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La Igualdad – dos interpretaciones distintas

14 Ago

La palabra igualdad, junto a libertad y solidaridad, son quizás las que más se repiten en los discursos políticos. ¿Pero qué significa esta palabra de verdad? En general, hay dos interpretaciones distintas: una se refiere a tener igualdad de derechos y oportunidades, otra se refiere a la uniformidad de ser. Yo, personalmente, soy defensor incondicional del primero pero detractor convencido del segundo.

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Recuerdo una conversación que tuve hace un tiempo sobre el sistema educativo. Yo estaba diciendo lo importante que es implantar una educación pública de calidad para que niños de todos los estratos socioeconómicos puedan disfrutar de la misma calidad de educación y tengan la misma oportunidad de acceder a la universidad. Mi interlocutor, un feroz defensor de la educación privada, dijo que no entendía esta postura porque no todo el mundo tiene que ser universitarios y que la sociedad también necesita gente para fregar platos y limpiar suelos. Le dije que estaba totalmente de acuerdo, pero defender una educación pública de calidad no significa que todo el mundo tiene que estudiar carreras universitarias, sino que el hijo de un friegaplatos tenga la misma oportunidad de acceder a la universidad que el hijo de un ministro.

Eso es un típico ejemplo de cuando uno confunde el concepto de la igualdad de oportunidades con que todos tenemos que ser iguales, pero es una confusión que se da muy menudo tanto entre los defensores como los detractores de la “igualdad” .

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Acerca de las distintas corrientes de feminismo. Hay feministas que luchan para que las mujeres tengan los mismos derechos, oportunidades y respeto social que los hombres; hay otros que luchan para que las mujeres sean iguales que los hombres en todos los resultados, comportamientos, gustos y costumbres.

A menudo veo a feministas haciendo reivindicaciones para que en todas las carreras, profesiones y aficiones haya el mismo número de hombres y mujeres, interpretando cualquier dimorfismo como culpa de la sociedad machista. Cuando una niña dice que quiere ser guapa y un niño dice que quiere ser bravo, o cuando a más chicos les atraen el futbol y a más chicas les atraen el baile, también lo interpretan como machismo. Personalmente, no digo que el machismo no sea un factor que causa esas diferencias, pero siempre me hago la pregunta: ¿por qué tanta obsesión para que los niños y niñas, hombres y mujeres, sean iguales? ¿si hay más chicos atraídos a ciencias y más chicas a letras, por qué tienen que forzar la situación para que los números sean iguales? dado que hasta el día de hoy, no existe ningún estudios biológico, psicológico y neurológico que confirman que los hombres y las mujeres seamos idénticos.

Un defensor de la igualdad de derechos trataría la situación desde otro ángulo. En vez de concentrarse en allanar la diferencia de porcentajes, se fijaría en asuntos como: tener la misma probabilidad de ser aceptados tanto un hombre y una mujer con las mismas cualificaciones optando al mismo puesto de trabajo. En una niña con fuertes intereses y aptitudes en ciencia e ingeniería, recibiera el mismo ánimo que un niño en la misma situación. O en un hombre y una mujer realizando el mismo puesto trabajo, cobraran el mismo salario; O en una mujer tuviera la misma oportunidad  a un puesto directivo que un hombre igualmente cualificado… etc.

En la vida cotidiana, si naturalmente hay más mujeres atraídas a determinadas aficiones, gustos, películas y estilos de música y más hombres atraídos a otros, ¿cuál es el problema? Por lo tanto que nadie es ve obligado a hacer algo que no le guste o prohibido a hacer algo que le gusto por una cuestión de género, no veo ningún sentido de luchar para que los dos sexos sean iguales en todo.

La cuestión clave, es si una niña interesada en mecánica recibe el mismo ánimo que un niño para perseguir su interés

Cuando una clase de igualdad avanza, no significa que lleva consigo a la otra. Un ejemplo es la globalización económica durante los últimos 30 años. Cada vez hay menos diferencia cultural entre pueblos, regiones y países. En el núcleo urbano de todas las grandes ciudades se ven las mismas franquicias y en las afueras se ven los mismos centros comerciales, da igual si estás en Madrid, México D.F., Los Ángeles, Manchester, Rio de Janeiro, Tokio o Shanghai. Los jóvenes y no tan jóvenes por todo el mundo se crían con la misma cultura popular, ven a las mismas series y escuchan a la misma música. Sin embargo, económicamente, la diferencia entre países ricos y pobres, o entre gente rica y pobre en el mismo país, es cada vez más grande. Así que somos cada vez más “iguales” en un mundo donde hay cada vez más “desigualdad”.

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Feminismo – elementos que estoy a favor y en contra

6 Abr

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Muchas veces en las redes sociales he criticado el comportamiento de las feministas radicales. Mucha gente seguro que piensa que soy un típico machista que niega la existencia de la discriminación sexista. Con este artículo quiero señalar que eso no es el caso y cualquiera que me conoce en persona sabría que durante toda la vida he reivindicado la igualdad de género. Sin embargo, dentro del movimiento feminista, como en todos los movimientos socio-políticos, hay elementos que estoy a favor y elementos que estoy en contra. Aquí hago un resumen.

Puntos a favor:

  • Estoy a favor del feminismo que cree que la mujer es igual de capaz que el hombre, tanto para hacer el bien como hacer el mal.
  • Estoy a favor del feminismo que reconoce que la discriminación y estereotipos sexuales existen, y ejercidos tanto por hombres como por mujeres.
  • Estoy a favor del feminismo que lucha contra el abuso sexual, la mutilación genital, las violaciones y la esclavitud sexual, independiente del género o edad de la víctima.
  • Estoy a favor del feminismo que lucha por la escolarización de niñas en países donde tradicionalmente sólo estudian varones.
  • Estoy a favor del feminismo que lucha por la igualdad salarial, que hombres y mujeres que realizan el mismo cargo de trabajo cobren el mismo sueldo.
  • Estoy a favor del feminismo que fomenta el compañerismo, amistad y camaradería entre personas de sexo opuesto.
  • Estoy a favor del feminismo pansexual que permite a las mujeres vivir y expresar sus deseos sexuales de modo libre y abierto, sin ser criticadas ni acosadas.
  • Estoy a favor del feminismo que lucha para que las mujeres puedan llevar el estilo de vida que desean, tanto para ser empresaria o ingeniera como para ser ama de casa o prostituta autónoma.
  • Estoy a favor del feminismo que pretende aumentar la presencia de mujeres en profesiones/actividades de dominación masculina inspirando con ejemplos reales de mujeres que destacan en el sector y los compañeros que las apoyan.
  • Estoy a favor del feminismo que pretende aumentar la presencia de mujeres en puestos directivos facilitando la compaginación de vida laboral y familiar, tanto para padres como para madres.
  • Estoy a favor del feminismo que reivindica el derecho al aborto.
  • Estoy a favor del feminismo que lucha en contra de cualquier forma de segregación sexual en el ámbito educativo, profesional o vida pública.
  • Estoy a favor del feminismo que reivindica que la equidad de sexos beneficia a toda la sociedad, también a hombres.
  • Y sobre todo, estoy a favor del feminismo que trata cualquier violación contra la dignidad de la mujer como un atentado contra todos seres humanos, y que la lucha de igualdad de género también sea una lucha de todos seres humanos.

Puntos en contra:

  • Estoy en contra del feminismo que hace propaganda de culpabilizar el hombre y victimizar la mujer.
  • Estoy en contra del feminismo que trata a todos los hombres como una casta privilegiada y represora, sólo por ser hombres.
  • Estoy en contra del feminismo que pretende que una mujer que abusa de un hombre es menos culpable de un hombre que abusa de una mujer, o que simplemente no existe.
  • Estoy en contra del feminismo que pretende que el acoso, las parejas posesivas, controladoras y manipuladoras sea solamente un problema de hombres contras mujeres.
  • Estoy en contra del feminismo que niega las diferencias biológicas, hormonales y psicológicas entre los sexos y atribuye cualquier diferencia de comportamiento y preferencias entre los sexos al machismo sin analizar las causas.
  • Estoy en contra del feminismo que pretende aumentar el porcentaje de mujeres en sectores de dominación masculina introduciendo cuotas de discriminación positiva.
  • Estoy en contra del feminismo que justifica dar ciertos privilegios exclusivos para mujeres para compensar los efectos del patriarcado.
  • Estoy en contra del feminismo que confunde cualquier tipo de coqueteo entre los sexos o cualquier conflicto de convivencia de pareja con el machismo.
  • Estoy en contra del feminismo que prohíbe a otras mujeres ponerse el velo o ejercer la prostitución, incluso cuando lo hacen de forma voluntaria.
  • Estoy en contra del feminismo que pretende conseguir la igualdad de resultados a través de separar los sexos en el ámbito educativo, social o laboral.
  • Estoy en contra del feminismo que alega que las mujeres deban ayudar siempre con prioridad a otras mujeres sólo por el hecho de ser mujeres.
  • Estoy en contra del feminismo que intenta imponer nuevas reglas de lenguaje de modo artificial, como decir “todos y todas”.
  • Estoy en contra del feminismo que ve la lucha de igualdad de género como una cuestión solamente de mujeres, excluyendo a los hombres.
  • Y sobre todo, estoy en contra del feminismo que pretende que su modo de lucha para la igualdad es el único válido, y cualquiera que lo cuestiona es machista.

Dicho eso, seguro que alguien me llamará machista…

 

Crónicas neolíticas (Parte II): las proto-civilizaciones y el origen de la desigualdad

26 Nov
Máscaras de los agricultores neolíticos, halladas en Israel

Máscaras de los agricultores neolíticos, halladas en Israel

En la segunda parte de las “crónicas neolíticas”, vamos a hablar sobre los cambios culturales, sociales y psicológicos en la sociedad humana que surgieron a partir de hace 10.000 años, a raíz del invento de la agricultura.

Cuando el hombre era cazador-recolector, la sociedad humana no era solamente nómada, sino que cada población no solía superar docenas de habitantes. Aunque distintas tribus se congregaron en determinados lugares periódicamente para celebrar ceremonias religiosas, intercambiar productos y buscar compañeros sexuales, a lo largo del año, la mayoría de la gente se rodeaba solamente de la gente de su tribu, que normalmente no superaban las 30 personas.

En general, esas sociedades solían ser muy igualitarias. Aunque existían jefes de tribu o personas que gozaban de mayor respeto, su destacada posición solía deberse a su propio mérito (el mejor cazador, recolector, orientador etc.). A pesar de que los miembros de “rango mayor” disfrutaban de ciertos privilegios, como lo de llevar adornos más elaborados o de comer primero, las diferencias materiales no solían ser marcadas. Esta igualdad todavía es la norma vigente en la mayoría las últimas tribus cazadoras-recolectoras de la actualidad.

Con el invento de la agricultura, la gente empezó a vivir en comunidades sedentarias y el número de personas de cada población se multiplicó. Desde hace 10.000 años, pueblos con más de miles de habitantes empezaron a aparecer por el Oriente Medio (Jericó). Y desde hace 9000 años, varias poblaciones con más de 5000 habitantes prosperaron por lo que es ahora Turquía (Catalhoyuk) y Europa del éste (la cultura Cucuteni-Trypillian).

Reconstrucción de Jericó, Israel, uno de las primeras poblaciones que superaban 1000 habitantes

Reconstrucción de Jericó, Israel, uno de las primeras poblaciones que superaban 1000 habitantes

 

Catalhoyuk

Entre todos los grandes asentamiento neolíticos, el mejor estudiado es Catalhoyuk, situado en el corazón de Turquía asiática. De hace 9500 a 7800 años, fue una urbe de 13 hectáreas, hogar de hasta 10.000 habitantes. Las casas eran construidas por ladrillos de adobe de forma rectangular, con una puerta en el techo, aglutinadas de modo tan denso que no había calles. La gente accedía a su propia casa andando encima del techo de los vecinos.

En aquella época el clima era mucho más húmedo y Catalhoyuk se encontraba entre el cruce de varios ríos, donde los habitantes obtenían agua fresca, cogían peces y cazaban animales que venían a beber, pero la mayor fuente de calorías era el trigo, que los residentes cultivaban en el campo que rodeaba el asentamiento.

Catalhoyuk en su auge

Catalhoyuk en su auge

La gente de Catalhoyuk tenían costumbres curiosas, una es la de enterrar a los difuntos bajo el suelo de la casa, y antes del enterramiento, solían dejar al cadáver en campo abierto durante varios días hasta que los buitres hubiesen comido toda su carne. Cuando los antiguos propietarios de cada casa habían muerto, se tiraban las paredes para rellenar el espacio de la vivienda y la siguiente generación construían la nueva vivienda encima de los escombros de la antigua. Así que a medida que trascurrían los años, el asentamiento se hacía cada vez más alto.

Sus costumbres higiénicas tenían un contraste muy radical. El interior de todas las casas era tan limpio que no se encontraba ni una mancha, pero los huecos entre casa y casa eran utilizados como vertederos de basura de todos los vecinos. Cuando la basura había acumulado a una cierta altura, prendían fuego para quemarla.

La vida cotidiana en Catalhoyuk

La vida cotidiana en Catalhoyuk

Para los arqueólogos, Catalhoyuk era una excelente fuente de información para la vida en el neolítico, porque aparte de ser una ruina arqueológica, también era una gran necrópolis donde se almacenaban miles de restos humanos. A través del análisis de los huesos, los arqueólogos investigan el estilo de vida que había llevado, los años que vivían, la dieta, la musculatura y las enfermedades que sufrían.

Quizás el hecho más sorprendente es que en muchos casos, la gente enterrada debajo de los suelos, incluso niños, no estaba aparentada, que despierta la curiosidad de si muchos hijos eran “adoptados” o si las familias “intercambiaban” hijos para criar. El otro hecho sorprendente es que todas las personas, independientemente de sexo o origen familiar, parecían haber llevado exactamente el mismo estilo de vida, empeñando las mismas tareas y alimentando de la misma dieta con la misma cantidad y calidad.

Esta igualdad también se reflejaba en las viviendas. Todas las casas eran del mismo tamaño, constaban de un cuarto grande que servía de espacio para vivir y dormir y otros 2 más pequeños que servían de almacén. Algunas viviendas podían ser ligeramente más espaciosas que otras o con adornos más elaborados, pero las diferencias eran muy sutiles. Hasta el día de hoy, todavía no han descubierto ningún edificio público, ningún palacio o ningún templo salvo los atares dentro de cada vivienda. Según parece, no había reyes, nobleza, alcaldes ni sacerdotes. La diferenciación social brillaba por su ausencia tanto como en una tribu de cazadores-recolectores.

Reconstrucción del interior de una vivienda de Catalhoyuk

Reconstrucción del interior de una vivienda de Catalhoyuk

El modelo social de Catalhoyuk parecía extenderse a todos los grandes asentamientos neolíticos: una sociedad sin jerarquía ni división de trabajo y, aparte del hecho de que las mujeres daban a luz, no había roles de género. Todas las personas, independiente del sexo o la familia donde procedían, realizaban todos los oficios: cazar, cuidar animales, cultivar el campo, ordeñar las cabras, hacer la matanza, construir casas, arreglar techos, coser ropa, limpiar, fabricar herramientas, moler el trigo, preparar la comida, cuidar a los niños, ancianos y enfermos etc.. Cada casa no sólo era la vivienda, sino también el taller, el granero, el templo, el almacén y la tienda. Es decir, cada familia era prácticamente una unidad económica independiente.

 

“Proto-civilizaciones” vs civilizaciones

A pesar de tener una población de varios miles, los historiadores no suelen clasificar asentamientos como Catalhoyuk como “ciudades” por la simpleza de su organización social y falta de división de trabajo, sino “proto-civilizaciones”. Aunque algunos habían sido habitados durante más de 2000 años, todos, al final, fueron abandonados y ninguno evolucionó para convertirse en una de las antiguas “civilizaciones”.

¿Qué causó la decadencia de las “proto-civilizaciones”? Nadie sabe la razón exacta, pero según parece, durante los siglos posteriores la gente volvía a vivir en aldeas de docenas o cientos de habitantes y tardaron 2000 años antes de aparecer de nuevo grandes asentamientos. Pero estas nuevas urbes que surgieron en la Edad de Bronce hace 5000 años ya tenían un carácter social muy distinto.

Tanto la capital Uruk de los sumerios como Tebas de Antiguo Egipto fueron gobernadas por reyes, con una aristocracia hereditaria y un ejército que las defendía contra invasores externos y rebeliones internas. La sociedad se dividía entre gremios con una alta especialización, con campesinos que sólo se dedicaban a cultivar, constructores que sólo se dedicaban a construir, comerciantes que sólo se dedicaban a comprar y vender, panaderos que sólo se dedicaban a hacer pan, médicos que se especializaban en tratar enfermos y funcionarios que se dedicaban a llevar cuentas de los gastos públicos, para decir unos pocos.

Uruk, la primera ciudad de los sumerios, era una sociedad altamente estratificada

Uruk, la primera ciudad de los sumerios, era una sociedad altamente estratificada

Gracias a la especialización de trabajo, estas primeras ciudades eran capaces producir alimentos, fabricar utensilios, intercambiar productos y aportar servicios básicos para los ciudadanos con una productividad más alta que nunca, construyendo grandes obras públicas como calles pavimentadas, carreteras, murallas, acueductos, plazas de mercado y templos con los impuestos que aportaban los ciudadanos. Y cuando varias ciudades se pactaron para formar alianzas políticas o tratados comerciales, se fundaron los primeros estados, reinos e imperios.

Pero por otro lado, la “especialización” también permitía la acumulación de riqueza en ciertas familias, que a medida de trascurrir las generaciones, generó una desigualdad socioeconómica brutal, con una pequeña élite viviendo en palacios y una clase desfavorecida viviendo en chabolas. Y lo peor de todo: cada clase social parecía heredarse en la sangre.

Así que, tenemos 2 dudas:

¿Por qué la gente abandonó a los asentamientos grandes pero igualitarios para volver a vivir en aldeas pequeñas?

¿Por qué siglos después, cuando volvían a formar asentamientos grandes, la sociedad había cambiado tanto?

 

El precio del igualitarismo neolítico

Tenemos que imaginar cómo era la vida para una persona normal en una “proto-civilización” como Catalhoyuk. Para tener una sociedad tan igualitaria, debía haber existido una presión social entre vecinos muy sofocante, en que nadie permitía que nadie destacase sobre los demás tanto en el material que poseía como en las actividades que realizaba. Esta presión social de que “todos tienen que ser iguales” probablemente se hubiese heredada de las sociedades cazadoras-recolectoras, porque en una pandilla pequeña de docenas de individuos era esencial para la cohesión y la supervivencia del grupo. Pero aplicada a una población de 10.000 habitantes, podría convertirse en un obstáculo del progreso.

Nadie sabe todavía si toda la comunidad cultivaba un terreno “comunal” y repartía la cosecha entre todos, o cada familia tenía su propio terreno, pero para prevenir que algunos se convirtieran en “ricos” por años consecutivos de buena cosecha, debía haber existido una presión social que les obligaba a repartir su surplus de producción, o en casos más radicales, ceder parte de su terreno a otros.

Fabricando figurines en Catalhoyuk

Fabricando figurines en Catalhoyuk

En el ámbito “profesional”, podía haber habido un hombre muy manitas que aparte de arreglar los muros y techo de su propia casa, también echaba una mano a sus vecinos, o una mujer “experta” en hacer las botas y calzados más cómodos y robustos que “regalaba” zapatos a sus vecinos a cambio de pequeños favores; pero el momento en que él quisiese convertir la albañilería en su negocio o ella quisiese lucrarse de vender sus calzados, el resto de la sociedad les rechazaría.

Algo similar podía haber sucedido cuando un miembro de la comunidad intentase asumir el papel de organizador o coordinador de un asunto tan simple como el tratamiento de basura o la limpieza de las zonas que no pertenecían a la vivienda privada de nadie. El momento en que una persona destacaba constantemente sobre los demás como representante, delegada, organizadora, supervisora o administradora, el resto de la gente le repudiaba.

Es probable que hace 7000 años hubiese una época de cambio climático que reducía seriamente la cosecha y facilitaba la propagación de epidemias letales, y para sobrevivir estos tiempos difíciles, hacía falta una organización social y laboral más especializada para garantizar la supervivencia de comunidades de más de 5000 personas.

Es probable que varios individuos hubieran intentado asumir papeles extraordinarios, pero siempre acabaron en fracaso por la presión social que consideraba cualquier diferenciación social como un tabú. Al final, llegó un día en que muchos habitantes tenían la opción de marcharse, o de quedarse y morirse de hambre o de conflictos de convivencia.

El asentamiento de Talianki, en Ucrania, era hogar de 15.000 habitantes hace 6000 años, pero no tenía ninguna división de trabajo.

El asentamiento de Talianki, en Ucrania, era hogar de 15.000 habitantes hace 6000 años, pero no tenía ninguna división de trabajo.

 

Orígenes de la especialización y la desigualdad

Algunos antropólogos, como Ian Kuijt y Annalee Newitz, consideran que las “proto-civilizaciones” como un experimento humano de vivir en grandes aglomeraciones bajo las mismas normas sociales que las sociedades cazadoras-recolectoras, que después de prosperarse durante un par de milenios, terminó en fracaso debido a los límites impuestos por la falta de especialización de trabajo. Cuando la gente volvía a vivir en aldeas pequeñas, las nuevas generaciones ya perdían poco a poco el tabú a la diferenciación social y la sociedad empezó a experimentar con una nueva forma de convivencia.

Es posible que desde hace más de 6000 años, en algunas aldeas en el Nilo y Mesopotamia la gente ya empezaba a especializarse en trabajos distintos, con algunos dedicándose a cultivar, otros a hacer cerámica, a criar gallinas, a tratar enfermedades, o a fabricar herramientas; es posible que algunas aldeas enteras se dedicaban a ciertas actividades comerciales y otras aldeas otras, y la sociedad empezaba a reconstruirse como una colaboración mutua entre todos los oficios, donde nadie era totalmente independiente de otros. Cuando las aldeas se juntaron de nuevo para formar grandes aglomeraciones, las sociedades que surgieron ya eran profundamente diversificadas donde cada uno tenía su papel específico. Y las primeras civilizaciones como los sumerios y los egipcios evolucionaron de ahí.

Pero la sociedad humana no suele conocer la moderación. Una vez la diferenciación social se había convertido en una norma aceptable, se multiplicó de modo exagerado. Cada persona que consigue ciertos privilegios intenta que sus hijos hereden los mismos privilegios. Las familias pudientes empiezan a marcar cada vez más diferencias de las humildes, hasta justificar su destacada posición socioeconómica como algo divino, o algo que lleva en la sangre.

El antiguo Egipto era una sociedad con una división de trabajo muy sofisticada, y una desigualdad brutal

El antiguo Egipto era una sociedad profundamente jerarquizada

 

Los roles de género

En todas las sociedades tradicionales, salvo unas pocas excepciones, los roles de género suelen ser muy marcados, con las tareas de hombre fuera de casa y las de la mujer dentro. Las ocupaciones y los espacios suelen ser clasificados como “masculino” o “femenino”.

Sin embargo, en las sociedades neolíticas como Catalhoyuk, esta diferenciación no parece haber existido, ya que analizando los huesos, personas de ambos sexos tenían exactamente los mismos desgastes en las mismas articulaciones y los músculos desarrollados en las mismas partes del cuerpo, indicando que habían realizado exactamente las mismas tareas. Entre las ilustraciones de figuras humanas dibujadas en los muros, personas de ambos sexos figuraban con la misma frecuencia.

El origen en la diferenciación en roles de género puede haber surgido a lo largo del neolítico por un hecho simple: con cada vez más epidemias contagiosas, la mortalidad infantil subía y cada mujer tenía que tener un número cada vez más grande de hijos para mantener la población estable. Hasta el siglo XIX, si las mujeres no tuvieran un medio de 5 hijos cada una, el pueblo corría el riesgo de verse diezmado. Por supuesto, las mujeres realizaban cada vez menos tareas “pesadas” fuera de casa para no perjudicar su potencia de tener hijos, y al pasar tantos años y meses entre embarazos y lactancias, disponían de cada vez menos tiempo de ejercer otros oficios. Poco a poco, los cambios de costumbres se convertían en normas y las normas en reglamentos.

Mujeres de la cultura neolítica cucuteni-trypillian de Ucrania y Rumanía

Mujeres de la cultura neolítica cucuteni-trypillian de Ucrania y Rumanía

 

¿El ser humano se volvió más tonto durante el neolítico?

A veces me quedo con la duda de si el coeficiente intelectual medio del ser humano se había reducido durante el neolítico, porque en el principio, en una sociedad sin división de trabajo, todas las personas tenían que aprender una serie de habilidades y conocimientos diferentes para ser autosuficientes en su subsistencia cotidiana.

Con la especialización de trabajos, los conocimientos que tenía que aprender cada persona se reducían porque bastaba con hacerse experto en un oficio ya podía sobrevivir de ella, así estimulando menos el cerebro.

¿Puede que la productividad de una sociedad en conjunto había aumentado a costa de la pérdida de inteligencia del individuo?

La respuesta es muy complicada, y más probable, en vez de “volverse tonto”, el ser humano simplemente se ha adaptado a utilizar su cerebro de otra forma, perdiendo agilidad en algunos campos pero ganando en otros.

Pero sí que me parece cierto es que durante la edad neolítica, concretamente desde hace 10.000 años hasta hace 5.000 años, la sociedad humana había dado un giro radical, de un igualitarismo radical conducido por la envidia popular hacia las personas destacadas a una desigualdad extrema conducida por la codicia de las personas más egoístas.

Y esta sociedad construida hace 5000 sigue vigente a día de hoy.

El pueblo San ha mantenido el igualitarismo paleolítico hasta el día de hoy

El pueblo San ha mantenido el igualitarismo paleolítico hasta el día de hoy

Las 5 cosas que detesto de la propaganda “políticamente correcta”

24 Sep

En este artículo, voy a hablar un poco sobre mi opinión personal, de un modo muy subjetivo.

Por las redes sociales sigo varias páginas que se dedican a difundir noticias, opiniones e historias personales y me he dado cuenta, que muchas fuentes de información de ideología “progresista” no hacen nada más que difundir la doctrina de lo “políticamente correcto”. Mencionando unos ejemplos, lo más representativo es la página estadounidense Upworthy, y a menor medida, El Huffington Post (aunque también tiene muchos buenos artículos). El diario español más cercana a esta tendencia es el Público.

Antes que nada quiero aclarar, que en general comparto muchas opiniones con los “progresistas”. Aunque no me gusta identificarme con ninguna corriente política de etiqueta, siempre he defendido la igualdad de sexos, los derechos de las minorías, el estado laico, la sociedad plural, la educación y sanidad pública de calidad, el trabajo digno y el principio de “universalismo”: que todas las personas, independiente de género, edad, sexualidad, nacionalidad, grupo étnico, religión, clase social… tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones.

Por supuesto, siempre he rechazado cualquier forma de explotación, cualquier forma de maltrato y cualquier forma de segregación, sea por grupo étnico, sexo, o cualquier rasgo de nacimiento.

Sin embargo, cuando leo artículos y veo videos de divulgación “progresista”, me producen un sentido de profunda repugnancia, no tanto por el objetivo que pretenden conseguir, sino por la forma de conseguirlo. Aquí explico por qué.

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos, en vez de prohibirlos como hacen los "políticamente correctos".

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos.

 

1. En la lucha contra el sexismo, siempre retratan las mujeres como víctimas y los hombres como unos pervertidos, violadores y explotadores

Antes de nada reconozco que la discriminación sexual existe y, en las sociedades occidentales, el hecho más obvio es que las mujeres que realizan el mismo puesto de trabajo que un hombre suelen cobrar menos. En el ámbito laboral, el acoso sigue existiendo, y en el ámbito familiar, todavía hay muchos casos de maltrato ignorados por el sistema judicial.

Sin embargo, lo que hace la propaganda “política correcta” es repetir siempre el mismo mensaje: las mujeres como pobres y vulnerables, los hombres como violentos y manipuladores, como si la relación más típica que existe entre hombre y mujer es la de “explotador-explotada”, y los hombres que no lo hacen son unos “santos”.

En muchos casos aplican hasta el doble-estándar. Hablan de celos y posesividad entre la pareja. Si un hombre es celoso y controlador, le llaman machista pero no mencionan nada de las mujeres que también son celosas y posesivas, que hay bastantes casos.

En mi opinión, el machismo es una actitud, una creencia de que el varón es superior a la mujer. Hay hombres y mujeres machistas y también hay hombres y mujeres que no lo son. La lucha contra el machismo no es una guerra de sexos, sino una lucha contra la discriminación a base de los estereotipos tradicionales de género, que hacen sufrir tanto a los hombres como a las mujeres. Yo mismo lo he sufrido. Como chico capaz de entablar amistades estrechas con el sexo opuesto, mucha gente ya te juzga: 1) que quieres algo más 2) eres gay 3) eres un pagafantas incapaz de ligartelas. Y las personas que opinan así incluyen a ambos sexos.

Pero lo único que hace la propaganda “políticamente correcta” es perpetuar el antiguo tópico de que el hombre es fuerte y malo y la mujer es débil e inocente por lo que merece un cuidado y simpatía especial, bajo un pretexto totalmente paternalista.

Muchas veces, he pensado que si yo fuera una mujer con un poco de dignidad, no me gustaría que los hombres me trataran como un ser igual sólo porque les “diera pena”.

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados "para hombres"

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados “para hombres”

 

2. En la lucha contra el racismo y xenofobia, siempre retratan los “blancos” como los malos y los “no-blancos” como las víctimas

Ese tópico nace en EEUU. Durante siglos la sociedad había segregado a los ciudadanos por el color de la piel entre “blancos”, gente de ascendencia europea pura y “no-blancos”: cualquiera que no fuera de ascendencia europea pura. A día de hoy, la sociedad es mucho más compleja y la discriminación racial sigue existiendo, pero no siempre en líneas de “blancos” contra “no-blancos”.

La discriminación racial/étnica no fue inventada por los europeos de piel clara y religión cristiana, sino que siempre ha existido en cualquier sociedad humana. Los griegos, los romanos y los chinos llamaban “bárbaros” y “salvajes” a todos sus vecinos, los árabes consideraban inferiores a los bereberes, los ingleses a los irlandeses.

Hablando de ejemplos más actuales, uno de los grupos étnicos más perseguidos en Afganistán son los hazara, sólo por tener rasgos mongoles. En el sudeste asiático, la mayoría de la violencia racista ha sido dirigida contra la minoría china; en EEUU, los negros no son necesariamente más tolerantes que los blancos hacia la inmigración latina y los mexicanos tratan a los inmigrantes centroamericanos casi peor que los estadounidenses tratan a los mexicanos.

Es obvio que cualquier persona puede ser tanto la víctima como el verdugo de discriminación racial, independiente de su color, nacionalidad u origen étnico. Por ejemplo, un español puede discriminar contra un marroquí o sudamericano que viene a buscarse la vida en España, pero cuando él mismo emigra a Alemania, podría sufrir el mismo tipo de rechazo a manos de los alemanes.

Sin embargo, la propaganda “políticamente correcta” no difunde este importante mensaje de que “hoy eres el verdugo, mañana podrás ser la víctima”, sino se concentra en reforzar los viejos tópicos de “blancos” contra “no-blancos”, como si sólo por el color de la piel, uno ya estuviese destinado por vida de ser verdugo o víctima. Lo que fomenta no es la solidaridad entre pueblos, sino un reforzado sentido de identidad de “ellos” y “nosotros”.

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

 

3. Atribuye el “machismo” a cualquier diferencia de comportamiento sexual

En general, los hombres y las mujeres no nos vestimos igual, no nos gesticulamos de la misma forma y no somos clones en la mayoría de los comportamientos. En las carreras y profesiones, también hay algunas que atraen más a hombres, otras que atraen más a mujeres. Por el momento, no sabemos hasta qué punto se debe a la educación social o las cualidades innatas, pero lo que es cierto es que entre hombres y mujeres sí que existen diferencias biológicas, que más probable, afectan a la psicología, las preferencias y los gustos, aunque no de forma absoluta.

Sin embargo, los partidarios de lo “políticamente correcto” atribuyen cualquier diferencia a la “discriminación machista”. Por ejemplo, cuando hay mucho menos mujeres que hombres que estudian carreras de ingenierías y ciencias, saltan directamente a la conclusión de que es por la supuesta “cultura machista” de estas profesiones. Recuerdo leer el titular de un artículo que decían: “Las carreras tecnológicas deberían abrir sus puertas a las mujeres”. Mi pregunta es: ¿desde cuándo está la puerta cerrada?

No digo que el machismo no exista en estos sectores, pero si es la única causa de la reducida presencia femenina, no estoy tan seguro. Yo llevo años trabajando en informática, una profesión mayoritariamente masculina, pero, según varios estudios, es una de las que menos diferencias salariales hay entre los sexos. Por otro lado, hay profesiones mayoritariamente femeninas en las que las mujeres tienen mucho más oportunidades de ascenso si son guapas y delgadas. Entonces, ¿cuál es la profesión más machista?

Estoy de acuerdo que dando la misma educación (no sólo escolar, sino familiar) a los niños y las niñas se puede reducir la desigualdad sexual en las profesiones y aficiones, y me parece estupendo que cada vez haya más mujeres que ejercen profesiones tradicionalmente dominadas por hombres, pero, no creo que llegue el día en el que seamos totalmente iguales porque no lo somos y tampoco es una cosa mala mientras que exista el respeto.

Lo más importante es que cuando una mujer quiera meterse en un mundo dominado por hombres o cuando un hombre quiere meterse en un mundo dominado por mujeres, no encuentre obstáculos.

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

 

4. Convierte ciertos asuntos en temas tabú

Hay algunos asuntos que afectan a la vida cotidiana de muchos ciudadanos pero, una vez que alguien empieza a hablar de ello en un espacio público, le tachan de “fascista” antes de que haya expresado su opinión. Por ejemplo, en muchos países europeos existen un problema de convivencia entre los de cultura autóctona y los de cultura musulmana, pero el momento en que alguien abre la boca para hablar de esos problemas, los “políticamente correctos” ya se le echan encima. Pero dejar de hablar de un problema no hace que desparezca.

Yo soy de la opinión de que de todos los problemas hay que hablarlos en público y sin tabús, para resolverlos entre todos. Si existe un problema de convivencia entre dos comunidades, la mejor solución es dejar que cada bando exprese abiertamente sus preocupaciones para que se entiendan mutuamente la postura de cada uno. Porque cuando más tabú se vuelve un tema, más fácil es para los grupos extremistas difundir bulos y provocar el recelos, tal y como ha sucedido en Francia con el triunfo del Frente Nacional.

Sin embargo, tachar de “xenófobo” cualquiera que expresa su preocupación sólo consigue el efecto contrario, que los radicales se vuelvan cada vez más radicales y los mal-informados sigan creyendo en los bulos de siempre.

Musulmanas en Francia

Musulmanas en Francia

 

5. Convierte en tabú ciertos términos del lenguaje cotidiano

Los defensores de lo “políticamente correcto” creen que por prohibir palabras despectivas hacia ciertos colectivos o nacionalidades como negrata, moro, sudaca, panchito o de dejar de señalar a cada individuo por su origen o nacionalidad en el lenguaje callejero, los prejuicios ya desaparecen.

Voy a confesaros algo: cuando era estudiante en Londres tenía amigos de todos los colores, nacionalidades y procedencias y entre nosotros siempre nos llamábamos en términos “despectivos” pero en plan cariñoso: yo era el chink; llamábamos a un amigo francés frog, a una chica polaca pollack, a un irlandés paddy y a un amigo de origen paquistaní paki. Recuerdo que había un chico de Sri Lanka del que nadie sabía pronunciar su nombre correctamente, así que todos lo llamábamos Sri Lanka Man, pero él se lo tomaba en broma.

En España, también tengo amigas que me llaman chinori, chinito, chini, chinuki, chinito de amol pero nunca me lo he tomado mal porque sé que no lo hacen en plan despectivo, del mismo modo que llamamos a uno de Jaén el Jaén y a uno de Guarromán el Guarro. Cuando vamos a comprar una litrona de cerveza en la tienda china del barrio decimos en voz alta “vamos al chino” y nunca lo he tomado como gesto de desprecio.

En mi opinión, no es tanto la palabra que hace daño, sino el contexto en que se usa la palabra. Y sin utilizar palabras despectivas, uno ya puede decir cosas mucho más hirientes. Sin embargo, lo que intentan hacer los “políticamente correctos” es prohibir las palabras sin importar el contexto. ¿Pero consiguen algún resultado? Los que antes tenían prejuicios los siguen teniendo, aunque cambien las palabras para expresarse.

Esta canción de Miliki no es exactamente "políticamente correcta", pero me encanta

Esta canción de Miliki no es exactamente “políticamente correcta”, pero me encanta

 

Resumiendo:

creo que el problema fundamental de los “políticamente correctos” es que para luchar contra los estereotipos ellos mismos, más que nadie, los están propagando recordando constantemente las diferencias que existen entre grupos en vez de ver las similitudes, y, a la vez, inculcando un sentimiento de culpa entre los que supuestamente son del “grupo privilegiado”.

Por último, quiero señalar también algunas páginas de divulgación que aprecio mucho porque, por un lado muestran el compromiso social y analizan la causa de las desigualdades e injusticias y por otro lado nunca caen en la doctrina de lo “políticamente correcto”. Estas incluyen a TED, VICE News y la página cultural española Jot Down.

 

Minientrada

Las ideologías políticas – más compleja que izquierda-derecha

7 Jun

Durante el último siglo, la división política en la mayoría de los países democráticos ha sido por el eje de izquierda-derecha. La izquierda generalmente ha sido asociado a lo económicamente proteccionista y socialmente liberal mientras la derecha la sido asociado generalmente a lo económicamente liberal y socialmente conservador.

En la época pos-industrial, creo que esta vieja clasificación de ideologías políticas ya se ha quedado algo obsoleto, porque dentro de lo que llamamos “izquierda” y “derecha” existe varias corrientes distintas, casi tan distanciadas unas a otras que pueden pertenecer a partidos opuestos.

Dicen a partir de la revolución francesa de 1968, nació una nueva corriente de "izquierda" - los progresistas.

Dicen a partir de la revolución francesa de 1968, nació una nueva corriente de “izquierda” – los progresistas.

 

En mi opinión, he identificado las siguientes ramas ideológicas:

1. Los conservadores “clásicos”

Estos incluyen a la gente moralmente conservador; gente que defiende a las tradiciones, a las viejas normas sociales y a la clásica identidad de su nación. Suelen ser muy patriotas, que toman el orgullo y la integridad de su país como algo personal. En España, Francia y EEUU, suelen oponer todo lo que puede provocar un cambio en las viejas normas sociales, como el matrimonio gay, el aborto, el separatismo regional y la sociedad multicultural. Económicamente, suelen ser bastante proteccionistas hacía todo lo que es “nacional”: empresas nacionales, productos nacionales, y los puestos de trabajo para “nacionales” primero. Por eso, suelen pronunciarse en contra de la globalización económica y el capitalismo mundial, excepto cuando su país es el principal benefactor.

Las ideas de la derecha de La Falange se distancia bastante de la derecha neo-liberal

Las ideas de la derecha de La Falange se distancia bastante de la derecha neo-liberal

2. Los capitalistas liberales

Estos son los seguidores de la ideología de Thatcher, que creen que una economía de mercado libre sin ningún tipo de intervención estatal es la clave del bienestar del país. Suelen pronunciarse a favor de la privatización de todo lo que es público, dejando la sanidad, la educación y todo el sistema de transporte en manos de grandes empresas, a cambio de que los ciudadanos paguen menos impuestos para disfrutar de un mayor poder adquisitivo. Moralmente son muy diversos, desde gente muy conservadora hasta gente bastante abierta y cosmopolita, pero en general, son partidarios de una sociedad capitalista, globalizada, consumista, donde la libertad de cada uno para gastar el dinero como quiera se quede encima del resto de los derechos humanos.

Thatcher, el icono del liberalismo económico

Thatcher, el icono del liberalismo económico

3. Los “sociodemócratas” y “socioliberales”. 

Este grupo de gente cree en la economía de mercado libre, pero al mismo tiempo también cree que el estado debería garantizar los derechos mínimos de sus ciudadanos, como un sistema de educación, sanidad y transporte público de calidad, una pensión de jubilación y beneficios sociales para los desempleados. Moralmente también son muy diversos, pero generalmente son más moderados en temas de religión, cultura e identidad nacional.

4. Los “socialistas clásicos”

Estos son los herederos de las luchas sindicales del principio de siglo XX, que identifican a los empresarios como explotadores de la clase trabajadora, y que la única forma en que las clases desfavorecidas puedan hacerse frente a los grande poderes económicos es a través de la asociación sindical y la huelga. A parte de reivindicar un sistema de sanidad, educación y transporte público de calidad, también albergan por la nacionalización de todas las industrias estratégicas, tanto como la banca. Por eso, se pronuncian a favor de un estado fuertemente intervencionista que pone el bienestar de los trabajadores por encima del crecimiento económico. Moralmente son muy diversos, desde bastante conservadores a muy abiertos, pero valoran los derechos más que la libertad.

El socialismo clásico nació en la lucha obrera durante la industrialización.

El socialismo clásico nació en la lucha obrera durante la industrialización.

5. Los “progresistas”

Es un movimiento relativamente nuevo que nació a partir de los años 60. Luchan por la protección de los derechos de las minorías étnicas, culturales y sexuales y la igualdad de sexos, tanto como la conservación del medio ambiente y un trato digno a los animales. Se distinguen de la “izquierda clásica” en que valoran fuertemente la libertad individual, como la libertad de movimiento, de aborto y de llevar un estilo de vida alternativa sin sufrir persecución ni acoso. Moralmente, muchos son partidarios del amor libre, la legalización de las drogas blandas, la inmigración libre, la sociedad multicultural, la agricultura ecológica, y el uso de bicicleta en lugar de vehículos de motor.

EQUO, el partido "progresista" actual en España, hizo la campaña electoral en bicicleta.

EQUO, el partido “progresista” actual en España, hizo la campaña electoral en bicicleta.

En general, la gente cuyas ideas caen en 1 y 2 suelen votar partidos de derecha a pesar de que sean ideas bastante opuestas, mientras gente de 4 y 5 suelen votar la izquierda, y los de 3 están divididos entre el centro-derecha y el centro-izquierda, dependiendo de la situación económica y las políticas que proponen.

Yo, personalmente, diría que:

* 4 es el opuesto de 2

* 5 es el opuesto de 1

* Pero 1 y 4 pueden ser compatibles, y algunos régimenes políticos, como lo de Juan Perón en Argentina y muchos populismos latinoamericanos, son precisamente una mezcla entre estas 2 ideologías.

* En España, el PP representa una mezcla de 1, 2 (y algo de 3), PSOE representa 3. Entre los otros partidos, IU y Podemos representan una mezcla de 4, 5; Equo representa una mezcla de 3, 5

* En EEUU, donde nunca hubo un movimiento socialista obrero tan fuerte como en Europa, 3 y 4 prácticamente no existen. Por las políticas actuales, el Partido Republicano representa una mezcla entre 1 y 2, mientras el Partido Demócrata representa una mezcla de 2 y 5.

La igualdad, justicia y la discriminación positiva

2 Abr

Durante el siglo XX, el mundo se ha concienciado sobre el concepto de la “igualdad”, que en términos básicos, se refiere a una sociedad que trata a todo el mundo por igual, independiente del sexo, edad, sangre, origen étnico, clase social, orientación sexual, peso, altura de cada individuo, concediéndole los mismos derechos y exigiéndole las mismas obligaciones.

En el siglo XXI, se ha concienciado que la “igualdad” no es necesariamente sinónimo a la “justicia”, porque la sociedad está compuesta por muchos grupos distintos, cada uno con sus propias condiciones y necesidades, y dando a todos los ciudadanos las mismas condiciones no garantizan que todos disfruten de los mismos derechos y oportunidades.

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Por ejemplo, dos alumnos, uno de familia acomodada con padres capaces de mantenerlo durante sus estudios superiores, otro de familia humilde que urgentemente exige otra fuente de ingreso, no van a tener las mismas oportunidades de destacar en los estudios aunque comparten la misma aula y reciben la misma beca.

Así que para asegurar que todo el mundo disfrute de los mismos derechos y las mismas oportunidades, la sociedad no puede tratar a todo el mundo por “igual”. De ahí, surgió el concepto de “discriminación positiva”: de repartir los recursos según las condiciones de cada colectivo, dando prioridad a los más necesitados.

Ahora, hay varias maneras de identificar los distintos grupos sociales según sus necesidades: sexo, ingreso, edad, barrio de residencia, número de hijos o ancianos a su cargo, nivel de estudios, origen étnico, práctica religiosa o nivel de minusvalía. Dependiendo de cómo identificar los grupos y cómo aplicar las políticas, los resultados pueden ser efectivos, o totalmente contraproducentes.

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Cito un par de ejemplos.

Durante muchos años, en el Reino Unido se ha registrado una brecha bastante grande entre niños y niñas en las notas de la educación primaria y secundaria, con las niñas sacando una clara ventaja a los niños. Sin embargo, al llegar a la universidad, pocas chicas eligen estudiar ingenierías o ciencias. Algunos “expertos” de la educación proponen que la solución más adecuada sería crear aulas separadas por sexo para tratar las necesidades distintas de cada sexo, orientando la educación en el distinto desarrollo cerebral entre niños y niñas.

Pero considerando que el propósito fundamental de la educación es formar la nueva generación en una sociedad donde conviven los dos sexos en todos los ámbitos, ¿es más prioritario reducir el dimorfismo sexual de las notas académicas, o enseñar a los dos sexos a convivir juntos?

Clase de bachillerato en España

Clase de bachillerato en España

Otro caso ocurre en EEUU, que debido al legado de esclavitud y apartheid, la población negra siempre se encuentra discriminada en el empleo y la educación, a pesar de legalmente disfrutar de los mismos derechos que los blancos.

Muchos partidarios de la igualdad propone que para asegurar la igualdad de oportunidades, la administración pública debería tomar en cuenta la “raza” de cada ciudadano americano, clasificando la población en las 5 categorías raciales: blancos, negros, latinos, asiáticos e indígenas. Para realizar cualquier estudio social, desde el nivel de estudios, la deuda familiar, el ingreso medio familiar hasta la esperanza de vida y la morosidad de hipotecas, siempre compilan estadísticas separadas para cada grupo racial.

Sin embargo, por constantemente señalar las divisiones raciales en los medios de comunicación, están inconscientemente recordando a cada ciudadano las diferencias, en vez de las similitudes, entre cada “raza”, y así reforzando los estereotipos y el concepto de “ellos o nosotros”.

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la "diversidad racial" entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la “diversidad racial” entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

El caso más polémico surge a la hora de aplicar la “discriminación positiva” en la admisión universitaria.

Si seleccionara puramente por resultados de SAT (selectividad), americanos de ascendencia asiática ocuparían 17% de plazas universitarias cuando son 6% de la población, mientras los afroamericanos ocuparían solo 7% de plazas cuando son 13.6% de la población. Los partidarios de la “igualdad” proponen introducir cuotas para limitar el porcentaje de asiáticos y aumentar el porcentaje de negros para conseguir un mayor “equilibrio racial” en el campus, aunque eso implica que un asiático tiene que sacar una nota mucho más alta que un negro para conseguir la misma plaza. Efectivamente, lo que es “discriminación positiva” para un colectivo se convierte en “discriminación negativa” para otro.

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

En mi opinión personal, para evitar la marginalización social, es necesario implementar medidas ajustadas a las necesidades de cada colectivo, pero para evitar crear segregaciones, el criterio de división tiene que ser por una situación, en vez de un rasgo de nacimiento.

La pobreza es una situación, el desempleo crónico es una situación, el embarazo es una situación, la familia numerosa es una situación, la vejez es una situación, la enfermedad es una situación, el maltrato es una situación, el divorcio es una situación, la drogadicción es una situación, la mendicidad es una situación, hasta la minusvalía es una situación, porque cualquier persona, al sufrir un accidente o enfermedad, puede quedarse minusválida.

Sin embargo, el sexo, el color de la piel, el origen étnico, la orientación sexual, o la nacionalidad de nacimiento no son situaciones, sino rasgos que uno adquiere de nacimiento, y no puede cambiarlo a lo largo de su vida.

Al dar prioridad a los que atraviesan una situación de dificultad, toda la población sentiría protegida, porque tendría un “colchón” dónde caerse y leyes que le protejan. Pero al dar prioridad sólo a los que tienen un determinado rasgo de nacimiento, lo único que fomenta son recelos de miembros de otros grupos que padecen las mismas necesidades, y un sentimiento de victimismo perpetua entre los receptores de la ayuda.

En el caso de tratar el problema de la baja presentación de cierto grupo demográfico en las universidades, en vez de imponer cuotas para alumnos de este grupo sólo por serlo, me parece más sensato averiguar las condiciones socioeconómicas en que viven la mayoría de ellos. Si muchos viven en barrios marginales que carecen de colegios de calidad, debería aumentar el presupuesto educativo y mejorar la calidad de enseñanza en aquellos barrios, para que todos los que se encuentran en la misma situación de precariedad salgan beneficiados, sea lo que sea su origen.

Hace poco he visto un cartel explicando la diferencia en el trato de los minusválidos en la sociedad: desde la “discriminación” hasta la “inclusión”. Me ha parecido muy ilustrador.

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Me alegro que cada vez más personas se den cuenta de que para dar las mismas oportunidades para los minusválidos, crear un espacio sólo para ellos no es la solución, sino una segregación. La verdadera inclusión, es cuando todos lugares van equipados por facilidades que permiten a los minusválidos disfrutar la vida con la misma libertad que el resto del mundo.