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¿La liberación sexual ha sido un fracaso?

3 Ene

Una de las conversaciones que más me ha marcado durante mi viaje a Irán en 2017 fue con una chica iraní que trabajaba en un mausoleo, acerca de por qué las mujeres de ahí tienen que ir tan tapadas. Me dijo que era para proteger a la mujer contra violaciones y acoso, porque por naturaleza, la sexualidad del hombre es agresiva e impulsiva, y las mujeres tienen que cubrir las partes de su cuerpo que más despierta ese instinto salvaje.

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¿El hiyab es para proteger las mujeres contra agresiones sexuales?

Pocos meses después, en EEUU estalló #MeToo, con miles de mujeres de todas profesiones y clases sociales denunciando por Twitter sobre el acoso sufrido por parte de hombres famosos que hasta entonces, habían mantenido la fachada de gente respetable y padres de familia ejemplares. Acto seguido, mujeres por todo el mundo rompieron en tabú de hablar de los abusos y acosos que habían sufrido a manos de hombres, tanto en el entorno de familia y amigos como por desconocidos por la calle. En un ambiente de indignación masiva, ya hay ciertos grupos que han propuesto la creación de grupos, espacios y asociaciones exclusivamente femeninos donde las mujeres pueden sentirse más seguras, protegidas de la agresividad masculina, como clubes deportivas, empresas, espacios de coworking, servicios de compartir coche, complejos vacacionales y agencias de viaje etc.

Me ha hecho reflexionar: durante los primeros 40 años de mi vida, he visto la sociedad occidental levantar casi todas las barreras entre los dos sexos. Durante mi infancia en los 80, muchos colegios en el Reino Unido y España aún estaban separados por sexo, futbol era un deporte de chicos y netball un deporte de chicas, muchas profesiones solo reclutaban un sexo y lo ponían en el anuncio, y la mayoría de los bares de barrios obreros era dominio masculino donde las mujeres solo entraban acompañadas de su pareja.  Por supuesto, un hombre, como un ser físicamente más fuerte, tenía la obligación de proteger a las mujeres contra depredadores sexuales. En una cita, la tenía que recoger en su casa, pagarla la cena y la copa y acompañarla hasta su puerta. Poco a poco, todas esas barreras se habían ido levantando y los roles tradicionales masculinos y femeninos se habían difuminado. En el año 2015, si alguien dijera a una chica que no podía salir sola por la noche porque la pudieran violar, le tacharía de tener la mente anticuada, sino abiertamente machista.

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Tradicionalmente, muchos bares eran espacios masculinos

Según parece, tras #MeToo, la vieja tendencia de segregarse se está volviendo. No sé si se trata de un brote temporal, o una tendencia permanente. A veces me imagino si dentro de 30 años, la gente mirará a nuestro tiempo para pensar que 1960-2020 fuera la época de una liberación sexual que había fracasado, porque al conceder tanta libertad a los dos sexos a mezclarse, algunos hombres habían aprovechado este libertinaje para abusar sexualmente de las mujeres. Quizás entonces, ya no serán los hombres que controlen la libertad sexual de las mujeres, sino otras mujeres, que mantengan cualquier interacción entre los dos sexos estrechamente vigilado, y cualquier actividad sexual legislada para asegurar que no sucedan abusos.

Desde mi punto de vista, si nuestro objetivo es crear una sociedad más igualitaria, segregar los sexos o legislar la actividad sexual privada para proteger a la mujer es contraproducente, porque crea un espacio seguro dónde una vez que sale de él, los peligros del mundo siguen ahí. Además, fabrica una desconfianza entre hombres y mujeres que aumenta los malentendidos y perjudica las relaciones sanas. Lo que ha demostrado #MeToo es que muchas mujeres que han sido abusadas sexualmente no han tenido donde denunciarlo, y muchas más han sentido inseguras o acosadas por la actitud y comportamiento de algunos hombres. Desde mi punto de vista, lo que tenemos que hacer como sociedad, es abordar esos problemas para crear un ambiente más sano de convivencia entre los sexos.

¿Cómo lo conseguimos? En mi próximo artículo hablaré de algunas propuestas.

La islamofobia vs la crítica a Islam

14 Sep

En las elecciones nacionales de Suecia el domingo pasado, el partido ultra Demócratas Suecos sacó casi 20% de los votos, mientras en Alemania del éste se organizaron marchas de neonazis. Durante los últimos años se ha registrado un notable crecimiento de apoyo a los partidos xenófobos en Europa. El nuevo chivo expiatorio suelen ser los refugiados, y sobre todo refugiados de países musulmanes.

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Manifestación fascista en Alemania

Desde 11-S, la situación de la minoría musulmana en países de mayoría no-musulmán se ha convertido en un campo de minas. Mientras la mayoría de europeos, americanos y asiáticos orientales adoptan costumbres cada vez más liberales, individualistas e igualitarias, en muchas culturas musulmanas aún conservan las tradiciones patriarcales con una fuerte separación de sexos. Aprovechando este choque de costumbres, combinado con el auge de terrorismo islámico, los populistas han encontrado un chivo expiatorio ideal: un colectivo con valores opuestos a la tendencia laica, que además intente imponer lo suyo con la violencia. Por otro lado, los defensores de la democracia liberal tienden a proteger a la minorías musulmana a toda costa, descalificando a cualquier crítica a la comunidad musulmana como “Islamofobia”, a tal punto de justificar prácticas totalmente contrarias a los principios de igualdad.

La pregunta es: ¿qué es la diferencia entre hacer crítica a Islam, y la islamofobia?

En mi opinión, la crítica a Islam es una crítica hacia la ideología de Islam, o a la forma de practicar el islam. La islamofobia es el rechazo a cualquier persona de origen musulmán, da igual su forma de practicar la religión. La crítica a Islam se puede hacer tanto desde dentro de la comunidad islámica como desde fuera. Desde Marruecos hasta Indonesia, hay ciudadanos que luchan por la separación de religión con estado, por derechos de las mujeres y por la libertad sexual. Los críticos más feroces al régimen confesional iraní suelen ser iraníes en exilio, muchos de ellos creyentes de Alá pero radicalmente en contra de la imposición de la ley sharia.

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El burqa no es la tradición de ningún pueblo

Para mí, personalmente, hay ciertas costumbres de muchas culturas musulmanas que no estoy de acuerdo, sobre todo respecto a la relación entre hombres y mujeres. Pero dicho esto, no estoy de acuerdo con la separación de sexos bajo ningún pretexto: sea musulmán, cristiano o feminista. Tampoco estoy a favor de permitir el burqa en lugares públicos, no por su implicación religiosa, sino porque oculta la identidad de la persona lo lleva, igual que un tío encapuchado. Siempre mostraré mi rechazo a costumbres y valores que no estoy de acuerdo, pero jamás culparía a todos los musulmanes, porque sé que muchos musulmanes tampoco están de acuerdo con ellos y luchan para cambiarlos.

Los islamofóbos, por otro lado, difunde la propaganda para meter a todos los musulmanes en el mismo estereotipo negativo: machista, segregacionista, violento, terrorista, con las mujeres siempre vestidas bajo velos y burqas, y hostiles hacia las costumbres liberales y laicas. Tienden mezclar a posta conceptos tan distintos como árabe, musulmán, islamista, yihadista, como si todos se trataran de lo mismo, así extendiendo el odio no solo hacia personas que practican el Islam, sino a cualquiera con raíces familiares del Magreb y Oriente Medio, o cualquiera con un nombre como Mohammed, Rachid o Fátima. En Europa esta propaganda de odio ha sacado votos para los partidos ultraderechistas. En Myanmar ha provocado el genocidio de la minoría rohingya. En china, gracias al gobierno confundiendo a posta el independentismo de la minoría uigur con el terrorismo yihadista, la policía ha detenido a un millón de uigures para encarcelarlos  en “campos de reeducación“, sin ningún juicio o sentencia.

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Los uigures son una minoría musulmana en el oeste de China

Con la gran migración de musulmanes de África y Oriente Medio hacia Europa, el proceso de integración no va a ser un camino de rosas, pero desde mi punto de vista, estigmatizar a todos los musulmanes, o en extensión a todos los refugiados o inmigrantes, no solo no va a aportar ninguna solución, sino empeorar aún más la convivencia y provocar brechas más profundas entre comunidades. En Francia, casi todos los yihadistas que cometieron atentados durante los últimos años vinieron de familias laicas con costumbres europeas. Pero al sentirse excluidos de la sociedad después de haber hecho tal esfuerzo de asimilación, terminaron buscando su sentido de identidad en el Islam más radical para vengarse de la sociedad donde se crió pero nunca logró formar parte.

Si los europeos no quisiéramos perder nuestros valores laicos, igualitarios y liberales frente a la migración musulmana, lo más importante, desde mi punto de vista, sería fomentar la comunicación entre distintas comunidades, prevenir la formación de guetos, y demostrar que un musulmán que adopta los valores occidentales será totalmente aceptados en la sociedad como un europeo más, sin sufrir ningún tipo de estigma por su fé, sangre o apellido.

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Refugiados en Suecia

Crónicas persas II – la sociedad iraní

25 Sep

En la segunda parte de las crónicas persas, voy a hablar de lo que más me llama la atención del viaje a Irán: la sociedad iraní. En este artículo no pretendo dar lecciones sobre la historia y actualidad de Irán, sino contar mis impresiones y reflexiones de lo que he visto con mis ojos durante el viaje, o leído en libros sobre la sociedad iraní contemporánea.

Irán no es un país árabe

Muchos occidentales, hasta profesionales de periodismo, llaman erróneamente Irán  un “país árabe”, por su religión musulmana y ubicación en el Oriente Medio.

En realidad, la definición de “árabe” no tiene que ver con la religión musulmana, sino con hablar un idioma derivada de árabe clásico. No todos los árabes son musulmanes, y solo 20% de los musulmanes del mundo son árabes. Hace 4 años escribí este artículo para aclarar las definiciones.

En caso de Irán, es un país multiétnico cuya lengua franca es farsi, un idioma indoeuropeo que no tiene parentesco con árabe. El nombre Irán literalmente significa “el país de los arios” ya que los iraníes consideran su tierra como el hogar ancestral de todos los pueblos indoeuropeos, que incluyen a la mayoría de las nacionalidades de Europa, India y partes de Asia Central. Aunque a día de hoy, la mayoría de los antropólogos y arqueólogos especulan que el hogar de los proto-indoeuropeos se sitúen en las estepas al norte del Mar Caspio, los iraníes siguen considerándose la cuna de todas las civilizaciones tanto occidentales como orientales.

La familia indoeuropea

Irán es un país plural

Persia es el nombre antiguo de Irán. Era una de las civilizaciones más antiguas y el primero en construir un imperio colonial con territorios en 3 continentes, con docenas de nacionalidades bajo su reinado.

A día de hoy, Irán sigue siendo un país multiétnico en que la etnia mayoritaria es la persa, que forma poco más de 60% de la población. El resto consiste de minorías étnicas como azeríes (16%), kurdos (10%), armenios y turcomanos, la mayoría residiendo en provincias fronterizas donde se hablan sus idiomas propios.

Mapa de grupos étnicos.

La etnia persa tampoco es una raza homogénea. Los del norte pueden tener tez blanca, pelo castaño y ojos azules. Los del sur pueden tener la piel tan morena como indios. Por haber absorbido numerosas invasiones de Asia central, ojos rasgados y pómulos sobresalientes también son bastante comunes. Pero distinto a EEUU  donde las identidades sociales se han construido por el color de la piel, en Irán, persas de todos colores se consideran parte del mismo grupo étnico.

Persas del sur

Durante los últimos 20 años, Irán ha recibido una gran oleada migratoria procedente de Afganistán e Irak. En algunas provincias, los inmigrantes ya ocupan la mayoría de los trabajos manuales como peones de campo y obreros de construcción.

Según la versión oficial iraní, no existe el racismo; todos los grupos étnicos conviven pacíficamente sin ninguna tensión, tampoco hay algún colectivo especialmente marginado. Sin embargo, eso también lo decían de la URSS y Yugoslavia antes de la caída del comunismo.

Muchos trabajadores manuales son inmigrantes

Irán es un estado confesional de Islam chiíta

La mayoría de los iraníes son musulmanes chiítas. Esos son musulmanes que creen que el heredero legítimo de Mahoma son los 12 imanes, encabezado por su yerno Alí. Fuera de Irán, la gran mayoría de los musulmanes son suníes, que creen que los herederos legítimos son los 4 califas que sucedieron a Mahoma después de su muerte.

Históricamente, los chiítas se han enorgullecido de su interpretación más flexible e inclusiva de Islam comparada con la suní. Sin embargo, el caso de Irán actual es una paradoja.

Suníes (verde claro) vs Chiítas (verde oscuro)

Desde 1979, el país está gobernado por un régimen teocrático, que ha impuesto leyes sharia en el código civil y penal. Las mujeres llevan el velo no porque forma parte de las costumbres del pueblo, sino porque las leyes lo obligan, y si no lo hicieran, las podrían multar. Del mismo modo, no está permitido llevar pantalones cortos o enseñar la parte superior de los brazos. Todos los colegios son separados por sexo. Hasta en las universidades muchas clases son segregadas, o con los hombres sentados en un lado y las mujeres en otro. El alcohol está prohibido, el baile también, tanto como las redes sociales como Facebook, Instagram y Youtube. La policía moral patrulla las calles, y al ver cualquier acto subversivo como una mujer sin velo o una pareja dándose un beso, les podría poner una multa, y en caso de reincidentes, llevarlos a la cárcel.

Ayatolá Jomeini, el fundador de la república islámica

Pero no siempre ha sido así…

Antes de 1979, sin embargo, la sociedad iraní era bien distinta.

El país estuvo gobernado por varias dinastías sucesivas de monarcas. Bajo el rey Reza Shah (1925-40), el clero fue marginado, la religión fue apartada de la educación, y tanto el velo femenino como el vestimenta tradicional masculina fueron ilegalizados. Su política abrió una profunda brecha entre la clase media urbana, que abrazaba con hedonismo a las costumbres occidentales, y la población campesina y obrera, que agarraba aún más fuerte a las tradiciones.

El último rey, Mohammad Reza Pahleví (1940-79), relajó las restricciones pero las semillas de descontento ya estaban sembradas. En aquella época, la vida en la capital Teherán podía confundirse fácilmente con París, Berlín o Londres, donde los bares y discotecas abrían hasta tarde, las chicas vestían de minifaldas y los chicos con pelo largo y camisas de roqueros. Salvo las mujeres conservadoras que se vestían  con el chador, casi nadie llevaba el velo. Pero cuando el descontento de la masa hizo estallar una revolución en 1979, todo cambió para siempre.

Estudiantes en Teherán, 1970s

La mujer iraní moderna

Algo que me llamó mucho la atención sobre la sociedad iraní contemporánea, es el papel de la mujer.

Por un lado, están las leyes que obligan a las mujeres a cubrirse y a separar a los sexos en todos eventos oficiales. Por otro lado, en la vida cotidiana, las mujeres parecen totalmente integradas en la sociedad. Distinto a otros países musulmanes como los países del golfo, Egipto y Turquía, en Irán los hombres y mujeres comen, socializan y se divierten juntos. Por la calle las mujeres caminan con la cabeza en alto, hablan con voz firme, sostienen la mirada, y no se muestran ninguna timidez en entablar conversación con extraños. A pesar de las leyes que prohiben darse besos o cogerse de la mano en público, muchas parejas dan paseos románticos por los parques. Entre chavales jóvenes, se ven pandillas mixtas de chicos y chicas. Y las adolescentes iraníes son tan aficionadas de sacarse “selfies” como las de cualquier otro país.

Según estadísticas oficiales, ya hay más chicas que chicos en la universidad y la edad de matrimonio se hace cada vez mayor. Durante los últimos años, muchas mujeres profesionales eligen no casarse o tener hijos. La fertilidad media se solo 1,5 hijos por mujer, muy parecido a la tasa en países europeos.

Las mujeres iraníes están muy visibles en todos los ámbitos

El vestimenta femenina como manifestación ideológica

Con el estricto código de vestimenta impuesto por el gobierno, muchas mujeres utilizan pequeñas variaciones para reivindicar su postura ideológica. Las más conservadoras llevan el chador, una prenda que cubre a todo el pelo, el cuello, los hombros y llega hasta debajo de las rodillas.

Varias mujeres vestidas del chador

Las creyentes tradicionales llevan el hiyab, un velo que cubre el pelo y los hombros, y lo suelen combinar con pantalones y faldas anchas.

El velo tradicional

Las más progresistas llevan el hiyab muy atrás, destapando la mayor parte de su pelo. Para algunas, el pañuelo es tan pequeño que parece un accesorio de moda. Aunque todas tienen que llevar una camisa o prenda que cubre la cintura, las caderas y el culo, algunas chicas la llevan abierta, abrochando solo un botón para mostrar las mallas o vaqueros ajustados que llevan debajo. Es una manera indirecta de protestar contra el código de vestimenta, para decir que si no las hubieran obligado a cubrirse, no lo harían.

En cada población, la cantidad de mujeres que llevan el chador, el velo o el pañuelo pequeño es un buen indicador de si el ambiente es más conservador o liberal.

Chicas modernas

Entonces ¿Por qué la revolución?

Si Irán antes de 1979 era una sociedad tan laica y abierta, ¿por qué tantos jóvenes rebeldes hicieron la revolución para separar los sexos y obligar a todas mujeres a ponerse el velo?

La realidad era mucho más compleja. Bajo el último rey, no había democracia ni libertad de expresión. La diferencia entre ricos y pobres era abismal. Todo el dinero que daba el petróleo solo beneficiaba a una pequeña minoría de costumbres occidentales que hacía negocio con las multinacionales. Los jóvenes hicieron la revolución no para imponer la religión, sino para implantar un sistema democrático, acabar con los privilegios de la élite y luchar contra la pobreza.

Manifestantes contra el rey, 1978

Una vez expulsado el rey, celebraron un referéndum para decidir la nueva constitución entre seguir con el antiguo régimen o una república islámica, y ganó con mayoría absoluta la segunda opción. ¿Por qué? Porque la gente no sabía lo que significaba, y había un sentimiento general que el antiguo rey había dado la espalda a las tradiciones de pueblo para vender el país al Occidente, así que en la nueva constitución se debiera tomar en cuenta cuestiones tan populistas como conservar la identidad nacional.

Durante los primeros 2 años después de la revolución, los bares seguían abiertos, los hombres y las mujeres seguían vistiéndose igual que antes y se relacionaban con la misma libertad, con la ventaja añadida de celebrar elecciones democráticas. Pero poco a poco, los ayatolás introdujeron cada vez más leyes religiosas. En 1981 impusieron el velo, prohibieron el alcohol y aprovechando la guerra con Irak, cerraron las fronteras e introdujeron recortes drásticos de libertad, aplicando la pena de muerte a cualquier disidente. Entre los fusilados figuraron muchos revolucionarios de 1979.

Mujeres protestando el hijab obligatorio

Los “milenios” iraníes

Toda la generación de milenios en Irán había nacido después de la revolución y el régimen actual es el único que ha conocido. A pesar de todas las restricciones legales, muchos buscan mil maneras de burlarse de ellas. Aunque Facebook e Instagram están capados, todo el mundo descarga programas anti filtros parar crear cuentas, subir fotos, y cotillear sobre lo que sucede en el mundo. En el ámbito privado, se organizan fiestas en casa donde las mujeres se quitan el velo, bailan, beben alcohol y hacen todo lo que el régimen prohíbe. Según dicen, las iraníes son una de las nacionalidades que más cirugía estética realizan y a día de hoy, se ha puesto muy de moda lucir tatuajes.

A pesar de la supuesta enemistad con EEUU, muchos iraníes desean llevar el estilo de vida americana de consumismo material, viviendo en chalets en urbanizaciones cerradas y realizando las compras en centros comerciales. Algunos barrios periféricos de Teherán parecen importaciones de Los Ángeles.

Jóvenes iraníes

¿El futuro el régimen?

Si la mayoría de la gente joven ya pasara por alto las normas religiosas impuestas por los ayatolás, ¿cuánto tiempo podría durar el régimen? Y si un día cayera, ¿qué pasaría con el país?

En mi opinión, puede que un amplio porcentaje de jóvenes de grandes ciudades deseen disfrutar de las mismas libertades que en el Occidente, pero también habrá un amplio porcentaje de la población que defiende el retorno a la línea dura del ayatolá Jomeini. Basta con el hecho de que el populista radical Mahmud Ahmadineyad ganó las elecciones en 2005 y 2009, es evidente que entre iraníes hay tantos conservadores como progresistas. De hecho, algunos iraníes lo describen como el “Donald Trump versión persa”.

¿El “Donald Trump” iraní?

Lo que me intriga saber es debajo de la manta de control ejercido por el régimen confesional, ¿qué divisiones culturales e ideológicas realmente existen en la sociedad iraní? ¿cómo se llevan entre ellos? Si el régimen actual desapareciera, ¿serían capaces de reconciliarse, convivir en paz sin recurrir a venganzas y revanchismos?

Lo que yo deseo, es que el país sufra una transición hacia la modernidad tan pacífica como la transición de España hacia la democracia después de la muerte de Franco, porque un día en el futuro no tan lejano, deseo regresar al país para conocer más a esta cultura tan fascinante y gente tan hospitalaria.

Crónicas persas I – notas de un viaje

22 Sep

Durante la primera quincena de septiembre, fui de viaje a uno de los países que más me ha fascinado durante los últimos 10 años: Irán. Con este post pretendo presentar un resumen de los apuntes que había ido realizando durante el viaje, sobre mis impresiones de este gran país con historia milenaria. Lo que no pretendo hacer es hablar de los monumentos y sus historias, ya que esos ya figuran en cualquier guía turística.

Aeropuerto de Teherán

Cogimos un vuelo de Madrid a Roma, y de Roma a Teherán, la capital iraní. La mayoría de los pasajeros eran iraníes. Al embarcar en Roma, todas las mujeres iban vestidas iguales a las europeas: vaqueros, shorts, camisetas, con el cabello al descubierto. Al aterrizar el avión en Teherán, la azafata hizo un anuncio de que habíamos llegado a un país de constitución islámica y habrá que respetar el código de vestimenta. De repente, todas se habían puesto un pañuelo en la cabeza, cubriendo el torso con camisas de manga larga que llegaban hasta los muslos, para no marcar la figura femenina.

Al pasar por el control de pasaporte, el agente miró con lupa a mi pasaporte, como si desconfiase del visado que tanto me había costado conseguir. Frunciendo el ceño, me preguntó: “¿Qué hace un chino con un pasaporte británico?”

Tras recoger la maleta, nos recogió una furgoneta organizada por la agencia Oriente Viajes, que nos llevó al hotel en la zona central de la ciudad. El viaje tardó más de una hora. A pesar de que era la 1:00 de la madrugada, las carreteras estaban llenas de vehículos. La extensión de la ciudad me parecía colosal, con barrios residenciales de chalets y edificios de 2-3 plantas que extendían hasta el horizonte.

Teherán de noche

Teherán: la ciudad

El día siguiente conocimos a Saíd, nuestro guía de viaje, en el comedor el hotel. Nos llevó a un tour de la capital, visitando primero un palacio de la dinastía Qajar (1785-1925), luego a un museo de la historia persa. Viven más de 9 millones de personas en esta ciudad y 17 millones en los alrededores. Debido a la gran extensión y un sistema de transporte público insuficiente, la mayoría de la población se desplaza en coche o moto. Las calles están siempre petadas y no exactamente agradables para peatones. Al cruzar en un paso peatonal, los coches no frenan aunque el semáforo está en verde. La única manera de cruzar es juntarse en un grupo, mirando fijamente a los conductores a los ojos para reivindicar tu presencia.

El guía nos contó que el último rey, Mohammad Reza Pahleví, en un intento de modernizar la ciudad, destruyó todo el casco antiguo en los años 50 para construir avenidas anchas del estilo occidental. A día de hoy, no existe un único centro urbano, sino varios focos de calles comerciales separados por docenas de kilómetros de barrios residenciales. En cierto modo me recuerda Los Ángeles. Me imaginé que vivir ahí debía de ser una pesadilla, teniendo que comer horas de atasco para ir y volver de trabajo todos los días. Y encontrar un parking debería ser una misión imposible.

Por la noche cenamos en un modesto restaurante cerca de nuestro hotel y salimos a dar un paseo. Era una zona comercial de tiendas, restaurantes fast food, cines, teatros y puestos callejeros. Había gente por todos lados: hombres, mujeres, niños y ancianos. En comparación con los españoles, la gente hablaba mucho más bajo con gestos refinados. Como los únicos extranjeros, llamábamos atención. Mucha gente nos miraba. Y cuando nuestras miradas se cruzaban, nos sonreía. A pesar de todo el caos, el ruido y la contaminación, al menos la gente parecía agradable y acogedora.

Kerman – el sur

Tras pasar un día en Teherán, el día siguiente cogimos un vuelo por la mañana para la ciudad Kerman, situada en el sur. Es una población de 300.000 habitantes, pero como una típica ciudad persa, el tamaño es extenso, probablemente más grande que Madrid capital (con una población de 3.5 millones). Visitamos el zoco de esta ciudad antigua, paseando por los puestos que venden fruta, alimentos y productos artesanos. Distinto a Marruecos, Egipto y Turquía, en Kerman no se regatea nada. Cada producto se vende a un precio fijo tanto para gente local como para turistas. En comparación con la capital, se ve una gran cantidad de mujeres vestidas de chador de color negro, iniciando que la sociedad debe de ser bastante conservadora.

Artesanos en el bazar de Kerman

En una mezquita situada al lado del zoco, nuestro guía nos explicó la diferencia fundamental entre musulmanes suníes y chiítas. Los primeros creen que los sucesores legítimos de Mahoma son los 4 califas que lo sucedieron después de su muerte. Los segundos creen que los 12 imanes encabezados por Ali, el yerno de Mahoma. Para los suníes los lugares sagrados son las mezquitas. Para los chiítas son los mausoleos de sacerdotes y sabios. En Irán la mayoría son chiítas. Pero casi todo el resto de los países musulmanes (salvo Irak) tienen mayoría suní. Los suníes no consideran a los chiítas como musulmanes, y para los yihadistas, son el archienemigo.

Nos alojamos en un hotel de lujo en las afueras de la ciudad. Por la noche, en el jardín trasero había montado un escenario donde tocaron varios músicos, algunos de música clásica persa, otros del pop contemporáneo. Pero nos sorprendió que todo el público permanecía quieto delante del escenario disfrutando de la música. Nadie bailaba. Más tarde el guía nos contó que gracias a la ley islámica que llevaba gobernando este país desde 1979, estaba prohibido bailar.

Mezquita de Kerman

Yazd – el último bastión de Zoroastrismo

Después de pasar un par de noches en Kerman, continuamos el viaje a Yazd, una ciudad de 300.000 habitantes hogar de la última comunidad zoroastriana en Irán.

¿Qué es el Zoroastrismo? Es la religión de los persas anterior a la conversión a Islam, que rendía culto al sol y al fuego. Durante un milenio, era la religión del estado del imperio más grande y poderoso del mundo. Visitamos un antiguo cementerio zoroastriano y uno de los últimos templos que todavía quedan en pie. En el altar del templo hay un fuego, que según dicen, lleva 2000 años encendido. A día de hoy solo 100.000 iraníes practican esta religión, pero muchos la adoran como parte de su herencia histórica, de parte de su orgulloso pasado imperial.

Cementerio zoroastriano

La gente de esta ciudad, igual que la de Kerman, es muy sociable. Muchos se acercaron a nosotros para sacarse fotos con nosotros como si fuéramos estrellas de cine. Me imaginé que podía ser que con tanta represión moral dentro del país, la gente trataba de relacionarse con extranjeros como una vía de escape. Pero lo que más me impresionó fue que nadie nos pidió nada a cambio. Se acercaron a nosotros solo para conocernos, para practicar inglés con nosotros, o para hacernos sentir bienvenidos.

También me he dado cuenta de la diversidad racial en este país. En Teherán la mayoría de la población tiene pelo moreno y piel clara. Muchos se parecen bastante a los españoles. En el sur mucha gente tiene la piel tan morena como indios o paquistaníes, otros tienen rasgos mulatos. La forma de vestir también difiere. Según nuestro guía Saíd, cada región tiene su propio estilo.

Templo zoroastriano

Shiraz – el metropolis del sur

Desde Yazd viajamos a Shiraz. Es una de las ciudades más importantes del sur de Irán. Solo por ver el aspecto de la gente por la calle, se ve que es una ciudad bastante liberal. Las mujeres se visten de más colores. Muchas llevan el pañuelo muy atrás destapando la mayor parte de su pelo. Muchos hombres llevan barbas de hipster y cejas depiladas.

Barbería en Shiraz

Nuestro hotel se situó al lado de un gran parque. Por la noche se llenó de gente, de familias enteras haciendo picnic, paseando, y disfrutando una noche de verano sentada en el césped y los bancos. Algunos montaron hasta tiendas de campaña, transformando el parque en un gran camping. Nuestro guía nos explicó que dormir en tiendas de campaña era una práctica muy común para iraníes que viajaban de turismo a otras ciudades, para ahorrarse el dinero que se gastase en un hotel.

Shiraz de noche

Como el alcohol está prohibido, los jóvenes se congregan en las plazas, aceras y parques para hacer “heladón” en vez de “botellón”, comer helados. A ratos llegué a sospechar que los helados podían llevar ciertas sustancias químicas. Por cierto, en este país se come una cantidad enorme de dulces. No sé cómo será la tasa de diabetes.

Nos impresionó la generosidad de la gente. Muchos lugareños nos ofrecieron compartir su comida, tanto hombres como mujeres, niños como adultos, jóvenes como maduros.

El bazar de Shiraz

Pero una de las mayores atracciones de Shiraz se sitúa a unos 50km de la ciudad: las ruinas de Persépolis, la antigua ciudad ceremonial construida por Ciro el Grande, el fundador del gran imperio aqueménido. Según leyendas, Ciro no solo era un conquistador, sino también era un gobernador con gran sabiduría. Abolió la esclavitud, ilegalizó la discriminación racial y concedió la igualdad de derechos a todos los grupos étnicos bajo el reinado del imperio. Al construir Persépolis, estableció un sistema rudimentario de seguridad social para gestionar las necesidades de los obreros, ¡incluido 4 meses de baja de maternidad cobrando el salario completo!

Persépolis

El desierto

De Kerman a Yazd, de Yazd a Shiraz, y de Shiraz a Isfahán, atravesamos kilómetros y kilómetros de montañas áridas y desiertos. El paisaje, en general, era bastante monótono e inhospitable. De vez en cuando, parábamos a algún caravansarai o algún pueblo para estirar las piernas.

Desierto

Pero el lugar más característica que hicimos una parada fue el pueblo abandonado de Izadkhast. Construido durante la época sasánida en el siglo III a.c., fue hogar de unas 1000 personas hasta principios de siglo XX, cuando una inundación destruyó las viviendas. A día de hoy, es un patrimonio de UNESCO. 

Izadkhast

Isfahán – la ciudad de “Prince of Persia”

Nuestro último destino, antes del regreso a Teherán, fue Isfahán, la tercera ciudad más grande de Irán.

En esta ciudad se nota bastante más la confluencia de turistas: con grupos de franceses, alemanes y coreanos del sur siguiendo sus guías por todos los monumentos históricos. También se nota que los autóctonos de esta ciudad son menos inocentes. Es el único lugar donde la gente se nos había acercado para vendernos algo, o donde en puestos de artesanía vendían el mismo producto más caro a los extranjeros que a los iraníes. El turismo, a pesar de toda riqueza que genera, también corrompe a la sociedad.

El legado multicultural de esta ciudad se refleja en a gran comunidad armenia. Tras la revolución islámica de 1979, es unas de las pocas minorías cristianas que permanecen en el país. A día de hoy, el barrio armenio es un centro de vida nocturno, repleto de restaurantes, cafeterías y comercios que abren hasta tarde.

Iglesia armenia

La mayor atracción de la ciudad es la gran plaza de Naghsh-i Jahan situado el casco antiguo. Después de Tiananmen en Pekín, es la segunda plaza más grande del mundo. A parte de su arquitectura grandiosa, también es el lugar donde los vendedores exhiben sus productos, los amigos se reunen, los niños juegan a la pelota, las familias hacen picnic y los amantes pasan una tarde romántica sentados en el banco. El ambiente es siempre festivo, incluso en días que no son de fiesta.

Niños jugando en la plaza

De vuelta a Teherán

En el camino de vuelta de Isfahan a Teherán, paramos en las ciudades de Kashan y Qom para visitar un par de mausoleos.

Al llegar a la capital, tuvimos toda la tarde libre antes de coger el vuelo de vuelta por la madrugada. Matamos el tiempo paseando por el parque de Laleh. Probablemente debido a su cercanía a la Universidad de Teherán, el parque estaba lleno de gente joven. Vimos fenómenos no tan convencionales en Irán, como una chica que iba sin velo,  un hombre en pantalones cortos y un grupo de chicos y chicas jugando voleibol juntos. Esta escena, aunque forma parte de la vida cotidiana en el occidente, en Irán es casi un milagro. Se nota que entre la generación joven, al menos los que viven en la capital, la mentalidad está cambiando.

Partido de voleibol

En retrospecto…

En total, el viaje a Irán ha merecido mucho la pena. Con una herencia histórica tan rica y gente tan hospitalaria, creo que su “mala fama” en la prensa internacional es el único factor que le ha prevenido convertirse en uno de los destinos turísticos más populares del mundo.

En cierto modo, puede que hayamos visitado Irán en una época muy clave. Si el país empezase a abrirse al mundo, quizás dentro de 10 años todas las ciudades que habíamos visitado se habrían transformado en parques temáticos turísticos, igual que Venecia. Si el régimen islámico cayese de forma brusca provocando un gran enfrentamiento social, puede que la seguridad y estabilidad que se disfrutan hoy ya se pierdan para siempre.

¿Cuál de los dos será más probable de suceder? Depende de la evolución de la sociedad iraní. Eso un tema tan complejo como interesante que dedicaré mi próximo post a hablar de ello.

Identidades y divisiones en el Oriente Medio

26 Nov

En la actualidad, el Oriente Medio es una de las zonas con mayor concentración de conflictos armados del mundo. Aparte del conocido conflicto israelí-palestino que ha durado más de medio siglo, Iraq prácticamente lleva desde 2003 en guerra civil y Siria desde 2011.

La gran mayoría de los conflictos se libran entre facciones definidas por grupo étnico, religión, estado y ideología política. En este artículo, me gustaría dar una introducción a las principales divisiones identitarias en el Oriente Medio, y un breve resumen del origen de los conflictos actuales en Siria e Iraq.

Refugiados de la guerra civil en Siria, llegando a Lesbos

Refugiados de la guerra civil en Siria, llegando a Lesbos

Los grupos étnicos

Oficialmente, el Oriente Medio está dividido entre los países Arabia Saudita, Jordania, Siria, Irak, Irán, Líbano, Israel, Egipto, Turquía etc.. Antes de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de esta región formaba parte del territorio de dos imperios: el otomano y el persa. 

Con el colapso del imperio otomano en 1922, los británicos y los franceses dividieron el territorio entre sus perspectivas zonas de influencia, que plantaron las semillas de los estados actuales. Sin embargo, la división de fronteras reflejaba los intereses geopolíticos de los poderes occidentales, que poco tenía que ver con la verdadera distribución de los grupos étnicos que llevaban ( y llevan) siglos, sino milenios, habitando esta región.

Ignorando las fronteras del estado, étnicamente, las poblaciones de Oriente Medio se pueden dividir entre pueblos árabes, kurdos, persas y turquicos, junto a otras minorías.

Mapa de distribución étnica del Oriente Medio

Mapa de distribución étnica del Oriente Medio

Los árabes

Los “árabes” engloban a todos los pueblos que hablan un idioma derivado del árabe clásico, una lengua de origen semita estrechamente relacionada con hebreo. A día de hoy, la mayoría de la población de la Península Arábiga, Irak, Siria, Jordania, Líbano  y el Magreb son árabes, que a su vez se dividen entre docenas de grupos y clanes independientes, cada uno con su propia cultura, dialecto, historia y procedencia, que no suelen coincidir con las fronteras nacionales.

La gran mayoría de árabes son musulmanes (tanto chiítas como suníes), aunque en Egipto, Siria y Líbano también hay importantes minorías de cristianos.

Los pueblos túrquicos

Originalmente, los pueblos túrquicos eran nómadas procedentes de las estepas de Asia Central, que invadieron y colonizaron Anatolia en el siglo XI y crearon uno de los imperios más poderosos de la Edad Moderna, el otomano. Las lenguas túrquicas pertenecen a la familia altaica y es estrechamente relacionada con el mongol.

A día de hoy, los pueblos túrquicos constituyen más de 80% de la población de Turquía, la mayoría en Azerbaiyán y los estados de Asia Central, e importantes minorías en Siria, Irak, Irán y Afganistán.

Miembros de la minoría turcomana de Iraq, un pueblo turquino

Miembros de la minoría turcomana de Iraq, un pueblo túrquico

Los kurdos

Los kurdos son un grupo étnico con historia milenaria, que hablan un idioma de origen indo-iraní, estrechamente relacionado con el farsi (de los persas). A día de hoy, los kurdos son unas de las mayores naciones sin estado, ya que viven repartidos entre las fronteras de Turquía, Irán, Iraq y Siria. Durante el siglo XX habían sufrido varios intentos de genocidio, tanto por parte de árabes como por parte de turcos.

Los persas

Los persas son la etnia mayoritaria de Irán, cuya lengua materna es el farsi, que forma parte de la familia indoeuropeo, junta a las lenguas eslavas, latinas y germánicas. Históricamente, los persas fundaron una de las civilizaciones más avanzadas y duraderas del Oriente Medio y uno de los imperios más poderosos de la región hasta el siglo XIX. A día de hoy, la gran mayoría de persas son musulmanes chiítas, y debido a factores históricos, no suelen llevarse bien con árabes.

Los persas no son árabes

Los persas no son árabes

La división religiosa-sectaria

El Islam es la religión principal del Oriente Medio, pero la religión está dividida entre dos ramificaciones: suníes y chiítas. Ambos creen el Alá y el profeta Mahoma, pero los suníes consideran a los descendientes directos de Mahoma como los herederos legítimos de la institución religiosa, mientras los chiítas eligieron a Ali, el yerno de Mahoma. La división sectaria comenzó en el siglo VII y los dos grupos llevan desde entonces en una constante lucha de poder.

A día de hoy, 80% de musulmanes son suníes, pero los chiítas están concentrados en Irán, Iraq y algunas partes de Asia Central. La afiliación de una secta u otra es más una cuestión de ascendencia familiar que de convicción personal.

Dentro de la rama suní hay varias sectas, una de las que tiene mayor poder es el wahabismo, que actualmente gobierna Arabia Saudita. Se destaca por su interpretación más rígida del Corán, con una ideología puritana que lleva al extremo la separación de sexos, la sumisión de la mujer y el castigo de los pecadores.

A parte de Islam, también hay importantes minorías de cristianos, judíos, druces y zoroastrianos. Conviene notar que la división religiosa no tiene por qué coincidir con la étnica. Entre cada grupo étnico hay practicantes de todas religiones y sectas.

Mapa de distribución de suníes vs chiítas

Mapa de distribución de suníes vs chiítas

Identidad = religión + etnia

La gran mayoría de las identidades se forman como una combinación de los dos factores. En Iraq, por ejemplo, los tres principales grupos son: árabes suníes, árabes chiítas y kurdos suníes. En muchos casos, miembros del mismo grupo étnico que practican una religión distinta se consideran etnias distintas.

Por ejemplo, el pueblo yazidi, que está sufriendo el genocidio del Estado Islámico, son étnicamente kurdos, pero practican una religión ancestral que trazan sus raíces a la época prerromana.

Los azeríes de Azerbaiyan y la minoría turcomana de Siria e Irak son idénticos a los turcos de Turquía en el sentido cultural y lingüístico, pero se consideran pueblos distintos porque son chiítas en vez de suníes.

Los yazidis son kurdos que practican una religión pagana.

Los yazidis son kurdos que practican una religión pagana.

División  = identidad + ideología

La idea de un estado de derecho de convivencia multicultural donde todas las etnias y religiones tienen los mismos derechos, no goza de mucha popularidad en el Oriente Medio salvo entre la élite intelectual de las ciudades.

La mayoría de las ideologías dominantes en los países de Oriente Medio se centran en la cuestión de identidad, a veces por cuestiones religiosas otras veces por cuestiones étnicas. Por ejemplo, el régimen de Mubarak en Egipto, de Asad en Siria y de Saddam Hussein eran religiosamente laicos, pero promovían el nacionalismo árabe. Es decir, adoptaban una postura inclusiva para todas las religiones, pero marginaban a las minorías no-árabes.

Por otro lado, el régimen iraní es un estado confesional de Islam chiíta, inclusivo a todos los distintos grupos étnicos del país pero intolerante a otras religiones. Los kurdos, por ser una minoría étnica en Iraq, Siria y Turquía y una minoría religiosa en Irán (por ser suníes), son discriminados en todos los países.

En la actualidad, los kurdos en del norte de Siria están intentando construir un estado socialista de constitución laica donde hombres y mujeres, ricos y pobres, obreros, campesinos y empresarios tienen los mismos derechos. Pero si pudieran extender esta misma solidaridad a miembros de otras etnias, sobre todo los árabes, todavía es una asignatura pendiente.

Territorios de mayoría kurda

Territorios de mayoría kurda

El Estado Islámico

Cuando las tropas americanas invadieron el país en 2003 y derrocaron el régimen de Saddam Hussein, fundaron un nuevo gobierno dominado por árabes chiítas, el grupo demográfico más numeroso del país. Estos pronto empezaron a perseguir a los suníes, ajustando cuentas por la represión sufrida bajo el régimen de Saddam Hussein (que era suní). Muchos suníes se sublevaron, llevando el país a una guerra civil sectaria, y entre los grupos armados, el más feroz fue el Al Qaeda iraquí, el antecesor del Estado Islámico.

Al principio, muchos árabes suníes vieron a los de Al Qaeda iraquí como héroes que lucharon por su soberanía frente a los chiítas y kurdos, hasta que empezaron a imponer un código religioso demasiado estricto en el territorio donde controlaban, prohibiendo la música, obligando a todas las mujeres a taparse y decapitando en público a todos los que violaron la ley Sharia.

Grupos etno-religiosos en Iraq

Grupos etno-religiosos en Iraq

En 2011, estalló la rebelión en Siria, y entre los grupos de rebeldes había muchos árabes de confesión suní que luchaban por su soberanía. Aprovechando la oportunidad, los miembros de Al Qaeda iraquí se unieron a ellos, controlando un territorio donde impusieron el código islámico en el sentido más estricto. A partir de ahí, se denominaron por primera vez “El Estado Islámico”, ISIS, ISIL o DAESH.

Desde 2013, el Estado Islámico ha ido expandiendo y retrocediendo en Siria e Irak dependiendo del apoyo popular que recibe de la población árabe de confesión suní en ambos países, que se ve obligada a elegir entre aguantar la represión de una dictadura religiosa más agobiante, o vivir como ciudadanos de segunda bajo gobiernos dominados por gente de otras etnias/religiones.

Grupos etno-religiosos de Siria

Grupos etno-religiosos de Siria

La intervención extranjera

El Estado Islámico, a pesar de ser condenado por todos los dirigentes nacionales por las atrocidades que comete, cuenta con el apoyo de los servicios de inteligencia de los países del Golfo, sobre todo Arabia Saudita, cuyos dirigentes wahabíes comparten con ellos la misma visión fundamentalista del Islam suní.

El gobierno Asad de Siria, tras tres años de guerra civil, aún se mantiene de pie, gracias al apoyo económico que recibe  de Rusia y China.

Turquía, que lleva años luchando contra el independentismo de la minoría kurda en el éste de su país, ahora se ve obligado a unirse con ellos para luchar contra un enemigo en común, el Estado Islámico, pero en el fondo no le interesa.

EEUU está intentado solicitar la ayuda de Irán en la lucha contra el Estado Islámico, aprovechando la hostilidad histórica entre los dos pueblos, tanto en el sentido étnico (persas vs árabes) como en el sentido religioso (chiítas vs suníes), aunque en el fondo, Irán también es un estado confesional islamista que no hace tantos años fue considerado el enemigo número uno de EEUU.

Los países occidentales, a pesar de condenar la violencia y terrorismo del Estado Islámico, compran petroleo de Arabia Saudita, el principal patrocinador de todos los fundamentalismos suníes tanto en el Oriente Medio como en todo el mundo.

Pero el mayor incógnita es que  todavía nadie puede contestar la pregunta de quién está comprando el petroleo procedente de los pozos dentro del territorio del Estado Islámico.

La situación geopolítica del Oriente Medio, 2015

La situación geopolítica del Oriente Medio, 2015

Los nómadas de la estepa euroasiática

25 Feb

Desde hace mucho tiempo me ha fascinado la historia de la estepa euroasiática. Se trata de una enorme extensión de pradera continua que extiende desde Hungría en el occidente hasta Mongolia en el oriente, atravesando las fronteras de varios países: Hungría, Rumanía, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Mongolia, China con pequeñas extensiones en Turkmenistán, Tayikistán,  Afganistán e Irán.

Mapa de la estepa euroasiática

Mapa de la estepa euroasiática

Por su clima continental árido y pasto abundante, la estepa ha sido históricamente hogar de pueblos nómadas ganaderos que vivían de criar vacas, ovejas y caballos. Probablemente, fue ahí donde domesticaron el caballo hace más de 5000 años y donde se evolucionaron las lenguas indoeuropeas.

Con veranos calurosos (de hasta 45 grados) e inviernos fríos (de hasta -30 grados), los ganaderos de la estepa solían llevar sus animales a distintos pastos con cada estación, recorriendo una distancia que alcanzaba hasta 800 km al año. Y por estar constantemente de “mudanza”, no solían levantar sus casas con piedras, ladrillos ni madera, sino vivían en “tiendas” hechas por fieltro y pieles que podían montarse y desmontarse en poco tiempo, conocidas en Mongolia como yurtas. En las regiones más húmedas de Europa del éste, construían cabañas de madera y barro en los campamentos de invierno y verano.

Debido a las largas distancias que recorrían al diario para sacar los animales a pastar, el caballo se convirtió en la herramienta de transporte más común. Por tradición, muchos pueblos ya consideraban este animal como una parte integral de la supervivencia del hombre con una importancia casi sagrado.

Una tipica vivienda mongol

Una tipica vivienda mongol

La duras condiciones climáticas a menudo conducían a las distintas tribus a conflictos armados; a veces se luchaban por un pasto fértil, otras veces por robar ganado de los vecinos o por ajustes de cuentas. Desde la antigüedad los nómadas de la estepa siempre habían tenido la fama de ser guerreros duros y feroces, jinetes ligeros armados con arco y flecha capaces de disparar con una precisión mortal en pleno galope. En la mitología griega, las amazonas probablemente se referían a los sármatas, un pueblo nómada de origen indo-iraní cuyas mujeres acudían a campo de batalla junto a los hombres y que por tradición, no podía casarse antes de haber matado a un enemigo en combate.

Hasta el día de hoy, el imperio de extensión más grande fue construido por un pueblo de la estepa: los mongoles. Bajo el liderazgo de Gengis Kan en el siglo XIII, una alianza entre hordas de origen turco-mongol conquistó prácticamente todo el interior del continente asiático, fundando dinastías que gobernaron a China, Rusia, Persia, Asia Central y el Oriente Medio durante más de un siglo.

Guerrera sármata

Guerrera sármata

Pero quizás el papel más importante que jugaban los nómadas de la estepa era conectar las distintas culturas. Por llevar un estilo de vida con alta movilidad geográfica, durante miles de años, diversos pueblos como los escitas, sármatas, hunosavaros, turcos, mongoles y tártaros habían tenido contacto directo con las civilizaciones chinas, persas, griegas, romanas y europeas. Y gracias a sus frecuentes migraciones y conquistas, nuevas tecnologías inventadas en cada región viajaban rápidamente de un punto del continente al otro.

Durante los últimos siglos, la estepa euroasiática ha sido poblada por pueblos de diversos orígenes étnicos. Por clasificación lingüística, se dividen entre poblaciones de lengua eslava (hutsulscosacos), iraní (hazaras, tayicos, osetianos) , turca (kazajos, kirguizos, turcomanos) o mongol (buriatos, calmucos, mongoles). Religiosamente, se dividen entre cristianos ortodoxos, musulmanes y budistas. Pero todos comparten ciertas costumbres, como el culto hacía el caballo, la hospitalidad hacia forasteros, el valor de la palabra, la ley de venganza y el matrimonio exogámico. La base de su dieta se basan en productos lácteos: yogur, queso y leche cuajada; la bebida alcohólica más popular está fomentada con leche de yegua. A pesar de vivir en una sociedad tribal, muchas tribus habían formado alianzas políticas y comerciales que unían a poblaciones separadas por miles de kilómetros.

Ganaderos kazajos

Ganaderos kazajos

Sin embargo, a partir del siglo XX, la vida en la estepa cambió para siempre. Al principio, los estados modernos como Rusia, China, Irán y el imperio británico impusieron su control sobre los pueblos autóctonos, dividiendo el territorio entre fronteras. Algunas poblaciones nómadas, que durante décadas siempre habían recorrido la misma ruta de trashumancia, encontraron sus pastos de invierno y verano divididos entre fronteras de distintos estados.

Cosacos en la estepa rusa

Cosacos en la estepa rusa

Pero el golpe más duro vino durante el régimen estalinista de la Unión Soviética. Bajo el gobierno comunista, la tradición nómada, tribal y guerrera de los kazajos, kirguizos, cosacos y otros pueblos turco-mongoles fue considerado un símbolo de retraso social, incompatible con el modelo social marxista. El gobierno soviético impuso la colectivización forzosa en toda la estepa. Los ganaderos fueron obligados a abandonar la vida nómada, entregar sus animales al estado y trasladarse a vivir en granjas colectivas gestionados por el gobierno. Debido al fuerte vínculo que sentían aquellos pastores hacia sus animales, privarlos de su ganado les suponía una violación tan grave como separarlos de sus familias, y la mera idea de vivir en un reciento vallado en vez de en la estepa abierta les suponía una vejación equivalente a la esclavitud.

La mayoría resistía las órdenes, y cuando el gobierno movilizó el ejército para sofocar el motín, millones de kazajos y kirguizos degollaron sus animales y luego se suicidaron como un símbolo de protesta, otros miles huyeron hacia China. Se estima que de 1929 a 1934, Kazajistán había perdido 80% de su ganado y 1/3 de su población humana entre suicidios, emigración y hambrunas provocadas por la colectivización.

Cartel soviético a favor de la colectivización en Asia Central

Cartel soviético a favor de la colectivización en Asia Central

Durante la mayor parte del siglo XX, tanto URSS como China tomaron varias medidas para “civilizar a los salvajes”. Por un lado construyeron ciudades industriales donde había minerales, gas o petróleo, por otro lado convirtieron muchos pastos en campos de cultivos. Trasladaron millones de habitantes de las ciudades de etnia rusa (en el URSS) y han (en China) para poblar los nuevos asentamientos, deseando que poco a poco, los pueblos nómadas abandonarían su identidad tradicional y para adoptar las costumbres “civilizadas” de los rusos y chinos. En la gran mayoría de esos proyectos de “modernización” terminaron en fracaso, con tierras desertificadas, ríos contaminados, poblaciones abandonadas y fuentes de agua secadas. El mayor desastre ecológico fue la desaparición del Mar Aral, uno de los lagos salados más grandes del mundo situado en Kazajstán, que había perdido 90% de su superficie en 50 años, gracias a los campos de algodón que habían chupado todo el agua de los ríos que lo alimentaban.

La desaparición del Mar Aral

La desaparición del Mar Aral

Lo que los soviéticos no se dieron cuenta era que la vida de nomadismo pastoral es resultado de la adaptación humana al clima árido del interior euroasiático durante miles de años. Si aquellos pueblos no hubiese cultivado el campo ni erigido ciudades de piedra y ladrillo, era porque las condiciones climáticas no les permitían. La vida de nómada trashumante no se había inventado por el gusto, sino porque era el modo de vida que mejor se adaptaba a la naturaleza del interior euroasiática. Por supuesto, al imponer un modo de vida ajena sin tomar en cuenta la sabiduría milenaria de los pueblos autóctonos, el proyecto estaba condenado al fracaso.

Después de 2 generaciones viviendo bajo el régimen soviético, muchos pueblos de la estepa habían perdido sus lenguas, tradiciones y sentido de identidad. A día de hoy, a pesar de varios intentos de reanimar las antiguas tradiciones, muchos conocimientos ancestrales de Asia Central ligados a la supervivencia en climas extremos, cuidado de caballos, crianza de ganado y caza de fieras se habían perdido para siempre. Salvo en Mongolia y algunas esquinas más remotas de los Montes Cárpatos en Europa del éste (como los hutsul), la tradición de la estepa es solamente una sombra de lo que era hace un siglo.

Festival nómada, Iran

Festival nómada, Iran

En Irán, muchos pueblos nómadas aún mantienen su tradición guerrera

En Irán, muchos pueblos nómadas aún mantienen su tradición guerrera

La lucha entre “laicos” e “islamistas” en los países musulmanes

12 Abr

Durante los últimos 2 años, las noticias que salen de Egipto, Túnez y Libia han sido dominadas por la lucha entre islamistas y laicos.

En mi último post, ya he hablado de la diferencia entre ser musulmán e islamista y de las divisiones sociales en las sociedades musulmanas por grado de religiosidad e interpretación de la religión. Aquí, me gustaría hablar de forma muy general el origen del conflicto entre islamistas y laicos en muchos países musulmanes, desde el punto de vista social e histórico.

Egipcios laicos manifestando contra el presidente Morsi por sus políticas islamistas

Egipcios laicos manifestando contra el presidente Morsi por sus políticas islamistas

Durante la Edad Media, casi todas las comunidades musulmanas estaban gobernadas por la ley Sharia, donde la separación entre estado y religión no existía. Aunque en muchos paises y ciudades convivían musulmanes, cristianos y judíos, como en Al Andalus y en el Imperio Otomano, los musulmanes eran sometidos a las leyes islámicas y los cristianos a las leyes cristianas.

Omar Khayyam, un intellectual persa que vivía en el siglo XI, ya tenia pensamientos semejantes a un estado laico

Omar Khayyam, un intellectual persa que vivía en el siglo XI, ya tenia pensamientos semejantes a un estado laico

Hasta el siglo XVIII, lo mismo también sucedía en la mayoría de los países cristianos. Pero después de la revolución científica, la edad de ilustración y la revolución francesa, la mayoría de los países europeos evolucionaron hacia un régimen democrático, la separación de religión y estado y un alejamiento de las clases populares de la doctrina cristiana, algo que no sucedió en los estados islámicos.

Para la mayoría de los musulmanes, la primera experiencia de vivir en un estado laico fue bajo los imperios europeos. Salvo algunas excepciones como Turquía o Persia, la mayor parte de Oriente Medio y Magreb fueron colonizados por el imperio británico y francés durante los siglos XIX y XX.

Mapa de Oriente Medio partido entre los poderes europeos

Mapa de Oriente Medio partido entre los poderes europeos

Los gobiernos coloniales impusieron sus propias leyes, normas administrativas e instituciones estatales en las tierras conquistadas, a menudo ignorando las tradiciones locales. Para administrar a los nativos, fomentaron una clase de élite nativa con costumbres occidentalizadas para actuar como intermediarios. Muchos miembros de esta elite mandaron sus hijos a estudiar en Europa y regresaron con valores laicos, liberales y occidentalizados.

Hasta en países que nunca fueron colonizados como Turquía y Persia, muchos líderes y visionarios, como Ataturk y Reza Shah, también veían que el mayor impedimento al desarrollo socioeconómico eran las costumbres arcaicas de la sociedad islámica, y la única forma de sacar el país de la Edad Media era asimilarse 100% a la cultura europea, separando la religión del estado, prohibiendo la poligamia y e imponiendo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Ataturk, el padre de la Turquía moderna, fundo un estado laico de carácter nacionalista, con la constitución vigilada por el ejército.

Ataturk, el padre de la Turquía moderna, fundó un estado laico de carácter nacionalista, con la constitución vigilada por el ejército.

Después de la Segunda Guerra Mundial, con la descolonización de los imperios europeos, la élite laica se convirtió en los nuevos gobernantes en los países musulmanes recién-independizados. Algunos mantuvieron relaciones amistosas con los poderes europeos, otros promovieron ideologías nacional-socialistas como el pan-arabismo o el socialismo árabe, pero todos heredaron las instituciones del gobierno heredadas de la época colonial.

Sin embargo, lo que no copiaron del legado europeo era la democracia. Para asegurar que la misma élite mantuviera el monopolio de poder, fundaron regímenes políticos autoritarios respaldados por el ejército. Cuando celebraban elecciones, siempre eran muy manipulados y si saliera cualquier candidato que amenazaba los intereses de la élite, intervendría el ejército para quitarlo del poder.

Abdel Nasser Hussein, que gobernó Egipto de 1956 a 1970, era un dictador laico que revindicaba el nacionalismo “árabe” en lugar de islamismo

Abdel Nasser Hussein, que gobernó Egipto de 1956 a 1970, era un dictador laico que revindicaba el nacionalismo “árabe” en lugar del islamismo

A pesar de que la élite laica en países como Turquía, Irán, Egipto, Túnez, Siria, Irak, Argelia y Marruecos introdujeron costumbres occidentales como el vestimenta moderno, el alcohol, la música popular, la libertad sexual y el pensamiento liberal, estas influencias solo llegaron a un reducido sector de la población: la clase media-alta y la gente de las ciudades cosmopolitas. La mayoría de los campesinos y obreros de las provincias seguían viviendo bajo las normas más tradicionales dictadas por la religión, igual que durante la Edad Media.

Como la élite solo se preocupaba en enriquecerse y perpetuarse en poder, las clases desfavorecidas fueron abandonadas a su suerte, y en muchas zonas rurales económicamente deprimidas el único colectivo que se preocupaba por el bienestar del pueblo eran los religiosos, que fundaron escuelas para alfabetizar los niños y repartieron alimento y medicina entre los más necesitados.
Con el paso del tiempo, millones de desafectados con el régimen político empezaron a buscar refugio en la religión.

Los jóvenes marroquíes que llevan una vida occidentalizada suelen vivir en ciudades cosmopolitas.

Los jóvenes marroquíes que llevan una vida occidentalizada suelen vivir en ciudades cosmopolitas.

Pero otros sectores sociales pueden ser mucho más tradicionales

Pero otros sectores sociales pueden ser mucho más tradicionales

Tanto en Egipto y Túnez como en Turquía y Siria, los grupos religiosos, con el apoyo de la gran masa de descontentos, se convirtieron en la fuerza de oposición política mejor organizada en contra del régimen del gobierno. La élite, al darse cuenta de la creciente fuerza de la religión, tomaron medidas cada vez más estrictas y opresoras contra los grupos islamistas. Pero cuando más represión, más creció la fuerza de rebelión, que se volvió cada vez más radical y más fundamentalista.

Los imanes más militantes difundían la propaganda de que la elite laica no solo era infiel a la religión, sino también gobernadores corruptos, represores del pueblo y verdugos al servicio de los antiguos imperios coloniales.

Egipto: los "hermanos musulmanes" eran la fuerza de oposición mas organizada contra el régimen de Mubarak

Egipto: los “hermanos musulmanes” eran la fuerza de oposición mas organizada contra el régimen de Mubarak

Al final, llegó un día en que los antiguos regímenes, podridos de corrupción, perdieron apoyo tanto entre el sector laico como el colectivo religioso. El primer país musulmán donde surgió una revolución popular era Irán en 1979, cuando opositores de régimen: religiosos, laicos, nacionalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, liberales, demócratas unieron fuerzas para derrocar a la monarquía. Pero cuando hicieron un referéndum nacional en la nueva república, la mayoría votó a favor de una republica islámica, y los islamistas radicales encabezados por Jomeini se establecieron como los nuevos dictadores, esta vez bajo una doctrina religiosa.

Antes de la revolución en 1979, muchos iraníes tenían costumbres muy occidentalizadas

Antes de la revolución en 1979, muchos iraníes tenían costumbres muy occidentalizadas

Los islamistas hicieron el velo obligatorio para todas las mujeres

Despues de la revolucion de 1979, los islamistas hicieron el velo obligatorio para todas las mujeres

En Egipto, Túnez, Libia y Siria los regímenes de dictadura duraron mucho más décadas, hasta el año 2011 cuando la recesión económica, la corrupción endémica y disparado desempleo juvenil despertaron la ira de ciudadanos de todos estratos sociales: religiosos y laicos, liberales y conservadores, cristianos y musulmanes…

Sin embargo, una vez desparecida el enemigo en común, a la hora de redactar la nueva constitución, las fuerzas revolucionarias tienen que hacer frente para resolver sus propias diferencias, y la principal es la división ideológica entre islamistas y laicos.

Según el resultado de las primeras elecciones, los islamistas parecen sacar ventaja en Egipto y Túnez gracias a la unión y organización, mientras que los partidos laicos están fraccionados entre liberales y socialistas, prooccidentales y nacionalistas, y otras facciones surgidas después de la revolución.

¿Se repetirá lo que pasó en Irán en Egipto, Túnez o Libia? ¿Podría convertir la “primavera árabe” en un “invierno islamista”?
Nadie lo sabe seguro porque a día de hoy, con el Internet, las redes sociales y una población mejor formada y mejor conectada a los acontecimientos mundiales, hay mucho más factores que entran en juego.

Túnez bajo el dictador Ben Ali era el país musulmán más laico del mundo, ¿y será también con la nueva democracia?

Túnez bajo el dictador Ben Ali era el país musulmán más laico del mundo, ¿y lo será también con la nueva democracia?

Hay que recordar que en los países europeos, la separación de religión y estado también es resultado de un par de siglos de lucha. Sin embargo, en mi propia opinión, hay una diferencia fundamental: en Europa el laicismo se popularizó primero entre el pueblo llano y luego se difundió hacia arriba hasta las clases de élite, mientras que en la mayoría de los países musulmanes, era un sistema extranjero que las elites impusieron al pueblo llano a través de un gobierno autoritario. Y cualquier norma impuesta contra la voluntad del pueblo siempre tardará mucho en ser aceptada por la mayoría.