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Crónicas persas II – la sociedad iraní

25 Sep

En la segunda parte de las crónicas persas, voy a hablar de lo que más me llama la atención del viaje a Irán: la sociedad iraní. En este artículo no pretendo dar lecciones sobre la historia y actualidad de Irán, sino contar mis impresiones y reflexiones de lo que he visto con mis ojos durante el viaje, o leído en libros sobre la sociedad iraní contemporánea.

Irán no es un país árabe

Muchos occidentales, hasta profesionales de periodismo, llaman erróneamente Irán  un “país árabe”, por su religión musulmana y ubicación en el Oriente Medio.

En realidad, la definición de “árabe” no tiene que ver con la religión musulmana, sino con hablar un idioma derivada de árabe clásico. No todos los árabes son musulmanes, y solo 20% de los musulmanes del mundo son árabes. Hace 4 años escribí este artículo para aclarar las definiciones.

En caso de Irán, es un país multiétnico cuya lengua franca es farsi, un idioma indoeuropeo que no tiene parentesco con árabe. El nombre Irán literalmente significa “el país de los arios” ya que los iraníes consideran su tierra como el hogar ancestral de todos los pueblos indoeuropeos, que incluyen a la mayoría de las nacionalidades de Europa, India y partes de Asia Central. Aunque a día de hoy, la mayoría de los antropólogos y arqueólogos especulan que el hogar de los proto-indoeuropeos se sitúen en las estepas al norte del Mar Caspio, los iraníes siguen considerándose la cuna de todas las civilizaciones tanto occidentales como orientales.

La familia indoeuropea

Irán es un país plural

Persia es el nombre antiguo de Irán. Era una de las civilizaciones más antiguas y el primero en construir un imperio colonial con territorios en 3 continentes, con docenas de nacionalidades bajo su reinado.

A día de hoy, Irán sigue siendo un país multiétnico en que la etnia mayoritaria es la persa, que forma poco más de 60% de la población. El resto consiste de minorías étnicas como azeríes (16%), kurdos (10%), armenios y turcomanos, la mayoría residiendo en provincias fronterizas donde se hablan sus idiomas propios.

Mapa de grupos étnicos.

La etnia persa tampoco es una raza homogénea. Los del norte pueden tener tez blanca, pelo castaño y ojos azules. Los del sur pueden tener la piel tan morena como indios. Por haber absorbido numerosas invasiones de Asia central, ojos rasgados y pómulos sobresalientes también son bastante comunes. Pero distinto a EEUU  donde las identidades sociales se han construido por el color de la piel, en Irán, persas de todos colores se consideran parte del mismo grupo étnico.

Persas del sur

Durante los últimos 20 años, Irán ha recibido una gran oleada migratoria procedente de Afganistán e Irak. En algunas provincias, los inmigrantes ya ocupan la mayoría de los trabajos manuales como peones de campo y obreros de construcción.

Según la versión oficial iraní, no existe el racismo; todos los grupos étnicos conviven pacíficamente sin ninguna tensión, tampoco hay algún colectivo especialmente marginado. Sin embargo, eso también lo decían de la URSS y Yugoslavia antes de la caída del comunismo.

Muchos trabajadores manuales son inmigrantes

Irán es un estado confesional de Islam chiíta

La mayoría de los iraníes son musulmanes chiítas. Esos son musulmanes que creen que el heredero legítimo de Mahoma son los 12 imanes, encabezado por su yerno Alí. Fuera de Irán, la gran mayoría de los musulmanes son suníes, que creen que los herederos legítimos son los 4 califas que sucedieron a Mahoma después de su muerte.

Históricamente, los chiítas se han enorgullecido de su interpretación más flexible e inclusiva de Islam comparada con la suní. Sin embargo, el caso de Irán actual es una paradoja.

Suníes (verde claro) vs Chiítas (verde oscuro)

Desde 1979, el país está gobernado por un régimen teocrático, que ha impuesto leyes sharia en el código civil y penal. Las mujeres llevan el velo no porque forma parte de las costumbres del pueblo, sino porque las leyes lo obligan, y si no lo hicieran, las podrían multar. Del mismo modo, no está permitido llevar pantalones cortos o enseñar la parte superior de los brazos. Todos los colegios son separados por sexo. Hasta en las universidades muchas clases son segregadas, o con los hombres sentados en un lado y las mujeres en otro. El alcohol está prohibido, el baile también, tanto como las redes sociales como Facebook, Instagram y Youtube. La policía moral patrulla las calles, y al ver cualquier acto subversivo como una mujer sin velo o una pareja dándose un beso, les podría poner una multa, y en caso de reincidentes, llevarlos a la cárcel.

Ayatolá Jomeini, el fundador de la república islámica

Pero no siempre ha sido así…

Antes de 1979, sin embargo, la sociedad iraní era bien distinta.

El país estuvo gobernado por varias dinastías sucesivas de monarcas. Bajo el rey Reza Shah (1925-40), el clero fue marginado, la religión fue apartada de la educación, y tanto el velo femenino como el vestimenta tradicional masculina fueron ilegalizados. Su política abrió una profunda brecha entre la clase media urbana, que abrazaba con hedonismo a las costumbres occidentales, y la población campesina y obrera, que agarraba aún más fuerte a las tradiciones.

El último rey, Mohammad Reza Pahleví (1940-79), relajó las restricciones pero las semillas de descontento ya estaban sembradas. En aquella época, la vida en la capital Teherán podía confundirse fácilmente con París, Berlín o Londres, donde los bares y discotecas abrían hasta tarde, las chicas vestían de minifaldas y los chicos con pelo largo y camisas de roqueros. Salvo las mujeres conservadoras que se vestían  con el chador, casi nadie llevaba el velo. Pero cuando el descontento de la masa hizo estallar una revolución en 1979, todo cambió para siempre.

Estudiantes en Teherán, 1970s

La mujer iraní moderna

Algo que me llamó mucho la atención sobre la sociedad iraní contemporánea, es el papel de la mujer.

Por un lado, están las leyes que obligan a las mujeres a cubrirse y a separar a los sexos en todos eventos oficiales. Por otro lado, en la vida cotidiana, las mujeres parecen totalmente integradas en la sociedad. Distinto a otros países musulmanes como los países del golfo, Egipto y Turquía, en Irán los hombres y mujeres comen, socializan y se divierten juntos. Por la calle las mujeres caminan con la cabeza en alto, hablan con voz firme, sostienen la mirada, y no se muestran ninguna timidez en entablar conversación con extraños. A pesar de las leyes que prohiben darse besos o cogerse de la mano en público, muchas parejas dan paseos románticos por los parques. Entre chavales jóvenes, se ven pandillas mixtas de chicos y chicas. Y las adolescentes iraníes son tan aficionadas de sacarse “selfies” como las de cualquier otro país.

Según estadísticas oficiales, ya hay más chicas que chicos en la universidad y la edad de matrimonio se hace cada vez mayor. Durante los últimos años, muchas mujeres profesionales eligen no casarse o tener hijos. La fertilidad media se solo 1,5 hijos por mujer, muy parecido a la tasa en países europeos.

Las mujeres iraníes están muy visibles en todos los ámbitos

El vestimenta femenina como manifestación ideológica

Con el estricto código de vestimenta impuesto por el gobierno, muchas mujeres utilizan pequeñas variaciones para reivindicar su postura ideológica. Las más conservadoras llevan el chador, una prenda que cubre a todo el pelo, el cuello, los hombros y llega hasta debajo de las rodillas.

Varias mujeres vestidas del chador

Las creyentes tradicionales llevan el hiyab, un velo que cubre el pelo y los hombros, y lo suelen combinar con pantalones y faldas anchas.

El velo tradicional

Las más progresistas llevan el hiyab muy atrás, destapando la mayor parte de su pelo. Para algunas, el pañuelo es tan pequeño que parece un accesorio de moda. Aunque todas tienen que llevar una camisa o prenda que cubre la cintura, las caderas y el culo, algunas chicas la llevan abierta, abrochando solo un botón para mostrar las mallas o vaqueros ajustados que llevan debajo. Es una manera indirecta de protestar contra el código de vestimenta, para decir que si no las hubieran obligado a cubrirse, no lo harían.

En cada población, la cantidad de mujeres que llevan el chador, el velo o el pañuelo pequeño es un buen indicador de si el ambiente es más conservador o liberal.

Chicas modernas

Entonces ¿Por qué la revolución?

Si Irán antes de 1979 era una sociedad tan laica y abierta, ¿por qué tantos jóvenes rebeldes hicieron la revolución para separar los sexos y obligar a todas mujeres a ponerse el velo?

La realidad era mucho más compleja. Bajo el último rey, no había democracia ni libertad de expresión. La diferencia entre ricos y pobres era abismal. Todo el dinero que daba el petróleo solo beneficiaba a una pequeña minoría de costumbres occidentales que hacía negocio con las multinacionales. Los jóvenes hicieron la revolución no para imponer la religión, sino para implantar un sistema democrático, acabar con los privilegios de la élite y luchar contra la pobreza.

Manifestantes contra el rey, 1978

Una vez expulsado el rey, celebraron un referéndum para decidir la nueva constitución entre seguir con el antiguo régimen o una república islámica, y ganó con mayoría absoluta la segunda opción. ¿Por qué? Porque la gente no sabía lo que significaba, y había un sentimiento general que el antiguo rey había dado la espalda a las tradiciones de pueblo para vender el país al Occidente, así que en la nueva constitución se debiera tomar en cuenta cuestiones tan populistas como conservar la identidad nacional.

Durante los primeros 2 años después de la revolución, los bares seguían abiertos, los hombres y las mujeres seguían vistiéndose igual que antes y se relacionaban con la misma libertad, con la ventaja añadida de celebrar elecciones democráticas. Pero poco a poco, los ayatolás introdujeron cada vez más leyes religiosas. En 1981 impusieron el velo, prohibieron el alcohol y aprovechando la guerra con Irak, cerraron las fronteras e introdujeron recortes drásticos de libertad, aplicando la pena de muerte a cualquier disidente. Entre los fusilados figuraron muchos revolucionarios de 1979.

Mujeres protestando el hijab obligatorio

Los “milenios” iraníes

Toda la generación de milenios en Irán había nacido después de la revolución y el régimen actual es el único que ha conocido. A pesar de todas las restricciones legales, muchos buscan mil maneras de burlarse de ellas. Aunque Facebook e Instagram están capados, todo el mundo descarga programas anti filtros parar crear cuentas, subir fotos, y cotillear sobre lo que sucede en el mundo. En el ámbito privado, se organizan fiestas en casa donde las mujeres se quitan el velo, bailan, beben alcohol y hacen todo lo que el régimen prohíbe. Según dicen, las iraníes son una de las nacionalidades que más cirugía estética realizan y a día de hoy, se ha puesto muy de moda lucir tatuajes.

A pesar de la supuesta enemistad con EEUU, muchos iraníes desean llevar el estilo de vida americana de consumismo material, viviendo en chalets en urbanizaciones cerradas y realizando las compras en centros comerciales. Algunos barrios periféricos de Teherán parecen importaciones de Los Ángeles.

Jóvenes iraníes

¿El futuro el régimen?

Si la mayoría de la gente joven ya pasara por alto las normas religiosas impuestas por los ayatolás, ¿cuánto tiempo podría durar el régimen? Y si un día cayera, ¿qué pasaría con el país?

En mi opinión, puede que un amplio porcentaje de jóvenes de grandes ciudades deseen disfrutar de las mismas libertades que en el Occidente, pero también habrá un amplio porcentaje de la población que defiende el retorno a la línea dura del ayatolá Jomeini. Basta con el hecho de que el populista radical Mahmud Ahmadineyad ganó las elecciones en 2005 y 2009, es evidente que entre iraníes hay tantos conservadores como progresistas. De hecho, algunos iraníes lo describen como el “Donald Trump versión persa”.

¿El “Donald Trump” iraní?

Lo que me intriga saber es debajo de la manta de control ejercido por el régimen confesional, ¿qué divisiones culturales e ideológicas realmente existen en la sociedad iraní? ¿cómo se llevan entre ellos? Si el régimen actual desapareciera, ¿serían capaces de reconciliarse, convivir en paz sin recurrir a venganzas y revanchismos?

Lo que yo deseo, es que el país sufra una transición hacia la modernidad tan pacífica como la transición de España hacia la democracia después de la muerte de Franco, porque un día en el futuro no tan lejano, deseo regresar al país para conocer más a esta cultura tan fascinante y gente tan hospitalaria.

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Distintos tipos de atracción y afecto

11 Dic

Tanto en la conversación cotidiana como en el guión de las películas y novelas, la atracción entre un hombre y una mujer se suele resumir en dos tipos: la atracción sexual y el enamoramiento. Pero reflexionando sobre mis propias vivencias y las relaciones cercanas con personas del sexo opuesto, creo que pueden surgir mucho más tipos de atracción, la mayoría ignorados por la cultura popular. En este artículo me gustaría hablar de ellas.

Ante de todo, quiero aclarar que estoy escribiendo desde la perspectiva de un hombre heterosexual. Tampoco puedo hablar por todos los hombres heterosexuales, sino solo por mí. Seguro que otras personas, hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, han vivido experiencias muy diferentes y llegados a conclusiones muy dispares, que serán iguales de válidas como las mías.

La atracción sexual

La clase de atracción más reconocida entre personas de sexo opuesto es la carnal. En general, los hombres lo sienten con mayor frecuencia que las mujeres, quizás las mujeres con mayor intensidad, pero cada persona es un mundo. En general, para la mayoría de los hombres, la atracción sexual es algo muy físico, provocada por la visualización de las curvas de la mujer. En mi propio caso, reconozco que más de 70% de las mujeres entre los 18 y 45 años me resultan sexualmente deseables. Eso no implica que estoy dispuesto de acostarme con ellas, sino que su aspecto físico me resulta agradable.

Para la mayoría de hombres, las curvas femeninas son la principal fuente de atracción sexual.

Curvas de la diosa hindú Parvati

La fraternidad

La fraternidad, la empatía y la confianza son la base de todas las relaciones de amistad, independiente del sexo, edad u orientación sexual. Con cualquier conocido que compartes un interés, unos valores, un sentido de humor o una vivencia, sentirás un vínculo fraternal. Hay gente que opina que la fraternidad no puede existir entre personas de sexo opuesto por la atracción sexual. Ellos hablan por si mismos. En mi experiencia, las dos cosas no son incompatibles. Al fin y al cabo, cuando una relación de pareja dura más de 3 años, la atracción sexual y el romanticismo se disminuyen, pero lo que perdura es el sentido de fraternidad y confianza. Al menos en la sociedad moderna, ninguna relación de pareja puede ser duradera sin una amistad entre ellos.

El sentido de ternura

La ternura es el sentimiento de afecto que uno siente hacia un bebé, un niño o un animal, con las ganas de darles abrazos y cariños. En mi caso, también lo he sentido con muchas chicas, que me inspiran las ganas de abrazarlas y darles un beso en la frente, pero en un sentido puramente platónico. Desde mi perspectiva, las chicas tiernas no tienen por qué ser jóvenes, sino que tienen un aire o comportamiento de niña inocente, como una cara entrañable, un carácter espontáneo, un buen sentido de humor, una sonrisa fácil y una personalidad juguetona, curiosa y confiada.

La protagonista Navis del comic Estela me inspira mucha ternura.

La protagonista Navis del comic Estela me inspira mucha ternura.

El afecto maternal

Creo que tanto hombres como mujeres pueden haber sentido alguna vez una atracción platónica hacia una mujer por su carácter maternal. En mi caso, no necesariamente hacia mujeres mayores, sino hacia las que tienen una naturaleza cuidadora, protectora, compasiva, cariñosa pero a la vez asertiva, que trasmiten un sentido de seguridad y tranquilidad. El afecto es puramente platónico, caracterizado por una confianza muy cercana e íntima.

El enamoramiento

El enamoramiento, en mi opinión, es un sentimiento impulsivo muy fuerte, tan abrumador que uno no puede dejar de pensar en la persona en cuestión y siente dispuesto de abandonar todo para estar con ella. Normalmente está asociado a una atracción sexual muy intensa, acompañado con una idealización del sujeto.

En mi propio caso, las ocasiones que me he enamorado en la vida pueden contarse con los dedos de una mano, y la mayoría cuando era muy joven, quizás era un efecto que las hormonas jugaban sobre el cuerpo. Muchas parejas en relaciones duraderas, aunque sienten mucha atracción sexual, fraternidad y ternura, nunca han pasado por la fase de “enamoramiento”.

Por supuesto, el uso de esta palabra es altamente subjetivo, ya que para algunas personas simplemente significa sentir atracción sexual.

La atracción en relación de pareja y amistad

Como cada persona tiene una personalidad de varias facetas, la atracción que se siente entre dos personas también puede ser una combinación de varios tipos. Además, una persona puede provocar un tipo de sentimiento bajo una determinada situación, pero otro tipo bajo otra.

En general, las relaciones de pareja no se pueden formar sin algún grado de atracción sexual. Pero para durarse, es esencial la fraternidad y confianza. En mi opinión, no tiene por qué pasar por la fase de enamoramiento, aunque eso hace la relación más excitante durante los inicios. Sin embargo, muchas relaciones que empiezan con emociones intensas terminan pronto, cuando se dan cuenta de que el sujeto no es tan ideal como antes figuraba en su imaginación.

Para una relación de amistad, lo esencial es la fraternidad y confianza. El sentido de ternura y afecto maternal puede hacerla más cercana. Lo que sí que estoy de acuerdo es que es imposible ser “solo amigos” con alguien de estás enamorado, porque si es correspondido, se iniciaría una relación de pareja, si no, causaría sufrimiento. Pero con un poco de atracción sexual sí que es compatible, mientras que está bajo control y que nadie esté engañado o que tenga intenciones secundarias.

(Foto de Elizabeth Char)

(Foto de Elizabeth Char)

Prototipos de mujeres que me llaman la atención

28 Jun

Tanto en la literatura, las películas como en la vida real, hay ciertos prototipos de personajes femeninos que me llaman la atención. Cuando digo esa expresión, me refiero en el sentido de admirar o sentir una fascinación especial. Con eso no quiero decir que sea el tipo de mujer de que me enamoraría, tampoco sea el prototipo con lo que me gustaría acostar. Para evitar polémicas, también quiero dejar claro que no pretendo decir que todas las mujeres “deban” ser así. Son simplemente los prototipos que más admiro.

La artista iraní Neda Taiyebi se dedica a transformar viejos tanques en obras de arte en Afganistán.

La artista iraní Neda Taiyebi se dedica a transformar viejos tanques en obras de arte en Afganistán.

La mujer aventurera

En general, admiro mucho a la gente valiente que se lanza de cabeza a la piscina asumiendo todos los riesgos. Pero si se trata de una mujer, la admiro aun más porque tradicionalmente las mujeres han sido educadas de ser sumisas, pasivas y dependientes. Y en el mundo actual, muchos lugares siguen siendo mucho más peligrosos para una mujer que para un hombre.

Entre toda la gente que he conocido, quizás tanto las personas más valientes como las personas más miedosas han sido mujeres. Cada vez que escucho anécdotas de una mujer que viaja sola a países de tradiciones muy machistas o a lugares de conflicto, que practica deportes de riesgo, que lucha en batallas o que participa en expediciones para explorar lugares extremos, siempre pienso: ¡vaya cojones tiene! Por un lado tiene que superar muchas presiones sociales en contra, por otro lado requiere tener un alto grado de valentía y seguridad en si misma.

Nellie Bly, la pionera del periodismo de investigación que se encerró en un manicomio y viajó alrededor del mundo en 72 días

Nellie Bly, la pionera del periodismo de investigación que se encerró en un manicomio y viajó alrededor del mundo en 72 días

La mujer protectora

Otro prototipo de mujer que me causa fascinación son las que tienen una fuerte naturaleza protectora, sea hacia animales, niños, ancianos, enfermos o sus propios familiares y amigos. Quizás se debe a que suelo asociar el papel de protector como algo muy propio de la hembra, como se muestra en el mundo de los animales. En mi vida personal, tanto durante la niñez como en la vida adulta, he conocido a chicas me han querido proteger de matones del colegio, malas compañías o compañeros trepas.

En casos más extremos, he oído anécdotas reales de mujeres que se intervienen en una pelea para proteger al más débil, enfermeras y cooperantes en zonas de guerra que se niegan a abandonar a los heridos y huérfanos, o conservacionistas que se enfrentan a cazadores ilegales para proteger a los animales en extinción. Considerando que en general las mujeres son más vulnerables a la hora de sufrir agresiones físicas y sexuales, arriesgar su propia seguridad para proteger a otros es un comportamiento que me deja doblemente asombrado.

La conservacionsita Thandiwe Mweetwa se dedica a proteger a felinos salvajes en peligro de extinción

La conservacionsita Thandiwe Mweetwa se dedica a proteger a felinos salvajes en peligro de extinción

La mujer rodeada de hombres

Siempre me han llamado la atención las mujeres que viven, trabajan y socializan entre un grupo de hombres. Desde la adolescencia, siempre me he fijado en las chicas que se integran en un grupo de chicos, no como la novia de uno de ellos, sino como una integrante más. Del mismo modo, también suelo fijarme mucho en las mujeres que trabajan en una profesión, practican un deporte o afición dominada por hombres, como ser batería en un grupo de rock.

Uno de los ejemplos más peculiares de este prototipo es quizás mi propia abuela. Como una mujer china de principios y mediados de siglo XX, era una de las pocas que tenían estudios secundarios, y por eso, compartía mucho más intereses, gustos y aficiones con hombres que con otras mujeres. Según lo que cuenta mi padre, durante su niñez, su casa estaba siempre llena de visitantes masculinas, de amigos de mi abuela que pasaban un domingo por la tarde jugando cartas, bebiendo alcohol y arreglando el mundo. Mi abuelo, para ser un hombre de la época, también tenía una mentalidad excepcionalmente abierta.

El personaje Amelia Folch de la serie "Ministerio del Tiempo" es uno de mis favoritos.

El personaje Amelia Folch de la serie “Ministerio del Tiempo” es uno de mis favoritos.

La artista transgresora

También admiro a las artistas, escritoras y músicos cuya creatividad sale de la casilla tradicional de los tópicos femeninos. Entre ellas incluyen a artistas callejeras, tatuadoras, directoras de cine independiente, ilustradoras, dibujantes de comics y escritoras de novelas transgresoras.

En caso de artistas callejeras, me llaman especialmente la atención las grafiteras de los países musulmanes, que han tenido que trabajar especialmente duro para salir de los confines de género de una sociedad especialmente misógino, hasta arriesgar agresiones físicas tanto de la policía como de los hombres machistas.

Pero las que más me impresionan son las que no reivindican el papel de género, sino prefieren ser reconocidas solamente por su arte, no por el hecho de ser mujer.

Shamsia Hassani, la primera grafitera afgana.

Shamsia Hassani, la primera grafitera afgana.

La mujer intelectual

Hasta hace pocas generaciones, la mayoría de las mujeres no tenían estudios pero a día de hoy, las mujeres no sólo constituyen más de la mitad de los universitarios, sino también un porcentaje cada vez mayor de intelectuales.

Cuando digo “intelectuales”, me refiero a pensadoras, filosofas o expertas de un tema científico o histórico. En esta categoría también incluiría a periodistas, investigadoras o cooperantes que poseen un conocimiento especial de una región, un país, un pueblo o la historia de un conflicto en particular. Admiro sobre todo a las intelectuales que se comprometen por alguna causa universal, como los derechos humanos, la economía sostenible, la esclavitud moderna, la explotación infantil o el cambio climático, pero sin llegar a ser activista de ninguna causa política.

Yo, como aficionado de la civilización romana, los dos historiadores cuyas publicaciones que sigo con más interés son mujeres: la catedrática británica Mary Beard y la profesora holandesa Ratna Drost.

Asha de Vos, experta en biología marítima y educadora del ecosistema oceánico

Asha de Vos, experta en biología marítima y educadora del ecosistema oceánico

La igualdad, justicia y la discriminación positiva

2 Abr

Durante el siglo XX, el mundo se ha concienciado sobre el concepto de la “igualdad”, que en términos básicos, se refiere a una sociedad que trata a todo el mundo por igual, independiente del sexo, edad, sangre, origen étnico, clase social, orientación sexual, peso, altura de cada individuo, concediéndole los mismos derechos y exigiéndole las mismas obligaciones.

En el siglo XXI, se ha concienciado que la “igualdad” no es necesariamente sinónimo a la “justicia”, porque la sociedad está compuesta por muchos grupos distintos, cada uno con sus propias condiciones y necesidades, y dando a todos los ciudadanos las mismas condiciones no garantizan que todos disfruten de los mismos derechos y oportunidades.

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Por ejemplo, dos alumnos, uno de familia acomodada con padres capaces de mantenerlo durante sus estudios superiores, otro de familia humilde que urgentemente exige otra fuente de ingreso, no van a tener las mismas oportunidades de destacar en los estudios aunque comparten la misma aula y reciben la misma beca.

Así que para asegurar que todo el mundo disfrute de los mismos derechos y las mismas oportunidades, la sociedad no puede tratar a todo el mundo por “igual”. De ahí, surgió el concepto de “discriminación positiva”: de repartir los recursos según las condiciones de cada colectivo, dando prioridad a los más necesitados.

Ahora, hay varias maneras de identificar los distintos grupos sociales según sus necesidades: sexo, ingreso, edad, barrio de residencia, número de hijos o ancianos a su cargo, nivel de estudios, origen étnico, práctica religiosa o nivel de minusvalía. Dependiendo de cómo identificar los grupos y cómo aplicar las políticas, los resultados pueden ser efectivos, o totalmente contraproducentes.

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Cito un par de ejemplos.

Durante muchos años, en el Reino Unido se ha registrado una brecha bastante grande entre niños y niñas en las notas de la educación primaria y secundaria, con las niñas sacando una clara ventaja a los niños. Sin embargo, al llegar a la universidad, pocas chicas eligen estudiar ingenierías o ciencias. Algunos “expertos” de la educación proponen que la solución más adecuada sería crear aulas separadas por sexo para tratar las necesidades distintas de cada sexo, orientando la educación en el distinto desarrollo cerebral entre niños y niñas.

Pero considerando que el propósito fundamental de la educación es formar la nueva generación en una sociedad donde conviven los dos sexos en todos los ámbitos, ¿es más prioritario reducir el dimorfismo sexual de las notas académicas, o enseñar a los dos sexos a convivir juntos?

Clase de bachillerato en España

Clase de bachillerato en España

Otro caso ocurre en EEUU, que debido al legado de esclavitud y apartheid, la población negra siempre se encuentra discriminada en el empleo y la educación, a pesar de legalmente disfrutar de los mismos derechos que los blancos.

Muchos partidarios de la igualdad propone que para asegurar la igualdad de oportunidades, la administración pública debería tomar en cuenta la “raza” de cada ciudadano americano, clasificando la población en las 5 categorías raciales: blancos, negros, latinos, asiáticos e indígenas. Para realizar cualquier estudio social, desde el nivel de estudios, la deuda familiar, el ingreso medio familiar hasta la esperanza de vida y la morosidad de hipotecas, siempre compilan estadísticas separadas para cada grupo racial.

Sin embargo, por constantemente señalar las divisiones raciales en los medios de comunicación, están inconscientemente recordando a cada ciudadano las diferencias, en vez de las similitudes, entre cada “raza”, y así reforzando los estereotipos y el concepto de “ellos o nosotros”.

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la "diversidad racial" entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la “diversidad racial” entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

El caso más polémico surge a la hora de aplicar la “discriminación positiva” en la admisión universitaria.

Si seleccionara puramente por resultados de SAT (selectividad), americanos de ascendencia asiática ocuparían 17% de plazas universitarias cuando son 6% de la población, mientras los afroamericanos ocuparían solo 7% de plazas cuando son 13.6% de la población. Los partidarios de la “igualdad” proponen introducir cuotas para limitar el porcentaje de asiáticos y aumentar el porcentaje de negros para conseguir un mayor “equilibrio racial” en el campus, aunque eso implica que un asiático tiene que sacar una nota mucho más alta que un negro para conseguir la misma plaza. Efectivamente, lo que es “discriminación positiva” para un colectivo se convierte en “discriminación negativa” para otro.

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

En mi opinión personal, para evitar la marginalización social, es necesario implementar medidas ajustadas a las necesidades de cada colectivo, pero para evitar crear segregaciones, el criterio de división tiene que ser por una situación, en vez de un rasgo de nacimiento.

La pobreza es una situación, el desempleo crónico es una situación, el embarazo es una situación, la familia numerosa es una situación, la vejez es una situación, la enfermedad es una situación, el maltrato es una situación, el divorcio es una situación, la drogadicción es una situación, la mendicidad es una situación, hasta la minusvalía es una situación, porque cualquier persona, al sufrir un accidente o enfermedad, puede quedarse minusválida.

Sin embargo, el sexo, el color de la piel, el origen étnico, la orientación sexual, o la nacionalidad de nacimiento no son situaciones, sino rasgos que uno adquiere de nacimiento, y no puede cambiarlo a lo largo de su vida.

Al dar prioridad a los que atraviesan una situación de dificultad, toda la población sentiría protegida, porque tendría un “colchón” dónde caerse y leyes que le protejan. Pero al dar prioridad sólo a los que tienen un determinado rasgo de nacimiento, lo único que fomenta son recelos de miembros de otros grupos que padecen las mismas necesidades, y un sentimiento de victimismo perpetua entre los receptores de la ayuda.

En el caso de tratar el problema de la baja presentación de cierto grupo demográfico en las universidades, en vez de imponer cuotas para alumnos de este grupo sólo por serlo, me parece más sensato averiguar las condiciones socioeconómicas en que viven la mayoría de ellos. Si muchos viven en barrios marginales que carecen de colegios de calidad, debería aumentar el presupuesto educativo y mejorar la calidad de enseñanza en aquellos barrios, para que todos los que se encuentran en la misma situación de precariedad salgan beneficiados, sea lo que sea su origen.

Hace poco he visto un cartel explicando la diferencia en el trato de los minusválidos en la sociedad: desde la “discriminación” hasta la “inclusión”. Me ha parecido muy ilustrador.

inclusion

Me alegro que cada vez más personas se den cuenta de que para dar las mismas oportunidades para los minusválidos, crear un espacio sólo para ellos no es la solución, sino una segregación. La verdadera inclusión, es cuando todos lugares van equipados por facilidades que permiten a los minusválidos disfrutar la vida con la misma libertad que el resto del mundo.

El feminismo – un movimiento de múltiples corrientes

10 May

Hace poco, en la página de la organización focusonwomen, me topé con esta imagen.

Hiyab, niqab o maquillaje... todos ellos esconden tu propia identidad. La artista Boushra Almutawakel trabaja el feminismo islámico desde las artes plásticas

Hiyab, niqab o maquillaje… todos ellos esconden tu propia identidad. La artista Boushra Almutawakel trabaja el feminismo islámico desde las artes plásticas

Es la propaganda difundida por un grupo de feministas islámicas, que comparan el uso del velo en la sociedad islámica con el uso de maquillaje en las demás culturas, porque ambos “tapan” la verdadera identidad de la mujer.

Estar o no estar de acuerdo con el mensaje, me ha dado por pensar que el “feminismo” es una de las ideologías más diversas y desunidas, con varias ramas que defienden a posturas casi opuestas, y curiosamente, los seguidores de cada corriente a menudo tachan a otras de “machista”.

En su significado original, el “feminismo” es un movimiento que lucha para conseguir la igualdad de hombres y mujeres, y técnicamente, cualquiera que defiende la igualdad de sexos puede considerarse “feminista”. Así que, salvo los grupos más radicales, prefiero decir “los” feministas en vez de “las” feministas, porque uno no tiene que ser mujer para ser feminista.

En general, todos los feministas reivindican ciertas causas en común: como la igualdad de salarios, el acceso al aborto y la lucha en contra de la violencia de género, pero acerca de temas como la interpretación de la feminidad, la relación con los hombres y las maneras para conseguir la igualdad, hay diferencias substanciales. Sacando mis propias conclusiones en lo que he encontrado en debates y foros de discusión, creo que clasificado por ideología, el feminismo se puede dividir en 3 corrientes: la de “equidad”, la de “género” y la “separatista”.

La estadounidense Christina Hoff Sommers se declara una feminista de "equidad"

La estadounidense Christina Hoff Sommers se declara una feminista de “equidad”

El feminismo de “equidad” es la corriente más antigua, que lucha por la igualdad de sexos en el terreno de derechos y obligaciones. Eran ellos que consiguieron el voto femenino, la admisión de chicas en universidades y escuelas masculinas y la integración de la mujer en el mercado laboral. A día de hoy, luchan principalmente contra cualquier discriminación, segregación o violencia por razones de sexo, pero otro lado, sí que aceptan que existen diferencias innatas tanto físicas como psicológicas entre hombres y mujeres, y que por naturaleza, las mujeres puedan tener mayor inclinación hacia ciertas profesiones y los hombres en otras; lo importante es que cuando una mujer elige trabajar en una profesión dominada por hombres, no sufre discriminación por su sexo.

En 30 años, la profesión médica que evolucionado de un sector de mayoría masculina a mayoría femenina, sin cuotas de discriminación positiva

En 30 años, la profesión médica que evolucionado de un sector de mayoría masculina a mayoría femenina, sin cuotas de discriminación positiva

El feminismo de “género” es una corriente que niega la existencia de diferencias innatas en aptitud ni en psicología entre hombres y mujeres, y que todos los papeles de “género” es producto de la sociedad patriarcal, que oprime sistemáticamente a la mujer. Así que para conseguir una sociedad igualitaria, la igualdad de derechos no es suficiente, sino habrá falta “forzar” cambios sociales para erradicar las diferencias sexuales. Alegan que la principal razón de que hay pocas mujeres que trabajan de ingenieras, informáticos, científicas, policías, bomberas o militares es por el machismo institucional en estas profesiones, y para eliminarlo, habrá que imponer cuotas de discriminación positiva, o tomar iniciativas especiales orientada a mujeres para que un mayor número entren en estos ámbitos.

Solo un 30% de programadores son mujeres, pero según encuestas, la informática es uno de los sectores con menos machismo

Solo un 20% de programadores son mujeres, pero según varios estudios, la informática es uno de los sectores con menos machismo

La discriminación positiva es el principal terreno donde los feministas de “equidad” los de “género” se chocan, porque los primeros, como defensores de igualdad en derechos, la ven como una medida que viola los principios más básicos de igualdad, y en el peor de los casos, un paternalismo humillante. Los segundos, sin embargo, defienden que es la única manera de eliminar los papeles tradicionales de género.

El “feminismo separatista” representa la ideología que pretende excluir a los hombres, alegando que las mujeres tienen que ayudarse entre sí antes que a los hombres. Están a favor de crear espacios e instituciones solo para mujeres, como colegios femeninos, empresas que contratan solamente (o contratan con preferencia) a mujeres, u organizaciones que ayudan solamente a mujeres. Las más radicales reivindican la superioridad de la mujer frente al hombre, culpando a la masculinidad como fuente de todos los males de la sociedad.

Esta corriente choca tanto con el feminismo de equidad como lo de género por estar partidaria a la segregación sexual. Muchos les llaman “hembristas” en tono despectivo. Sin embargo, ellas mismas no se consideran así sino “verdaderas feministas”, y en inglés la palabra “hembrista” todavía no tiene traducción.

Mucha gente confunde el "feminismo" con el "hembrismo", que pretende la exclusion de hombres

Mucha gente confunde el “feminismo” con el “hembrismo”, que pretende la exclusion de hombres

Hace poco leí los comentarios de un debate online sobre una medida propuesta en Islandia para prohibir toda forma de prostitución y de pornografía online, fue donde me di cuenta de que acerca de asuntos más personales, el feminismo también se puede dividir entre una corriente más autoritaria y otra más libertina.

Los feministas “autoritarios” en general consideran que ciertos negocios, comportamientos y vestimenta son degradantes para la mujer y deben estar prohibidos, por ejemplo, el uso del velo islámico, la prostitución, la pornografía y hasta la práctica de bondage y dominación en los juegos sexuales de pareja.

Los feministas “libertinos” consideran que cada mujer tiene derecho de hacer lo que quiere con su cuerpo, y que nada es degradante ni humillante si ella lo ha elegido por su propia voluntad.

Muchos feministas están en contra de la pornografía, pero no a la "erótica". ¿Pero cómo y quién define la diferencia?

Muchos feministas están en contra de la pornografía, pero no a la “erótica”. ¿Pero cómo y quién define la diferencia?

Las dos posturas chocan sobre todo en el asunto de la prostitución, donde los “autoritarios” presionan por prohibirlo y los “libertinos “apuestan por su regularización legal. Los primeros insisten que “ninguna mujer ejercería la prostitución por su propia voluntad”, los segundos dicen que “¿Quién eres tú para decidir sobre el cuerpo de otras personas?”

Durante los últimos años, también ha aparecido el “feminismo islámico”. Suena curioso, porque desde el punto de vista occidental, ser musulmana parece ser totalmente contraria a ser feminista. Sin embargo, ellas defienden la “igualdad de sexos” desde dentro de las normas de la sociedad islámica. Curiosamente, muchas alegan que la sociedad occidental es “machista” porque convierte la mujer en un objeto de deseo sexual del hombre.

Al final, para conseguir el mismo fin, salen docenas de propuestas, y por naturaleza, cada uno piensa que la suya es la única que tiene razón.

Cada vez hay más chicas jóvenes que practican boxeo. En general, pocas se han quejado del machismo

Cada vez hay más chicas jóvenes que practican boxeo. En general, pocas se han quejado del machismo

La “primavera árabe” y la revolución sexual pendiente

6 Feb

Por los últimos acontecimientos en Libia y Egipto, es evidente que mucha gente está cabreada en los países árabes.

Después de las revoluciones que derrocaron los gobiernos autoritarios en 2011, ahora llega la hora del enfrentamiento entre las facciones de distintas ideologías.

Mientras que la prensa internacional inunda sus portadas con fotos dramáticas de mega-manifestaciones, de reyertas callejeras, de manifestantes tirando piedras, de policías pegando palizas, de encapuchados corriendo entre contenedores en llamas…, pocos medios han centrado en la verdadera causa de la rebelión.

enfrentamiento callejero en El Cairo

enfrentamiento callejero en El Cairo

Supuestamente, tanto en Libia y Egipto los principales bandos enfrentados son los “islamistas” y los “laicos”, ¿pero aparte el tema religioso, qué políticas sociales y económicas defienden cada grupo? ¿es la lucha comparable con lo que había sucedido en Europa durante los siglos XIX y XX? ¿Qué sería la sociedad ideal que cada uno de los manifestantes, tan cabreados y tan apasionados, pretende construir?

Yo, desde el punto de vista occidental, creo que el problema más grave que sufre la mayoría de los países musulmanes es algo mucho más fundamental que la política o la economía, sino las tradiciones misóginas y la estricta separación de sexos.

A pesar de que la mayoría de las sociedades tienen tradiciones machistas, la cultura musulmana lo ha llevado a un punto extremo, en que no sólo asigna papeles muy restringidos a la mujer, sino que mantiene una segregación entre hombres y mujeres en casi todos espacios de la vida cotidiana. Cuando viajaba a Marruecos, Egipto y Turquía, la primera imagen que me impactó era la reducida presencia femenina. Casi todos los que paseaban por la calle, que trabajaban en tiendas, restaurantes, y que daban la cara al público eran hombres. Hasta los dependientes de tiendas de ropa, los recepcionistas y limpiadores del hotel, eran mayoría hombres. En los segmentos más tradicionales de la sociedad, personas de sexo opuesto no pueden ni hablar fuera del circulo familiar. Incluso durante visitas de una familia a otra, los hombres socializan en un cuarto y las mujeres en otra. Según un reciente reportaje, en el Cairo, una ciudad supuestamente moderna y cosmopolita, las mujeres que salen a la calle solas sin cubrirse con un pañuelo a menudo sufren abucheos o acoso físico.

Muchas veces he pensado que en la época actual, el desarrollo de cada sociedad está estrechamente relacionado con la cultura general de su población y la integración de todos segmentos sociales. ¿Qué cultura general tendría un país si se prohibiera a una mitad de la población recibir una educación completa? ¿qué desperdicio de talento si en un país denegara la oportunidad a una mitad de la población solo por haber nacido? ¿qué “integración social” conseguiría si una mitad de la población no puede relacionarse libremente con la otra?

manifestantes en la revuelta de 2011

manifestantes en la revuelta de 2011

Por supuesto, en muchas sociedades musulmanes ya están profundamente divididas a base de la cuestión de “relación de géneros”. Tanto en Marruecos, Argelia, Egipto y Turquía, hay parte de la sociedad donde las mujeres viven de forma idéntica que en el mundo occidental, mientras hay otras partes que todavía viven muy arraigadas a las tradiciones. Sin embargo, durante todas las revueltas en los países árabes desde 2011, hemos oído protestas contra la corrupción política, contra el gobierno, contra la brutalidad policial, contra la intervención del ejército…, pero todavía no se ha oído ninguna reivindicación por una “revolución sexual”, que quizás sería lo más necesario.

¿Sería un tema tabú hablar de ello? ¿O sería porque a la mayoría de los jóvenes de países musulmanes, todavía no es un tema que se considera importante?