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El origen del patriarcado – 4 hipótesis

20 May

La gran mayoría de las sociedades humanas son patriarcales, y eso ha sido la norma durante los últimos milenios de historia, al menos en todas las civilizaciones complejas. Hasta en pueblos matrilineales y matrilocales donde la propiedad y la herencia se trasmite de madre a hija, como los tuaregs del Sáhara y los cherokees y navajos de América, los de la cúpula del poder político, militar y económico siguen siendo hombres.

¿Por qué tantos pueblos de distintas culturas, creencias y estilos de vida han adoptado este mismo comportamiento social? Hay varias hipótesis. En este artículo voy a presentar los 4 explicaciones más comunes, y mis argumentos para rebatirlos.

Los Tuareg son un pueblo matrilineal

Los Tuareg son un pueblo matrilineal

Hipótesis 1: los hombres sometieron a mujeres por la fuerza física

Una explicación muy popular es que los hombres lograron dominar a las mujeres por la fuerza física, obligándolas a asumir papeles sumisos bajo la amenaza de violencia. Esta hipótesis viene con la suposición de que desde que el hombre es hombre, la sociedad siempre ha sido patriarcal.

Examinando este argumento al fondo, encuentro varios agujeros. Para empezar, aunque es cierto que la mayoría de los hombres son más fuertes que la mayoría de las mujeres, la relación no es absoluta. Algunas mujeres son más fuertes que algunos hombres. Si la sociedad humana en el estado más primitivo estuviera dirigida por la ley del más bruto, los que dominan cualquier sociedad deberían ser los hombres y mujeres más forzudos. Sin embargo, desde la antigüedad, la mayoría de las personas que lideran tribus, ciudades y países no suelen ser los hombres físicamente más fuertes, sino los que poseen las mejores habilidades sociales a la hora de forjar alianzas, conexiones y redes de influencia.

¿Son las mujeres menos dotadas en esas habilidades sociales? No hay ningún indicio.

Hasta en el crimen organizado, los forzudos no suelen llegar a la cúspide de poder.

Hasta en el crimen organizado, los forzudos no suelen llegar a la cúspide de poder.

Hipótesis 2: los hombres controlaban los alimentos

Esta también es una hipótesis muy popular, argumentando que durante el paleolítico, los hombres eran los que cazaban y traían la comida a la tribu mientras las mujeres cuidaban a los niños. Y como ganadores del pan, se hicieron con el poder de mando.

Sin embargo, la idea de que “los hombres cazaban y las mujeres cuidaban los niños” no tiene ningún fundamento científico. Para empezar, dependiendo de donde vivían, los paleolíticos adquirían sus alimentos no solo de la caza de animales grandes como mamuts y bisontes, sino también de recoger plantas, frutas, cereales y de atrapar animales pequeños, actividades que participaban tanto hombres como mujeres. Examinando la vida de los pueblos cazadores-recolectores contemporáneos, como los bosquimanos de Sudáfrica, los aetas de filipinas y los hazdas de Tanzania, las mujeres participan en la caza mayor y adquieren al menos la mitad de los alimentos de la tribu. El cuidado de los niños suele ser una responsabilidad comunal, compartida entre madres, padres, tíos, abuelos y hermanos mayores.

Bosquimanos, entre los últimos paleolíticos.

Bosquimanos, entre los últimos paleolíticos.

Hipótesis 3: un legado de la tradición guerrera

Esta hipótesis surge a raíz de la observación de en que la gran mayoría de pueblos cazadores-recolectores, la relación entre los sexos suele ser bastante igualitaria, así que el patriarcado debía haberse convertido en norma después del invento de la agricultura, notablemente durante la edad de bronce y de hierro, cuando los conflictos violentos entre distintos pueblos por disputas de tierra, ganado y esclavos se volvieron cada vez más frecuentes.

En muchos pueblos surgió una élite guerrera, hombres que dominaban el arte de la espada, lanza y jabalina, que protegían a las tierras de los campesinos y el ganado de los pastores. Tanto entre los celtas de Europa central, los vikingos de Escandinavia como en las antiguas sociedades feudales en la India y Japón, los guerreros ocupaban un estatus social más alto que los campesinos y eran los únicos que podían participar en las decisiones políticas. Como los hombres tienen más testosterona que les hacen más agresivos en la lucha cuerpo-a-cuerpo, la mayoría de los guerreros eran varones. Y cuando la casta guerrera llegó a dominar la mayoría de las sociedades, el patriarcado también echó sus raíces.

La casta guerrera dominaba muchos pueblos durante la edad de hierro

La casta guerrera dominaba muchos pueblos durante la edad de hierro

Este argumento puede tener su lógica, pero si la tradición guerrera estuviera directamente ligado al patriarcado, los pueblos más guerreros también deberían ser los más machistas, pero la situación no es así. En algunos pueblos de tradición muy bélica, como los escitas y sármatas de Asia Central y los sasánidas de Persia, las mujeres también acudían al campo de batalla y de ahí surgió la leyenda de las amazonas. En la política, las mujeres también jugaban un papel crucial en la toma de decisiones, mucho más que en algunas culturas más pacíficas, como los egipcios y babilonios.

En el imperio chino, desde hace más de 2000 años ya se implantó una clara separación de las funciones militares y administrativas, poniendo los militares bajo las órdenes de los mandarines. Desde entonces, la mayoría de los soldados, hasta los guerreros de élite, solían ser reclutados entre los ciudadanos más humildes y no disfrutaban de un estatus social destacado. La casta dominante constaba de funcionarios que habían aprobado oposiciones, cuya mayoría era gente de letras que nunca habían cogido una lanza en su vida. Sin embargo, durante 2000 años, la inmensa mayoría de los funcionarios eran varones.

¿Son las mujeres menos capacitadas para estudiar historia, geografía, derecho, ciencias y filosofía?

Guerrera sármata, un pueblo iraní de tradición bélica

Guerrera sármata, un pueblo iraní de tradición bélica

Hipótesis 4: la presión de la natalidad vs la división de trabajo

Esta última hipótesis surge a raíz de la observación de que durante la mayor parte de la historia, la mortalidad infantil era altísima, y como muchos niños murieron antes de llegar a la edad de reproducción, las mujeres tenían que tener un elevado número de niños para mantener la población estable. Como ellas son las que físicamente dan a luz y amamantan a los críos, al pasar tantos años entre embarazos, partos y lactancias, tendrían menos tiempo para realizar trabajos que requerían la dedicación de mucho tiempo y esfuerzo, como dirigir un gran negocio, mandar un ejército o gestionar los impuestos y distribuir los recursos. Poco a poco, todos aquellos puestos acabaron asumidos por varones.

Mortalidad infantil del siglo XIX

Mortalidad infantil del siglo XIX

Es decir, el sexismo surgió al raíz de la división de trabajo, a medida que la organización social se volvió más complejo. Esta hipótesis coincide con la tendencia de que los pueblos cazadores-recolectores suelen ser más sexualmente igualitarios (menos división de trabajo) mientras la mayoría de las sociedades agrícolas y ganaderas son bastante más machistas. Por supuesto, la transición ocurrió de forma gradual, a través de siglos y milenios, porque en las primeras civilizaciones neolíticas, como Catalhoyuk en Turquía y Cucuteni en Rumanía, la distinción de estatus por género brillaba por su ausencia.

Sin embargo, la hipótesis no explica por qué en algunos pueblos de tradición más patriarcal, el trabajo que realizan las mujeres son irónicamente los físicamente más duros, como caminar varios kilómetros cada mañana para coger el agua, y no descansan aún estando embarazadas. Si pudieran compaginar la maternidad con trabajos tan duros, ¿por qué no la pueden compaginar con un trabajo físicamente mucho menos exigente, como administrar, mandar y dirigir?

Estatua de una diosa neolítica de Cucuteni (hace 6000 años)

Estatua de una diosa neolítica de Cucuteni (hace 6000 años)

¿El fin del patriarcado?

Desde hace un siglo y medio, debido a la medicina moderna que redujo la mortalidad infantil, las mujeres ya no tienen que tener más de 5 hijos para evitar un colapso demográfico. Este fenómeno, combinado con el invento de contraceptivos, liberó aún más a las mujeres del papel de “madre por obligación”. Disponiendo de más tiempo y energía, ellas se han dedicado a estudiar, trabajar y a luchar por sus derechos, hasta llegar a integrarse en casi todos los ámbitos que hace apenas un siglo era de dominio masculino. A día de hoy, la mayoría de las sociedades del mundo siguen siendo dominadas por hombres, pero los avances realizados durante el último siglo han sido impresionantes.

Lo que se ha demostrado es que las mujeres son igual de capacitadas para realizar todas las profesiones, cargos y responsabilidades que durante siglos eran reservados solamente por hombres.

Si esta tendencia continuase, ¿dentro de un par de generaciones el patriarcado ya se habrá convertido en historia?

Todavía es pronto para llegar a esta conclusión, pero por mi gusto personal, me gustaría ver que algún día en un futuro no tan lejano, la equidad de género se convirtiera en la norma de la gran mayoría de las sociedades humanas, pero eso no sería sólo el trabajo de las mujeres, sino de ambos sexos en conjunto.

Equipo de exploración arqueológica

Equipo de exploración arqueológica

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La “domesticación del hombre” y otras historias

11 May

Voy a empezar este artículo con un cuento que sucedió en un pueblo en Oriente Medio hace unos 12.000 años.

Imagínate la historia de una tribu nómada que llevaba generaciones viviendo en el interior de Anatolia, la parte asiática de Turquía, subsistiendo de la recolección de fruta, frutos secos, cereales salvajes y de la caza de aves, animales pequeños y ocasionalmente algún bisonte. Cuando una región no les daba suficiente para alimentarse, se movía a otra. Vivían en tiendas de pieles o cabañas de madera según el material disponible y se vestían con abrigos y botas de pieles o fieltro. En general, sus miembros llevaban una vida relativamente acomodada. Cada día, con 5 horas de trabajo ya era suficiente para llenar sus estómagos con una dieta variada en hidratos de carbono, proteínas y fibra, y pasaban el resto del día disfrutando de la compañía de los amigos y familiares con bailes, juegos y cuentos. Aunque muchos niños murieron en la infancia de enfermedades, algunos jóvenes perecieron en accidentes de caza y algunas mujeres por complicaciones de parto, más de la mitad de los quinceañeros llegaban a cumplir los 60 años, de los cuales una buena proporción llegaban a los 80 con buenas condiciones de salud.

La de cazadora-recolectora

La vida de cazadora-recolectora (Por Libor Balak)

Un día, a alguien se le ocurrió una idea, como el trigo salvaje crecía en tanta abundancia, ¿por qué no recogían las semillas para que ellos mismos se dedicasen a cultivarlos? A todos les parecía una excelente idea porque así podrían controlar la producción de su propio alimento, sin estar a la merced a los caprichos de la madre naturaleza.

Entonces, se dedicaron a cultivar, compaginándolo con las tareas de caza y recolección. Durante los primeros años todo iba bien. A pesar de que cultivar el campo era un trabajo que requería tiempo y esfuerzo, la mayoría de los miembros de la tribu lo consideraron una inversión que valía la pena, porque los cereales que sobraban podían guardarse para el año siguiente, sirviendo como un colchón de seguridad. Con el paso del tiempo, la subsistencia dependía cada vez más en el trigo y menos en la caza. Poco a poco, abandonaron la vida nómada sustituyendo las tiendas de pieles por chozos de ladrillo. Gracias a la vida sedentaria y la abundancia de comida, las mujeres tuvieron más hijos, causando un crecimiento demográfico sin precedentes.

Los cazadores se dedican a cultivar el campo.

Los cazadores se dedican a cultivar el campo. (Por Libor Balak)

Pero debido a ese aumento de población, las tierras que cultivaban ya no resultaban suficiente para la subsistencia, así que tuvieron que talar más hectáreas de bosque para crear más campos de trigo. Cada generación repetía este mismo proceso y pocos siglos después, la población de la tribu creció de unos 300 a más de 3.000. Lo que antes eran unas docenas de tiendas y cabañas en el medio del bosque se convirtieron en una densa aglomeración de viviendas de ladrillo en el medio de cientos de hectáreas de campo de trigo.

¿Qué pasó con la calidad de vida? En comparación con la de sus antepasados cazadores-recolectores, cada individuo tenía mucho más propiedad personal en forma de tierras, vivienda y muebles, pero durante la mayor parte del año, trabajaba de sol a sol sembrando y recogiendo, expulsando bichos y aves de sus tierras, cavando diques de irrigación y levantando vallas que marcaba el límite de su tierra de la del vecino. Se alimentaba solamente de pan, cerveza y otros productos de trigo y muchos sufrían parásitos y enfermedades a causa de la carencia de proteínas y vitaminas. Durante épocas de sequía o inundación, preferían aguantar el hambre, sed y epidemias porque no querían arriesgarse a abandonar sus tierras, un legado de tantas generaciones de duro trabajo. Cuando otras tribus les atacaban, se veían obligados a defender su tierra con uñas y dientes, por eso habían levantado una muro alrededor del pueblo. La tasa de muerte por hambre, enfermedades y conflictos violentos se disparó y menos de un tercio de adolescentes llegaba a los 60, normalmente después de haber perdido la mitad de sus dientes y sufriendo una serie de dolencias crónicas.

Pocas cabañas se transformaron en centenares de viviendas

Docenas de cabañas se transformaron en centenares de viviendas

Este cuento es un ejemplo de la teoría presentada en el libro Sapiens del historiador israelí Yuval Noah Harari, que califica la revolución agrícola, uno de los mayores acontecimientos de a historia humana, como un proceso de domesticación del hombre por el trigo, en vez de la domesticación del trigo por el hombre.

Es decir, al cambiar la vida de caza y recolección por una vida agrícola, el hombre acabó trabajando más horas por una dieta más precaria, un peor estado de salud y una vida menos longeva. Lo único que ganó era multiplicarse en población y adquirir mayor cantidad de posesiones materiales. Sin embargo, los protagonistas de esta transformación no se dieron cuenta. Cada generación pensaba que estaba trabajando para mejorar la vida de sus descendientes, sacrificándose para adquirir más tierras, pero no se daban cuenta de que poco a poco, se estaban convirtiendo en esclavos de los cereales que ellos mismos cosechaban.

La vida del pueblo agrícola.

La vida del pueblo agrícola.

No sé si la hipótesis de Harari sea cierto, pero durante la historia reciente, puedo identificar varios ejemplos parecidos, uno de ellos es el modelo de urbanismo en muchas ciudades norteamericanas.

Los Ángeles, a principio de siglo XX era una ciudad de unos 200.000 habitantes. La mayoría de las actividades comerciales e industriales se desarrollaban en el centro y los residentes vivían en los barrios residenciales alrededor, todos conectados con el centro por tranvías o autobuses. La gran mayoría de los trabajadores se desplazaban a trabajo en transporte público en un viaje que no solía durar más de media hora.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos residentes mejoraron su poder adquisitivo. Compraron coches y quisieron cambiar sus casas modestas por algo más grande. Las constructoras levantaron urbanizaciones en las afueras de los antiguos barrios residenciales, con casas más espaciosas con piscina privada y propio garaje donde guardar el coche. Los primeros residentes que se desplazaron a esas urbanizaciones sí que disfrutaron de una calidad de vida mejor. Pero la tendencia no se acabó ahí.

Los Ángeles, 1981

Los Ángeles, 1891

Como cada generación deseaba vivir en una casa más grande que la de sus padres, fuera del primer anillo de urbanizaciones se levantaron nuevas urbanizaciones, cada una con casas más grandes que la anterior. Debido a que todo el mundo tenía coche, el ayuntamiento ni siquiera se molestaba en establecer líneas de tranvías o autobuses a los nuevos barrios. Poco a poco, cerró todas las líneas de tranvía y redujo los servicios de autobús a un mínimo.

En los años 80, el típico residente de Los Ángeles vivía en un chalet en una urbanización puramente residencial, sin parques, calles comerciales o ningún espacio público para pasear. Nadie andaba por las aceras y para ir a cualquier lugar, necesitaba coger el coche. El único lugar para realizar las compras eran los centros comerciales, que también sólo eran accesibles en coche. Cada mañana, tenían que pasar una hora en las carreteras de casa a trabajo, luchando contra atascos. Además, el horario laboral se había alargado respecto a principio de siglo XX porque la casa grande y los dos coches generaron un montón de gastos. Debido a la falta de ejercicios físicos, la tasa de obesidad se disparó y con ella las enfermedades como diabetes e hipertensión, tanto como la depresión o ansiedad provocada por la sensación de aislamiento.

Los Ángeles, siglo XXI

Los Ángeles, siglo XXI

¿La calidad de vida realmente ha mejorado respecto a principios de siglo XX, o el hombre se ha convertido en esclavo de su casa y coche?

Parece que durante toda la historia humana hay un patrón que siempre se repite: los lujos se convierten en necesidades que luego generan nuevas obligaciones. Al final, la calidad de vida puede acabar empeorando, aunque todo el mundo cree lo contrario.

Crónicas neolíticas (parte I) : cazadores y agricultores

18 Nov

Para mí, una de las etapas de la historia humana más fascinantes es el Neolítico, porque es una época cuando sucedió la revolución más importante de la historia humana: el invento de la agricultura y la ganadería.

Desde los inicios de la humanidad, nuestra especie había subsistido durante cientos de miles de años como cazadores-recolectores, desplazándose como tribus nómadas por el bosque y la estepa en busca de frutas y vegetales para recoger y animales para cazar, pero hace unos 12.000 años, algunos grupos humanos empezaron a asentarse para dedicarse a la cultivación del trigo, cebada, arroz y maíz, cambiando el sistema de producción alimenticia para siempre. Gracias a esta revolución, los humanos han podido construir ciudades, organizar sociedades complejas y fundar las primeras civilizaciones.

En los próximos 2 artículos voy a hablar de unas curiosidades que acontecieron durante el neolítico, desde hace 12000 años hasta hace 5000 años, primero sobre los aspectos “físicos” de las poblaciones humanas, luego sobre los aspectos “culturales” y “psicológicos”.

Un pueblo agrícola neolítico

Un pueblo agrícola neolítico

 

Las grandes migraciones

Como la misma extensión de terreno empleado para cultivar cereales puede alimentar a una población hasta cientos de veces mayor que un bosque virgen, los primeros poblados agrícolas crecieron muy rápido en número de habitantes, de docenas a cientos y de cientos a miles. Cuando el terreno ya no era suficiente para abastecer a toda la población, las siguientes generaciones tuvieron que desplazarse en busca de nuevos terrenos para cultivar.

Los primeros agricultores aparecieron en el Oriente Medio hace 12.000 años, cultivando el trigo y la cebada. Hace 10000 años, sus descendientes empezaron a expandirse hacia Europa, el norte de África, India y Asia Central.

Mapa de expansión agrícola de Oriente Medio hacia Europa

Mapa de expansión agrícola de Oriente Medio hacia Europa

 

Según análisis genético, Europa durante el neolítico fue escena de un gran movimiento migratorio, y los europeos modernos descienden de una mezcla de 3 poblaciones ancestrales de homo sapiens.

El primer grupo eran los cazadores-recolectores “aborígenes”, descendientes de los primeros “humanos modernos” que llegaron al continente hace 45.000 años, poco después de que el hombre salió de África. Hace 8000 años, la mayoría eran nómadas y vivían en pequeñas tribus repartidas desde la Península Ibérica hasta Rusia. Su aspecto físico, según análisis genético, era de pelo negro, piel oscura y ojos azules.

La segunda población eran los agricultores de Oriente Medio, que llegaron al continente a través de los Balcanes hace 8000 años, colonizando nuevos terrenos poco a poco hasta llegar al norte y oeste extremo del continente. Su aspecto físico era de pelo moreno, piel clara y ojos marrones, quizás parecido a los habitantes actuales de los países mediterráneos.

Una tercera migración llegó hace unos 5000 años, procedente de Siberia. Poco se sabe de estos inmigrantes salvo que eran parientes cercanos de los ancestros de los indígenas americanos. La causa de su migración hacia Europa y su modo de subsistencia todavía se desconocen.

Según parece, el mestizaje de las 3 poblaciones sucedió hace entre 8000 y 5000 años, durante un proceso muy largo y complejo.

Cazadores-recolectores en el norte de Europa

Cazadores-recolectores en el norte de Europa

 

¿Cómo era la convivencia “interracial”? Como no existía escritura, no podemos saber si hubo conflictos, alianzas tribales, choques de convivencia o tratados comerciales, pero un hallazgo arqueológico en Alemania sugiere que hace 7000 años, comunidades de cazadores y agricultores habían vivido a pocos kilómetros de distancia durante más de un milenio, pero casi nunca se mezclaron.

Eso no era de sorprender, considerando que la mentalidad de un agricultor y un cazador-recolector debía de ser tan distinta que hubo una brecha cultural bastante profunda para dificultar la formación de “parejas interculturales”. Además, los agricultores, por compartir vivienda con sus animales domesticados, posiblemente tenían más parásitos, enfermedades y olían mal. Los cazadores-recolectores podían haberles rechazado por su falta de higiene.

En interior de una casa agrícola en el Oriente Medio

En interior de una casa agrícola en el Oriente Medio

 

Sin embargo, durante la Edad de Bronce hace 4000 años, la mayoría de europeos ya eran mestizos y casi todos se dedicaron a la agricultura y la ganadería, implicando que al fin al cabo, el modo de vida importado por los inmigrantes de Oriente Medio se había impuesto.

En otras partes del mundo, grandes movimientos de población también podían haber ocurrido durante la misma época, pero hasta ahora, no se han realizado suficientes estudios genéticos y arqueológicos para demostrarlo.

 

El cambio de “look”

Los rasgos físicos más destacados de los europeos actuales son la piel clara y el color de pelo variado, de rubio a castaño y negro.

Los primeros humanos modernos que llegaron a Europa hace 45.000 desde África eran de piel oscura y pelo negro. Antes, se creía que la piel se hubiese ido aclarando poco a poco durante los 40.000 años, adaptándose a latitudes con pocos rayos del sol. Sin embargo, hace poco descubrieron que más probable, la piel cambió de color relativamente reciente, hace menos de 10.000 años, seleccionada no sólo por la falta de sol, sino por el cambio de dieta gracias a la agricultura. Es decir, debido al cambio de la base alimenticia a hidratos de carbono, la piel clara facilitaba la absorción de Vitamina D, así fue favorecida por la selección natural y se extendió rápidamente por todo el continente.

Reconstrucción del aspecto de una cazadora de Europa occidental

Reconstrucción del aspecto de una cazadora de Europa occidental

Aspecto de un cazador europeo reconstruido de un cráneo encontrado en el norte de España

Aspecto de un cazador europeo reconstruido de un cráneo encontrado en el norte de España

 

Quizás para muchos el hecho más sorprendente es que la piel clara no se evolucionó primero en Europa, sino en el Oriente Medio, y los europeos actuales han heredado este rasgo gracias al mestizaje con los inmigrantes procedentes de lo que a día de hoy corresponde a “países árabes”.

Los asiáticos orientales probablemente habían evolucionado la piel clara a través de una mutación distinta a la de los occidentales, pero la selección natural impulsada por el cambio alimenticio ha sido la clave común de esta “evolución convergente”.

El origen de la piel clara procedió del Oriente Medio

El origen de la piel clara procedió del Oriente Medio

 

La tolerancia a lactosa y alcohol

A la par con la pérdida de pigmentación, otro rasgo evolutivo propio al neolítico es la tolerancia lactosa. Antes de que inventasen a la ganadería, poca gente, salvo unos pocos individuos portadores de ciertas mutaciones, era capaz de metabolizar lácteos más allá de la edad de lactancia.

Al principio del neolítico, la gente empezó a domesticar vacas con el fin de comer su carne y vestirse de su piel, pero es posible que durante épocas de hambruna, algunos ganaderos empezaran a alimentarse de leche para no morirse de hambre. Bajo esas circunstancias extremas, los “mutantes” con capacidad de digerir lácteos tenían mayor probabilidad de supervivencia, y sus genes se extendieron rápidamente por toda la población.

Lo sorprendente es que cuando los científicos hicieron el análisis ADN de los huesos de un hombre que vivía en Hungría hace 4000 años, descubrieron que todavía no llevaba la mutación que le daba tolerancia lactosa, cuando su pueblo ya llevaba milenios con la ganadería de vacas de leche.

Hay varias explicaciones, una es que por casualidad este hombre era uno de los pocos de su pueblo incapaz de digerir lácteos, otra es que los ganaderos empezaron a alimentarse de queso y yogur antes de beber leche, ya que el proceso de fermentación reduce la concentración de lactosa.

El porcentaje de adultos tolerantes a lactosa varía de región a región por el mundo

El porcentaje de adultos tolerantes a lactosa varía de región a región por el mundo

 

Por supuesto, el cambio de la base de alimentación también habría favorecido a individuos con mayor capacidad de metabolizar alcohol, ya que la producción de cerveza, vino y licores sólo se ha podido realizar en comunidades agrícolas. (Antes, las poblaciones cazadores-recolectores posiblemente se intoxicaban de otras maneras, como con el humo). Eso puede explicar que a día de hoy, las poblaciones que no adoptaron la agricultura hasta hace poco, como los esquimales, indígenas norteamericanos y aborígenes australianos, sufren mayor tasa de alcoholismo.

 

Las enfermedades contagiosas

La mayoría de las enfermedades contagiosas que conocemos a día de hoy surgieron durante el neolítico. ¿Quién tuvo la culpa? Los primeros ganaderos.

Tanto la gripe, el sarampión como la fiebre amarilla, la viruela y el tifus, originaron en la domesticación de los animales. Como los ganaderos vivían muy cercanos a su ganado, muchos parásitos, bacterias y virus también se les pegaron. Las condiciones poco higiénicas de los primeros pueblos agrícolas, donde la gente solía tirar basura justo fuera de la puerta de la casa también facilitaron la propagación de enfermedades.

Una vez producida un foco de contagio, las epidemias se extendieron rápidamente a todas las poblaciones del alrededor, independiente de si eran cazadores, agricultores o ganaderos. La mortalidad infantil aumentó, tanto como el número de hijos por mujer. Poco a poco, las nuevas generaciones desarrollaron inmunidad a una serie de enfermedades.

Quizás los únicos que habían evitado el contagio eran los cazadores-recolectores que vivían en los rincones más aislados del planeta, pero sus descendientes pagaron el precio miles de años después, cuando los exploradores europeos les encontraron después del siglo XVI. Debido a la falta de inmunidad a la mayoría de enfermedades euroasiáticas, muchos perdieron hasta 90% de su población en pocos años.

Muchas tribus amazónicas, como los huaorani, por vivir aisladas de la civilización, no desarrollaron inmunidad a muchas enfermedades comunes hasta el siglo XX (Foto: Jimmy Nelson)

Muchas tribus amazónicas, como los huaorani, por vivir aisladas de la civilización, no desarrollaron inmunidad a muchas enfermedades comunes hasta el siglo XX (Foto: Jimmy Nelson)

 

Otras curiosidades

La mayor curiosidad que tengo de la Edad Neolítica es: ¿cómo la agricultura había podido surgir en distintas partes del mundo de modo paralelo, más o menos durante la misma época? ¿Cómo podía ser que poblaciones que vivían a distancias tan lejos, como los cultivadores de trigo en el Oriente Medio, los cultivadores de arroz en Asia Oriental y los cultivadores de maíz en América habían descubierto esta nueva forma de producir alimentos todos más o menos en la misma época?

La explicación más aceptada es el cambio climático, que produjo una abundancia de trigo, arroz y maíz salvaje por todos los continentes, y los ancestros de los primeros agricultores ya llevaban varias generaciones recogiendo cereales salvajes antes de inspirarse en plantar las semillas, pero también es posible que en realidad, hubiera más comunicaciones entre pueblos que nos imaginamos, y unos habían “enseñado” a otros a pesar de los miles de kilómetros que les separaban.

La agricultura surgió en simultáneamente en varias partes del mundo

La agricultura surgió en simultáneamente en varias partes del mundo

 

Pero en mi opinión, el legado más importante de la edad neolítica está en la transición cultural y psicológica a raíz de las sociedades agrícolas sedentarias. Con aglomeraciones humanas cada vez más grandes, nuevas formas de organización social surgieron, como la división de trabajo, la propiedad inmobiliaria, los roles de género, y finalmente, el concepto de “ciudad” y “estado”, pero de esos vamos a hablar en el próximo artículo.

 

La prehistoria, y los conceptos erróneos sobre ella.

11 Feb

En la imaginación popular, la historia de la humanidad empezó cuando fundaron las civilizaciones sumerias y egipcias hace 5000 años, y hasta entonces, nuestros ancestros eran “medio monos” que vivían en cuevas.

En realidad, la historia de la humanidad empezó cientos de milenios antes de la aparición de las primeras civilizaciones en el Oriente Medio, pero por la falta de documentos escritos, la información que tenemos es muy limitada. Sin embargo, con los avances en los estudios arqueológicos y genéticos, muchos enigmas de la prehistoria están saliendo a la luz, aunque todavía queda mucho por descubrir.

En este artículo quiero hablar de los conceptos equivocados más comunes que tenemos sobre la prehistoria.

Un pueblo paleolítico

Un pueblo paleolítico

Error 1: durante toda la prehistoria éramos “medio-monos”

La prehistoria de la humanidad fue una época muy larga, desde hace 4 millones de años cuando algunos monos empezaron a caminar sobre 2 patas, hasta hace 5000 años cuando los sumerios inventaron la escritura. La evolución humana no seguía un único hilo, sino varias ramificaciones que se divergían y convergían. Hace 2 millones de años, Homo erectus ya había perdido la mayor parte del pelo corporal, así que se puede decir que a partir de ahí ya habíamos dejado de ser “monos”.

Los humanos anatómicamente modernos, Homo sapiens sapiens, evolucionaron en África hace 200.000 años, y desde entonces ya poseían la misma fisonomía y capacidad intelectual que cualquier ser humano en la actualidad. De hecho, cuando nuestros ancestros salieron de África hace menos de 100.000 años, ya eran humanos modernos en todos sentidos, y más probable, ya llevaban ropa y calzado, se cortaban el pelo, se maquillaban y se afeitaban.

La reconstrucción del rostro de homo sapiens de hace 100.000 años

La reconstrucción del rostro de homo sapiens de hace 150.000 años

Error 2: el hombre prehistórico vivía solo en cavernas

Tenemos esta idea porque la mayoría de los hallazgos arqueológicos de la prehistoria se hallaron en cuevas como en Altamira y Atapuerca. Sin embargo, eso no implica que las cuevas eran su único hogar de residencia. Hace 50.000 años, los humanos (modernos y arcaicos) ya habían colonizado casi todos los rincones de África, Europa, Asia y Australia, y no en todos lugares había cuevas.

Más probable, como llevaban la vida nómada de cazador-recolector, construían cabañas con madera, huesos y pieles de animales, o cualquier material que podían encontrar en el entorno. Las cuevas podían haber sido lugares de reunión entre distintas tribus para celebrar ceremonias religiosas e intercambiaban bienes y compañeros sexuales.

No dudo que muchas poblaciones podían haber refugiado en cuevas durante temporales violentos, pero más probable, no era el tipo de residencia más típica.

Muy probable, los humanos antiguos construyeron sus viviendas con huesos de mamut

Muy probable, los humanos antiguos construyeron sus viviendas con huesos de mamut

Error 3: en la prehistoria comían carne cruda

Eso, otra vez, depende de la época en cuestión. A día de hoy, los arqueólogos todavía no llegan a un consenso acerca de cuándo empezamos a comer comida caliente. Estimaciones varían desde hace 1.5 millón de años a hace solamente 500.000 años. Algunos científicos alegan que comer comida caliente fue un paso importante en la evolución, porque la comida cocinada facilita la absorción de calorías, que deja crecer el volumen del cerebro. Pero de todos modos, hace 100.000 años, nuestros ancestros, tanto homo sapiens como neandertales, ya calentaban la comida antes de comerla.

Como cazadores-recolectores, la gente se alimentaba de lo que el entorno ofrecía. Dónde abundaban animales grandes como bisontes y mamuts, la gente probablemente llevaba una dieta más carnívora, pero en bosques donde abundaban plantas comestibles, la gente podía haber obtenido una gran parte de sus nutrientes desde frutas y vegetales.

Una charla de TED sobre la evolución del cerebro humano y su relación con la comida cocinada

Error 4: la sociedad prehistórica era muy machista

Existe un concepto de que el sexo en la prehistoria consiste en un hombre pegando a una mujer para dejarla inconsciente y arrastrarla a una cueva, donde se imponía sexualmente sobre ella.

Irónicamente, en la mayoría de las tribus cazadoras-recolectoras del siglo XX, había bastante igualdad de sexos, donde la jerarquía de cada uno solía depender más de la edad y la experiencia y no de si era hombre o mujer. Las parejas se formaban respetando un claro código de cortejo, y raptos forzosos o violaciones no ocurrían con mayor frecuencia que en las sociedades “civilizadas” del Occidente.

Con eso no quiero generalizar ni idealizar la edad paleolítica, pero hasta ahora todavía no hemos encontrado ninguna prueba que demuestra que las sociedades prehistóricas eran machistas, y tampoco ninguna prueba demostrando que no lo eran.

Los San, un pueblo cazador-recolector de la época actual, vive en una sociedad con mucha igualdad sexual

Los San, un pueblo cazador-recolector de la época actual, vive en una sociedad con mucha igualdad de sexos

Error 5: las lenguas que se hablaban en la prehistoria era muy simple

Eso también depende de la época y de la subespecie humana que se trata. La lengua forma parte de nuestro instinto innato y desde que nuestros ancestros eran humanos anatómicamente modernos hace 200.000 años, ya hablaban idiomas tan complejos como inglés, español, chino o árabe. Seguro que no tenían palabras como ciudad, calle, ordenador, coche o bicicleta, pero probablemente tenían miles de palabras para relacionarse con la naturaleza que no podemos ni imaginar.

Es cierto que la escritura fue inventada mucho más tarde, pero la falta de escritura no significa que un idioma no existe. Hasta el siglo XX un gran porcentaje de la población española no sabía leer ni escribir, pero nadie diría que no hablaban una lengua humana.

Error 6: los neandertales eran tontos, brutos, y más parecidos a monos que nosotros

Según los últimos análisis genéticos, los neandertales no era de un “escalón anterior” de la evolución humana, sino una “escalón paralelo”. Era una subespecie humana que evolucionaron durante cientos de miles de años en Europa y Asia para adaptarse en un clima frío, mientras nuestros ancestros, Homo sapiens sapiens, evolucionaron en África bajo un clima tropical. Cuando las dos especies se encontraron hace más de 50.000 años, se mezclaron, pero a día de hoy, el legado genético de los neandertales es muy limitado (0-4%), y las causas todavía se desconocen. Pero de todos modos, el nivel de sofisticación de sus herramientas, sus costumbres de cuidar a los enfermos crónicos y enterrar a sus muertos, las pinturas rupestres que dejaron en Altamira etc, demostraron que de tontos y brutos no tenían nada.

Esta pintura rupestre en Altamira data de hace 40.000 años, y más probable sus autores eran neandertales

Esta pintura rupestre en Altamira data de hace 40.000 años, y más probable sus autores eran neandertales

Error 7: en la prehistoria la gente vivía en comunidades muy aisladas y endogámicas

Durante el paleolítico, la gente vivía en tribus nómadas pequeñas de entre 20 a 50 personas, caminando constantemente de un lugar a otro en busca de alimentos, pero se mantenían en contacto con regularidad con otras poblaciones. Hallazgos arqueológicos encontraron herramientas hechas de minerales a miles de kilómetros de su lugar de origen, y el análisis genético de un niño que vivía en el Éste de Siberia hace 20.000 años reveló que tenían antepasados recientes procedentes de Europa. Eso demuestra que las poblaciones humanas establecían redes de comunicación que llegaban hasta miles de kilómetros de distancia.

Figurines de mujeres voluptuosas se encontraron desde Rusia hasta la Peninsula Ibérica, demostrando que pueblos muy distanciados compartían la misma forma de expresión artística

Figurines de mujeres voluptuosas se encontraron desde Rusia hasta la Peninsula Ibérica, demostrando que pueblos muy distanciados compartían la misma forma de expresión artística

Error 8: la vida cambió poco del Paleolítico al Neolítico

En mi opinión personal, la transformación del “Paleolítico” a “Neolítico” hace 10.000 años fue la revolución más importante de la historia humana, porque el ser humano dejó atrás la vida de cazadores/recolectores para dedicarse a la agricultura y la ganadería.

Nuestros ancestros empezaron a asentarse en pueblos con poblaciones cada vez más grandes que les obligaron a formar sistemas políticos y económicos más sofisticados. Muchos de los conceptos sociales que tenemos ahora, como la propiedad inmobiliaria, la división de trabajo, los ahorros, el gobierno, el estado, las fronteras y los impuestos se desarrollaron durante el Neolítico.

Hace 8000 años, los europeos probablemente eran de piel oscura y ojos azules.

Hace 8000 años, los europeos nativos probablemente eran de piel oscura y ojos azules. Se volvieron”blancos” debido al cambio de dieta

A nivel biológico, los cambios en la dieta y el estilo de vida provocaron una evolución acelerada en el fenotipo humano, que desarrolló mecanismos digestivos para digerir lactosa, alcohol y una mayor cantidad de hidratos de carbono, tanto como la inmunología a cientos de enfermedades contagiosas, la mayoría surgida a causa de la domesticación de animales.

Más probable, los cambios en la sociedad, economía, estilo de vida y fisonomía humana del Paleolítico al Neolítico fueron mucho más pronunciados que entre el Neolítico y el siglo XVIII, en la víspera de la revolución industrial.

En el Neolítico, ya surgían urbes de hasta 10.000 habitantes, como Catalhoyuk en Turquía

En el Neolítico, ya surgían urbes de hasta 10.000 habitantes, como Catalhoyuk en Turquía

Otra forma de contar la historia humana

Personalmente, no estoy muy de acuerdo de contar la historia de la humanidad dividiéndola entre la “prehistoria” y la “historia”, marcada por el invento de la escritura. Prefiero contar la historia a través de los grandes saltos evolutivos, revoluciones tecnológicas y migraciones masivas.

Pero eso ya es tema que trataré en otro artículo.