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Cosas que me molestan del lenguaje cotidiano

18 Jun

Hay varias expresiones, comparaciones y adjetivos en el lenguaje cotidiano que cada vez me molestan más, y me gustaría hablar de algunas de ellas en este artículo.

La banalización de la palabra “esclavitud”

Se oye mucho la gente comparar cualquier trabajo precario con la esclavitud, y algunos extremistas hasta pretenden que la esclavitud de ayer se ha convertido en el contrato de empresario-trabajador hoy. Quien dice eso obviamente no entiende el significado de la palabra “esclavo”.

La esclavitud ha existido en casi todas las civilizaciones, y lo que define un esclavo no es la pobreza o la precariedad laboral, sino su condición de cautiva. Un esclavo es básicamente una persona que es propiedad de otra, que carece de los derechos y libertades más fundamentales de un ser humano, que puede ser azotado, violado, explotado, vendido o comprado según el capricho de su amo con total impunidad.

Tanto en el imperio romano como en la América colonial, en muchos talleres y granjas trabajaban esclavos y hombres libres codo a codo, los primeros como propiedad de los dueños, los segundos como mano de obra contratada. Cuando un hombre libre incumplía con su deber, lo peor que le podía pasar era el despido, pero un esclavo podía ser castigado con 100 azotes, un par de días encerrado en un zulo sin comida o la venta a otro amo.

Lo que define la esclavitud es la condición de cautiva

Lo que define la esclavitud es la condición de cautiva

A día de hoy, la esclavitud sigue existiendo y afectan a más de 46 millones de personas, la mayoría son víctimas de tráfico humano, inmigrantes ilegales retenidos por las mafias, prostitutas obligadas a trabajar en burdeles, o personas que por su etnia o condición de nacimiento, carecen de estatus como personas legales. Pero los trabajadores europeos, por lo duro que pueden ser las condiciones laborales y lo precario que pueden ser los salarios, no se puede comparar con la esclavitud ni de lejos porque nadie vive en cautividad ni es considerado legalmente propiedad de su empresa.

Así que, en mi opinión, confundir cualquier precariedad laboral con la esclavitud no es sólo una comparación injusta, sino también una falta de respeto a las 46 millones de personas que todavía viven bajo condiciones de verdadera esclavitud.

Muchos inmigrantes en EEUU trabajaban de sol a sol por poco dinero, pero no eran esclavos porque vivían en libertad.

Muchos inmigrantes en EEUU trabajaban de sol a sol por poco dinero, pero no eran esclavos porque vivían en libertad.

La banalización de la palabra “fascista”

Otra palabra que se dice mucho en el lenguaje cotidiano, a menudo en tono de insulto, es “fascista”, ¿pero cuánta gente realmente conoce el significado original de la palabra?

Volviendo a sus orígenes, el fascismo era un movimiento popular de los años 20 y 30 que llegó a poder en Italia, Alemania y Japón pero tuvo seguidores en casi todos los países europeos. Su doctrina se basaba en la fundación de un estado autoritario, uniendo a todas las clases sociales bajo un nacionalismo cerrado y excluyente. Socialmente, pretendía construir una nueva sociedad estratificada por una jerarquía racial, dando prioridad a los más “puros” y excluyendo a extranjeros, minorías culturales y “razas inferiores”. Económicamente, defendía la nacionalización de todos los sectores económicos claves pero a la vez protegía a la propiedad privada y los negocios pequeños y medianos.

Fascistas italianos

Fascistas italianos

La doctrina fascista estaba radicalmente en contra de la democracia parlamentaria, la igualdad de derechos y oportunidades, la libertad individual, el libre pensamiento, el mestizaje racial y la diversidad cultural. Y para llevar a cabo la revolución, justificaba el uso de la violencia a través de movilizaciones callejeras. Durante los años 30, en todos los países europeos formaron milicias ciudadanas, como los camisas negras de Italia y Reino Unido, los camisas marrones en Alemania y Austria, los camisas azules en España y los camisas verdes en Francia, que participaron en reyertas callejeras con grupos anarquistas y comunistas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo entró en decadencia. A día de hoy hay políticos populistas xenófobos como Marine LePen de Francia, Nigel Farrage de Reino Unido y Donald Trump de EEUU, pero ninguno se puede clasificar como “fascista” porque no pretenden sustituir la democracia por una dictadura ni justifican la violencia callejera. Quizás el partido político actual que más se aproxima al fascismo de los años 30 es Amanecer Dorado de Grecia.

Si el fascismo hubiera servido de algo, sería para dar una lección histórica para que no se repita jamás. Con la banalización de la palabra, estamos consiguiendo justo lo contrario, porque cuando todo el mundo llama “fascista” a cualquier político que le cae mal, el verdadero peligro de esta ideología se queda olvidado.

Amanecer Dorado es el único partido fascista actual

Amanecer Dorado es el único partido fascista actual

La banalización de la palabra “machista”

Otra palabra que se dice mucho, sobre todo en la boca de feministas, es “machista”.

El machismo en su origen se refiere a la creencia de que el hombre es superior a la mujer y que la mujer debe estar recluida a los roles tradicionales femeninos.

A día de hoy, se usa mucho la palabra “machista” para descalificar una serie de comportamientos y pensamientos, por ejemplo, cuando alguien afirma que existan diferencias innatas de psicología entre hombres y mujeres, cuando alguien está en contra de las cuotas de discriminación positiva, cuando alguien cuestiona la ley de violencia de género o cuando muestra su desacuerdo con cualquiera de las doctrinas del feminismo moderno.

La definición de igualdad de género es subjetiva

La definición de igualdad de género es subjetiva

En el fondo, la “igualdad” es un concepto abstracto y totalmente subjetivo. Hasta entre feministas, no todos tienen la misma definición de la palabra. Para algunos se refiere a la igualdad bajo la ley, para otros se refiere a la igualdad de derechos y oportunidades, para otros implica la eliminación de todas las diferencias de comportamientos entre hombres y mujeres. Pero opina lo que opina, cada uno tiene sus razones, pero en muchísimos debates sobre las cuestiones de género, muchos feministas usan la palabra “machista” para descalificar a cualquier opinión contraria.

En mi opinión, “machismo” es una palabra que no hay que banalizar precisamente porque sigue existiendo. Basta con leer la sección de comentarios de cualquier artículo de prensa online, encuentras un montón de insultos misóginos, sobre todo cuando el artículo ha sido escrito por una mujer. Ya está demostrado que en muchas empresas, a una mujer que hace el mismo puesto que un hombre le paga un sueldo inferior y cuando tiene hijos, es ella quien tiene que sacrificar más su carrera profesional por su vida familiar. Y hablando de los derechos de la mujer en países musulmanes, todavía queda un largo camino a recorrer…

Así que, esta palabra, igual que la “esclavitud” y “fascista”, es mejor usarla para situaciones que realmente encaja con el significado original.

Las actitudes machistas aún se notan mucho en el mundo de videojuegos

Las actitudes machistas aún se notan mucho en el mundo de videojuegos

La palabra “liberal” como eufemismo de políticas de derechas

En España, debido al legado de la dictadura franquista, la derecha no está bien visto, y mucha gente que defiende las mismas causas que el Partido Conservador del Reino Unido, los Democráticos Cristianos de Alemania y o el Partido Republicano de EEUU, en vez de definirse de “derechas”, se definen como del “centro”. Y como el centro político en muchos países está ocupado por partidos liberales, muchos españoles de la derecha radical también empiezan a denominarse como “liberales”.

Sin embargo, el verdadero liberalismo no sólo se trata de la libertad económica, sino también de la libertad social, que incluye la libertad de movimiento, la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad religiosa, la libertad sexual, la igualdad entre hombres y mujeres y los derechos de las minorías étnicas y sexuales. Durante siglos, los liberales han luchado en contra de la monarquía absoluta, los poderes de la Iglesia, los grandes terratenientes y los privilegios hereditarios. En el siglo XX, jugaron un papel crucial para conseguir el voto femenino, legalizar el aborto, defender los derechos de minorías étnicas y crear el sistema de educación y sanidad pública.

Pero la mayoría de los que se denominan como “liberales” en España es gente que sólo defiende la libertad económica de las grandes empresas, dando la espalda a todo el resto de clases de libertades. Muchos valoran la unidad de España más que la voluntad del pueblo, defienden los privilegios de la monarquía, justifican la explotación de las grandes empresas a los trabajadores y el medio ambiente y oponen abiertamente el aborto, el matrimonio homosexual y la acogida de refugiados.

Lo que más molesta es que con la apropiación de la palabra “liberal” por la derecha radical, dentro de pocos años, ya nadie recordará la verdadera esencia del liberalismo.

Hay "liberales" en España que hace apología a la dictadura franquista

Hay “liberales” en España que hace apología a la dictadura franquista

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El liberalismo: los inicios, la evolución y la corrupción

25 Feb

En España, el “liberalismo” a día de hoy es casi sinónimo al “conservadurismo” o “capitalismo extremo”. Sin embargo, en sus raíces, se trata de una filosofía que defiende unos principios bien distintos. En este artículo me gustaría hablar de la definición original del “liberalismo clásico”, y de cómo la palabra “liberal” ha ido distorsionando de significado a lo largo de los siglos, en distintos países.

John Locke, el fundador del liberalismo

John Locke, el fundador del liberalismo

En sus inicios, el liberalismo surgió durante los siglos XVII y XVIII. Muchos lo atribuyen al filósofo inglés John Locke (1632-1704). En aquella época, se trataba de una corriente política que oponía a la monarquía absoluta y el sistema feudal, luchando a favor de un estado laico y democrático, donde todos los individuos, independiente de su procedencia, edad, sexo, clase social o religión, disfrutaban los mismos derechos y las mismas libertades.

La filosofía central del liberalismo era que el individuo (en contraposición a la familia, pueblo o patria) formaba el pilar fundamental de la sociedad, y que cada uno era solamente responsable por sus propios actos. Bajo esos principios, lucharon contra la esclavitud, la aristocracia hereditaria, la religión del estado o cualquier persecución por motivos de raza, nacionalidad o religión. También reivindicaban la libertad económica, por lo tanto que los intereses de unos no perjudicaban los derechos básicos de otros, y que la propiedad privada siempre estuviera adquirida por el propio esfuerzo de cada individuo.

El liberalismo clásico jugó un papel importante en la revolución francesa, la revolución gloriosa y la guerra de independencia de EEUU, en una lucha de sustituir los privilegios hereditarios con un sistema de meritocracia.

Caricatura del siglo XVIII de la política británica: Conservadores vs Liberales

Caricatura del siglo XVIII de la política británica: Conservadores vs Liberales

Después de la revolución industrial, muchos liberales se concienciaron de la emergente desigualdad en las ciudades, dándose cuenta de que la libertad individual y la meritocracia sólo tenían sentido cuando se implantase en una sociedad donde había justicia social e igualdad de oportunidades. De ahí, surgió una nueva corriente de liberalismo social que aparte de defender la libertad individual, también reivindicaba el papel de estado de garantizar el bienestar básico de sus ciudadanos. Esos activistas fundaron los primeros sistemas de educación y sanidad pública, que se convirtieron en los pilares del estado de bienestar. La voz más destacada de esta corriente de liberalismo era el británico John Maynard Keynes.

John Maynard Keynes, el padre del liberalismo social

John Maynard Keynes, el padre del liberalismo social

Durante siglos, los liberales eran la principal facción política en contra de los conservadores, hasta que aparecieron los primeros sindicatos que formaron los partidos socialistas. A principio, los liberales y socialistas compartían muchas reivindicaciones, como el estado laico, la democracia representativa, la educación y sanidad pública, la legalización del divorcio, el derecho a aborto y la igualdad de sexos, pero la principal diferencia era que los socialistas nacieron a raíz de la negociación colectiva de trabajadores con el patronal a través de los sindicatos, algo que los liberales consideraron una supresión a la libertad individual.

En países como el Reino Unido surgió un sistema de 3 partidos: los conservadores de derecha, los liberales del centro, y los laboristas de la izquierda.

En el siglo XX, el socialismo sustituyó al liberalismo como la voz del pueblo

En el siglo XX, el socialismo sustituyó al liberalismo como la voz del pueblo

Durante el siglo XX, los dos enemigos principales del liberalismo eran el fascismo y el comunismo, porque ambos reivindicaban la importancia del colectivo (estado, partido, clase social, raza, religión o patria) sobre del individuo. Tanto el partido bolchevique de la URSS como el partido nazi alemán persiguieron a los liberales. En España, muchas reformas de la II república se basaban en principios liberales, sobre todo en el terreno de la educación, la política territorial, la expresión cultural y los derechos de la mujer, pero al estallar la guerra civil, la sociedad se fracturó entre la extrema derecha y la extrema izquierda y los liberales se quedaron olvidados, marginados y perseguidos, tanto por un bando como por otro.

Los liberales opusieron el comunismo por su filosofía colectivista

Los liberales opusieron el comunismo por su filosofía colectivista

A finales de siglo XX surgió una nueva corriente de liberalismo, que al contrario al liberalismo social del principio del siglo, ponía énfasis en la libertad económica. Los proponentes más radicales eran Margaret Thatcher del Reino Unido y Ronald Reagan de EEUU, que redujeron los impuestos y levantaron muchas regulaciones del estado con el fin de fomentar el consumo e incentivar las actividades económicas. Aquellos liberales, denominados “neoliberales”, defendían el desmantelamiento del estado de bienestar.

El Thatcherismo tenía como prioridad fomentar el consumo

El Thatcherismo tenía como prioridad estimular la economía a través del consumo

En España, la palabra “liberalismo” desapareció del vocabulario político después de la Guerra Civil y reapareció en los años 90 con el auge del neoliberalismo en el Reino Unido y EEUU. Entonces, la palabra se ha convertido en un eufemismo para las políticas de la derecha. Irónicamente, muchos de los políticos y medios que pretenden ser “liberales” son en realidad “conservadores”, ya que defienden la monarquía y la unidad de España por encima de la libertad de expresión de los ciudadanos, hacen apología de la dictadura franquista (un régimen totalmente contrario a cualquier clase de liberalismo) y justifican la explotación de trabajadores de las empresas multinacionales. La clase de libertad que reivindican con más fervor es la libertad económica de las grandes empresas, que en principio, va totalmente en contra de la filosofía de John Locke, que reivindicaba la libertad como una condición aplicable solamente para el individuo, nunca para un colectivo.

Sin embargo, en otros países siguen habiendo partidos liberales que defienden las causas originales, como lo del Reino Unido y Canadá. Aparte de estimular las actividades económicas, también defienden una sanidad y educación pública de calidad, la inmigración libre, la decriminalización de las drogas blandas, la regularización de la prostitución, el matrimonio gay, la igualdad de sexos, el derecho de las minorías étnicas/religiosas/lingüísticas, y todas clases de libertades individuales por lo tanto que no violan las libertades de los demás.

Ministros del Partido Liberal, Canadá

Ministros del Partido Liberal, Canadá

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Las ideologías políticas – más compleja que izquierda-derecha

7 Jun

Durante el último siglo, la división política en la mayoría de los países democráticos ha sido por el eje de izquierda-derecha. La izquierda generalmente ha sido asociado a lo económicamente proteccionista y socialmente liberal mientras la derecha la sido asociado generalmente a lo económicamente liberal y socialmente conservador.

En la época pos-industrial, creo que esta vieja clasificación de ideologías políticas ya se ha quedado algo obsoleto, porque dentro de lo que llamamos “izquierda” y “derecha” existe varias corrientes distintas, casi tan distanciadas unas a otras que pueden pertenecer a partidos opuestos.

Dicen a partir de la revolución francesa de 1968, nació una nueva corriente de "izquierda" - los progresistas.

Dicen a partir de la revolución francesa de 1968, nació una nueva corriente de “izquierda” – los progresistas.

 

En mi opinión, he identificado las siguientes ramas ideológicas:

1. Los conservadores “clásicos”

Estos incluyen a la gente moralmente conservador; gente que defiende a las tradiciones, a las viejas normas sociales y a la clásica identidad de su nación. Suelen ser muy patriotas, que toman el orgullo y la integridad de su país como algo personal. En España, Francia y EEUU, suelen oponer todo lo que puede provocar un cambio en las viejas normas sociales, como el matrimonio gay, el aborto, el separatismo regional y la sociedad multicultural. Económicamente, suelen ser bastante proteccionistas hacía todo lo que es “nacional”: empresas nacionales, productos nacionales, y los puestos de trabajo para “nacionales” primero. Por eso, suelen pronunciarse en contra de la globalización económica y el capitalismo mundial, excepto cuando su país es el principal benefactor.

Las ideas de la derecha de La Falange se distancia bastante de la derecha neo-liberal

Las ideas de la derecha de La Falange se distancia bastante de la derecha neo-liberal

2. Los capitalistas liberales

Estos son los seguidores de la ideología de Thatcher, que creen que una economía de mercado libre sin ningún tipo de intervención estatal es la clave del bienestar del país. Suelen pronunciarse a favor de la privatización de todo lo que es público, dejando la sanidad, la educación y todo el sistema de transporte en manos de grandes empresas, a cambio de que los ciudadanos paguen menos impuestos para disfrutar de un mayor poder adquisitivo. Moralmente son muy diversos, desde gente muy conservadora hasta gente bastante abierta y cosmopolita, pero en general, son partidarios de una sociedad capitalista, globalizada, consumista, donde la libertad de cada uno para gastar el dinero como quiera se quede encima del resto de los derechos humanos.

Thatcher, el icono del liberalismo económico

Thatcher, el icono del liberalismo económico

3. Los “sociodemócratas” y “socioliberales”. 

Este grupo de gente cree en la economía de mercado libre, pero al mismo tiempo también cree que el estado debería garantizar los derechos mínimos de sus ciudadanos, como un sistema de educación, sanidad y transporte público de calidad, una pensión de jubilación y beneficios sociales para los desempleados. Moralmente también son muy diversos, pero generalmente son más moderados en temas de religión, cultura e identidad nacional.

4. Los “socialistas clásicos”

Estos son los herederos de las luchas sindicales del principio de siglo XX, que identifican a los empresarios como explotadores de la clase trabajadora, y que la única forma en que las clases desfavorecidas puedan hacerse frente a los grande poderes económicos es a través de la asociación sindical y la huelga. A parte de reivindicar un sistema de sanidad, educación y transporte público de calidad, también albergan por la nacionalización de todas las industrias estratégicas, tanto como la banca. Por eso, se pronuncian a favor de un estado fuertemente intervencionista que pone el bienestar de los trabajadores por encima del crecimiento económico. Moralmente son muy diversos, desde bastante conservadores a muy abiertos, pero valoran los derechos más que la libertad.

El socialismo clásico nació en la lucha obrera durante la industrialización.

El socialismo clásico nació en la lucha obrera durante la industrialización.

5. Los “progresistas”

Es un movimiento relativamente nuevo que nació a partir de los años 60. Luchan por la protección de los derechos de las minorías étnicas, culturales y sexuales y la igualdad de sexos, tanto como la conservación del medio ambiente y un trato digno a los animales. Se distinguen de la “izquierda clásica” en que valoran fuertemente la libertad individual, como la libertad de movimiento, de aborto y de llevar un estilo de vida alternativa sin sufrir persecución ni acoso. Moralmente, muchos son partidarios del amor libre, la legalización de las drogas blandas, la inmigración libre, la sociedad multicultural, la agricultura ecológica, y el uso de bicicleta en lugar de vehículos de motor.

EQUO, el partido "progresista" actual en España, hizo la campaña electoral en bicicleta.

EQUO, el partido “progresista” actual en España, hizo la campaña electoral en bicicleta.

En general, la gente cuyas ideas caen en 1 y 2 suelen votar partidos de derecha a pesar de que sean ideas bastante opuestas, mientras gente de 4 y 5 suelen votar la izquierda, y los de 3 están divididos entre el centro-derecha y el centro-izquierda, dependiendo de la situación económica y las políticas que proponen.

Yo, personalmente, diría que:

* 4 es el opuesto de 2

* 5 es el opuesto de 1

* Pero 1 y 4 pueden ser compatibles, y algunos régimenes políticos, como lo de Juan Perón en Argentina y muchos populismos latinoamericanos, son precisamente una mezcla entre estas 2 ideologías.

* En España, el PP representa una mezcla de 1, 2 (y algo de 3), PSOE representa 3. Entre los otros partidos, IU y Podemos representan una mezcla de 4, 5; Equo representa una mezcla de 3, 5

* En EEUU, donde nunca hubo un movimiento socialista obrero tan fuerte como en Europa, 3 y 4 prácticamente no existen. Por las políticas actuales, el Partido Republicano representa una mezcla entre 1 y 2, mientras el Partido Demócrata representa una mezcla de 2 y 5.