Tag Archives: inmigración

La islamofobia vs la crítica a Islam

14 Sep

En las elecciones nacionales de Suecia el domingo pasado, el partido ultra Demócratas Suecos sacó casi 20% de los votos, mientras en Alemania del éste se organizaron marchas de neonazis. Durante los últimos años se ha registrado un notable crecimiento de apoyo a los partidos xenófobos en Europa. El nuevo chivo expiatorio suelen ser los refugiados, y sobre todo refugiados de países musulmanes.

germna-techno-protests-1068x639

Manifestación fascista en Alemania

Desde 11-S, la situación de la minoría musulmana en países de mayoría no-musulmán se ha convertido en un campo de minas. Mientras la mayoría de europeos, americanos y asiáticos orientales adoptan costumbres cada vez más liberales, individualistas e igualitarias, en muchas culturas musulmanas aún conservan las tradiciones patriarcales con una fuerte separación de sexos. Aprovechando este choque de costumbres, combinado con el auge de terrorismo islámico, los populistas han encontrado un chivo expiatorio ideal: un colectivo con valores opuestos a la tendencia laica, que además intente imponer lo suyo con la violencia. Por otro lado, los defensores de la democracia liberal tienden a proteger a la minorías musulmana a toda costa, descalificando a cualquier crítica a la comunidad musulmana como “Islamofobia”, a tal punto de justificar prácticas totalmente contrarias a los principios de igualdad.

La pregunta es: ¿qué es la diferencia entre hacer crítica a Islam, y la islamofobia?

En mi opinión, la crítica a Islam es una crítica hacia la ideología de Islam, o a la forma de practicar el islam. La islamofobia es el rechazo a cualquier persona de origen musulmán, da igual su forma de practicar la religión. La crítica a Islam se puede hacer tanto desde dentro de la comunidad islámica como desde fuera. Desde Marruecos hasta Indonesia, hay ciudadanos que luchan por la separación de religión con estado, por derechos de las mujeres y por la libertad sexual. Los críticos más feroces al régimen confesional iraní suelen ser iraníes en exilio, muchos de ellos creyentes de Alá pero radicalmente en contra de la imposición de la ley sharia.

main-qimg-e0f296bb516024ba4c9e67709c3d1e79-c

El burqa no es la tradición de ningún pueblo

Para mí, personalmente, hay ciertas costumbres de muchas culturas musulmanas que no estoy de acuerdo, sobre todo respecto a la relación entre hombres y mujeres. Pero dicho esto, no estoy de acuerdo con la separación de sexos bajo ningún pretexto: sea musulmán, cristiano o feminista. Tampoco estoy a favor de permitir el burqa en lugares públicos, no por su implicación religiosa, sino porque oculta la identidad de la persona lo lleva, igual que un tío encapuchado. Siempre mostraré mi rechazo a costumbres y valores que no estoy de acuerdo, pero jamás culparía a todos los musulmanes, porque sé que muchos musulmanes tampoco están de acuerdo con ellos y luchan para cambiarlos.

Los islamofóbos, por otro lado, difunde la propaganda para meter a todos los musulmanes en el mismo estereotipo negativo: machista, segregacionista, violento, terrorista, con las mujeres siempre vestidas bajo velos y burqas, y hostiles hacia las costumbres liberales y laicas. Tienden mezclar a posta conceptos tan distintos como árabe, musulmán, islamista, yihadista, como si todos se trataran de lo mismo, así extendiendo el odio no solo hacia personas que practican el Islam, sino a cualquiera con raíces familiares del Magreb y Oriente Medio, o cualquiera con un nombre como Mohammed, Rachid o Fátima. En Europa esta propaganda de odio ha sacado votos para los partidos ultraderechistas. En Myanmar ha provocado el genocidio de la minoría rohingya. En china, gracias al gobierno confundiendo a posta el independentismo de la minoría uigur con el terrorismo yihadista, la policía ha detenido a un millón de uigures para encarcelarlos  en “campos de reeducación“, sin ningún juicio o sentencia.

1522770311262

Los uigures son una minoría musulmana en el oeste de China

Con la gran migración de musulmanes de África y Oriente Medio hacia Europa, el proceso de integración no va a ser un camino de rosas, pero desde mi punto de vista, estigmatizar a todos los musulmanes, o en extensión a todos los refugiados o inmigrantes, no solo no va a aportar ninguna solución, sino empeorar aún más la convivencia y provocar brechas más profundas entre comunidades. En Francia, casi todos los yihadistas que cometieron atentados durante los últimos años vinieron de familias laicas con costumbres europeas. Pero al sentirse excluidos de la sociedad después de haber hecho tal esfuerzo de asimilación, terminaron buscando su sentido de identidad en el Islam más radical para vengarse de la sociedad donde se crió pero nunca logró formar parte.

Si los europeos no quisiéramos perder nuestros valores laicos, igualitarios y liberales frente a la migración musulmana, lo más importante, desde mi punto de vista, sería fomentar la comunicación entre distintas comunidades, prevenir la formación de guetos, y demostrar que un musulmán que adopta los valores occidentales será totalmente aceptados en la sociedad como un europeo más, sin sufrir ningún tipo de estigma por su fé, sangre o apellido.

1026876437

Refugiados en Suecia

Anuncios

Black Country – de la revolución industrial al cinturón de óxido

18 Jul

Durante los últimos tiempos se han hablado mucho de la masificación turística en los destinos populares. Este verano, sin embargo, hemos ido a visitar una zona poco concurrida por turistas en mi Reino Unido natal: el Black Country, y dedico este artículo para hablar del pasado y presente de esta región en el centro de Inglaterra que jugó un papel clave en la revolución industrial.

El “Black Country” (país negro) se refiere a los condados entre las ciudades de Birmingham y Wolverhampton, en el oeste de las tierras centrales (Midlands) en Inglaterra. Desde el siglo XVI ya era una región donde abundaban minas de hierro y carbón, aunque la mayoría de los pueblos eran de carácter rural, donde los habitantes complementaban el cultivo de cereales con el oficio de herrero, fabricando clavos, espadas y armaduras.

Black_Country_UK_locator_map

Durante el siglo XVIII, dos sucesos cambiaron la historia de la región para siempre: la construcción de una red de canales que conectan las tierras centrales con Londres, y el invento de la máquina de vapor que desencadenó la revolución industrial.

El “Black Country”, por su riqueza en minerales como hierro, carbón y caliza, se convirtió en el mayor productor de acero y hierro, especializando en anclajes y cadenas para la industria marítima. El paisaje se transformó de forma radical, de pueblos rurales con huertos, prados, vacas y cisnes a una extensa área de minas, talleres y fábricas con humo saliendo de las chimeneas. Ya no se encontraba campo abierto entre un pueblo y otro, sino todos los condados entre Wolverhampton y Birmingham se unieron unos a otros para convertirse en un gigantesco polígono industrial. El apodo de “Black Country” se ganó en el siglo XIX por el alto nivel de contaminación. El humo negro que salía de las chimeneas tapaba el sol a todas horas. El traqueteo de cadenas y máquinas pesadas ahogaban al canto de aves. Hasta el agua de los canales salían negros, donde no se encontraba ni un pez.

Obreros black country

A pesar de que la industria pesada fue el factor principal que elevó el Reino Unido a la primera potencia mundial durante el siglo XIX, las condiciones de vida de los obreros eran más bien duras. En los talleres de cadenas de siglo XIX trabajaban 56 horas a la semana y solo cobraban si lograban producir la cantidad pedida en el tiempo acordado. No existía baja de maternidad y muchas mujeres trabajaban con el bebé en una cesta colgada del techo del taller. Sus hijos pequeños las ayudaban en las tareas, y los niños mayores de 12 ya tenían edad para picar en las minas o mover ladrillos. Los peores trabajos estaban en las minas, donde miles de trabajadores murieron en caídas, explosiones y accidentes laborales. La alta temperatura, humedad y aire contaminada bajo tierra dañaron los ojos de muchos trabajadores, que perdieron la vista. Se estimaba que la edad media en que murieron los mineros era 37.

Para transportar las minería de las minas a fábricas, se usaban la extensa red de canales, algunos al aire libre, otros en túneles para atravesar los montes. Para conducir las barcas por los túneles, la técnica era “legging” (patear), donde los conductores se tumbaban en un tablón con los pies fuera de la barca, y pisaban en las paredes del túnel para empujar la barca hacia delante. A veces, un pateador podía llevar varias barcas conectadas con cadenas. La leyenda local decía que el pateador más longevo empezó a trabajar en los canales a los 14 años y se jubiló a los 87. ¡Y varias veces él sólo había llevado una flota de 3 barcas cargadas de caliza atravesando 3 kilómetros de túneles en un tiempo de 4 horas!

legging-photo-london-canal-museum

Dos conductores practicando “legging”

Pero precisamente por la industrialización y las pésimas condiciones laborales, el Black Country se convirtió en uno de los focos más importantes de actividad sindical. Desde mediados de siglo XIX hasta principios de siglo XX, los trabajadores protagonizaron una serie de huelgas que lograron aumentar los salarios, reducir las jornadas y mejorar las condiciones de trabajo para la salud. La ciudad de Birmingham, por su punto estratégico y diversos sectores industriales, se convirtió en una de la segunda ciudad más grande en Inglaterra y una de las más prósperas.

A partir de la Primera Guerra Mundial, la producción de carbón sufrió un declive en demanda. Las minas empezaron a cerrar, y con ello poco a poco todas las fábricas y talleres de Black Country. Las chimeneas que antaño teñían el cielo de negro ya dejaban de echar humo. Los aguas volvían a ser transparentes y los peces y aves volvieron a los ríos y canales.

El país negro ya dejó de ser negro. Pero el nombre ya está puesto.

1280px-thumbnail

La época contemporáneo y el Black Country Museum

Desde los años 50, el Black Country se ha convertido en parte del “cinturón de óxido”, una antigua región industrial caída en decadencia, y una de las zonas con la tasa más alta de desempleo. A día de hoy, el paisaje consiste en pueblos residenciales intercalados por almacenes y polígonos industriales, ya que algunas industrias fabricando tubería y cadenas aún están en operación. Muchas casas están pegadas a carreteras anchas con estrechas aceras que no invitan a pasear, correr ni montar bici. Los negocios más típicos eran los de comida rápida para llevar. El único entretenimiento está en los pubs. Durante nuestro viaje nos alojamos en un hotel que no es nada turístico. Se usan para celebrar eventos y bodas. Cuando preguntamos los recepcionistas sobre la geografía local, nos contestaron con cara de no tener ni idea. Una nos dijo que de Birmingham ciudad lo único que conocía bien eran los pubs.

Dudley1

La época de mayor declive industrial de la posguerra coincidió con una gran oleada de migración procedente de países de Commonwealth. Junto a Birmingham, la región sufrió varios disturbios raciales durante los años 60 y 70. A día de hoy, muchos residentes trazan sus antepasados a Jamaica, Pakistan y Bangladesh, y entre la generación joven se ve un gran número de mestizos y mulatos, reflejando varias generaciones de mestizaje entre la población autóctona con la inmigración extranjera, sobre todo la de Caribe.

Las porciones que sirven en los pubs son gigantescas y por la calle se ve mucha gente obesa, sobre todo entre jóvenes y niños. Mirando a nuestro alrededor, éramos siempre los más esbeltos, y no somos exactamente gente de complexión delgada. Sin embargo, la mayoría de los lugareños fueron muy amables y nos trataron muy bien.

3B20BCC300000578-4008594-image-a-81_1481109604155

La mayor atracción en la zona es sin duda el Black Country Museum, que fue el propósito principal de nuestro viaje. Se trata de una sección del pueblo de Dudley conservado en el tiempo como un museo folclórico para reproducir la vida en la época de mayor esplendor industrial a principios de siglo XX. Los voluntarios (y muchos visitantes) van vestidos de época y hacen demostraciones de cómo extraían carbón de las minas de bombas de vapor, cómo forjaban herramientas de hierro en los hornos, y de cómo era la vida cotidiana para una típica familia obrera que se dedicaba al carbón, acero o el transporte de minería por los canales.

Termino este artículo con algunas fotos que hemos sacado durante nuestra visita.

BCM actores coche

BCM mina

BCM casa

BCM incinerador

Tienda BCM

El efecto Trump y la nueva lucha de clases

15 Nov

En el año 2016, ha sucedido varios acontecimientos políticos en el mundo que me han dejado sorprendido. Primero, los filipinos han elegido como presidente a Rodrigo Duterte, un populista que prometió fusilar a todos los drogadictos y exterminar a los delincuentes con escuadrones de muerte. Segundo, los británicos han votado salir de la Unión Europea. Tercero, en España ha vuelto a ganar el Partido Popular con un aumento de votos a pesar de todos los escándalos de corrupción. Pero no hay nada que me ha dejado más boquiabierto que la elección de Donald Trump como presidente de EEUU.

Cuando se presentó Donald Trump como candidato presidencial hace un año, todos mis amigos y yo lo tomábamos como una broma. Pensábamos que era como un troll en los foros de Internet que pronunciaba discursos incendiarios para llamar la atención, porque no iba a ganar y lo sabía. Pensaba que el mejor remedio contra él era no prestarle mucha atención porque al fin y al cabo, solo lo votarían 4 colgados. Ahora, estos “4 colgados” resultan ser más de 59 millones de estadounidenses.

Resultado elecciones 2016

Resultado elecciones 2016

Lo que más me inquieta no es si Trump vaya a llevar a cabo lo que ha prometido, sino que durante los últimos 70 años, todas las sociedades occidentales, sean gobernadas por partidos de izquierda o derecha, siempre han respetado unos valores de base, como los derechos humanos, la justicia universal, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento de las verdades objetivas. Donald Trump, que durante su campaña electoral había prometido prohibir la entrada de musulmanes a EE.UU., deportar 11 millones de inmigrantes sin papeles, poner en práctica leyes de registros policiales aleatorios en barrios afroamericanos, encarcelar a Hilary Clinton, y además negar rotundamente el cambio climático, mentir sobre la tasa de delincuencia, insultar colectivos enteros como mexicanos y chinos etc…., ha violado a todos. Pero a pesar de eso, 59 millones de estadounidenses lo han votando, demostrando que más de la mitad de adultos estadounidenses no están de acuerdo con los valores fundamentales de la sociedad occidental, o al menos les da igual que no se cumplan.

Pero antes de demonizar a los votantes de Trump, me gustaría analizar por qué lo han votado. ¿Es verdad que la mitad de estadounidenses blancos son unos racistas, xenófobos y misóginos? ¿Es verdad que de repente ha aumentado tanto la población de rednecks?

Seguidores de Donald Trump

Seguidores de Donald Trump

El “cinturón de oxido”

El periódico New York Times ha dedicado la semana pasada entrevistando votantes a de Trump a ver qué factores les empujaron a esta decisión. A parte de las zonas sureñas de EEUU pobladas por rednecks, otra zona donde votaron mayoritariamente por Trump era el Rust Belt, “Cinturón de Oxido”, ciudades industriales en decadencia en los estados de Indiana, Ohio, Michigan, West Virginia, Pensilvania.  Durante varias décadas, el Rust Belt ha sido un bastión del Partido Demócrata. Obama arrasó en los votaciones de 2008 y 2012. Entonces, ¿Por qué tanta gente ha cambiado su voto a Trump?

En resumen, desde principios de siglo XX, el motor de la economía de esas ciudades había sido la industria de producción: minas, fábricas de coches, acero y maquinaria pesada. Bien por la globalización o por los avances tecnológicos, muchas fábricas están cerrando o  trasladándose a países extranjeros. Los residentes, la mayoría nietos y bisnietos de inmigrantes alemanes, polacos, ucranianos y puertorriqueños, llevan 3 generaciones trabajando en las mismas industrias, protegidos por los sindicatos. Ahora, ven su futuro amenazado.

Durante la legislatura de Obama, el gobierno realizó fuertes inversiones en esa zona para crear más puestos de trabajo en el sector de servicios. A día de hoy, ofertas de trabajo no faltan, pero pagan mucho menos que en las fábricas de anteaño. Imagínate que para un veterano de más de 50 años con puesto de supervisor que cobra 4000$ al mes, volver a ser aprendiz sería un golpe psicológico muy duro.

Trabajadoras de rust belt

Trabajadoras de Rust Belt

Una de las promesas electorales de Trump es imponer un fuerte proteccionismo a las industrias de producción para traer las fábricas de vuelta a EE.UU., prometiendo devolver los antiguos puestos de trabajo a los del Rust Belt. Es la principal razón que lo han votado.

Cuando NYT les pregunta sobre si comparten las ideas de Trump sobre inmigrantes, musulmanes y mujeres, la mayoría contesta que les da igual, porque ahí casi no hay musulmanes y la inmigración que recibe es poca. Los residentes con apellidos españoles, italianos y eslavos ya llevan varias generaciones instaladas y no sienten identificados con la inmigración actual. A las mujeres les importan más sus puestos de trabajo, o los de sus maridos, que la misoginia de Trump.

Sin embargo, muchos sí que sienten que exista un enorme abismo entre la “élite progresista” de las ciudades costeras con estudios universitarios que tienen el lujo de votar por sus principios, y ellos, la antigua clase obrera, que tienen que votar por sus necesidades.

Por otro lado, Hilary también hizo sus promesas, como ofrecer más cursos de reciclaje a los obreros desempleados y garantizarles puestos de trabajo con un sueldo decente en otros sectores. Sin embargo, esta propuesta no ha vendido tanto como la de “recuperar lo antiguo”.

Muchos economistas han advertido que las promesas de Trump tampoco funcionarían, porque al permanecer las fábricas en EE.UU., los precios de los productos subirían, los consumidores no los comprarían, que provocaría el cierre de las fábricas. Pero para la mayoría de los trabajadores de Rust Belt, no es nada más que otra excusa de la “casta política” para justificar su explotación al pueblo llano.

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

En los barrios deprimidos de Rust Belt, el sentido patriótico es muy dominante

El cambio de rumbo del Partido Demócrata

Otro factor que ha influenciado el voto puede ser el cambio de rumbo del Partido Demócrata.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Demócrata se había posicionado como el partido del pueblo llano, que protegía los derechos de los trabajadores frente al Partido Republicano, que representaba los intereses de las grandes corporaciones.

Sin embargo, debido a la globalización, la caída del comunismo y la entrada de China y Rusia en el mercado mundial, “la lucha de clases” a base de sindicatos ha perdido su efectividad, porque cuando suben los salarios, las empresas se trasladan a un país donde la mano de obra es más barata. Desde entonces, el Partido Demócrata ha abandonado la lucha de clases, sustituyéndola con el ecologismo, los derechos de animales y la inclusión de mujeres, minorías étnicas, gays y minusválidos en todos los ámbitos profesionales y las estructuras de poder.  Esas políticas han beneficiado sobre todo a mujeres y minorías de la clase media alta, pero ha hecho poco para los de orígen humilde. Poco a poco, el Partido Demócrata ya ha dejado de ser el partido de los trabajadores, sino el partido de la élite intelectual de las ciudades cosmopolitas, comprometida con la justicia social a nivel mundial.

Durante los últimos años, con la imposición del lenguaje políticamente correcto y la censura de cualquier material que puede herir la sensibilidad de los colectivos más vulnerables, la línea del partido se ha alejado aún más del mundo rudo en que viven los obreros industriales. La militancia del partido se ha trasladado de las fábricas a las universidades de élite. Cada vez más, los trabajadores con pocos estudios sienten políticamente marginados, sin ningún organismo que defiende sus derechos. Entonces, cuando aparecen una figura como Trump, muchos ven en él un salvador de la causa.

Los militantes del Partido Demócrata suelen ser jóvenes con alto nivel de estudios de ciudades cosmopolitas.

El activismo del Partido Demócrata se ha trasladado de las fábricas a las universidades

La nueva lucha de clases

Lo que es evidente es que tanto en EEUU como en muchos países europeos, dos nuevas clases sociales están emergiendo, cuya diferenciación no es vertical, sino horizontal.

Una de ellas está formada por gente con mayor nivel de estudios que vive en ciudades cosmopolitas. Muchos se han criado en ambientes multiculturales, han viajado, estudiado y trabajado en países extranjeros y tienen amistades de varias nacionalidades. En general, se ven beneficiados por la globalización, que les ha aportado mayores oportunidades laborales, económicos y culturales en un abánico de países distintos. Por eso ideológicamente, tienden a ser partidarios de la apertura de fronteras y la construcción de puentes.

La otra está formada por gente con menos estudios que vive en zonas rurales o ciudades provincianos, que tiende a llevar una vida costumbrista centrada en su familia y amigos de toda la vida. Laboralmente tiene menos movilidad tanto en el sentido profesional como en el geográfico, y su trato con gente de otras nacionalidades y culturas suele ser limitado.  En general, se ven perjudicados por todas las síntomas de la globalización: el traslado de sus puestos de trabajo a países extranjeros, la llegada de inmigrantes y la desaparición del estilo de vida que había llevado durante generaciones. Por eso tienden a apoyar políticas de cierre de fronteras y construcción de muros para proteger su idiosincracia y calidad de vida.

Tanto el Brexit en el Reino Unido como la elección de Donald Trump en EE.UU. sirven para dar un toque a los gobiernos de que si no actuen a tiempo, la división entre estas dos clases puede acentuarse, hasta el punto de que la reconcialación sea difícil. Os dejo con una charla de TED, en respuesta a Brexit, que habla exactamente de este fenónemo.

Referencias:

http://elpais.com/elpais/2016/11/11/media/1478883295_118786.html

https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/11/09/the-rust-belt-was-turning-red-already-donald-trump-just-pushed-it-along/

http://www.nytimes.com/2016/11/13/business/economy/can-trump-save-their-jobs-theyre-counting-on-it.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/politics/ohioans-tired-of-status-quo-flipped-to-trump-for-change.html

http://www.nytimes.com/2016/11/13/us/racerelated-conversations-on-race-with-white-trump-voters.html

De skinheads y cosacos

5 Nov

Los skinheads

Para la mayoría de la gente, la palabra skinhead es sinónimo a neonazi, miembro de una banda de matones que pegan palizas a inmigrantes, minorías étnicas, homosexuales e izquierdistas. Sin embargo, si estudias la historia de este movimiento, te sorprenderá que los orígenes de la movida no tenía nada que ver con ideologías políticas de la extrema derecha, más bien todo lo contrario.

En resumen, la moda de skinhead nació en Londres a finales de los años 60, importada por inmigrantes afrocarribeños que llegaron en masa para buscarse la vida en las fábricas y los muelles, conocida como la generación Windrush. Muchos de ellos se concentraron en los barriadas obreras en el sur y éste de Londres, compartiendo vecindario con familias inglesas de clase humilde.

Los jóvenes jamaicanos trajeron consigo la moda de los rude boys de Kingston, un estilo mezclando la elegancia clásica con la rudeza callejera, caracterizado con el pelo corto, cara afeitada, camisa con cuello, tirantes, pantalones de cintura alta y botas. Frecuentando los mismos bares y discotecas, muchos ingleses blancos de origen humilde también adoptaron la misma estética como una seña identidad propia de la clase obrera, formando un contraste radical al pelo largo del movimiento hippie, dominante entre las clases medias.

Rude boys jamaicanos

Rude boys jamaicanos

Los primeros garitos de skinheads surgieron en los barrios de Brixton, Clapham y otros barrios en el sur de Londres, donde jóvenes blancos y negros bailaron a música de reggae, R & B y rocksteady importados desde el Caribe. De estos mismos garitos surgió un nuevo género de música: skinhead reggae, también conocido como el ska. Durante la mayor parte de los años 60 y principios de 70, la cultura skinhead era un movimiento multirracial. Desde sus raíces en Londres se extendió a otras ciudades industriales del norte. En aquella época, ya tenía la fama de gamberros ya que muchos skinheads estaban asociados a los ultras de futbol que participaban en reyertas callejeras durante derbys. Sin embargo, carecían de ideología política.

Skinheads londinenses, 1960

Skinheads londinenses, 1960

El gran cambio sucedió a finales de los años 70, cuando la inmigración masiva de indios y paquistaníes, la llegada de refugiados hindúes expulsados de las ex colonias africanas, la recesión económica y una elevada tasa de desempleo provocaron un aumento de sentimientos xenófobos. Se fundó un partido político de corte fascista llamado British National Party, que reivindicaba la expulsión de todos los inmigrantes y el retorno a una Inglaterra de blancos anglosajones de pura cepa. El partido reclutó sus miembros principalmente entre ultras de futbol y jóvenes desempleados de barrios deprimidos, muchos de los cuales eran skinheads.

Poco a poco, el movimiento de extrema derecha se apropió del movimiento skinhead, a tal punto de regentar discotecas de música skinhead donde solo dejaba entrar gente afiliada al partido. Sin embargo, no todos los skinheads se dejaron seducir por el movimiento fascista. Hasta el día de hoy, sigue habiendo colectivos de skinheads que celebran las raíces originales del movimiento: la fusión de la cultura afrocaribeña con la de la clase obrera londinense, que a finales de los años 80 formaron una asociación conocida como SHARP (Skinheads against racial prejuidice). Empero, en la mente popular, la asociación de la estética skinhead con la ideología fascista ya está establecida. Y la reacción instintiva de cualquiera, al ver un grupo de skinheads en una calle desolada por la noche, es cambiar de acera.

Reunión de la primera generación de skinheads

Reunión de la primera generación de skinheads

Los cosacos

Otro grupo demográfico que a día de hoy está asociado a la extrema derecha son los cosacos. Son comunidades paramilitares que residen en la estepa rusa entre los ríos Dnieper, Don y Volga. Tienen la reputación de ultranacionalistas rusos o ucranianos que defienden la autoridad imperialista y el sometimiento de las minorías étnicas. En su vida cotidiana, reivindican los papeles tradicionales de género y la obediencia absoluta a la autoridad patriarcal. En la guerra civil actual en Ucrania, muchos de los combatientes en ambos bandos pretenden ser cosacos, que luchan para defender la supremacía de una nación sobre la otra.

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

Combatientes cosacos en la guerra civil de Ucrania

¿Pero de dónde vienen los cosacos? La respuesta se remonta al siglo XIV, cuando Rusia aun formaba parte del imperio mongol-tártaro.

Un siglo después de la épica conquista de Gengis Khan, el imperio más grande del mundo estaba a punto de desintegrarse. La disciplina de hierro que ejercían los jefes militares mongoles sobre sus subordinados se desmoronó. Muchos soldados desertaron, terminando en tierra de nadie en la estepa rusa al norte del Mar Negro, donde formaron pandillas que vivían de la caza, la pesca y el bandidaje. Aquellos bandoleros de origen mongol, túrquico y circasiano eran conocidos como cosacos, que en la lengua turca significaba “hombre libre” o “filibustero”.

Cosaco, siglo XVI

Cosaco, siglo XVI

Cuando Rusia se consolidó como la fuerza dominante de Europa del éste en el siglo XV, la estepa al norte del Mar Negro se convirtió en una zona fronteriza entre los imperios ruso, otomano y varios kanatos tártaros. Muchos siervos rusos, hartos de la explotación de los latifundistas y la represión de los señoritos, huyeron a la estepa, donde se unieron con los fugitivos de las naciones turco-mongoles. El mestizaje de las dos poblaciones crearon una nueva identidad híbrida: una sociedad de campesinos guerreros que hablaban la lengua rusa y practicaban el cristianismo ortodoxo, pero en vestimenta, equitación, tácticas militares y costumbres cotidianas, heredaron tradiciones de Asia Central.

Se organizaron en varios huestes, cada uno gobernado por un sistema democrático donde un escuadrón (sotnia) de diez guerreros elegían a un mando, cada diez de esos mandos elegían a un mando de cien hombres, cada diez mandos de cien hombres elegían a un mando de mil hombres… hasta llegar a un jefe de los jefes conocido como el ataman. Todas las tierras que cultivaban y el botín de guerra se repartían entre los miembros del hueste.

Cosacos ucranianos

Cosacos ucranianos

Durante los siglos XVI y XVII, cada hueste cosaco era prácticamente un estado independiente que no se sometía a ningún poder imperial. Atacaban a caravanas comerciales de todos los países y saqueaban a latifundios tanto en territorio ruso como en el otomano o polaco. Su espíritu bélico y aventurero les convirtió en pioneros para colonizar las tierras salvajes más al Oriente, formando nuevos huestes en Siberia y Asia Central. Sin que ellos lo supieran, se habían convertido en la vanguardia de la expansión rusa en Asia.

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Familia cosaca siberiana en vestimenta tradicional

Por los constantes hostigamientos a la frontera y por dar cobijo a fugitivos y campesinos huidos, varios emperadores rusos iniciaron campañas militares para aniquilar a los cosacos, pero la simpatía de las clases populares hacia aquellos guerreros libres solo salió reforzada. Durante los siglos XVII y XVIII, dos de las mayores rebeliones de campesinos contra la monarquía fueron liderados por cosacos, la de Stenka Razin en 1670 y la de Yemalián Pugachov en 1775. Ambas terminaron en fracaso con los líderes torturados y ejecutados. Pero los emperadores rusos habían aprendido una lección importante: en vez de hacer la guerra contra ellos, era más eficaz sobornarlos para convertirlos en sus propios matones.

La película "De fuego y espada" retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

La película “De fuego y espada” retrata una rebelión cosaca del siglo XVII.

Desde los tiempos de Pedro el Grande (1682-1725), el imperio ruso empezó a ofrecer tratos a los atamanes cosacos, convirtiéndoles en milicias fronterizas contra la invasión turca a cambio de privilegios fiscales. En los tiempos de Catalina la Grande (1762-1796), casi todos los huestes cosacos habían perdido su independencia. Sin embargo, los cosacos, a diferencia a la mayoría de campesinos rusos, cultivaban cada familia su propia parcela sin ser siervo de nadie, y seguían disfrutando de su sistema democrático a la hora de elegir a sus oficiales. Todos aquellos privilegios vinieron a cambio de 20 años de servicio militar bajo las órdenes de la monarquía rusa. Pero más importante de todo, prohibieron la acogida de fugitivos o siervos huidos. A partir de ahí, los cosacos se convirtieron en una casta militar apartada del campesinado ruso; una sociedad cerrada, endogamica con poca simpatía hacia las clases populares.

Veteranos cosacos, siglo XIX

Veteranos cosacos, siglo XIX

Durante el siglo XIX y XX, los emperadores rusos emplearon los cosacos como una fuerza de choque para reprimir manifestaciones obreras y someter rebeliones de pueblos indígenas. En ojos de muchas minorías étnicas, se convirtió en sinónimo a la represión imperialista. Por los violentos pogromos que ejecutaron contra los judíos, los cosacos ganaron la reputación de antisemitas radicales y verdugos de la iglesia ortodoxa.

Al estallar la revolución de 1917, algunos cosacos se unieron a los bolcheviques, pero la mayoría de los atamánes apoyaron a los imperialistas. Al consolidar la URSS, con el fin de castigar a esta población reaccionaria, el gobierno estalinista desmanteló la mayoría de los huestes cosacos, deportando sus miembros a tierras lejanas y repoblando su territorio con colonos procedentes de otras regiones. Docenas de miles se exiliaron a Francia, China, Alemania y EEUU. Entonces. La identidad cosaca se quedó aniquilada en un “genocidio cultural”.

Cosacos como represores

Cosacos como represores

Cuando el URSS se desintegró en 1991, muchos descendientes de cosacos regresaron a sus antiguos huestes. Reconstruyeron sus comunidades y reeligieron atamánes acorde con las antiguas tradiciones. Sin embargo, después de 60 años de exilio y represión, el espíritu de “hombres libres de la estepa” se ha perdido, y lo que más definen a los cosacos actuales es su fuerte patriotismo hacia la nación rusa (o ucraniana), su rechazo radical hacia las políticas de izquierda y un sentimiento de recelo hacia las minorías étnicas, sobre todo los judíos y los musulmanes de Cáucaso.

Desde el punto de vista histórico, es algo irónico, considerando que en sus orígenes, los cosacos eran amantes de libertad, rebeldes contra el sistema y una sociedad abierta que acogían a todos los elementos repudiados de cualquier nación. Ni siquiera se consideraban rusos.

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Los cosacos actuales mantienen su arraigada tradición bélica

Tanto los skinheads como los cosacos representan ejemplos que cualquier movimiento social, independiente de sus raíces, se puede tergiversarse a tal punto para convertirse en algo totalmente contrario a su espíritu inicial.

El mestizaje: América Latina vs Norteamérica

28 Jul

En todos los países de América, la población tiene orígenes muy diversos, cuyos  antepasados descienden de colonos europeos, esclavos africanos, poblaciones indígenas y las oleadas de inmigración más recientes de todo el mundo. Según lo que me cuentan mis amigos peruanos, chilenos, colombianos y venezolanos, en sus países, entre las clases populares suele haber un alto grado de mestizaje, donde hijos y nietos de inmigrantes europeos y asiáticos se han fundido con cholos, indígenas y negros. Entre la burguesía, sin embargo, cada grupo suele mantenerse más segregado, con los descendientes de criollos, españoles, alemanes, japoneses y libaneses aguardándose cada uno en su propia comunidad, con muy pocos matrimonios mixtos.

Me sorprendió escucharlo, porque en EEUU y Canadá, sociedades que conozco mejor gracias a conexiones familiares, la tendencia suele ser justo al revés. Entre las clases más humildes, los blancos y negros, chinos y mexicanos, italianos e irlandeses etc tienen una alta tendencia de formar guetos, mientras el mestizaje suele ser un fenómeno mucho más común entre gente con estudios universitarios.

¿Por qué ocurre eso? Para averiguar las razones, hay que mirar al contexto histórico.

Niños colombianos

Niños colombianos

América Latina

Los españoles conquistaron América durante el siglo XVI con la intención de convertir los habitantes del nuevo mundo al catolicismo. Como la gran mayoría de los colonos eran hombres, se casaron con mujeres indígenas y esclavas africanas. Sin embargo, para asegurar que el poder político y económico se mantuviera en manos de conquistadores, establecieron un sistema feudal basado en la sangre: con personas de ascendencia española pura (criollos) ocupando la cúspide de la sociedad, indígenas y africanos en los eslabones más bajos, y mestizos y mulatos formando las castas intermedias. Pero en general, cuanto más rasgos europeos tenía uno, más alto era su estatus social. Muchos indígenas, negros, mestizos y mulatos, para ascender socialmente, procuraba casarse con alguien de piel más clara en un fenómeno conocido como “mejorar la raza”. Los de piel más clara, sin embargo, se mostraban recelosos en casarse con alguien de piel más oscura por el miedo de perder prestigio social. Tales prejuicios fomentaron una costumbre exogámica entre las clases populares, pero otra más endogámica entre las élites sociales.

Las castas de hispanoamérica

Las castas de hispanoamérica

A pesar de que los países latinoamericanos independizaron de España a principios de siglo XIX, la jerarquía social y los prejuicios populares cambiaron bien poco. A finales de siglo XIX y principios de siglo XX, llegaron millones de inmigrantes europeos a las ciudades costeras. Algunos de ellos, sobre todo los de origen alemán o escandinavo, fueron importados como parte de un proyecto intencionado para “blanquear” la población, ya que durante aquella época había una creencia muy extendida que solo las personas con piel clara y pelo rubio eran capaces de crear civilización.

Los inmigrantes que llegaron con dinero, nada más instalarse en el nuevo mundo, ya se encontraron en un eslabón social superior a la mayoría de la población autóctona de piel más oscura, y para no perder estatus, preferían casarse entre sí como ya hacían las élites locales. Los inmigrantes más pobres, la mayoría españoles, portugueses, italianos del sur y chinos, se encontraron compartiendo las mismas barriadas con los cholos, mestizos y mulatos autóctonos, pero por tener un tono de piel más clara, se convirtieron en parejas de matrimonio muy deseables, y sus descendientes se fundieron muy rápido en la población mestiza.

Quizás los únicos países que se escapan de esta tendencia son Argentina y Brasil, donde un gran porcentaje de los habitantes las ciudades grandes descienden de inmigrantes de principios de siglo XX, en una situación más parecida a lo que sucedía en EEUU y Canadá.

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

La familia Fujimori es una de las más poderosas de Perú

EEUU

En América del norte la historia fue distinta. Los colonos ingleses, holandeses y franceses emigraron al nuevo mundo con el fin de buscar un nuevo hogar. En vez de someter a los indígenas para convertirles en sujetos, les expulsaron de sus territorios para repoblarlos con sus propios paisanos. En la parte sur de EEUU, importaron millones de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de algodón, pero ahí los amos no se mezclaron con las esclavas, o al menos no lo hicieron de modo legítimo, sino se creó una clara línea de división entre blancos y negros. Y para ser negro, bastaba con tener una gota de sangre africana. El concepto de mestizos y mulatos simplemente no existía. Incluso después de la abolición de la esclavitud en 1860, se redactaron nuevas leyes segregacionistas para mantener las poblaciones blancas y negras separadas en todos ámbitos. La mayoría de la población negra se concentraron en los estados sureños pero nunca formó más de 15% de la población total de EEUU.

Segregación racial

Segregación racial

Desde mediados de siglo XIX, EEUU empezó a recibir grandes oleadas de inmigración procedente de Europa, sobre todo de Alemania, Irlanda, Italia, los balcanes, Rusia y Europa central. La gran mayoría de los inmigrantes entraron en el eslabón social más bajo de la sociedad norteamericana y realizaban trabajos que los autóctonos rechazaban. El régimen de apartheid les mantenía bien separados de los negros, pero los blancos tampoco les aceptaban en su sociedad por tener lenguas, costumbres, religiones y fisonomías distintas. En las grandes ciudades industriales, los inmigrantes formaron guetos para protegerse de agresiones xenófobas y para ayudarse mutuamente a buscar trabajo y montar negocios. Y dentro de cada gueto el nivel de segregación era absoluta, donde cada nacionalidad recreaba su país de origen en el nuevo mundo.

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Inmigrante judío de Rusia, 1900

Entre las siguientes generaciones, los hijos y nietos de inmigrantes que mejoraron sus condiciones económicos empezaron a salir del gueto. Como hablaban bien el inglés y conocían mejor las normas y costumbres estadounidenses, ya no dependían tanto de su comunidad para sobrevivir. Se instalaron en barrios de “blancos” y trabajaron en sectores fuera de los negocios étnicos. Por tener contactos sociales más amplios, muchos acabaron casándose con personas de otros orígenes étnicos. Sin embargo, los que no lograron mejorar su situación económica seguían dependiendo más de sus lazos étnicos. Con el paso del tiempo, las comunidades étnicas se convirtieron en un refugio de descendientes de inmigrantes incapaces de escapar de la marginación, un buen ejemplo es el gueto irlandés de South Boston.

A partir de los años 60 del siglo XX, la gran mayoría de los inmigrantes proceden de Asia y América Latina, pero el patrón de integración en la sociedad norteamericana es idéntico a lo de las nacionalidades europeas de décadas anteriores. Los descendientes de chinos, filipinos, mexicanos y dominicanos que estudian carreras y trabajan en profesiones cualificados tienen una alta probabilidad de emparejarse con gente de otras etnias, sobre todo “blancos”. Algunos sociólogos opinan que la población “blanca” estadounidense está absorbiendo a los latinos y asiáticos, igual que habían absorbido antes a los italianos, irlandeses y judíos.

Mestizos estadounidenses

Mestizos estadounidenses

¿Pero qué pasa con la población negra? Hasta el día de hoy, los afroamericanos siguen siendo el sector de la población estadounidense con mayor índice de segregación residencial y escolar, aunque la tendencia está cambiando muy rápido. Empero, los matrimonios mixtos de blancos y negros tampoco se escapan de las tendencias generales: la mayoría ocurre entre personas con estudios universitarios.

Debido a la profunda tradición de segregación racial en EEUU, el aumento de mestizaje entre las generaciones jóvenes ha provocado un profundo recelo entre los sectores más conservadores de la población, que se preocupan que con tanta mezcla de sangre, la raza blanca acabará desapareciendo. Durante los últimos años, el país está experimentando un surgimiento de “nacionalismo blanco”, un movimiento que reivindica la creación de un estado nación en el territorio de EEUU solo para blancos. La gran mayoría de los partidarios de este movimiento son blancos de clase humilde con un nivel de estudios muy bajo.

Nacionalistas blancos

Nacionalistas blancos

Conclusión

En resumen, la diferencia entre América Latina y EEUU radica en que la primera se trata de una sociedad colonial con un estrato social ya establecido, donde los nuevos inmigrantes se insertan en el nivel medio de esta jerarquía, la segunda se trata de un país de inmigración donde los nuevos llegados buscan la vida desde los estratos bajos y trabajan hacia arriba.

Muchas veces me imagino cómo será la situación en los países europeos. Por lo que observo de la situación actual, hay más diferencia de tendencias entre la herencia cultural de los inmigrantes que entre las clases sociales. En general, los que vienen de culturas más liberales y laicas tienen una alta tasa de matrimonio mixto, y los que vienen de culturas más tradicionalistas y patriarcales tienen mayor tendencia de vivir en comunidades segregadas, pero la vida siempre está llena de excepciones.

Familia británica

Familia británica

Cosas que me molestan del lenguaje cotidiano

18 Jun

Hay varias expresiones, comparaciones y adjetivos en el lenguaje cotidiano que cada vez me molestan más, y me gustaría hablar de algunas de ellas en este artículo.

La banalización de la palabra “esclavitud”

Se oye mucho la gente comparar cualquier trabajo precario con la esclavitud, y algunos extremistas hasta pretenden que la esclavitud de ayer se ha convertido en el contrato de empresario-trabajador hoy. Quien dice eso obviamente no entiende el significado de la palabra “esclavo”.

La esclavitud ha existido en casi todas las civilizaciones, y lo que define un esclavo no es la pobreza o la precariedad laboral, sino su condición de cautiva. Un esclavo es básicamente una persona que es propiedad de otra, que carece de los derechos y libertades más fundamentales de un ser humano, que puede ser azotado, violado, explotado, vendido o comprado según el capricho de su amo con total impunidad.

Tanto en el imperio romano como en la América colonial, en muchos talleres y granjas trabajaban esclavos y hombres libres codo a codo, los primeros como propiedad de los dueños, los segundos como mano de obra contratada. Cuando un hombre libre incumplía con su deber, lo peor que le podía pasar era el despido, pero un esclavo podía ser castigado con 100 azotes, un par de días encerrado en un zulo sin comida o la venta a otro amo.

Lo que define la esclavitud es la condición de cautiva

Lo que define la esclavitud es la condición de cautiva

A día de hoy, la esclavitud sigue existiendo y afectan a más de 46 millones de personas, la mayoría son víctimas de tráfico humano, inmigrantes ilegales retenidos por las mafias, prostitutas obligadas a trabajar en burdeles, o personas que por su etnia o condición de nacimiento, carecen de estatus como personas legales. Pero los trabajadores europeos, por lo duro que pueden ser las condiciones laborales y lo precario que pueden ser los salarios, no se puede comparar con la esclavitud ni de lejos porque nadie vive en cautividad ni es considerado legalmente propiedad de su empresa.

Así que, en mi opinión, confundir cualquier precariedad laboral con la esclavitud no es sólo una comparación injusta, sino también una falta de respeto a las 46 millones de personas que todavía viven bajo condiciones de verdadera esclavitud.

Muchos inmigrantes en EEUU trabajaban de sol a sol por poco dinero, pero no eran esclavos porque vivían en libertad.

Muchos inmigrantes en EEUU trabajaban de sol a sol por poco dinero, pero no eran esclavos porque vivían en libertad.

La banalización de la palabra “fascista”

Otra palabra que se dice mucho en el lenguaje cotidiano, a menudo en tono de insulto, es “fascista”, ¿pero cuánta gente realmente conoce el significado original de la palabra?

Volviendo a sus orígenes, el fascismo era un movimiento popular de los años 20 y 30 que llegó a poder en Italia, Alemania y Japón pero tuvo seguidores en casi todos los países europeos. Su doctrina se basaba en la fundación de un estado autoritario, uniendo a todas las clases sociales bajo un nacionalismo cerrado y excluyente. Socialmente, pretendía construir una nueva sociedad estratificada por una jerarquía racial, dando prioridad a los más “puros” y excluyendo a extranjeros, minorías culturales y “razas inferiores”. Económicamente, defendía la nacionalización de todos los sectores económicos claves pero a la vez protegía a la propiedad privada y los negocios pequeños y medianos.

Fascistas italianos

Fascistas italianos

La doctrina fascista estaba radicalmente en contra de la democracia parlamentaria, la igualdad de derechos y oportunidades, la libertad individual, el libre pensamiento, el mestizaje racial y la diversidad cultural. Y para llevar a cabo la revolución, justificaba el uso de la violencia a través de movilizaciones callejeras. Durante los años 30, en todos los países europeos formaron milicias ciudadanas, como los camisas negras de Italia y Reino Unido, los camisas marrones en Alemania y Austria, los camisas azules en España y los camisas verdes en Francia, que participaron en reyertas callejeras con grupos anarquistas y comunistas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo entró en decadencia. A día de hoy hay políticos populistas xenófobos como Marine LePen de Francia, Nigel Farrage de Reino Unido y Donald Trump de EEUU, pero ninguno se puede clasificar como “fascista” porque no pretenden sustituir la democracia por una dictadura ni justifican la violencia callejera. Quizás el partido político actual que más se aproxima al fascismo de los años 30 es Amanecer Dorado de Grecia.

Si el fascismo hubiera servido de algo, sería para dar una lección histórica para que no se repita jamás. Con la banalización de la palabra, estamos consiguiendo justo lo contrario, porque cuando todo el mundo llama “fascista” a cualquier político que le cae mal, el verdadero peligro de esta ideología se queda olvidado.

Amanecer Dorado es el único partido fascista actual

Amanecer Dorado es el único partido fascista actual

La banalización de la palabra “machista”

Otra palabra que se dice mucho, sobre todo en la boca de feministas, es “machista”.

El machismo en su origen se refiere a la creencia de que el hombre es superior a la mujer y que la mujer debe estar recluida a los roles tradicionales femeninos.

A día de hoy, se usa mucho la palabra “machista” para descalificar una serie de comportamientos y pensamientos, por ejemplo, cuando alguien afirma que existan diferencias innatas de psicología entre hombres y mujeres, cuando alguien está en contra de las cuotas de discriminación positiva, cuando alguien cuestiona la ley de violencia de género o cuando muestra su desacuerdo con cualquiera de las doctrinas del feminismo moderno.

La definición de igualdad de género es subjetiva

La definición de igualdad de género es subjetiva

En el fondo, la “igualdad” es un concepto abstracto y totalmente subjetivo. Hasta entre feministas, no todos tienen la misma definición de la palabra. Para algunos se refiere a la igualdad bajo la ley, para otros se refiere a la igualdad de derechos y oportunidades, para otros implica la eliminación de todas las diferencias de comportamientos entre hombres y mujeres. Pero opina lo que opina, cada uno tiene sus razones, pero en muchísimos debates sobre las cuestiones de género, muchos feministas usan la palabra “machista” para descalificar a cualquier opinión contraria.

En mi opinión, “machismo” es una palabra que no hay que banalizar precisamente porque sigue existiendo. Basta con leer la sección de comentarios de cualquier artículo de prensa online, encuentras un montón de insultos misóginos, sobre todo cuando el artículo ha sido escrito por una mujer. Ya está demostrado que en muchas empresas, a una mujer que hace el mismo puesto que un hombre le paga un sueldo inferior y cuando tiene hijos, es ella quien tiene que sacrificar más su carrera profesional por su vida familiar. Y hablando de los derechos de la mujer en países musulmanes, todavía queda un largo camino a recorrer…

Así que, esta palabra, igual que la “esclavitud” y “fascista”, es mejor usarla para situaciones que realmente encaja con el significado original.

Las actitudes machistas aún se notan mucho en el mundo de videojuegos

Las actitudes machistas aún se notan mucho en el mundo de videojuegos

La palabra “liberal” como eufemismo de políticas de derechas

En España, debido al legado de la dictadura franquista, la derecha no está bien visto, y mucha gente que defiende las mismas causas que el Partido Conservador del Reino Unido, los Democráticos Cristianos de Alemania y o el Partido Republicano de EEUU, en vez de definirse de “derechas”, se definen como del “centro”. Y como el centro político en muchos países está ocupado por partidos liberales, muchos españoles de la derecha radical también empiezan a denominarse como “liberales”.

Sin embargo, el verdadero liberalismo no sólo se trata de la libertad económica, sino también de la libertad social, que incluye la libertad de movimiento, la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad religiosa, la libertad sexual, la igualdad entre hombres y mujeres y los derechos de las minorías étnicas y sexuales. Durante siglos, los liberales han luchado en contra de la monarquía absoluta, los poderes de la Iglesia, los grandes terratenientes y los privilegios hereditarios. En el siglo XX, jugaron un papel crucial para conseguir el voto femenino, legalizar el aborto, defender los derechos de minorías étnicas y crear el sistema de educación y sanidad pública.

Pero la mayoría de los que se denominan como “liberales” en España es gente que sólo defiende la libertad económica de las grandes empresas, dando la espalda a todo el resto de clases de libertades. Muchos valoran la unidad de España más que la voluntad del pueblo, defienden los privilegios de la monarquía, justifican la explotación de las grandes empresas a los trabajadores y el medio ambiente y oponen abiertamente el aborto, el matrimonio homosexual y la acogida de refugiados.

Lo que más molesta es que con la apropiación de la palabra “liberal” por la derecha radical, dentro de pocos años, ya nadie recordará la verdadera esencia del liberalismo.

Hay "liberales" en España que hace apología a la dictadura franquista

Hay “liberales” en España que hace apología a la dictadura franquista

El gueto – pasado, presente y causas

16 Dic

En España, la palabra “gueto” empieza a oírse a partir del año 2000, con la llegada de grandes oleadas de inmigrantes extranjeros. ¿Pero qué es el significado original de la palabra gueto? Mientras que mucha gente utiliza esta palabra para describir una multitud de fenómenos, tanto físicos como psicológicos, ¿los guetos en el sentido auténtico existen en España?

Vida en el gueto judío de Roma

Vida en el gueto judío de Roma

El gueto de Venecia – la definición original

La palabra “gueto” original viene de la lengua italiana, en referencia al barrio judío en la ciudad de Venecia durante el siglo XVI. En aquella época, los judíos eran considerado una comunidad ajena de la religión cristiana y en la mayoría de las ciudades les tenían recluidos en determinados barrios, normalmente los más desfavorecidos. El gueto de Venecia estaba aislado del resto de la ciudad por muros y por la noche los residentes se quedaron encerrados dentro como en una cárcel. A día de hoy, la comunidad judía de Venecia, de unos 500, sigue residiendo en el antiguo gueto, aunque el barrio ya es parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Desde Venecia, la palabra “gueto” se extendió a referirse a cualquier barrio judío en las ciudades europeas, que normalmente eran vecindarios segregados y marginados. Sin embargo, aunque los judíos dieron el nombre “gueto”, no era la única población de Europa medieval que vivía en barrios segregados.

El gueto de Venecia ya es patrimonio histórico

El gueto de Venecia ya es patrimonio histórico

El gueto como significado de “enclave étnico”

A finales de siglo XIX, la palabra “gueto” llegó a referirse a cualquier barrio en una ciudad poblada por miembros de una minoría étnica. Este fenómeno había existido desde las civilizaciones más antiguas aunque no se llamaba así. Por ejemplo, la ciudad mexicana de Teotihuacán, durante su auge en los siglos IV y V d.c., era un metrópolis poblado por inmigrantes de todos rincones de Mesoamérica, con cada etnia asentando en su propio distrito. Lo que no se sabe es si esta segregación era una imposición del gobierno, o por voluntad propia de los residentes.

En el Mediterráneo clásico, ciudades cosmopolitas como Roma, Alejandría y Constantinopla también constaban distintos enclaves étnicos, donde las poblaciones griegas, egipcias, judías, armenias e italianas conservaban sus propias costumbres y tradiciones.

En la Europa del siglo XIX, en ciudades europeas como Viena, Praga, Budapest y Odesa, las poblaciones alemanas, checas, húngaras, judías, rusas, polacas y ucranianas también tenían una fuerte tendencia de concentrarse en distintos barrios, aunque el nivel de aislamiento no era tan absoluto como en los guetos judíos de siglos anteriores. Pero a principios de siglo XX, barrios muy segregados empezaron a formarse en muchas ciudades americanas, gracias a la inmigración masiva.

Alejandría antigua estaba dividida entre las secciones griegas, egipcias y la de los "mercenarios"

Alejandría antigua estaba dividida entre las secciones griegas, egipcias y la de los “mercenarios”

El gueto de inmigración

El gueto de inmigración es un fenómeno que ha existido desde los inicios de la civilización humana, existe en la actualidad y siempre existirá. La causa es simple: cuando mucha gente emigra de un país a otro para buscarse la vida, tiende a agruparse con sus compatriotas por la protección mutua para facilitar la adaptación. Muchos guetos se forman simplemente por la agrupación familiar o porque es la manera más fácil de encontrar empleo.

A finales de siglo XIX, cuando grandes oleadas de inmigrantes irlandeses, alemanes, polacos, italianos, griegos y rusos llegaron a América, en ciudades como Nueva York, Buenos Aires y Sao Paolo empezaron a formar enclaves poblados por un sólo grupo étnico, algunos de los cuales eran tan cerrados que todos los carteles estaban escritos con el idioma de los inmigrantes. La segregación no solamente era por origen nacional, sino también por la región del país donde partieron los emigrantes. En el Little Italy en Nueva York, los sicilianos asentaron en Elizabeth Street, los napolitanos en Mulbery Street y los calabreses en Mott Street. En Buenos Aires, los gallegos, extremeños y andaluces también formaron enclaves separados.

Nueva York en 1909, los inmigrantes manifestaban con pancartas de su idioma y también en inglés

Nueva York en 1909, los inmigrantes manifestaron con pancartas de su idioma y también en inglés

Este fenómeno no sólo existe con la inmigración extranjera, sino también con la nacional. En China, ya es muy conocido que en grandes ciudades, los inmigrantes rurales tienden a formar “guetos” con gente de la misma provincia, donde hablan su dialecto y se ayudan unos a otros a montar negocios y buscar trabajo. Durante los años 50-60, en Madrid y Barcelona, los inmigrantes andaluces, extremeños, castellanos y gallegos también formaron enclaves separados, que en Cataluña los llamaban despectivamente como “barrios de charnegos”.

En general, lo que pasa con los guetos de inmigración es que se forman muy rápido durante épocas de inmigración masiva, pero se van diluyendo con el tiempo, cuando los descendientes van asimilándose en la sociedad de acogida. En EEUU, muchos inmigrantes que llegaron desde Alemania, Irlanda, Ucrania, Italia, Japón, Filipinas y China a principios de siglo XX pasaron toda su vida encerrados en su gueto, pero sus hijos, al nacer en EEUU y dominar el inglés, empezaron a mudarse a barrios más abiertos. La generación de los nietos ya sentían totalmente americanos y la mayoría vivían en los típicos barrios estadounidenses de clase media. Con cada generación, los antiguos guetos van desapareciendo, pero muchas veces, los barrios son repoblados por nuevos inmigrantes.

San Patricio en South Boston, un barrio de mayoría irlandesa de la tercera/cuarta generación

San Patricio en South Boston, un barrio de mayoría irlandesa de la tercera/cuarta generación

El gueto de apartheid

Otro tipo de gueto que se forma es lo de apartheid. Se forma cuando una población ha sido históricamente marginada y excluida de la sociedad y acaba formando enclaves segregados porque es el único lugar donde les permiten vivir. Ejemplos incluyen los guetos judíos en Europa medieval, los townships de Sudáfrica, los guetos negros de EEUU y los barriadas de burakumin en Japón.

Los guetos de apartheid no sólo se clasifican por la segregación residencial, sino también por la pobreza, la marginalidad y la falta de oportunidades. En EEUU, durante mayor parte de siglo XX la segregación de blancos y negros era amparada por la ley. La prohibición fue levantada en los años 60, pero los negros no eran bienvenidos en los barrios de blancos y en muchas ocasiones, al llegar las primeras familias negras a instalarse en una calle, todos los vecinos blancos salieron huyendo en un fenómeno conocido como el White Flight (la huida blanca).

A día de hoy, los afroamericanos siguen siendo la población que sufre el mayor grado de segregación residencial y escolar. La situación es más grave que la de los inmigrantes europeos, asiáticos y latinos, porque estos últimos, al mejorar su situación económica, suelen marcharse a barrios más abiertos y acomodados. Los afroamericanos de clase media tienen casi la misma tendencia de segregación como los de clase humilde.

Gueto negro del Southside, Chicago

Gueto negro del Southside, Chicago

El gueto de odio

Otros guetos se forman cuando varias poblaciones en una ciudad han tenido un enfrentamiento histórico y han decidido vivir en distritos aparte para evitar brotes de violencia. El ejemplo más conocido son los barrios protestantes y católicos de Belfast, que se formaron tras los violentos disturbios durante la Guerra de Independencia de Irlanda.

Otro ejemplo parecido es Bagdad, que tras la violencia sectaria entre suníes y chiítas tras la invasión americana de Irak, se dividió en zonas segregadas por las dos religiones para evitar enfrentamientos.

Distinto a los guetos de inmigración, los guetos de odio no se van diluyendo con el tiempo. En el caso de Belfast ha sido justo lo contrario. Antes del siglo XIX las dos poblaciones vivían mucho más mezcladas que ahora.

Grafitti en el barrio católico de Belfast

Grafitti en el barrio católico de Belfast

¿Existe guetos en España?

En general, todo depende de la definición de “gueto”. Barrios étnicamente tan segregados como los de Nueva York y Buenos Aires a principios de siglo XX no existen, pero hay barrios con una gran concentración de ciertas nacionalidades, como por ejemplo, el enclave chino en el barrio madrileño de Usera, la concentración de ecuatorianos y dominicanos en el barrio de Tetuán, la comunidad paquistaní en El Raval de Barcelona, las comunidad británica en Benidorm…, pero en general, en ningún barrio la segregación es absoluta. Cuando hablan de “grandes concentraciones”, se refiere como mucho a 30% de la población total.

Muchos madrileños describen el barrio de Lavapies como un gueto, que según la definición sociológica, es todo lo contrario. Situado en el corazón de Madrid, es un vecindario donde conviven docenas de nacionalidades de distintos estratos sociales, y por su vibrante vida nocturna y ofertas culturales, recibe visitantes de toda la ciudad.

Lavapies, Madrid

Lavapies, Madrid

Quizás los más parecidos a guetos en España son los poblados ilegales en la periferia de la ciudad, como Cañada de Real en Madrid, aunque no cumple con la definición por el mero hecho de que entre los residentes se encuentra gente de todas las nacionalidades, religiones y orígenes étnicos, aunque todos comparten la misma situación de marginalidad.

Según un estudio publicado en 2015, Madrid se está convirtiendo en una de las ciudades más económicamente segregadas en Europa. Es decir, los barrios del norte son cada vez más rico y los del sur son cada vez más pobres. Si la tendencia continuase, en el futuro podría producir “guetos socioeconómicos”, pero eso ya es otra cuestión.

Cañada de Real, Madrid

Cañada de Real, Madrid

La causa de formar guetos

El gueto de inmigración es uno de los fenómenos más naturales de la sociedad humana, pero se convierte en un problema cuando los nietos y bisnietos de inmigrantes no logran salir del gueto y siguen repitiendo los mismos patrones de segregación de sus antepasados.

Eso sucede por un lado cuando los propios residentes del gueto tienen una cultura y valores muy distintos al resto de la población, por otro lado por el rechazo y discriminación que sufren de la sociedad exterior. Un ejemplo emergente es la situación de los banlieues en la periferia de las grandes ciudades de Francia. Muchos residentes ahí ya son nietos de inmigrante magrebíes y africanos que llegaron en los años 50, pero las nuevas generaciones están segregándose aún más que las anteriores.

Los gobiernos de todos los países europeos están tratando de evitar la formación de guetos en las ciudades, que son sinónimo a la marginalidad y la fractura de convivencia. Pero irónicamente, muchos guetos terminan convirtiéndose en patrimonio histórico y una atracción turística por su historia particular, como la Judería de Córdoba, el Albaicín de Granada, el barrio armenio de Jerusalén, el barrio musulmán de Xián, y todos los Chinatowns y Little Italies de las ciudades norteamericanas.

Un banlieue de Paris

Un banlieue de Paris