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La “domesticación del hombre” y otras historias

11 May

Voy a empezar este artículo con un cuento que sucedió en un pueblo en Oriente Medio hace unos 12.000 años.

Imagínate la historia de una tribu nómada que llevaba generaciones viviendo en el interior de Anatolia, la parte asiática de Turquía, subsistiendo de la recolección de fruta, frutos secos, cereales salvajes y de la caza de aves, animales pequeños y ocasionalmente algún bisonte. Cuando una región no les daba suficiente para alimentarse, se movía a otra. Vivían en tiendas de pieles o cabañas de madera según el material disponible y se vestían con abrigos y botas de pieles o fieltro. En general, sus miembros llevaban una vida relativamente acomodada. Cada día, con 5 horas de trabajo ya era suficiente para llenar sus estómagos con una dieta variada en hidratos de carbono, proteínas y fibra, y pasaban el resto del día disfrutando de la compañía de los amigos y familiares con bailes, juegos y cuentos. Aunque muchos niños murieron en la infancia de enfermedades, algunos jóvenes perecieron en accidentes de caza y algunas mujeres por complicaciones de parto, más de la mitad de los quinceañeros llegaban a cumplir los 60 años, de los cuales una buena proporción llegaban a los 80 con buenas condiciones de salud.

La de cazadora-recolectora

La vida de cazadora-recolectora (Por Libor Balak)

Un día, a alguien se le ocurrió una idea, como el trigo salvaje crecía en tanta abundancia, ¿por qué no recogían las semillas para que ellos mismos se dedicasen a cultivarlos? A todos les parecía una excelente idea porque así podrían controlar la producción de su propio alimento, sin estar a la merced a los caprichos de la madre naturaleza.

Entonces, se dedicaron a cultivar, compaginándolo con las tareas de caza y recolección. Durante los primeros años todo iba bien. A pesar de que cultivar el campo era un trabajo que requería tiempo y esfuerzo, la mayoría de los miembros de la tribu lo consideraron una inversión que valía la pena, porque los cereales que sobraban podían guardarse para el año siguiente, sirviendo como un colchón de seguridad. Con el paso del tiempo, la subsistencia dependía cada vez más en el trigo y menos en la caza. Poco a poco, abandonaron la vida nómada sustituyendo las tiendas de pieles por chozos de ladrillo. Gracias a la vida sedentaria y la abundancia de comida, las mujeres tuvieron más hijos, causando un crecimiento demográfico sin precedentes.

Los cazadores se dedican a cultivar el campo.

Los cazadores se dedican a cultivar el campo. (Por Libor Balak)

Pero debido a ese aumento de población, las tierras que cultivaban ya no resultaban suficiente para la subsistencia, así que tuvieron que talar más hectáreas de bosque para crear más campos de trigo. Cada generación repetía este mismo proceso y pocos siglos después, la población de la tribu creció de unos 300 a más de 3.000. Lo que antes eran unas docenas de tiendas y cabañas en el medio del bosque se convirtieron en una densa aglomeración de viviendas de ladrillo en el medio de cientos de hectáreas de campo de trigo.

¿Qué pasó con la calidad de vida? En comparación con la de sus antepasados cazadores-recolectores, cada individuo tenía mucho más propiedad personal en forma de tierras, vivienda y muebles, pero durante la mayor parte del año, trabajaba de sol a sol sembrando y recogiendo, expulsando bichos y aves de sus tierras, cavando diques de irrigación y levantando vallas que marcaba el límite de su tierra de la del vecino. Se alimentaba solamente de pan, cerveza y otros productos de trigo y muchos sufrían parásitos y enfermedades a causa de la carencia de proteínas y vitaminas. Durante épocas de sequía o inundación, preferían aguantar el hambre, sed y epidemias porque no querían arriesgarse a abandonar sus tierras, un legado de tantas generaciones de duro trabajo. Cuando otras tribus les atacaban, se veían obligados a defender su tierra con uñas y dientes, por eso habían levantado una muro alrededor del pueblo. La tasa de muerte por hambre, enfermedades y conflictos violentos se disparó y menos de un tercio de adolescentes llegaba a los 60, normalmente después de haber perdido la mitad de sus dientes y sufriendo una serie de dolencias crónicas.

Pocas cabañas se transformaron en centenares de viviendas

Docenas de cabañas se transformaron en centenares de viviendas

Este cuento es un ejemplo de la teoría presentada en el libro Sapiens del historiador israelí Yuval Noah Harari, que califica la revolución agrícola, uno de los mayores acontecimientos de a historia humana, como un proceso de domesticación del hombre por el trigo, en vez de la domesticación del trigo por el hombre.

Es decir, al cambiar la vida de caza y recolección por una vida agrícola, el hombre acabó trabajando más horas por una dieta más precaria, un peor estado de salud y una vida menos longeva. Lo único que ganó era multiplicarse en población y adquirir mayor cantidad de posesiones materiales. Sin embargo, los protagonistas de esta transformación no se dieron cuenta. Cada generación pensaba que estaba trabajando para mejorar la vida de sus descendientes, sacrificándose para adquirir más tierras, pero no se daban cuenta de que poco a poco, se estaban convirtiendo en esclavos de los cereales que ellos mismos cosechaban.

La vida del pueblo agrícola.

La vida del pueblo agrícola.

No sé si la hipótesis de Harari sea cierto, pero durante la historia reciente, puedo identificar varios ejemplos parecidos, uno de ellos es el modelo de urbanismo en muchas ciudades norteamericanas.

Los Ángeles, a principio de siglo XX era una ciudad de unos 200.000 habitantes. La mayoría de las actividades comerciales e industriales se desarrollaban en el centro y los residentes vivían en los barrios residenciales alrededor, todos conectados con el centro por tranvías o autobuses. La gran mayoría de los trabajadores se desplazaban a trabajo en transporte público en un viaje que no solía durar más de media hora.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos residentes mejoraron su poder adquisitivo. Compraron coches y quisieron cambiar sus casas modestas por algo más grande. Las constructoras levantaron urbanizaciones en las afueras de los antiguos barrios residenciales, con casas más espaciosas con piscina privada y propio garaje donde guardar el coche. Los primeros residentes que se desplazaron a esas urbanizaciones sí que disfrutaron de una calidad de vida mejor. Pero la tendencia no se acabó ahí.

Los Ángeles, 1981

Los Ángeles, 1891

Como cada generación deseaba vivir en una casa más grande que la de sus padres, fuera del primer anillo de urbanizaciones se levantaron nuevas urbanizaciones, cada una con casas más grandes que la anterior. Debido a que todo el mundo tenía coche, el ayuntamiento ni siquiera se molestaba en establecer líneas de tranvías o autobuses a los nuevos barrios. Poco a poco, cerró todas las líneas de tranvía y redujo los servicios de autobús a un mínimo.

En los años 80, el típico residente de Los Ángeles vivía en un chalet en una urbanización puramente residencial, sin parques, calles comerciales o ningún espacio público para pasear. Nadie andaba por las aceras y para ir a cualquier lugar, necesitaba coger el coche. El único lugar para realizar las compras eran los centros comerciales, que también sólo eran accesibles en coche. Cada mañana, tenían que pasar una hora en las carreteras de casa a trabajo, luchando contra atascos. Además, el horario laboral se había alargado respecto a principio de siglo XX porque la casa grande y los dos coches generaron un montón de gastos. Debido a la falta de ejercicios físicos, la tasa de obesidad se disparó y con ella las enfermedades como diabetes e hipertensión, tanto como la depresión o ansiedad provocada por la sensación de aislamiento.

Los Ángeles, siglo XXI

Los Ángeles, siglo XXI

¿La calidad de vida realmente ha mejorado respecto a principios de siglo XX, o el hombre se ha convertido en esclavo de su casa y coche?

Parece que durante toda la historia humana hay un patrón que siempre se repite: los lujos se convierten en necesidades que luego generan nuevas obligaciones. Al final, la calidad de vida puede acabar empeorando, aunque todo el mundo cree lo contrario.

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El urbanismo expansivo y la ciudad dormitorio

14 Dic

El otro día, The Economist publicó este extenso artículo dedicado a los “suburbs”: sus orígenes como una idea al principio del siglo XX, su puesta en práctica de forma masiva en EEUU en los años posguerra y la extensión de este modelo de urbanismo a los países en desarrollo en el siglo XXI, con ejemplos en India, EEUU y Reino Unido.

Un “suburb” no es lo mismo que un “suburbio” en español. Se refiere a barrios situados en la periferia de las ciudades que sirven de carácter estrictamente residencial. Tampoco es un “barrio periférico” ni un “pueblo cerca de la ciudad”, porque estos últimos suelen tener su propio eje comercial con tiendas, bares, restaurantes y espacios públicos donde los vecinos trabajan, hacen las compras, socializan y salen a divertirse. Un “suburb”, sin embargo, solo consta de casas residenciales con un mínimo de comercios o espacios públicos. La mayoría de los residentes trabajan, socializan y se divierten en otras partes de la ciudad y solo vuelven ahí para dormir, o al menos eso era la idea original. En castellano, quizás la palabra más adecuada es “ciudad dormitorio”.

Los "barrios periféricos" se diferencia a los "suburbs" en que tienen calles comerciales.

Los “barrios periféricos” se diferencia a los “suburbs” en que tienen calles comerciales.

Las “ciudades dormitorio” se han popularizado en varios países durante distintas épocas. Durante los años 50, en EEUU empezaron a construir urbanizaciones de chalets en la periferia de las grandes ciudades para alojar a las familias de clase media. En Francia también hicieron lo mismo, pero en vez de construir chalets, levantaron bloques de hormigón para alojar a las familias humildes en “poblaciones nuevas” a 30 kilómetros de la ciudad. Pero a pesar de que el experimento tuvo un contexto muy distinto en EEUU y en Francia, los “barrios dormitorio” compartían ciertas características: que eran grandes de extensión llenas de casas idénticas donde no había tiendas, parques, plazas o ningún lugar que servía de centro de vida comunitaria.

Debido a su uniformidad y sus gigantes extensiones, aquellas poblaciones solían estar muy alejadas de la ciudad o cualquier punto de referencia, donde era difícil depender del transporte público para desplazarse. En EEUU, la clase media cogía el coche a todos lugares hasta para comprar el pan. En Francia, los obreros cogían trenes y autobuses que les llevaban a la fábrica donde trabajaban, pero eran las únicas vías de comunicación que les conectaban con el resto del mundo. Si los residentes quisieran ir al centro de la ciudad para dar una vuelta, el viaje podría tardar hasta 2 horas, si no dispusieran de vehículo propio.

Barrio dormitorio en Los Ángeles

Barrio dormitorio en Los Ángeles

De los años 60-90, este modelo de urbanismo se extendió a todos los países desarrollados. A la par que la gente se desplazaba a vivir en ciudades dormitorio, muchas empresas también se desplazaban a los “parques empresariales”y muchas tiendas a los “centros comerciales” en las afueras de la ciudad . Debido a las grandes distancias que separaban un lugar y otro, todo el mundo se movía en coche y nadie andaba por la calle. El transporte público se quedó abandonado y cualquiera que no dispusiera de coche era como si no tuviera pies. En casos extremos, produjo el efecto de la “ciudad donut”, como Los Ángeles, Denver y Houston durante los años 80: ciudades llenas en la periferia pero vacías y abandonadas en el centro.

Con toda la actividad trasladada a la periferia, muchas partes del centro de Los Angeles se quedaron abandonados.

Con toda la actividad trasladada a la periferia, muchas partes del centro de Los Angeles se quedaron abandonados.

Pero a partir del siglo XXI, muchos sociológos han empezado a cuestionar este modelo de urbanismo por los varios problemas que se habían enfrentado.

Primero, es la cuestión medioambiental. En una ciudad donde todo el mundo depende del coche para ir a cualquier sitio, sobre todo cuando muchos coches sólo tienen un ocupante, se produce mucho más contaminación.

Segundo, es el estilo de vida sedentaria. Debido a que la gente coge el coche a cualquier lugar, no tiene ocasión para andar. Además, muchas ciudades dormitorio ni siquiera tienen lugares, como parques, donde la gente puede practicar deporte. En EEUU, la tasa de obesidad aumentó más justo durante las décadas de “suburbanización”.

Tercero, es el abandono de los espacios públicos. Cuando todo el mundo pasa todo el día metido en casa, dentro de un centro comercial o un parque empresarial, las calles se quedan totalmente desiertas. Y cuando los vecinos no toman la calle, los elementos conflictos lo hacen. Lo que acaba produciendo son 2 mundos separados por una linea muy fina: los muros de la casa o la urbanización: dentro es todo familiar y cómodo, pero fuera es un mundo desconocido, hostil y peligroso.

El Ensanche de Vallecas es una ciudad dormitoria en las afueras de Madrid

El Ensanche de Vallecas es una ciudad dormitoria en las afueras de Madrid

Cuarto, el aislamiento. Donde nadie anda por la calle ni sale a comprar al mismo panadero, carnicería o frutería como hacen en los barrios tradicionales, se pierde el sentido de comunidad. Es común que la gente puede llevar años y décadas viviendo en una ciudad dormitoria, pero no conoce a ninguno de sus vecinos.

Quinto, la segregación social. La gente suele congregarse a vivir con los de un nivel socioeconómico parecido, pero cuando las extensiones son muy grandes, los barrios ricos suelen estar tan alejados de los barrios de clase media o pobres que los residentes no tienen ni siquiera la oportunidad de verse, es decir, la separación es más absoluta. Eso produce una situación en que la gente de distintas clases sociales crecieran en ámbitos totalmente segregados que hace pocos favores para la cohesión social.

Sexto, la marginación de los pobres. En áreas urbanas de grandes extensiones, los barrios pobres suelen estar más alejados de los centros de trabajo o de estudios, y el factor de la distancia ya basta para aislarles y marginarles aún más. Imagínate el hijo de una familia humilde que estudia en la universidad y no dispone de propio coche. Si el campus está 70km de su casa y no hay transporte público, el chaval tiene mucho más probabilidad de abandonar los estudios el hijo de una familia acomodada.

Los "banlieues" de Francia son ciudades dormitorias para las clases humildes.

Los “banlieues” de Francia son ciudades dormitorio para las clases humildes.

En ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Londres, ya han tomado medidas para devolver la vida a los antiguos barrios. Entre la generación nacida en EEUU a partir de los 80, muchos están hartos del mundo estéril, mecánico e inhumano de la vida entre las ciudades dormitorio, centros comerciales y parques empresariales y la tendencia actual es repoblar los barrios antiguos de las ciudades donde hay peatones, transporte público y comercios del barrio.

Sin embargo, en los países emergentes, la tendencia es justo al revés. En China, India, México, Brasil y Rusia se está poniendo de moda la tendencia estadounidense de los años 50, donde vivir en una urbanización de chalets alejada de la ciudad es un simbolo de estatus social. La extensión de ciudades como Pekin, Delhi, Moscú, Sao Paolo y México D.F. crece cada vez más, engullendo todo el espacio verde que les separaban de los pueblos del alrededor.

Rivas Vaciamadrid es uno de los municipios que más ha crecido en Madrid

Rivas Vaciamadrid es uno de los municipios que más ha crecido en Madrid

En España, durante los últimos 20 años la gente joven también se desplaza cada vez más a las ciudades dormitorio. Han copiado tanto el modelo estadounidense de construir urbanizaciones de chalets para las clases más acomodadas como el modelo francés de bloques de hormigón en los PAUs en las afueras de las grandes urbes. En la comunidad de Madrid, los pueblos que más han crecido son Rivas Vaciamadrid y Valdemoro, y casi todas las zonas nuevas constan de ciudades dormitorias para trabajadores que se desplazan a la ciudad para trabajar y realizan sus compras en centros comerciales, donde el uso de coche es obligatorio.

Todavía es pronto para saber qué efecto sociológico tendrá este modelo de urbanismo. Sólo cuando la generación nacida y criada en las ciudades dormitorio lleguen a la madurez, podremos ver si también se enfrentarán a los mismos problemas que había sucedido en EEUU y Francia.

Mapa de la distribución de los "nuevos barrios" de Madrid.

Mapa de la distribución de los “nuevos barrios” de Madrid.