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Hipótesis futuristas que probablemente no sucederán

24 Abr

Estamos en un punto clave de la historia humana. Es lo que opinan muchos expertos de ciencia y tecnología, entre ellos Bill Gates, Elon Musk, Yuval Noah Harari y Stephen Hawking.

Las tecnologías que revolucionarán el mundo durante los próximos 50 años serán en el campo de la inteligencia artificial y en la ingeniería genética. Por un lado, los robots serán capaces de realizar una gran cantidad de tareas, desde conducir coches y construir casas hasta llevar las cuentas de un negocio y ejecutar cirugías cardiacas; por otro lado, la programación genética permitirá a los humanos eliminar enfermedades hereditarias, extender la juventud, agudizar los sentidos, mejorar la destreza física y alzar el coeficiente intelectual.

Hay muchas hipótesis de cómo será en mundo a mediados y finales del siglo XXI. Algunos opinan que todos seremos cyborgs medio-máquinas medio-humanos que vivirán 200 años, otros imaginan un mundo en que la conciencia humana se podrá descargar en una nube informática como si fuera una aplicación de software; otros prevén un mundo distópico en que toda la humanidad vivirá sometida a la tiranía de unos algoritmos que se reescriben solos. En mi opinión, no creo que nadie pueda ser tan arrogante para pretender que sepa con seguridad lo que sucederá en el futuro, pero en este artículo me gustaría hablar de algunos hipótesis que probablemente NO se cumplirán, y dar mis explicaciones.

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Hipótesis 1: todo el mundo se quedará en su casa y nunca saldrá

Una de las tecnologías que más ha cambiado la vida cotidiana es el internet. A través de él, podemos hacer compras, hablar con gente en el otro lado del mundo, leer artículos de prensa, escribir, dibujar, ver películas, trabajar etc. Hay gente que opina que en el futuro, ya no hace falta que existan tiendas, oficinas o lugares de reunión, porque todas las gestiones o quedadas se podrán hacer a través de internet, sin que nadie salga de su casa. Por supuesto, los únicos edificios que existirán serán viviendas.

Aunque la tecnología probablemente sí que tiene la capacidad de anular cualquier necesidad del ser humano de salir de su casa, no creo que esta hipótesis se haga realidad, porque va en contra de una de las necesidades humanas más básicos: el contacto físico con otros. Hablar con un amigo por Skype no provoca la misma sensación de quedar con él en un bar para tomar una caña. Cuando trabajas físicamente cerca de un compañero, establecerás una confianza mucho más estrecha que si solo lo conoces a través de la pantalla. La calle, los parques, las plazas, los centros comerciales y todos los lugares públicos no solo sirven para hacer compras y recados, sino también para encontrarse con otros seres humanos, tanto conocidos como desconocidos.

Si realmente llegase el momento en que todas las tiendas se cerrasen, seguro que los locales se reinventarán para otros usos públicos, porque los seres humanos necesitamos un lugar donde personas desconocidas puedan reunirse de forma espontánea.

Hipótesis 2: la separación de la mente del cuerpo

Muchas novelas o películas de ciencia ficción, entre ellos “Ghost in the Shell”, retrata un mundo futurista en que se puede trasladar la mente humana de un cuerpo a otro. Por supuesto, la identidad de cada persona ya no se definirá por su cuerpo físico, sino por su conciencia. De hecho, habrá personas que dispondrán de varios cuerpos con distintas características físicas, y cada uno se usará para motivos distintos.

Aunque si la tecnología lo permitiera, creo que sólo será la opción de una minoría de la minoría de personas, probablemente los que tienen algún defecto o discapacidad física en su cuerpo natal. Porque por instinto humano, el cuerpo físico forma una parte integral del sentido de identidad de cada persona. A pesar de que mucha gente hace cirugía estética para cambiar de aspecto, no creo que a nadie le gustaría cambiar su cuerpo entero por el cuerpo de otro por lo deseable que sean los rasgos, porque este nuevo cuerpo ya chocará con su sentido de “yo”.

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Escena de “Ghost in the Shell”

Hipótesis 3: un mundo donde el género es totalmente fluido

Una extensión del hipótesis 2 es que como el cuerpo humano no es nada más que una “cáscara” que envuelve el alma, en el futuro, toda la gente ya será libre de género: cambiándose entre hombre y mujer según en cuerpo en que se introduce la conciencia.

En mi opinión, es muy poco probable que suceda porque según los últimos estudios, el cerebro sí que tiene sexo, y la identidad de género parece innata que permanezca constante durante el resto de la vida. Como evidencia, los transexuales son precisamente gente cuyo cerebro pertenece al sexo opuesto de su cuerpo. Sufren muchos conflictos psicológicos desde la infancia y cuando puedan, se operan para cambiar su sexo corporal para que coincida con lo de la mente.

Si tan complicada es la situación cuando el género del cerebro no coincide con lo de cuerpo, por lo más que la tecnología lo permite, no creo que a la mayoría de la gente le haga gracia la idea de cambiar el sexo de su cuerpo constantemente de un día a otro por capricho.

Hipótesis 4: la gente usará su mente para mover objetos y conversar

Últimamente hay mucha investigación para descifrar los mensajes que llevan en las ondas cerebrales y los utilizan para ejecutar órdenes. Hay gente que opina que si esta tecnología avanzase en el futuro, todo el mundo podría hablar con otros sin abrir la boca o mover objetos sin usar un músculo.

No creo que nunca sea una situación normalizada por dos cuestiones muy sencillas. Primero, la mayoría de los seres humanos no somos capaces de controlar nuestros pensamientos. Mientras que escribo estas palabras, una docena de ideas están pasando por mi cabeza. Si tuviera que “escribir” solo con pensamientos sin mover ni un dedo, ¿cómo controlaría cual de los pensamientos salga en esta página? Segundo, mover el cuerpo es una sensación que da gusto a los seres humanos, porque nos hace sentir en control de nuestro cuerpo.

Sin embargo, esta tecnología sí que hará la vida mucho más fácil para los parapléjicos, que creo que es el propósito original de la investigación.

Escena de Ex Machina

Hipótesis 5: toda nuestra vida será dirigida por un algoritmo

Con el desarrollo de la inteligencia artificial, hay mucha gente que visualiza un futuro en que todas las gestiones de nuestra sociedad, desde la dirección de empresas, las compras y ventas, hasta el sistema judicial y la recaudación de impuestos, serán dirigidas por programas de algoritmo sin ninguna intervención humana. En la vida cotidiana, tampoco hará falta que tomemos ninguna decisión, porque un algoritmo lo hará todo por nosotros.
Yo tampoco veo muy factible este mundo, porque los seres humanos necesitamos sentir tener control en nuestra vida. Nos gusta tomar decisiones, resolver problemas y enfrentarnos a retos, tanto físicos como intelectuales. Los algoritmos nos podrán asistir en tomar decisiones, pero no las tomarán para nosotros. Acerca de organismos como empresas, instituciones y estados, no hay duda que los algoritmos harán un porcentaje cada vez más grande del trabajo, pero siempre habrá algunos humanos controlando, o al menos vigilando, los procesos más claves. Porque al fin y al cabo, necesitamos sentir que seremos nosotros, los humanos, que tengamos la última palabra.

Hipótesis 6: la fusión del hombre con la máquina

Otra hipótesis muy popular es que en el futuro todos tendríamos integrado desde el nacimiento componentes no-orgánicos en nuestro cuerpo, que nos ayudarán a agudizar los sentidos, fortalecer los músculos  y aumentar la capacidad intelectual. Es decir, todos seremos seres biónicos.

Esta realidad todavía no la veo muy probable en el futuro previsto porque la mayoría de la gente rechazará la idea de introducir componentes no-organicos en la profundidad de su cuerpo, aunque le dará poderes especiales. Lo que sí que veo más factible es cuando las personas envejecen, irán sustituyendo un órgano real con otro biomecánica, hasta que no les quedará ni un órgano original de su cuerpo salvo su mente.

Hablando de actualizaciones en el cuerpo humano, veo más futuro en la edición genética. Con activar y desactivar ciertos genes, se eliminan enfermedades, regeneran células dañadas y se extienden la juventud. Pero el cuerpo humano permanecerán como una entidad 100% orgánica, compuesta por los mismas órganos con los que ha nacido.

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Escena de la novela gráfica “Metal Made Flesh”

Hipótesis 7: las diferencias culturales entre naciones y pueblos desaparecerán

Si la tendencia de la globalización continua, acelerada por el Internet, hay gente que opina que dentro de 2 o 3 generaciones, todos los pueblos y países de todos los continentes pertenecerán a la misma cultura global. Por supuesto, ya no existirán diferencias entre ingleses, alemanes, rusos, egipcios, keniatas, senegaleses, indios, chinos, vietnamitas y peruanos. Todos hablaremos el mismo idioma, escucharemos la misma música, comeremos la misma comida y sentiremos como parte de la misma identidad mundial.

No hay duda que la diferencia cultural entre países se ha reducido durante los últimos años, pero creo que el día cuando realmente llegasemos a la situación que ya no se distingue entre China, Francia y Kenia, nuevas diferencias culturales se inventarán. Porque por naturaleza, los seres humanos necesitan crear grupos identitarios para distinguir entre “los nuestros” y “los otros”. Y la forma más directa de marcar esta diferencia es a través de la idiosincrasia, como la forma de vestir, el idioma/acento, el aspecto físico, la religión, la gastronomía, la música que escucha o el modo de vida que lleva.  Quizás en un mundo futurista, las diferencias culturales ya no dependerán tanto de la geografía, sino más de ideología o identificación voluntaria de cada uno.

En mi opinión…

A pesar de que la cultura, la tecnología y la educación pueden modificar ciertos comportamientos, hay determinados instintos humanos que son productos de millones de años de evolución, que se pueden canalizar, pero no eliminar, como el sentido de “yo” ligado tanto a la mente como al cuerpo, la pertenencia a un colectivo, la necesidad de sentir en control de nuestro destino, la cercanía física con otros seres humanos, la propiedad personal, y la alegría de disfrutar de una conversación, de la buena música, del ejercicio físico y del sexo.

No tengo ni idea de en qué tipo de sociedad vivirán nuestros descendientes a finales del siglo XXI, pero estoy seguro que será en una en que las necesidades básicas emocionales de los seres humanos seguirán siendo las mismas de siempre.

Cuatro hipótesis de un futuro de robots vs humanos

30 Mar

Desde la revolución industrial, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados y con ella, muchas profesiones antiguas han desaparecido y muchas nuevas se han creado. Durante los últimos años, con el desarrollo de inteligencia artificial, es evidente que en un futuro no tan lejano, no habrá ningún trabajo que puede hacer humanos no lo podría una máquina. Cuando llegue ese día, ¿cómo será la sociedad en que vivimos?

 

Los optimistas opinan que las máquinas y robots serán capaces de aumentar tanto la productividad para garantizar una renta básica para todas las personas. La gente no tendrá que trabajar, o  trabajará muy pocas horas para llevar una calidad de vida decente, con mucho tiempo libre de dedicarse a sus aficiones. Los pesimistas opinan que los humanos serán incontratables, porque entre usar una máquina y contratar a una persona, al empresario siempre saldrá más rentable el primero. El mundo acabara con unos empresarios superricos y la mayoría de la gente viviendo en pobreza. Yo puedo pensar en 4 hipotesis, que los presento en este articulo.

Hipótesis 1 – la situación no se va a producir

Esta hipótesis se basa en los principios del mercado: un equilibrio entre la producción y consumo.

Hay un cuento de un directivo y sindicalista dando un paseo por una fábrica de coches operados solamente por robots. El directivo pregunta al sindicalista: ¿cómo vas a convencer a los robots a unirse a tu sindicato? Y el sindicalista contesta: ¿cómo vas a convencer a los robots a comprar tus coches?

Los productores pueden ser todas máquinas y robots, pero los consumidores siempre serán personas. Así que, ¿para que las empresas van a seguir creando productos cuando nadie tiene ingresos para consumirlos? Bajo esta hipótesis, las máquinas sustituirán a la mano de obra humana sólo cuando el aumento de productividad mejora el poder adquisitivo de la población en total. El momento que deja de hacerlo, la situación llegará a un equilibrio.

La mano de obra humana y robótica llegará a un equilibrio

La mano de obra humana y robótica llegará a un equilibrio

Hipótesis 2 – una renta básica para todo el mundo, pero la cosa no se detendrá ahí…

Ahora, asumimos que el primer hipótesis no se cumple y los robots acaban haciendo todos los trabajos que existen en el mundo, pero su productividad es tan alta que por los impuestos que recauda, el gobierno es capaz de pagar una renta básica para todos los ciudadanos para garantizarles los medios para vivir y para consumir los productos que fabrican las empresas.

En esta sociedad, muchas personas dedicarán su tiempo libre para perseguir a sus aficiones e inquietudes intelectuales, pero las más codiciosas dedicarán el dinero para invertir y apostar con el fin de ganar más dinero que los demás. Los que les salen bien las inversiones pueden acabar ricos, pero los que les salen mal se empobrecen. Al final, la desigualdad volverá a la sociedad, pero no a causa del trabajo, sino puramente por inversiones y apuestas. Quizás llegará a un punto que la renta básica ya no sea suficiente para llevar una vida digna y todo el mundo se ve obligado a invertir para poder llegar al fin del mes.

Hipótesis 3 – un mundo con puestos de trabajo no-productivos

Otro escenario es que las máquinas ya son capaces de realizar todos los trabajos, pero tanto los empresarios como el gobierno se dan cuenta de que una sociedad llena de gente desempleada no beneficia a nadie, así que las empresas ofrecerán trabajos no-productivos para las personas, para mantenerlos ocupados y pagarlos un modesto salario con lo que puede consumir productos. Sin embargo, esos puestos de trabajo son en realidad postureos sin ningún valor productivo, por ejemplo, lo de pulsar un botón que no está conectado a ningún circuito.

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Hipótesis 4 – un mundo de estudiantes profesionales

En un mundo donde todos los trabajos están automatizados, las personas aún no pueden olvidarse de toda la teoría de la ciencia y tecnología detrás del funcionamiento de las máquinas, porque si un dia fallan las máquinas, ya no habrá nadie que recuerda cómo arreglarlas. A estas alturas, la cantidad de información y conocimiento necesaria para construir toda la infraestructura automatizada debería de ser colosal. Así que, el gobierno o las empresas privadas pagarán un sueldo para las personas que estudian una disciplina relacionada con el desarrollo, operación y mantenimiento de la mega-infraestructura de producción. Por supuesto, no todo el mundo estudiará la misma disciplina: algunos estudian las ciencias desde primeros principios, otros estudian las varias capas de software e inteligencia artificial que automatizan el proceso de producción etc.. Es decir, la sociedad se formará de “estudiantes profesionales” que pasan toda la vida aprendiendo, practicando y haciendo simulacros de emergencia, aunque la mayoría de ellos nunca tienen que poner en práctica sus conocimientos.

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