Tag Archives: banlieue

El gueto – pasado, presente y causas

16 Dic

En España, la palabra “gueto” empieza a oírse a partir del año 2000, con la llegada de grandes oleadas de inmigrantes extranjeros. ¿Pero qué es el significado original de la palabra gueto? Mientras que mucha gente utiliza esta palabra para describir una multitud de fenómenos, tanto físicos como psicológicos, ¿los guetos en el sentido auténtico existen en España?

Vida en el gueto judío de Roma

Vida en el gueto judío de Roma

El gueto de Venecia – la definición original

La palabra “gueto” original viene de la lengua italiana, en referencia al barrio judío en la ciudad de Venecia durante el siglo XVI. En aquella época, los judíos eran considerado una comunidad ajena de la religión cristiana y en la mayoría de las ciudades les tenían recluidos en determinados barrios, normalmente los más desfavorecidos. El gueto de Venecia estaba aislado del resto de la ciudad por muros y por la noche los residentes se quedaron encerrados dentro como en una cárcel. A día de hoy, la comunidad judía de Venecia, de unos 500, sigue residiendo en el antiguo gueto, aunque el barrio ya es parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Desde Venecia, la palabra “gueto” se extendió a referirse a cualquier barrio judío en las ciudades europeas, que normalmente eran vecindarios segregados y marginados. Sin embargo, aunque los judíos dieron el nombre “gueto”, no era la única población de Europa medieval que vivía en barrios segregados.

El gueto de Venecia ya es patrimonio histórico

El gueto de Venecia ya es patrimonio histórico

El gueto como significado de “enclave étnico”

A finales de siglo XIX, la palabra “gueto” llegó a referirse a cualquier barrio en una ciudad poblada por miembros de una minoría étnica. Este fenómeno había existido desde las civilizaciones más antiguas aunque no se llamaba así. Por ejemplo, la ciudad mexicana de Teotihuacán, durante su auge en los siglos IV y V d.c., era un metrópolis poblado por inmigrantes de todos rincones de Mesoamérica, con cada etnia asentando en su propio distrito. Lo que no se sabe es si esta segregación era una imposición del gobierno, o por voluntad propia de los residentes.

En el Mediterráneo clásico, ciudades cosmopolitas como Roma, Alejandría y Constantinopla también constaban distintos enclaves étnicos, donde las poblaciones griegas, egipcias, judías, armenias e italianas conservaban sus propias costumbres y tradiciones.

En la Europa del siglo XIX, en ciudades europeas como Viena, Praga, Budapest y Odesa, las poblaciones alemanas, checas, húngaras, judías, rusas, polacas y ucranianas también tenían una fuerte tendencia de concentrarse en distintos barrios, aunque el nivel de aislamiento no era tan absoluto como en los guetos judíos de siglos anteriores. Pero a principios de siglo XX, barrios muy segregados empezaron a formarse en muchas ciudades americanas, gracias a la inmigración masiva.

Alejandría antigua estaba dividida entre las secciones griegas, egipcias y la de los "mercenarios"

Alejandría antigua estaba dividida entre las secciones griegas, egipcias y la de los “mercenarios”

El gueto de inmigración

El gueto de inmigración es un fenómeno que ha existido desde los inicios de la civilización humana, existe en la actualidad y siempre existirá. La causa es simple: cuando mucha gente emigra de un país a otro para buscarse la vida, tiende a agruparse con sus compatriotas por la protección mutua para facilitar la adaptación. Muchos guetos se forman simplemente por la agrupación familiar o porque es la manera más fácil de encontrar empleo.

A finales de siglo XIX, cuando grandes oleadas de inmigrantes irlandeses, alemanes, polacos, italianos, griegos y rusos llegaron a América, en ciudades como Nueva York, Buenos Aires y Sao Paolo empezaron a formar enclaves poblados por un sólo grupo étnico, algunos de los cuales eran tan cerrados que todos los carteles estaban escritos con el idioma de los inmigrantes. La segregación no solamente era por origen nacional, sino también por la región del país donde partieron los emigrantes. En el Little Italy en Nueva York, los sicilianos asentaron en Elizabeth Street, los napolitanos en Mulbery Street y los calabreses en Mott Street. En Buenos Aires, los gallegos, extremeños y andaluces también formaron enclaves separados.

Nueva York en 1909, los inmigrantes manifestaban con pancartas de su idioma y también en inglés

Nueva York en 1909, los inmigrantes manifestaron con pancartas de su idioma y también en inglés

Este fenómeno no sólo existe con la inmigración extranjera, sino también con la nacional. En China, ya es muy conocido que en grandes ciudades, los inmigrantes rurales tienden a formar “guetos” con gente de la misma provincia, donde hablan su dialecto y se ayudan unos a otros a montar negocios y buscar trabajo. Durante los años 50-60, en Madrid y Barcelona, los inmigrantes andaluces, extremeños, castellanos y gallegos también formaron enclaves separados, que en Cataluña los llamaban despectivamente como “barrios de charnegos”.

En general, lo que pasa con los guetos de inmigración es que se forman muy rápido durante épocas de inmigración masiva, pero se van diluyendo con el tiempo, cuando los descendientes van asimilándose en la sociedad de acogida. En EEUU, muchos inmigrantes que llegaron desde Alemania, Irlanda, Ucrania, Italia, Japón, Filipinas y China a principios de siglo XX pasaron toda su vida encerrados en su gueto, pero sus hijos, al nacer en EEUU y dominar el inglés, empezaron a mudarse a barrios más abiertos. La generación de los nietos ya sentían totalmente americanos y la mayoría vivían en los típicos barrios estadounidenses de clase media. Con cada generación, los antiguos guetos van desapareciendo, pero muchas veces, los barrios son repoblados por nuevos inmigrantes.

San Patricio en South Boston, un barrio de mayoría irlandesa de la tercera/cuarta generación

San Patricio en South Boston, un barrio de mayoría irlandesa de la tercera/cuarta generación

El gueto de apartheid

Otro tipo de gueto que se forma es lo de apartheid. Se forma cuando una población ha sido históricamente marginada y excluida de la sociedad y acaba formando enclaves segregados porque es el único lugar donde les permiten vivir. Ejemplos incluyen los guetos judíos en Europa medieval, los townships de Sudáfrica, los guetos negros de EEUU y los barriadas de burakumin en Japón.

Los guetos de apartheid no sólo se clasifican por la segregación residencial, sino también por la pobreza, la marginalidad y la falta de oportunidades. En EEUU, durante mayor parte de siglo XX la segregación de blancos y negros era amparada por la ley. La prohibición fue levantada en los años 60, pero los negros no eran bienvenidos en los barrios de blancos y en muchas ocasiones, al llegar las primeras familias negras a instalarse en una calle, todos los vecinos blancos salieron huyendo en un fenómeno conocido como el White Flight (la huida blanca).

A día de hoy, los afroamericanos siguen siendo la población que sufre el mayor grado de segregación residencial y escolar. La situación es más grave que la de los inmigrantes europeos, asiáticos y latinos, porque estos últimos, al mejorar su situación económica, suelen marcharse a barrios más abiertos y acomodados. Los afroamericanos de clase media tienen casi la misma tendencia de segregación como los de clase humilde.

Gueto negro del Southside, Chicago

Gueto negro del Southside, Chicago

El gueto de odio

Otros guetos se forman cuando varias poblaciones en una ciudad han tenido un enfrentamiento histórico y han decidido vivir en distritos aparte para evitar brotes de violencia. El ejemplo más conocido son los barrios protestantes y católicos de Belfast, que se formaron tras los violentos disturbios durante la Guerra de Independencia de Irlanda.

Otro ejemplo parecido es Bagdad, que tras la violencia sectaria entre suníes y chiítas tras la invasión americana de Irak, se dividió en zonas segregadas por las dos religiones para evitar enfrentamientos.

Distinto a los guetos de inmigración, los guetos de odio no se van diluyendo con el tiempo. En el caso de Belfast ha sido justo lo contrario. Antes del siglo XIX las dos poblaciones vivían mucho más mezcladas que ahora.

Grafitti en el barrio católico de Belfast

Grafitti en el barrio católico de Belfast

¿Existe guetos en España?

En general, todo depende de la definición de “gueto”. Barrios étnicamente tan segregados como los de Nueva York y Buenos Aires a principios de siglo XX no existen, pero hay barrios con una gran concentración de ciertas nacionalidades, como por ejemplo, el enclave chino en el barrio madrileño de Usera, la concentración de ecuatorianos y dominicanos en el barrio de Tetuán, la comunidad paquistaní en El Raval de Barcelona, las comunidad británica en Benidorm…, pero en general, en ningún barrio la segregación es absoluta. Cuando hablan de “grandes concentraciones”, se refiere como mucho a 30% de la población total.

Muchos madrileños describen el barrio de Lavapies como un gueto, que según la definición sociológica, es todo lo contrario. Situado en el corazón de Madrid, es un vecindario donde conviven docenas de nacionalidades de distintos estratos sociales, y por su vibrante vida nocturna y ofertas culturales, recibe visitantes de toda la ciudad.

Lavapies, Madrid

Lavapies, Madrid

Quizás los más parecidos a guetos en España son los poblados ilegales en la periferia de la ciudad, como Cañada de Real en Madrid, aunque no cumple con la definición por el mero hecho de que entre los residentes se encuentra gente de todas las nacionalidades, religiones y orígenes étnicos, aunque todos comparten la misma situación de marginalidad.

Según un estudio publicado en 2015, Madrid se está convirtiendo en una de las ciudades más económicamente segregadas en Europa. Es decir, los barrios del norte son cada vez más rico y los del sur son cada vez más pobres. Si la tendencia continuase, en el futuro podría producir “guetos socioeconómicos”, pero eso ya es otra cuestión.

Cañada de Real, Madrid

Cañada de Real, Madrid

La causa de formar guetos

El gueto de inmigración es uno de los fenómenos más naturales de la sociedad humana, pero se convierte en un problema cuando los nietos y bisnietos de inmigrantes no logran salir del gueto y siguen repitiendo los mismos patrones de segregación de sus antepasados.

Eso sucede por un lado cuando los propios residentes del gueto tienen una cultura y valores muy distintos al resto de la población, por otro lado por el rechazo y discriminación que sufren de la sociedad exterior. Un ejemplo emergente es la situación de los banlieues en la periferia de las grandes ciudades de Francia. Muchos residentes ahí ya son nietos de inmigrante magrebíes y africanos que llegaron en los años 50, pero las nuevas generaciones están segregándose aún más que las anteriores.

Los gobiernos de todos los países europeos están tratando de evitar la formación de guetos en las ciudades, que son sinónimo a la marginalidad y la fractura de convivencia. Pero irónicamente, muchos guetos terminan convirtiéndose en patrimonio histórico y una atracción turística por su historia particular, como la Judería de Córdoba, el Albaicín de Granada, el barrio armenio de Jerusalén, el barrio musulmán de Xián, y todos los Chinatowns y Little Italies de las ciudades norteamericanas.

Un banlieue de Paris

Un banlieue de Paris

Anuncios

Significado coloquial de la palabra “inmigrante”, por países

15 Ene

Me he dado cuenta de que muchas palabras tienen un significado distinto en la definición oficial de la RAE y en el vocabulario cotidiano o incluso periodístico y una de ellas es «inmigrante».

Según la definición oficial, «migrante» se refiere a cualquier persona que se desplaza de una región geográfica a otra para vivir y trabajar, sea de forma permanente o durante un periodo temporal. Se puede referir tanto a gente que se desplaza de un país a otro como dentro del mismo país, de una zona a otra.

Estrictamente hablando, tanto un senegalés que se desplaza a Francia, un asturiano que se desplaza a Madrid, un inglés que se desplaza a Pekín, un japonés que se desplaza a Corea o un californiano que se desplaza a Nueva York puede clasificarse como «migrante», independientemente de su puesto de trabajo o nivel económico.

Sin embargo, en la lengua cotidiana, todos sabemos que la palabra «inmigrante» no describe todos aquellos fenómenos sino solamente a algunos y, normalmente, está cargada de connotaciones negativas que va asociada a la pobreza, la marginalidad y la falta de integración social.

Inmigrantes en estatus, pero estadounidenses de corazón.

Inmigrantes en estatus, pero estadounidenses de corazón.

 

En el Reino Unido, «inmigrante» = extranjero de origen no-anglófono

El Reino Unido es un país cosmopolita, donde ciudades como Londres, Edimburgo o Birmingham son urbes que atraen a miles de trabajadores, empresarios y estudiantes de otros países así como a británicos de otras regiones. Durante los últimos años, la inmigración se ha convertido en un tema político muy candente con partidos populistas, como el UKIP, que han sacado millones de votos con su discurso contra la inmigración. Sin embargo, no todos los extranjeros residentes en el Reino Unido son considerados como tal.

Según percepción popular, los trabajadores procedentes de India, Pakistán, Rumanía, Polonia, Bulgaria, Grecia y España son «inmigrantes»; los de Japón, Francia, Alemania y Escandinavia pueden o no dependiendo del contexto, pero los cientos de miles de australianos, neozelandeses, norteamericanos y sudafricanos de ascendencia británica y que muchas veces hasta carecen de permiso de residencia, son raras veces percibidos como tal.

De hecho, durante décadas, millones de australianos se han desplazado a trabajar durante algunos años al Reino Unido, igual que los británicos a Australia, pero pocas veces se han oído quejas de que esa gente «les quite trabajo» a los británicos. Ahora bien, con un millón de ciudadanos de la Unión Europea con pleno derecho a vivir y trabajar en el Reino Unido, mucha gente ya habla del «hundimiento del país».

Ahí se nota que el sentimiento popular británico está todavía más vinculado a la «Commonwealth» que a la Unión Europea, en la que personas procedentes de países anglófonos de ascendencia británica son considerados menos «extranjeros» y con más derechos a vivir y trabajar en el Reino Unido, aunque legalmente no sea así.

Carnaval en Londres. ¿Quiénes son nacionales y quiénes son "inmigrantes"?

Carnaval en Londres. ¿Quiénes son nacionales y quiénes son “inmigrantes”?

 

En España, «inmigrante» = extranjero de país pobre

En España, se escucha que la inmigración es un fenómeno muy reciente que surgió a partir de finales de los años 90. ¡Es una gran mentira!

Si clasificamos cualquier persona nacida en el extranjero residente en España como «inmigrante», la inmigración habría empezado ya en los años 70 cuando docenas de miles de británicos y alemanes se instalaron en las costas para vivir de su pensión de jubilación o montar negocios de hostelería para sus compatriotas que venían de turismo. Esos, sin embargo, no son considerados «inmigrantes».

Cuando la gente habla de <<inmigración>>, suele referirse a los marroquíes, rumanos y latinoamericanos que llegaron a partir de finales de los 90 para trabajar en la construcción, la hostelería y el cuidado de los ancianos, o los africanos subsaharianos que llegan en patera o saltan la valla de Melilla.

La clave, en mi opinión, está en el nivel económico del país al que vienen los extranjeros. Los de países pobres son «inmigrantes», los de países ricos son «extranjeros» o «expatriados».

Según me cuentan varias personas, la palabra inmigrante se utilizaba en la España de los años 50 y 60 hasta para describir a los españoles de las provincias que se desplazaban a Madrid, Barcelona y Bilbao en busca de trabajo. ¿Por qué? Porque eran pobres y se concentraban en los guetos de andaluces, manchegos, extremeños o gallegos en la periferia de las grandes ciudades, donde intentaban recrear las costumbres de sus pueblos en la ciudad.

En la cola de la comisaría para conseguir papeles

En la cola de la comisaría para conseguir papeles

 

En Francia, Bélgica y Holanda, «inmigrante» = musulmán del gueto

Recuerdo que una vez hablé con un francés sobre el tema de la movilidad social. Él me contó que en Francia hay muchos «inmigrantes» que trabajan en el sector de la informática. Cuando oí esta frase, la primera impresión que tuve es que el sector tecnológico en Francia contrata a mucha gente que viene del extranjero: británicos, españoles, norteamericanos, chinos, indios, filipinos, colombianos… Luego me di cuenta de que se refería a otra cosa: que hay muchos franceses de origen magrebí y africano trabajando en informática.

Así me di cuenta de que en Francia hay mucha gente que utiliza la palabra «inmigrante» como sinónimo de «musulmán francés», sobre todo si es un musulmán pobre que vive en un banlieue (suburbio). Es cierto que durante las décadas de los 60 a los 80 la gran mayoría de inmigrantes eran de países musulmanes pero, en la Francia actual, no todos los inmigrantes son musulmanes, tampoco todos los musulmanes son inmigrantes. Estrictamente hablando, los descendientes de los argelinos, marroquíes, senegaleses y costamarfileños nacidos en Francia ya son ciudadanos franceses tan nativos como Juana de Arco, pero se les sigue percibiendo como «inmigrantes» porque muchos aún viven en las comunidades de inmigrantes fundadas por sus padres y abuelos.

Marjane Satrapi, autora de "Persepolis", no es lo que la gente percibe como "Inmigrante"

Marjane Satrapi, autora de “Persepolis”, no es lo que la gente percibe como “Inmigrante”

Los musulmanes de clase media, sin embargo, escapan de esta categorización. Un buen ejemplo son los iraníes que huyeron a Francia después de la revolución islámica en 1979. Como la mayoría es gente que posee un alto nivel académico con costumbres laicas, pocos los perciben como «inmigrantes» y aún menos a sus descendientes.

Durante el último siglo, Francia también ha recibido millones de trabajadores extranjeros procedentes de Italia, Portugal, España, Grecia, Vietnam y otros países de Europa y Asia Oriental. Al principio ellos también vivían en guetos y realizaban trabajos mal pagados, pero sus descendientes están generalmente bastante integrados en la sociedad francesa. A día de hoy, cuando hablan de la «inmigración», no suelen referirse a ellos y cuando alguno gana un premio nobel o es elegida alcaldesa de París  pocos medios mencionan su origen nacional o el origen nacional de sus padres.

Anne Hidalgo, alcadesa de Paris

Anne Hidalgo, alcaldesa de Paris

 

En Pekín y Shanghái, «inmigrante» = chino (pobre) de provincias

Durante los últimos 30 años, China ha experimentado un gran movimiento de población, en concreto desde que la economía del país pasó de una basada en la agricultura a una basada en la producción industrial. Cientos de millones de campesinos se desplazaron de los pueblos del interior hacia las grandes ciudades de la costa para trabajar en las cadenas de montaje de las fábricas. Y  la tendencia continúa.

Por proceder de entornos sociales muy contrastados, la convivencia de los recién llegados del campo y los «urbanitas» no siempre es fácil. Muchos inmigrantes rurales se concentran en la periferia de las grandes ciudades,  a veces levantando barrios «improvisados» con infraviviendas sin agua corriente o servicios sanitarios, otras veces alquilando apartamentos antiguos en las que conviven varias familias en un solo cuarto. En general, viven en comunidades muy segregadas y realizan trabajos que nadie desea. Jamás se mezclan con los autóctonos de la ciudad.

Flujos migratorios en China

Flujos migratorios en China

Para empeorar la situación, China no es un país en el que sus ciudadanos tienen derecho a la libre circulación: cada uno tiene asignado su “hukou” (provincia de origen) y sólo tiene derecho de vivir y trabajar ahí. Para mudarse a otra provincia, tiene que solicitar un cambo de “hukou”, que involucra un proceso burocrático muy complejo. Así que, legalmente, un gran porcentaje de «inmigrantes» internos de China no tiene papeles y trabaja de forma ilegal en su propio país.

Es bastante común oír a la gente nativa de Shanghái, Pekín y otras grandes ciudades quejarse de que los inmigrantes «les quiten el trabajo», «se queden con todos los beneficios sociales», «aumenten la delincuencia», «arruinen el barrio», «rebajen la calidad de vida», «ensucien la calle»o que no quieran que sus hijos vayan a cierto colegio porque está lleno de «inmigrantes». No se refiere a nadie que viene del extranjero, sino a los propios chinos que proceden de entornos rurales o ciudades provincianas.

Inmigrantes en una estación ferrocarril

Inmigrantes en una estación ferrocarril

 

En Suiza y Alemania, «inmigrante» = residente sin nacionalidad

En Suiza y Alemania, para conseguir la nacionalidad, uno tiene que tener un padre que sea de esta nacionalidad, si no, no eres un ciudadano del país aunque hayas nacido ahí.

Este es el caso de los cientos de miles de «turcos» que viven en Alemania. Les llaman «inmigrantes» porque carecen de nacionalidad, pero muchos han nacido ahí y no han «emigrado» en su vida a ningún sitio.

En Suiza, se oye decir, que el 20% de su población es «inmigrante». Se refieren, sobre todo, a las personas de los países balcánicos, España, Italia y Turquía. La realidad es que el porcentaje de gente venida de fuera asciende solamente a un 10% ya que el otro 10% ha nacido en Suiza.

Muchos turcos en Alemania nacieron ahí

Muchos turcos en Alemania nacieron ahí

 

En Norteamérica, el uso de la palabra es más o menos correcto

En EEUU y Canadá el uso coloquial de la palabra «inmigrante» suele ser correcto. Se refiere a las personas que han venido a vivir desde otros países. Tanto un alemán, un mexicano como un congoleño que se desplaza para vivir en EEUU son considerados «inmigrantes», pero sus hijos nacidos ahí ya no.

Eso se debe a una parte porque son países hechos por inmigración, y países donde reconocen su multiculturalidad. Ahí no suelen llamar «inmigrante» a los hijos de extranjeros, sino un «americano étnico», por ejemplo: italo-americano, chino-americano, mexicano-americano, irlandés-americano etc.

EEUU es una nación de inmigrantes.

EEUU es una nación de inmigrantes.

 

La diferencia entre «refugiado» e «inmigrante»

En algunos países se distinguen entre «refugiado» e «inmigrante», en otros países no, entre ellos, España.

Oficialmente, un «refugiado» es alguien que huye de una guerra, desastre natural o persecución política a otro país, un «migrante» es alguien que se desplaza a otro país o región por su propia voluntad, normalmente por motivos económicos. ¿Cuál es la diferencia? Un refugiado no tiene la opción de volver a su país de origen porque si lo hace, lo pueden matar o encarcelar. Un inmigrante sí que tiene esta opción.

Muchas veces, cuando escucho en el telediario sobre los «inmigrantes» que naufragan en el mediterráneo en un intento por llegar a Europa pienso: ¿cuántos realmente son «inmigrantes» y cuántos son «refugiados»?

Refugiados de Siria

Refugiados de Siria

 

Estadísticas reales

Aquí presento algunas estadísticas tomadas por Naciones Unidas en el año 2013:

  • En el año 2013 había 232 millones de inmigrantes en el mundo, un 3.2% de la población mundial, un ligero aumento de 2.9% en el año 1990.
  • De 1990 a 2013, el número de inmigrantes en los países desarrollados ha aumentado un 65%, y en el de los países en desarrollo ha aumentado un 34%.
  • El número de inmigrantes que se desplazan de un país pobre a un país rico casi iguala al número que se desplazan de un país pobre a otro país pobre
  • La mitad de los inmigrantes del mundo residen en 10 países: EEUU, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Reino Unido, Francia, Canadá, Australia y España.
  • Casi 30% de los inmigrantes en países desarrollados son trabajadores cualificados y 20% de ellos originarios de India, China y Filipinas.

Estas estadísticas, por supuesto, clasifican como «inmigrante». a las personas nacidas en un país que residen en otro. Lo que no incluyen son los millones de chinos rurales que se desplazan a la ciudad, los españoles, italianos y turcos nacidos en Suiza, ni los hijos de magrebíes y africanos que residen en los banlieues de Francia.

Desde luego, la palabra «inmigrante», en casi todos los países, siempre se refiere a personas de bajo estatus económico con una fisionomía, cultura o religión distinta a la mayoría, da igual donde hayan nacido o la nacionalidad que tengan.

Las mayores rutas migratorias, 2005-2010

Las mayores rutas migratorias, 2005-2010

El urbanismo expansivo y la ciudad dormitorio

14 Dic

El otro día, The Economist publicó este extenso artículo dedicado a los “suburbs”: sus orígenes como una idea al principio del siglo XX, su puesta en práctica de forma masiva en EEUU en los años posguerra y la extensión de este modelo de urbanismo a los países en desarrollo en el siglo XXI, con ejemplos en India, EEUU y Reino Unido.

Un “suburb” no es lo mismo que un “suburbio” en español. Se refiere a barrios situados en la periferia de las ciudades que sirven de carácter estrictamente residencial. Tampoco es un “barrio periférico” ni un “pueblo cerca de la ciudad”, porque estos últimos suelen tener su propio eje comercial con tiendas, bares, restaurantes y espacios públicos donde los vecinos trabajan, hacen las compras, socializan y salen a divertirse. Un “suburb”, sin embargo, solo consta de casas residenciales con un mínimo de comercios o espacios públicos. La mayoría de los residentes trabajan, socializan y se divierten en otras partes de la ciudad y solo vuelven ahí para dormir, o al menos eso era la idea original. En castellano, quizás la palabra más adecuada es “ciudad dormitorio”.

Los "barrios periféricos" se diferencia a los "suburbs" en que tienen calles comerciales.

Los “barrios periféricos” se diferencia a los “suburbs” en que tienen calles comerciales.

Las “ciudades dormitorio” se han popularizado en varios países durante distintas épocas. Durante los años 50, en EEUU empezaron a construir urbanizaciones de chalets en la periferia de las grandes ciudades para alojar a las familias de clase media. En Francia también hicieron lo mismo, pero en vez de construir chalets, levantaron bloques de hormigón para alojar a las familias humildes en “poblaciones nuevas” a 30 kilómetros de la ciudad. Pero a pesar de que el experimento tuvo un contexto muy distinto en EEUU y en Francia, los “barrios dormitorio” compartían ciertas características: que eran grandes de extensión llenas de casas idénticas donde no había tiendas, parques, plazas o ningún lugar que servía de centro de vida comunitaria.

Debido a su uniformidad y sus gigantes extensiones, aquellas poblaciones solían estar muy alejadas de la ciudad o cualquier punto de referencia, donde era difícil depender del transporte público para desplazarse. En EEUU, la clase media cogía el coche a todos lugares hasta para comprar el pan. En Francia, los obreros cogían trenes y autobuses que les llevaban a la fábrica donde trabajaban, pero eran las únicas vías de comunicación que les conectaban con el resto del mundo. Si los residentes quisieran ir al centro de la ciudad para dar una vuelta, el viaje podría tardar hasta 2 horas, si no dispusieran de vehículo propio.

Barrio dormitorio en Los Ángeles

Barrio dormitorio en Los Ángeles

De los años 60-90, este modelo de urbanismo se extendió a todos los países desarrollados. A la par que la gente se desplazaba a vivir en ciudades dormitorio, muchas empresas también se desplazaban a los “parques empresariales”y muchas tiendas a los “centros comerciales” en las afueras de la ciudad . Debido a las grandes distancias que separaban un lugar y otro, todo el mundo se movía en coche y nadie andaba por la calle. El transporte público se quedó abandonado y cualquiera que no dispusiera de coche era como si no tuviera pies. En casos extremos, produjo el efecto de la “ciudad donut”, como Los Ángeles, Denver y Houston durante los años 80: ciudades llenas en la periferia pero vacías y abandonadas en el centro.

Con toda la actividad trasladada a la periferia, muchas partes del centro de Los Angeles se quedaron abandonados.

Con toda la actividad trasladada a la periferia, muchas partes del centro de Los Angeles se quedaron abandonados.

Pero a partir del siglo XXI, muchos sociológos han empezado a cuestionar este modelo de urbanismo por los varios problemas que se habían enfrentado.

Primero, es la cuestión medioambiental. En una ciudad donde todo el mundo depende del coche para ir a cualquier sitio, sobre todo cuando muchos coches sólo tienen un ocupante, se produce mucho más contaminación.

Segundo, es el estilo de vida sedentaria. Debido a que la gente coge el coche a cualquier lugar, no tiene ocasión para andar. Además, muchas ciudades dormitorio ni siquiera tienen lugares, como parques, donde la gente puede practicar deporte. En EEUU, la tasa de obesidad aumentó más justo durante las décadas de “suburbanización”.

Tercero, es el abandono de los espacios públicos. Cuando todo el mundo pasa todo el día metido en casa, dentro de un centro comercial o un parque empresarial, las calles se quedan totalmente desiertas. Y cuando los vecinos no toman la calle, los elementos conflictos lo hacen. Lo que acaba produciendo son 2 mundos separados por una linea muy fina: los muros de la casa o la urbanización: dentro es todo familiar y cómodo, pero fuera es un mundo desconocido, hostil y peligroso.

El Ensanche de Vallecas es una ciudad dormitoria en las afueras de Madrid

El Ensanche de Vallecas es una ciudad dormitoria en las afueras de Madrid

Cuarto, el aislamiento. Donde nadie anda por la calle ni sale a comprar al mismo panadero, carnicería o frutería como hacen en los barrios tradicionales, se pierde el sentido de comunidad. Es común que la gente puede llevar años y décadas viviendo en una ciudad dormitoria, pero no conoce a ninguno de sus vecinos.

Quinto, la segregación social. La gente suele congregarse a vivir con los de un nivel socioeconómico parecido, pero cuando las extensiones son muy grandes, los barrios ricos suelen estar tan alejados de los barrios de clase media o pobres que los residentes no tienen ni siquiera la oportunidad de verse, es decir, la separación es más absoluta. Eso produce una situación en que la gente de distintas clases sociales crecieran en ámbitos totalmente segregados que hace pocos favores para la cohesión social.

Sexto, la marginación de los pobres. En áreas urbanas de grandes extensiones, los barrios pobres suelen estar más alejados de los centros de trabajo o de estudios, y el factor de la distancia ya basta para aislarles y marginarles aún más. Imagínate el hijo de una familia humilde que estudia en la universidad y no dispone de propio coche. Si el campus está 70km de su casa y no hay transporte público, el chaval tiene mucho más probabilidad de abandonar los estudios el hijo de una familia acomodada.

Los "banlieues" de Francia son ciudades dormitorias para las clases humildes.

Los “banlieues” de Francia son ciudades dormitorio para las clases humildes.

En ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Londres, ya han tomado medidas para devolver la vida a los antiguos barrios. Entre la generación nacida en EEUU a partir de los 80, muchos están hartos del mundo estéril, mecánico e inhumano de la vida entre las ciudades dormitorio, centros comerciales y parques empresariales y la tendencia actual es repoblar los barrios antiguos de las ciudades donde hay peatones, transporte público y comercios del barrio.

Sin embargo, en los países emergentes, la tendencia es justo al revés. En China, India, México, Brasil y Rusia se está poniendo de moda la tendencia estadounidense de los años 50, donde vivir en una urbanización de chalets alejada de la ciudad es un simbolo de estatus social. La extensión de ciudades como Pekin, Delhi, Moscú, Sao Paolo y México D.F. crece cada vez más, engullendo todo el espacio verde que les separaban de los pueblos del alrededor.

Rivas Vaciamadrid es uno de los municipios que más ha crecido en Madrid

Rivas Vaciamadrid es uno de los municipios que más ha crecido en Madrid

En España, durante los últimos 20 años la gente joven también se desplaza cada vez más a las ciudades dormitorio. Han copiado tanto el modelo estadounidense de construir urbanizaciones de chalets para las clases más acomodadas como el modelo francés de bloques de hormigón en los PAUs en las afueras de las grandes urbes. En la comunidad de Madrid, los pueblos que más han crecido son Rivas Vaciamadrid y Valdemoro, y casi todas las zonas nuevas constan de ciudades dormitorias para trabajadores que se desplazan a la ciudad para trabajar y realizan sus compras en centros comerciales, donde el uso de coche es obligatorio.

Todavía es pronto para saber qué efecto sociológico tendrá este modelo de urbanismo. Sólo cuando la generación nacida y criada en las ciudades dormitorio lleguen a la madurez, podremos ver si también se enfrentarán a los mismos problemas que había sucedido en EEUU y Francia.

Mapa de la distribución de los "nuevos barrios" de Madrid.

Mapa de la distribución de los “nuevos barrios” de Madrid.