror como Frankenstein, y en todas las novelas y películas de ciencia ficción donde salen robots y androides. La inquietud siempre es la misma: que el ser artificialmente creado llega a ser más fuerte e inteligente que su creador y lo domina.

A día de hoy, mucha gente compara el desarrollo de la inteligencia artificial con la creación de una humanidad artificial. Desde mi punto de vista, esta comparación es errónea, porque la inteligencia artificial funciona por un principio totalmente distinto a lo del cerebro humano: en la detección de patrones a base de analizar una cantidad colosal de ejemplos. Puede ser capaz de ganar al campeón mundial en una partida de ajedrez, pero necesita ver miles de ejemplos para poder distinguir un perro de un coche. Mientras un niño de 3 años ya es capaz de identificar un perro basta con haber visto uno.

Por eso, creo que todavía no estamos ni cerca de crear una humanidad artificial. Y lo único que estamos consiguiendo es crear máquinas cada vez más potentes que sirven como herramientas para resolver problemas prácticos. Por eso no me preocupo tanto que nos dominen los robots como en las películas de Terminator, sino en el mal uso de la inteligencia artificial de algunas personas para amasar demasiado poder y dinero, o para sembrar caos, manipular y dominar a otros seres humanos.

¿Ya vivimos en una fantasía del pasado?

A veces también me he planteado que quizás ya vivimos en una fantasía de gente que había vivido siglos atrás porque nuestro modo de vida, para muchas generaciones pasadas, ya parecería un sueño hecho realidad.

Imagínate que hasta hace poco, 3 de cada 5 niños nacidos no llegaban a la pubertad, la mitad de adultos morían antes de cumplir los 50, y las mujeres no conocían ningún método anticonceptivo efectivo. Vivir en un mundo en que uno puede decidir cuándo tiene hijos, cuantos tiene, y que todos pueden llegar a la edad adulta, ya parecería un cuento de hadas.

La teoría queer vs el feminismo

21 Ago

Durante los últimos años, la prensa en los países anglosajones han dado una cierta cobertura a un creciente choque entre los activistas transgénero con algunas corrientes del feminismo de género. Al principio, lo descalificaba como otro de los muchos conflictos que han surgido en las redes sociales por asuntos nimios, hasta que me topé con un par de artículos escritos por los periodistas españoles Ilya Topper y Alicia Díaz, que han explicado con claridad la verdadera causa: no es el rechazo de feministas hacia mujeres trans, sino hacia la teoría “queer”.

¿Qué es la teoría “queer”?

Es una teoría propuesta por la filósofa feminista estadounidense Judith Butler en los años 90, que pretende que el sexo de los humanos, ser hombre o mujer, sea un estado mental en vez de una realidad biológica; que uno se haga hombre no por tener pene y cromosoma XY, sino por sentirse hombre; una no se haga mujer por tener vagina y cromosoma XX, sino por sentirse mujer. Y entre hombre y mujer hay varias categorías intermedias, como mitad hombre mitad mujer, o 1/4 hombre 3/4 mujer. Cada género no se define por el estado biológico o hormonal, sino solamente por cómo se siente cada uno, que puede variar de día a día. Por supuesto, tampoco existe la homosexualidad o heterosexualidad, porque el sexo biológico, según esta teoría, no es nada más que una construcción social que carece de sentido real.

El activismo “queer” han cobrado fuerza durante los últimos años a raíz de la lucha LGTBI, especialmente acerca de los derechos de transexuales. Inicialmente se aliaron con el movimiento feminista, pero cada vez surgen más trifulcas. En el Reino Unido y EEUU ya forman grupos de presión política importantes ligados a partidos de izquierda. Proponen modificar las leyes para que cada uno pueda inscribirse en el sexo que quiera, sin aportar ninguna prueba o evaluación. Es decir, un hombre calvo y barbudo puede inscribirse como mujer si se siente femenino. Y si mañana volviese a sentirse hombre, podría volver a inscribirse como hombre. Para defender los derechos de los transexuales, proponen prohibir mencionar que exista cualquier diferencia biológica entre mujeres trans con las que nacen mujeres, hombres trans con los que nacen varones. Y cualquiera que lo hace pueda ser imputado por delitos de odio.

¿Por qué choca con algunas feministas?

Porque el feminismo combate la discriminación sexual, que desde la brecha salarial hasta la mutilación genital y el aborto selectivo, se ejerce contra las personas que nacen con cuerpo de mujer, no las que se sienten como mujeres. Si cualquier hombre pudiera declarase mujer basta con decir que se siente femenino, la lucha contra el sexismo ya se desvirtuaría del camino, y las políticas de género ya dejarían de tener ningún sentido.

¿Cuál es mi opinión acerca de este asunto? Tengo mis repuestas desde 2 perspectivas: la científica y la socio-política.

Desde la perspectiva científica

Estoy totalmente en desacuerdo con la teoría queer, porque las diferencias biológicas entre hombre y mujer, macho y hembra, son reales. Negarlo es como negar que la tierra es redonda. Y gusta o no, esas diferencias importan. Basta con que una mujer empieza a tener la regla a partir de la pubertad, sufre cambios hormonales durante el mes, puede quedarse embarazada al practicar el sexo, tiene útero para dar a luz y senos para amamantar, y la menopausia que le viene a partir de los 50, ya le hace vivir una relación con su cuerpo muy diferente a la de un hombre. Y no hay que olvidarse que como seres sexuales, el impulso de coqueteo está escrito en nuestro ADN. Los hombres heterosexuales y las mujeres lesbianas se sienten atraídos a personas con cuerpo de mujer, no a las que se sienten como mujeres. Por más que un hombre se siente femenino, su cuerpo nunca fabricaría óvulos, y tampoco se ligaría a una lesbiana.

La disforia de género es una realidad. Hay personas que nacen en el cuerpo de hombre pero se siente mujer, y viceversa, y sus vidas no deben ser nada fáciles. Estoy totalmente de acuerdo que tengan el derecho de vestirse como miembro del sexo opuesto, pedir que les traten como un miembro del sexo opuesto, operarse para convertirse al sexo opuesto y conseguir todos los derechos del sexo opuesto, pero lo que no se puede hacer es negar que para la inmensa mayoría de la humanidad, ser hombre o mujer sí que es una definición biológica.

Desde la perspectiva política

Al principio pensaba que las feministas exageraban, porque al fin y al cabo, las personas con disforia de género son una minoría demasiado pequeña. Sea 0,2% o 2% de la población total, no serían capaces de descarrilar la lucha contra la discriminación sexual y tampoco invalidarían las políticas de género. Por tras leer varias opiniones, me di cuenta de que lo que temen las feministas no son las mujeres trans, sino hombres que abusan de las leyes por sus propios intereses. Por ejemplo, en el caso de un marido que agrede a su mujer, basta con ir al registro y declararse mujer, el delito ya no se juzgará como violencia de género, y cualquier hombre, una vez declarado mujer, ya podría entrar gratuitamente en vestuarios femeninos.

Ojalá que esas situaciones hipotéticas nunca sucedan y todo no sea nada más que una paranoia, pero en mi opinión, para facilitar el cambio de sexo en el registro oficial, o para introducir nuevas categorías a parte de hombre/mujer, se necesita un consenso científico, sino biológico, al menos psicológico, sobre los parámetros que clasifican cada categoría, porque al fin y al cabo, un organismo público debería recoger datos de hechos cuantificables, no de sentimientos subjetivos. Y la disforia de género es un asunto personal demasiado serio para tratarlo con tanta banalidad.

Ser pobre vs ser esclavo

20 Ago

A día de hoy, en la sociedad occidental, como todo el mundo tiene los mismos derechos, los únicos factores que define la jerarquía de cada individuo en la sociedad son el dinero y los estudios. Quizás el primero es más determinante que el segundo. Pero hace no muchos siglos, antes de haber consolidado las instituciones democráticas, en la mayoría de las sociedades había jerarquías determinadas por la sangre o el nacimiento, como por ejemplo, entre la nobleza y la plebe, y entre hombres libres y esclavos. Un tema que siempre me ha dado curiosidad es entre los estratos más bajos de la sociedad, ¿cómo se comparaba la vida de un hombre libre con poco dinero con la de un esclavo?

Hace poco, leí un libro llamado “The Invisible Romans” del historiador Robert Knapp, dedicado a investigar la vida de las clases populares en el imperio romano. En este post quiero hablar de una comparación entre ser pobre y ser esclavo en la Antigua Roma, de modo muy resumido. Primero, conviene aclarar que la esclavitud ha variado enormemente de una civilización a otra, una época a otra. Aquí solo hablo de la esclavitud en el mundo greco-romano, que sería muy distinta al tipo de esclavitud que se practicaba en las civilizaciones islámicas, o en América en los siglos recientes.

Los proletarios

En el censo romano, el proletariado (capite censi) se refería a los ciudadanos romanos y personas libres que no tenían ninguna propiedad o ingreso estable, que durante el alto imperio, constituía entre 50 y 60% de la población total. En las ciudades, vivían hacinados en los bloques de infraviviendas conocidos como insulae, y se buscaban la vida haciendo recados para algún rico a cambio de dinero y comida. En el campo, solían subsistir como campesinos arrendatarios de algún terrateniente, o jornaleros errantes en busca de trabajo donde había. La mayoría no tenía ningún tipo de formación, oficio o habilidad.

Su estatus como personas libres les concedía el derecho de montar negocios, comprar propiedad, hacer un testamento, casarse y divorciarse, y la libertad de vivir, viajar, trabajar donde querían y asociarse con quién querían. Si sufrieran un crimen o injusticia, podían denunciarlo a las autoridades. Los que padecían la ciudadanía romana también podían votar y presentarse como candidatos políticos. Pero dado que su principal preocupación era no morirse de hambre, aquellos privilegios les hubieran importado poco.

Los esclavos

Los esclavos en el mundo greco-romano no tenían estatus como personas, sino parte de la propiedad de su amo. La mayoría venían de prisioneros de guerra, de criminales condenados o hijos indeseados de gente pobre que les había vendido a la esclavitud. Los hijos de esclavos también eran esclavos. En el alto imperio, quizás formaban entre 15-20% de la población total.

Un esclavo podía realizar diversas clases de tareas, desde picar en una mina hasta gestionar las cuentas de un negocio multimillonario. Dependiendo de su grado de formación y la generosidad de su amo, podía llevar una vida relativamente acomodada o extremadamente precaria. Más probable, el encargado de una hacienda, la concubina preferida de un rico comerciante, o el tutor de los hijos de un ecuestre hubieran llevado una vida bastante más lujosa que la mayoría de ciudadanos romanos, pero no dejaban de ser prisioneros de sus amos, que vivían bajo el constante miedo de ser azoteados, violados, vendidos o asesinados por esos últimos con total impunidad.

Proletario vs Esclavo

A pesar de que los dos ocupaban los estratos más bajos de la sociedad, su psique, sus preocupaciones y su visión hacia la vida eran bien distintas. Para los proletarios, era una lucha constante de supervivencia. Para los esclavos, era la constante disposición al capricho (y abusos) de sus amos.

Los esclavos tenían la fama de ser extremadamente promiscuos sin ningún tabú sexual. No es de sorprender, considerando que como no tenían ningún derecho de rechazar los avances sexuales de sus amos, desde muy jóvenes, habían interiorizado como modo de supervivencia el intercambio de favores sexuales con tratos favorables. Aunque no podían casarse legalmente, la mayoría formaron lazos de unión con otros esclavos, criando familias en cautividad. Su mayor miedo era ser vendido, porque no solo significaba la pérdida del entorno familiar, sino también la separación indefinida con sus seres más queridos.

Los proletarios, sin embargo, trataban de mantener buenas relaciones con sus familiares, amigos y conocidos, de cuya ayuda dependía su supervivencia. Su mayor miedo era adquirir la reputación de vago, mentiroso y traidor, porque al perder el apoyo de la comunidad, podía suponer una sentencia de muerte. Por eso, los proletarios solían seguir un código moral más conservador.

Ninguna fuente histórica había hablado de la relación entre proletarios y esclavos. Por la calle, habría sido difícil distinguir los dos, porque ambos procedían de grupos étnicos igual de diversos, y no había ningún código de vestimenta que diferenciaba unos de otros. Probablemente, habían frecuentado las mismas tavernas y celebrado las mismas fiestas durante su tiempo de ocio. ¿Compartían un sentido de solidaridad entre sí, o se miraban con recelo mutuo? ¿Tenían los proletarios un sentido de superioridad por su estatus de hombres libres? ¿Miraron con desprecio los esclavos refinados a los proletarios por su pobreza e incultura?

En muchos talleres y granjas, esclavos y proletarios trabajaron codo a codo: los primeros como propiedad del negocio como los burros y caballos, los segundos como trabajadores contratados con sueldos de miseria. En algunas ocasiones, esclavos daban órdenes a proletarios, como en las muelles o en una obra de construcción, donde el capataz solía ser un esclavo de confianza, mientras muchos estibadores y albañiles eran temporeros contratados. En aquellas situaciones, ¿los esclavos abusaron el poco poder que tenían sobre los hombres libres?

Si tuvieras la opción, ¿elegirías a ser un esclavo o un proletario?

Mis ilustradores favoritos que representan la prehistoria

23 Jul

La prehistoria humana es un periodo muy largo, desde la aparición de los primeros homínidos hace 3 millones de años hasta las civilizaciones sumerias y egipcias hace poco más de 5000. Durante ese tiempo tan extenso, varias especies de homínidos habían surgido y extinguido, la agricultura y pastoreo habían sustituido la caza y recolección, las primeras ciudades se habían levantado y caído, y el hierro había sustituido bronce y el bronce había sustituido la piedra como el material preferido para fabricar herramientas.

Sin embargo, debido al retrato en los medios populares, existe un duradero mito de que antes de la civilización egipcia, todos los humanos eran trogloditas vestidos con un simple taparrabos que no se arreglaban ni se aseaban. En este post quiero presentar algunos ilustradores que retratan la prehistoria de una forma más acorde a los hallazgos arqueológicos e investigaciones científicas, aunque siempre echando un poco de su propia imaginación.

Paleontologists and their prehistoric pets

El primero que quiero presentar es el artista anónimo pelycosaur24. También tiene una página de Facebook. Su estilo se asemeja algo a dibujos animados, pero retrata ejemplares de seres humanos con su aspecto físico y vestimenta, en cada etapa de la prehistoria con un detalle bastante vivo.

Europa paleolítico
Europeos paleolíticos
El neolítico en el Oriente Medio
Los alpes durante la edad de cobre

Libor Balak – Antropark

El segundo ilustrador que quiero presentar es el checo Libor Balak, en cuya página web se encuentra una amplia colección de sus ilustraciones y textos.

Sus ilustraciones retratan con precisión la vida cotidiana durante cada etapa de la prehistoria, prestando atención en la vestimenta, las herramientas y la vivienda. Ha intentado hasta reproducir el peinado de las mujeres basado en los patrones en las estatuas de diosas. Lamentablemente, no he encontrado ilustraciones más recientes de 2014. A partir de ese año, a través del análisis genética han hecho grandes descubrimientos acerca del aspecto físico de los europeos paleolíticos, que no se parecían tanto a los europeos actuales, fruto de una mezcla entre 3 poblaciones de distintas características raciales en los últimos 5000 años.

Cosiendo ropa y bolsas en el paleolítico
La vida en una aldea mesolítica
Traje de la edad de hielo
El peinado paleolítico
Estatua vs realidad

Kathryn Killackey

Kathryn Killackey es la ilustradora oficial para retratar la vida cotidiana en el asentamiento neolítico Catalhoyuk: una urbe de hasta 10,000 habitantes poblada desde hace 9000 hasta hace 7700 años. La vida de los habitantes de dicha ciudad nos podría resultar más familiar, porque ya subsistían del cultivo de cereales y la cría de cabras y ovejas como en cualquier aldea en la historia reciente, excepto que aún no había divisiones de trabajo y todo el mundo era agricultor y a la vez artesano y comerciante.

Aquí son unos ejemplos de sus obras.

Tom Bjorklund

Pero entre todos los ilustradores, mi favorito es el islandés Tom Björklund, que retrata homínidos y humanos en cada etapa de la prehistoria con la fisonomía que corresponde al resultado de las investigaciones científicas (que por cierto, va variando con nuevas interpretaciones). Pero lo que más me gusta de él es el realismo de sus dibujos y el rostro y la expresión de los protagonistas, que parecen personas reales que puedes encontrar por la calle.

neandertales

Nadie sabe con certeza cómo era el aspecto físico exacto de nuestros ancestros durante el paleolítico y neolítico y tampoco de cómo se vestían o se peinaban. Pero dado que desde hace más de 100.000 años, nuestra especie, Homo Sapiens Sapiens, ya había desarrollado una capacidad intelectual y comunicativa igual que la que tenemos ahora, podemos imaginar que se cuidaban su aspecto físico con peinados, afeites, joyas, y estilos particulares de ropa y calzada para marcar su identidad, igual que ahora. Y la expresión de afecto entre seres queridos, sea una pareja de amantes o entre padres e hijos, era también muy parecida a la de ahora.

Gracias al trabajo de esos ilustradores, hemos podido tener una visión de nuestros antepasados, incluso de otras especies como neandertales, de una forma más cercana. A pesar de la gran diferencia en el uso de recursos, la tecnología y el estilo de vida, los seres humanos siempre han sufrido las mismas emociones, dilemas e inquietudes.

Del hambre a la obesidad

18 Jul

Durante los últimos meses he topado con varios artículos que hablan de los problemas de alimentación de la población mundial. Básicamente, en medio siglo, hemos pasado de tener miles de millones de hambrientos a miles de millones de obesos. ¿Por qué es tan difícil llegar a un equilibrio?

En este artículo voy a hacer un resumen de los principales retos de la dieta y salud durante cada fase de la historia humana.

Fase I: el cazador-recolector

Durante cientos de miles de años, los humanos habían vivido como cazadores-recolectores. Para entender su modo de vida, se puede tomar como referencia los cazadores-recolectores que han sobrevivido hasta la actualidad, como los pueblos hazda y los bosquimanos de África. En general, se alimentan de lo que les da la tierra: fruta de bosque, tubérculos, cereales salvajes, frutos secos, pescado y animales pequeños. Cada día tienen que realizar 2 horas de ejercicios de moderada y alta intensidad: caminar y correr en terreno duro, trepar rocas y árboles, excavar el suelo etc para llenar el estómago. En general, los individuos gozan de buena salud hasta edades muy avanzadas. Es cierto que por la falta de medicina moderna y servicios de emergencia, mucha gente muere a edades muy jóvenes de infecciones, diarrea y enfermedades curables, pero entre los que llegan a los 70, casi nadie padece cáncer, diabetes, hipertensión o ninguna de las enfermedades típicas del primer mundo. A grandes rasgos, el ser humano ha evolucionado para adaptarse a este modo de vida.

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Los cazadores-recolectores pasan todo el día andando

Fase II: el agricultor

Desde hace 8000 años hasta principios de siglo XX, la mayoría de las personas habían ganado la vida como agricultores. En general, aunque el cultivo de campo puede sostener poblaciones mucho más grandes que la caza y recolección, la calidad de vida de cada individuo había empeorado. Remover la tierra, plantar semillas, regar y cosechar requerían un esfuerzo físico intenso, pero la dieta del agricultor era mucho más monótono. Gracias a la desigualdad social, la mayoría de los campesinos solo se alimentaban de cereales y legumbres y los ganaderos de lácteos. La carne y verduras eran para ocasiones muy especiales. Los problemas de salud se multiplicaron, provocados por las bajas calorías, la carencia de proteínas y vitaminas, y los parásitos y las epidemias causadas por las precarias condiciones higiénicas de las ciudades y aldeas.

La mayoría de las personas eran delgadas por la malnutrición y los únicos gordos eran los ricos. Quizás durante esa época, la media esperanza de vida humana era la más corta, debida a una alta tasa de mortalidad infantil y juvenil.

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Refugiados sirios trabajando en la cosecha. Foto: JOHN STANMEYER

Fase III: el trabajador industrial

En las fábricas del siglo XIX y XX, el trabajo requería un esfuerzo físico tan extenuante como las tareas de un agricultor. Los obreros trabajaban hasta 80 horas a la semana, manteniéndose de pie cargando con peso de un sitio a otro. Según datos de Human Energy Requirements: A Manual for Planners and Nutricionists, de W.P.T. James y E.C. Schofield, así son las calorías gastadas por hora de los distintos oficios:

  • Cargar un camión: 435,9.
  • Minería de carbón: 425,3.
  • Trabajo con la azada: 347,3.
  • Jardinería: 322,7.
  • Trabajo doméstico: 196,5.
  • Trabajo en línea de montaje de coches: 176,5.
  • De pie, trabajo ligero (como atender en una tienda): 140.
  • Usar teclado sentado: 96,9.

Pero en comparación con sus antepasados agricultores, el trabajador industrial, por vivir en ciudades, tenía acceso a mayor cantidad de alimentos y servicios médicos. A medida que luchaban por sus derechos, las condiciones laborales se iban mejorando hasta conseguir una semana laboral de 40 horas. La mortalidad infantil se reducía y la esperanza de vida aumentaba. Pero el mayor reto seguía siendo que las calorías que ingerían no compensaban las que gastaban con el duro trabajo físico, y las condiciones insalubres de las ciudades industriales.

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Fase IV: el oficinista

En las economías desarrolladas, 80% de puestos de trabajo requieren sentarse en una oficina delante de un ordenador durante 8 horas al día. A la par que el trabajo se ha vuelto sedentario, el coche ha sustituido las piernas y la bicicleta como el modo de transporte más común, el ascensor ha sustituido las escaleras, y la escasez de alimentos ha sido sustituido por el exceso de comida basura. Se disparó la epidemia de obesidad y todas las enfermedades relacionadas como los cánceres, el diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Aunque vivimos más años que nunca gracias a los avances en la medicina, gozamos de un peor estado de salud en comparación con los cazadores-recolectores.

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La dificultad de llegar a un equilibrio es porque cambios en un entorno siempre vienen acompañados por cambios en otros. Cuando todo el mundo iba andando a trabajo, el trabajo era más físico y la comida era baja en calorías, así todo el mundo estaba siempre al borde del hambre. Pero una vez que la comida se ha vuelto abundante, el trabajo también se ha vuelto menos físico y la gente ya no tiene que dar ni un paso para desplazarse. Antes, un cazador-recolector, agricultor o trabajador industrial podía mantenerse en forma llevando su vida normal, ahora un típico oficinista se ve obligado a hacer deporte para quemar el exceso de calorías que ingiere. Y contraria a la situación de las sociedades agrícolas, la obesidad se manifiesta más entre las clases humildes, porque los ricos disponen de más tiempo, infraestructura y recursos para practicar deporte.

En mi opinión, igual que los trabajadores industriales habían luchado por la semana de 40 horas, la jubilación a los 65 y mejores condiciones de seguridad en las fábricas, en el futuro, los oficinistas tendrán que luchar por el derecho de disponer de al menos una hora al día para realizar ejercicio físico, y el acceso a alimentos de calidad a precio asequible.

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El tiempo de realizar ejercicio debe convertirse en un derecho básico.

La obesidad informativa

Cambiando de tema, se me ocurre que hay otro fenómeno que ha seguido un camino paralelo a lo de la alimentación: la información. Igual que con la industrialización la escasez de alimentos ha sido sustituido por la abundancia de comida basura, con el internet y las redes sociales: la escasez de información ha sido sustituido por la abundancia de información basura.

¿Qué se califica como información basura? Son todas las discusiones que surgen de ofensas absurdas, las polémicas levantadas por asuntos nimios, los bulos, los memes alarmistas y victimistas, los titulares incendiaros que provocan la lucha entre sexos, razas y colores, las noticias sensacionalistas que tienen una mínima repercusión en la mayor parte de la sociedad etc.. Porque como la comida basura, te capta la atención, te provoca, te engancha y una vez que te metes en ella, te quedas atrapado en sus polémicas aunque al fin y al cabo, no te aportan más conocimiento ni más conciencia. Tampoco mejoran tus relaciones sociales o tu bienestar psicológico. 

Igual que es necesario cuidar la alimentación para mantenerse en forma, también es necesario hacer dieta informativa para serenar la mente e informarse solo de los asuntos realmente importantes, filtrando el ruido.

Fuentes:

https://elpais.com/elpais/2019/07/15/planeta_futuro/1563179033_926942.html

Trabajo obeso: las calorías que consumía un trabajador del siglo XIX y uno actual

https://www.newscientist.com/article/mg24232340-300-how-many-steps-a-day-do-you-really-need-spoiler-it-isnt-10000/

https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/aug/15/age-of-obesity-shaming-overweight-people