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Una propuesta de reforma para el sistema penal

9 Ene

 

Tasa de población reclusa por países

Tasa de población reclusa por países

En la gran mayoría de los países del mundo, los delitos y faltas se castigan por dos maneras: multas o  cárcel. La aplicación y la dureza de las penas varia de país a país. En la actualidad, el país con mayor porcentaje de población reclusa del mundo es EEUU, con más de 700 personas por cada 100.000 tras rejas, seguidos por Rusia, China y Cuba. En Europa, los países con más población reclusa son el Reino Unido, España y Portugal (unos 140 por 100.000 personas).

Curiosamente, la tasa de encarcelamiento no parece tener ninguna relación con la tasa de criminalidad. En EEUU por ejemplo, los delitos violentos (homicidio, robo con violencia, violación) llegaron a su auge en la década de los 80 y desde entonces han ido descendiendo, sin embargo, el porcentaje de población reclusa no para de crecer. En Europa, España y Portugal son dos de los países donde menos delitos se cometen, sin embargo, figuran entre los países con mayor población carcelaria.

Mapa de Europa por tasa de homicidio

Mapa de Europa por tasa de homicidio

La tasa de criminalidad de España está bastante por debajo del medio Europeo

La tasa de criminalidad de España está bastante por debajo del medio Europeo

Hay diversas razones de por qué algunos países encarcelan más personas que otros sin tener una tasa de criminalidad más alta, pero en general, tiene mucho que ver con la dureza de las pena a delitos no-violentos, sobre todo los relacionados con la droga. El caso más exagerado es EEUU, donde desde los años 90, muchos estados han endurecido el código penal para imponer penas de cárcel para cualquier delito trivial como el impago de una multa, el fraude de carné de conducir, la posesión de una pequeña cantidad de drogas, llevar dinero de drogas o encubrir a un amigo por un delito de drogas. La población carcelaria se disparó, con las prisiones llenándose de gente cumpliendo condenas largas que no había hecho daño a nadie. Los más afectados, obviamente, son los jóvenes negros procedentes de barrios marginales.

La gran mayoría de presos estadounidenses fueron condenados por delitos de drogas

La gran mayoría de presos estadounidenses fueron condenados por delitos de drogas

Según una investigación realizada por la antropóloga Alice Goffman entre 2003 y 2009, en las barriadas más desfavorecidas en Filadelfia, muchos varones afroamericanos han pasado casi toda su vida adulta entrando y saliendo de la cárcel o huyendo de la justicia, sólo por posesión de drogas o violación de las condiciones de libertad vigilada, sin haber cometido ningún delito de sangre. Lo peor de todo, como personas marcadas por varias condenas carcelarias, su integración en la sociedad se hace aún más difícil, formando una clase marginal no sólo sumergida en la pobreza, sino también perseguida por la justicia. Toda la comunidad empieza a ver a la policía como represores y se niega a colaborar con ellos, que a la hora de detener a criminales realmente peligrosos, puede suponer graves obstáculos.

La cuestión es, ¿tener tanta gente que no ha cometido un delito violento en la cárcel realmente hace algo bien para la sociedad?

El libro "On the Run" de Alice Goffman explica los efectos nocivo del encarcelamiento masivo en la sociedad.

El libro “On the Run” de Alice Goffman explica los efectos nocivo del encarcelamiento masivo en la sociedad.

Todos sabemos que la cárcel no es un lugar de rehabilitación, sino todo lo contrario. Detrás de los muros existe una ley de la jungla donde los presos más fuertes se imponen sobre los más débiles. Para evitar sufrir agresiones físicas o sexuales, uno tiene que ponerse agresivo o unirse a una banda carcelaria, que en ambos casos, saldría más violento que cuando entraba.

Otros estudios apuntan que tener mucha gente entre rejas puede poner en peligro hasta la salud pública. Como dentro del sistema penitenciario hay una precaria atención médica, muchos presos se contagian de enfermedades, que cuando salen a la calle, contagian a los demás. Algunos sociólogos lo atribuyen al aumento de casos de SIDA en la población afroamericana durante las últimas dos décadas, cuando empezó la política de encarcelamiento masivo.

En las cárceles existe una ley de jungla.

En las cárceles existe una ley de jungla.

Volviendo a los orígenes, los cárceles se inventaron no como un modo de castigo, sino para aislar a las personas “peligrosas” del resto de la sociedad. ¿Cómo se define una persona peligrosa? Es alguien que si le dejaras andar libre en la calle, podría hacer daño a la integridad física de otras personas. Es decir, los asesinos, violadores, maltratadores, pederastas, atracadores violentos, secuestradores, sicarios, terroristas y extorsionistas… Para otros delitos, como el fraude, la posesión de drogas, el robo sin violencia, el vandalismo, el impago de multas, el impago de impuestos, el contrabando etc., sí que hay que castigarlos, pero no con penas de cárcel.

Miguel Montes Neiro pasó 36 años en la cárcel sin haber cometido ningún delito violento

Miguel Montes Neiro pasó 36 años en la cárcel sin haber cometido ningún delito violento

En general, estoy a favor de aplicar una forma de castigar relacionada con el delito cometido. Para el vandalismo, el mejor castigo es obligar al culpable a arreglar los daños causados y todo lo que se ha roto en la misma zona durante un periodo de tiempo. Para alguien que estafa la hacienda, a parte de la multa, también le obligará a pagar un porcentaje extra de impuestos en los años porvenir. Para cualquier delito relacionado con la codicia, como la estafa o el fraude, podría condenar al culpable a vivir durante un tiempo en la pobreza, en infra-viviendas con la mínima cantidad de dinero, haciendo los trabajos más penosos. A todos los delitos de drogas que no consiste en el tráfico y venta de grandes cantidades, se castigarán con servicios comunitarios para la salud pública…, pero todos los castigos siempre en se aplicarán régimen de libertad.

En resumen, el objetivo de mi propuesta de reformar del código penal consiste en tres puntos:

  • utilizar la cárcel sólo como el último recurso de castigo
  • mantener la mínima cantidad de gente en la cárcel
  • pero todos los que están condenados por delitos violentos pasarán entre rejas un largo periodo de tiempo
La serie "Orange is the New Black" se basa en una historia real en una cárcel de mujeres

La serie “Orange is the New Black” se basa en una historia real en una cárcel de mujeres

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Significado coloquial de la palabra “inmigrante”, por países

15 Ene

Me he dado cuenta de que muchas palabras tienen un significado distinto en la definición oficial de la RAE y en el vocabulario cotidiano o incluso periodístico y una de ellas es «inmigrante».

Según la definición oficial, «migrante» se refiere a cualquier persona que se desplaza de una región geográfica a otra para vivir y trabajar, sea de forma permanente o durante un periodo temporal. Se puede referir tanto a gente que se desplaza de un país a otro como dentro del mismo país, de una zona a otra.

Estrictamente hablando, tanto un senegalés que se desplaza a Francia, un asturiano que se desplaza a Madrid, un inglés que se desplaza a Pekín, un japonés que se desplaza a Corea o un californiano que se desplaza a Nueva York puede clasificarse como «migrante», independientemente de su puesto de trabajo o nivel económico.

Sin embargo, en la lengua cotidiana, todos sabemos que la palabra «inmigrante» no describe todos aquellos fenómenos sino solamente a algunos y, normalmente, está cargada de connotaciones negativas que va asociada a la pobreza, la marginalidad y la falta de integración social.

Inmigrantes en estatus, pero estadounidenses de corazón.

Inmigrantes en estatus, pero estadounidenses de corazón.

 

En el Reino Unido, «inmigrante» = extranjero de origen no-anglófono

El Reino Unido es un país cosmopolita, donde ciudades como Londres, Edimburgo o Birmingham son urbes que atraen a miles de trabajadores, empresarios y estudiantes de otros países así como a británicos de otras regiones. Durante los últimos años, la inmigración se ha convertido en un tema político muy candente con partidos populistas, como el UKIP, que han sacado millones de votos con su discurso contra la inmigración. Sin embargo, no todos los extranjeros residentes en el Reino Unido son considerados como tal.

Según percepción popular, los trabajadores procedentes de India, Pakistán, Rumanía, Polonia, Bulgaria, Grecia y España son «inmigrantes»; los de Japón, Francia, Alemania y Escandinavia pueden o no dependiendo del contexto, pero los cientos de miles de australianos, neozelandeses, norteamericanos y sudafricanos de ascendencia británica y que muchas veces hasta carecen de permiso de residencia, son raras veces percibidos como tal.

De hecho, durante décadas, millones de australianos se han desplazado a trabajar durante algunos años al Reino Unido, igual que los británicos a Australia, pero pocas veces se han oído quejas de que esa gente «les quite trabajo» a los británicos. Ahora bien, con un millón de ciudadanos de la Unión Europea con pleno derecho a vivir y trabajar en el Reino Unido, mucha gente ya habla del «hundimiento del país».

Ahí se nota que el sentimiento popular británico está todavía más vinculado a la «Commonwealth» que a la Unión Europea, en la que personas procedentes de países anglófonos de ascendencia británica son considerados menos «extranjeros» y con más derechos a vivir y trabajar en el Reino Unido, aunque legalmente no sea así.

Carnaval en Londres. ¿Quiénes son nacionales y quiénes son "inmigrantes"?

Carnaval en Londres. ¿Quiénes son nacionales y quiénes son “inmigrantes”?

 

En España, «inmigrante» = extranjero de país pobre

En España, se escucha que la inmigración es un fenómeno muy reciente que surgió a partir de finales de los años 90. ¡Es una gran mentira!

Si clasificamos cualquier persona nacida en el extranjero residente en España como «inmigrante», la inmigración habría empezado ya en los años 70 cuando docenas de miles de británicos y alemanes se instalaron en las costas para vivir de su pensión de jubilación o montar negocios de hostelería para sus compatriotas que venían de turismo. Esos, sin embargo, no son considerados «inmigrantes».

Cuando la gente habla de <<inmigración>>, suele referirse a los marroquíes, rumanos y latinoamericanos que llegaron a partir de finales de los 90 para trabajar en la construcción, la hostelería y el cuidado de los ancianos, o los africanos subsaharianos que llegan en patera o saltan la valla de Melilla.

La clave, en mi opinión, está en el nivel económico del país al que vienen los extranjeros. Los de países pobres son «inmigrantes», los de países ricos son «extranjeros» o «expatriados».

Según me cuentan varias personas, la palabra inmigrante se utilizaba en la España de los años 50 y 60 hasta para describir a los españoles de las provincias que se desplazaban a Madrid, Barcelona y Bilbao en busca de trabajo. ¿Por qué? Porque eran pobres y se concentraban en los guetos de andaluces, manchegos, extremeños o gallegos en la periferia de las grandes ciudades, donde intentaban recrear las costumbres de sus pueblos en la ciudad.

En la cola de la comisaría para conseguir papeles

En la cola de la comisaría para conseguir papeles

 

En Francia, Bélgica y Holanda, «inmigrante» = musulmán del gueto

Recuerdo que una vez hablé con un francés sobre el tema de la movilidad social. Él me contó que en Francia hay muchos «inmigrantes» que trabajan en el sector de la informática. Cuando oí esta frase, la primera impresión que tuve es que el sector tecnológico en Francia contrata a mucha gente que viene del extranjero: británicos, españoles, norteamericanos, chinos, indios, filipinos, colombianos… Luego me di cuenta de que se refería a otra cosa: que hay muchos franceses de origen magrebí y africano trabajando en informática.

Así me di cuenta de que en Francia hay mucha gente que utiliza la palabra «inmigrante» como sinónimo de «musulmán francés», sobre todo si es un musulmán pobre que vive en un banlieue (suburbio). Es cierto que durante las décadas de los 60 a los 80 la gran mayoría de inmigrantes eran de países musulmanes pero, en la Francia actual, no todos los inmigrantes son musulmanes, tampoco todos los musulmanes son inmigrantes. Estrictamente hablando, los descendientes de los argelinos, marroquíes, senegaleses y costamarfileños nacidos en Francia ya son ciudadanos franceses tan nativos como Juana de Arco, pero se les sigue percibiendo como «inmigrantes» porque muchos aún viven en las comunidades de inmigrantes fundadas por sus padres y abuelos.

Marjane Satrapi, autora de "Persepolis", no es lo que la gente percibe como "Inmigrante"

Marjane Satrapi, autora de “Persepolis”, no es lo que la gente percibe como “Inmigrante”

Los musulmanes de clase media, sin embargo, escapan de esta categorización. Un buen ejemplo son los iraníes que huyeron a Francia después de la revolución islámica en 1979. Como la mayoría es gente que posee un alto nivel académico con costumbres laicas, pocos los perciben como «inmigrantes» y aún menos a sus descendientes.

Durante el último siglo, Francia también ha recibido millones de trabajadores extranjeros procedentes de Italia, Portugal, España, Grecia, Vietnam y otros países de Europa y Asia Oriental. Al principio ellos también vivían en guetos y realizaban trabajos mal pagados, pero sus descendientes están generalmente bastante integrados en la sociedad francesa. A día de hoy, cuando hablan de la «inmigración», no suelen referirse a ellos y cuando alguno gana un premio nobel o es elegida alcaldesa de París  pocos medios mencionan su origen nacional o el origen nacional de sus padres.

Anne Hidalgo, alcadesa de Paris

Anne Hidalgo, alcaldesa de Paris

 

En Pekín y Shanghái, «inmigrante» = chino (pobre) de provincias

Durante los últimos 30 años, China ha experimentado un gran movimiento de población, en concreto desde que la economía del país pasó de una basada en la agricultura a una basada en la producción industrial. Cientos de millones de campesinos se desplazaron de los pueblos del interior hacia las grandes ciudades de la costa para trabajar en las cadenas de montaje de las fábricas. Y  la tendencia continúa.

Por proceder de entornos sociales muy contrastados, la convivencia de los recién llegados del campo y los «urbanitas» no siempre es fácil. Muchos inmigrantes rurales se concentran en la periferia de las grandes ciudades,  a veces levantando barrios «improvisados» con infraviviendas sin agua corriente o servicios sanitarios, otras veces alquilando apartamentos antiguos en las que conviven varias familias en un solo cuarto. En general, viven en comunidades muy segregadas y realizan trabajos que nadie desea. Jamás se mezclan con los autóctonos de la ciudad.

Flujos migratorios en China

Flujos migratorios en China

Para empeorar la situación, China no es un país en el que sus ciudadanos tienen derecho a la libre circulación: cada uno tiene asignado su “hukou” (provincia de origen) y sólo tiene derecho de vivir y trabajar ahí. Para mudarse a otra provincia, tiene que solicitar un cambo de “hukou”, que involucra un proceso burocrático muy complejo. Así que, legalmente, un gran porcentaje de «inmigrantes» internos de China no tiene papeles y trabaja de forma ilegal en su propio país.

Es bastante común oír a la gente nativa de Shanghái, Pekín y otras grandes ciudades quejarse de que los inmigrantes «les quiten el trabajo», «se queden con todos los beneficios sociales», «aumenten la delincuencia», «arruinen el barrio», «rebajen la calidad de vida», «ensucien la calle»o que no quieran que sus hijos vayan a cierto colegio porque está lleno de «inmigrantes». No se refiere a nadie que viene del extranjero, sino a los propios chinos que proceden de entornos rurales o ciudades provincianas.

Inmigrantes en una estación ferrocarril

Inmigrantes en una estación ferrocarril

 

En Suiza y Alemania, «inmigrante» = residente sin nacionalidad

En Suiza y Alemania, para conseguir la nacionalidad, uno tiene que tener un padre que sea de esta nacionalidad, si no, no eres un ciudadano del país aunque hayas nacido ahí.

Este es el caso de los cientos de miles de «turcos» que viven en Alemania. Les llaman «inmigrantes» porque carecen de nacionalidad, pero muchos han nacido ahí y no han «emigrado» en su vida a ningún sitio.

En Suiza, se oye decir, que el 20% de su población es «inmigrante». Se refieren, sobre todo, a las personas de los países balcánicos, España, Italia y Turquía. La realidad es que el porcentaje de gente venida de fuera asciende solamente a un 10% ya que el otro 10% ha nacido en Suiza.

Muchos turcos en Alemania nacieron ahí

Muchos turcos en Alemania nacieron ahí

 

En Norteamérica, el uso de la palabra es más o menos correcto

En EEUU y Canadá el uso coloquial de la palabra «inmigrante» suele ser correcto. Se refiere a las personas que han venido a vivir desde otros países. Tanto un alemán, un mexicano como un congoleño que se desplaza para vivir en EEUU son considerados «inmigrantes», pero sus hijos nacidos ahí ya no.

Eso se debe a una parte porque son países hechos por inmigración, y países donde reconocen su multiculturalidad. Ahí no suelen llamar «inmigrante» a los hijos de extranjeros, sino un «americano étnico», por ejemplo: italo-americano, chino-americano, mexicano-americano, irlandés-americano etc.

EEUU es una nación de inmigrantes.

EEUU es una nación de inmigrantes.

 

La diferencia entre «refugiado» e «inmigrante»

En algunos países se distinguen entre «refugiado» e «inmigrante», en otros países no, entre ellos, España.

Oficialmente, un «refugiado» es alguien que huye de una guerra, desastre natural o persecución política a otro país, un «migrante» es alguien que se desplaza a otro país o región por su propia voluntad, normalmente por motivos económicos. ¿Cuál es la diferencia? Un refugiado no tiene la opción de volver a su país de origen porque si lo hace, lo pueden matar o encarcelar. Un inmigrante sí que tiene esta opción.

Muchas veces, cuando escucho en el telediario sobre los «inmigrantes» que naufragan en el mediterráneo en un intento por llegar a Europa pienso: ¿cuántos realmente son «inmigrantes» y cuántos son «refugiados»?

Refugiados de Siria

Refugiados de Siria

 

Estadísticas reales

Aquí presento algunas estadísticas tomadas por Naciones Unidas en el año 2013:

  • En el año 2013 había 232 millones de inmigrantes en el mundo, un 3.2% de la población mundial, un ligero aumento de 2.9% en el año 1990.
  • De 1990 a 2013, el número de inmigrantes en los países desarrollados ha aumentado un 65%, y en el de los países en desarrollo ha aumentado un 34%.
  • El número de inmigrantes que se desplazan de un país pobre a un país rico casi iguala al número que se desplazan de un país pobre a otro país pobre
  • La mitad de los inmigrantes del mundo residen en 10 países: EEUU, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Reino Unido, Francia, Canadá, Australia y España.
  • Casi 30% de los inmigrantes en países desarrollados son trabajadores cualificados y 20% de ellos originarios de India, China y Filipinas.

Estas estadísticas, por supuesto, clasifican como «inmigrante». a las personas nacidas en un país que residen en otro. Lo que no incluyen son los millones de chinos rurales que se desplazan a la ciudad, los españoles, italianos y turcos nacidos en Suiza, ni los hijos de magrebíes y africanos que residen en los banlieues de Francia.

Desde luego, la palabra «inmigrante», en casi todos los países, siempre se refiere a personas de bajo estatus económico con una fisionomía, cultura o religión distinta a la mayoría, da igual donde hayan nacido o la nacionalidad que tengan.

Las mayores rutas migratorias, 2005-2010

Las mayores rutas migratorias, 2005-2010

Las 5 cosas que detesto de la propaganda “políticamente correcta”

24 Sep

En este artículo, voy a hablar un poco sobre mi opinión personal, de un modo muy subjetivo.

Por las redes sociales sigo varias páginas que se dedican a difundir noticias, opiniones e historias personales y me he dado cuenta, que muchas fuentes de información de ideología “progresista” no hacen nada más que difundir la doctrina de lo “políticamente correcto”. Mencionando unos ejemplos, lo más representativo es la página estadounidense Upworthy, y a menor medida, El Huffington Post (aunque también tiene muchos buenos artículos). El diario español más cercana a esta tendencia es el Público.

Antes que nada quiero aclarar, que en general comparto muchas opiniones con los “progresistas”. Aunque no me gusta identificarme con ninguna corriente política de etiqueta, siempre he defendido la igualdad de sexos, los derechos de las minorías, el estado laico, la sociedad plural, la educación y sanidad pública de calidad, el trabajo digno y el principio de “universalismo”: que todas las personas, independiente de género, edad, sexualidad, nacionalidad, grupo étnico, religión, clase social… tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones.

Por supuesto, siempre he rechazado cualquier forma de explotación, cualquier forma de maltrato y cualquier forma de segregación, sea por grupo étnico, sexo, o cualquier rasgo de nacimiento.

Sin embargo, cuando leo artículos y veo videos de divulgación “progresista”, me producen un sentido de profunda repugnancia, no tanto por el objetivo que pretenden conseguir, sino por la forma de conseguirlo. Aquí explico por qué.

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos, en vez de prohibirlos como hacen los "políticamente correctos".

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos.

 

1. En la lucha contra el sexismo, siempre retratan las mujeres como víctimas y los hombres como unos pervertidos, violadores y explotadores

Antes de nada reconozco que la discriminación sexual existe y, en las sociedades occidentales, el hecho más obvio es que las mujeres que realizan el mismo puesto de trabajo que un hombre suelen cobrar menos. En el ámbito laboral, el acoso sigue existiendo, y en el ámbito familiar, todavía hay muchos casos de maltrato ignorados por el sistema judicial.

Sin embargo, lo que hace la propaganda “política correcta” es repetir siempre el mismo mensaje: las mujeres como pobres y vulnerables, los hombres como violentos y manipuladores, como si la relación más típica que existe entre hombre y mujer es la de “explotador-explotada”, y los hombres que no lo hacen son unos “santos”.

En muchos casos aplican hasta el doble-estándar. Hablan de celos y posesividad entre la pareja. Si un hombre es celoso y controlador, le llaman machista pero no mencionan nada de las mujeres que también son celosas y posesivas, que hay bastantes casos.

En mi opinión, el machismo es una actitud, una creencia de que el varón es superior a la mujer. Hay hombres y mujeres machistas y también hay hombres y mujeres que no lo son. La lucha contra el machismo no es una guerra de sexos, sino una lucha contra la discriminación a base de los estereotipos tradicionales de género, que hacen sufrir tanto a los hombres como a las mujeres. Yo mismo lo he sufrido. Como chico capaz de entablar amistades estrechas con el sexo opuesto, mucha gente ya te juzga: 1) que quieres algo más 2) eres gay 3) eres un pagafantas incapaz de ligartelas. Y las personas que opinan así incluyen a ambos sexos.

Pero lo único que hace la propaganda “políticamente correcta” es perpetuar el antiguo tópico de que el hombre es fuerte y malo y la mujer es débil e inocente por lo que merece un cuidado y simpatía especial, bajo un pretexto totalmente paternalista.

Muchas veces, he pensado que si yo fuera una mujer con un poco de dignidad, no me gustaría que los hombres me trataran como un ser igual sólo porque les “diera pena”.

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados "para hombres"

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados “para hombres”

 

2. En la lucha contra el racismo y xenofobia, siempre retratan los “blancos” como los malos y los “no-blancos” como las víctimas

Ese tópico nace en EEUU. Durante siglos la sociedad había segregado a los ciudadanos por el color de la piel entre “blancos”, gente de ascendencia europea pura y “no-blancos”: cualquiera que no fuera de ascendencia europea pura. A día de hoy, la sociedad es mucho más compleja y la discriminación racial sigue existiendo, pero no siempre en líneas de “blancos” contra “no-blancos”.

La discriminación racial/étnica no fue inventada por los europeos de piel clara y religión cristiana, sino que siempre ha existido en cualquier sociedad humana. Los griegos, los romanos y los chinos llamaban “bárbaros” y “salvajes” a todos sus vecinos, los árabes consideraban inferiores a los bereberes, los ingleses a los irlandeses.

Hablando de ejemplos más actuales, uno de los grupos étnicos más perseguidos en Afganistán son los hazara, sólo por tener rasgos mongoles. En el sudeste asiático, la mayoría de la violencia racista ha sido dirigida contra la minoría china; en EEUU, los negros no son necesariamente más tolerantes que los blancos hacia la inmigración latina y los mexicanos tratan a los inmigrantes centroamericanos casi peor que los estadounidenses tratan a los mexicanos.

Es obvio que cualquier persona puede ser tanto la víctima como el verdugo de discriminación racial, independiente de su color, nacionalidad u origen étnico. Por ejemplo, un español puede discriminar contra un marroquí o sudamericano que viene a buscarse la vida en España, pero cuando él mismo emigra a Alemania, podría sufrir el mismo tipo de rechazo a manos de los alemanes.

Sin embargo, la propaganda “políticamente correcta” no difunde este importante mensaje de que “hoy eres el verdugo, mañana podrás ser la víctima”, sino se concentra en reforzar los viejos tópicos de “blancos” contra “no-blancos”, como si sólo por el color de la piel, uno ya estuviese destinado por vida de ser verdugo o víctima. Lo que fomenta no es la solidaridad entre pueblos, sino un reforzado sentido de identidad de “ellos” y “nosotros”.

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

 

3. Atribuye el “machismo” a cualquier diferencia de comportamiento sexual

En general, los hombres y las mujeres no nos vestimos igual, no nos gesticulamos de la misma forma y no somos clones en la mayoría de los comportamientos. En las carreras y profesiones, también hay algunas que atraen más a hombres, otras que atraen más a mujeres. Por el momento, no sabemos hasta qué punto se debe a la educación social o las cualidades innatas, pero lo que es cierto es que entre hombres y mujeres sí que existen diferencias biológicas, que más probable, afectan a la psicología, las preferencias y los gustos, aunque no de forma absoluta.

Sin embargo, los partidarios de lo “políticamente correcto” atribuyen cualquier diferencia a la “discriminación machista”. Por ejemplo, cuando hay mucho menos mujeres que hombres que estudian carreras de ingenierías y ciencias, saltan directamente a la conclusión de que es por la supuesta “cultura machista” de estas profesiones. Recuerdo leer el titular de un artículo que decían: “Las carreras tecnológicas deberían abrir sus puertas a las mujeres”. Mi pregunta es: ¿desde cuándo está la puerta cerrada?

No digo que el machismo no exista en estos sectores, pero si es la única causa de la reducida presencia femenina, no estoy tan seguro. Yo llevo años trabajando en informática, una profesión mayoritariamente masculina, pero, según varios estudios, es una de las que menos diferencias salariales hay entre los sexos. Por otro lado, hay profesiones mayoritariamente femeninas en las que las mujeres tienen mucho más oportunidades de ascenso si son guapas y delgadas. Entonces, ¿cuál es la profesión más machista?

Estoy de acuerdo que dando la misma educación (no sólo escolar, sino familiar) a los niños y las niñas se puede reducir la desigualdad sexual en las profesiones y aficiones, y me parece estupendo que cada vez haya más mujeres que ejercen profesiones tradicionalmente dominadas por hombres, pero, no creo que llegue el día en el que seamos totalmente iguales porque no lo somos y tampoco es una cosa mala mientras que exista el respeto.

Lo más importante es que cuando una mujer quiera meterse en un mundo dominado por hombres o cuando un hombre quiere meterse en un mundo dominado por mujeres, no encuentre obstáculos.

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

 

4. Convierte ciertos asuntos en temas tabú

Hay algunos asuntos que afectan a la vida cotidiana de muchos ciudadanos pero, una vez que alguien empieza a hablar de ello en un espacio público, le tachan de “fascista” antes de que haya expresado su opinión. Por ejemplo, en muchos países europeos existen un problema de convivencia entre los de cultura autóctona y los de cultura musulmana, pero el momento en que alguien abre la boca para hablar de esos problemas, los “políticamente correctos” ya se le echan encima. Pero dejar de hablar de un problema no hace que desparezca.

Yo soy de la opinión de que de todos los problemas hay que hablarlos en público y sin tabús, para resolverlos entre todos. Si existe un problema de convivencia entre dos comunidades, la mejor solución es dejar que cada bando exprese abiertamente sus preocupaciones para que se entiendan mutuamente la postura de cada uno. Porque cuando más tabú se vuelve un tema, más fácil es para los grupos extremistas difundir bulos y provocar el recelos, tal y como ha sucedido en Francia con el triunfo del Frente Nacional.

Sin embargo, tachar de “xenófobo” cualquiera que expresa su preocupación sólo consigue el efecto contrario, que los radicales se vuelvan cada vez más radicales y los mal-informados sigan creyendo en los bulos de siempre.

Musulmanas en Francia

Musulmanas en Francia

 

5. Convierte en tabú ciertos términos del lenguaje cotidiano

Los defensores de lo “políticamente correcto” creen que por prohibir palabras despectivas hacia ciertos colectivos o nacionalidades como negrata, moro, sudaca, panchito o de dejar de señalar a cada individuo por su origen o nacionalidad en el lenguaje callejero, los prejuicios ya desaparecen.

Voy a confesaros algo: cuando era estudiante en Londres tenía amigos de todos los colores, nacionalidades y procedencias y entre nosotros siempre nos llamábamos en términos “despectivos” pero en plan cariñoso: yo era el chink; llamábamos a un amigo francés frog, a una chica polaca pollack, a un irlandés paddy y a un amigo de origen paquistaní paki. Recuerdo que había un chico de Sri Lanka del que nadie sabía pronunciar su nombre correctamente, así que todos lo llamábamos Sri Lanka Man, pero él se lo tomaba en broma.

En España, también tengo amigas que me llaman chinori, chinito, chini, chinuki, chinito de amol pero nunca me lo he tomado mal porque sé que no lo hacen en plan despectivo, del mismo modo que llamamos a uno de Jaén el Jaén y a uno de Guarromán el Guarro. Cuando vamos a comprar una litrona de cerveza en la tienda china del barrio decimos en voz alta “vamos al chino” y nunca lo he tomado como gesto de desprecio.

En mi opinión, no es tanto la palabra que hace daño, sino el contexto en que se usa la palabra. Y sin utilizar palabras despectivas, uno ya puede decir cosas mucho más hirientes. Sin embargo, lo que intentan hacer los “políticamente correctos” es prohibir las palabras sin importar el contexto. ¿Pero consiguen algún resultado? Los que antes tenían prejuicios los siguen teniendo, aunque cambien las palabras para expresarse.

Esta canción de Miliki no es exactamente "políticamente correcta", pero me encanta

Esta canción de Miliki no es exactamente “políticamente correcta”, pero me encanta

 

Resumiendo:

creo que el problema fundamental de los “políticamente correctos” es que para luchar contra los estereotipos ellos mismos, más que nadie, los están propagando recordando constantemente las diferencias que existen entre grupos en vez de ver las similitudes, y, a la vez, inculcando un sentimiento de culpa entre los que supuestamente son del “grupo privilegiado”.

Por último, quiero señalar también algunas páginas de divulgación que aprecio mucho porque, por un lado muestran el compromiso social y analizan la causa de las desigualdades e injusticias y por otro lado nunca caen en la doctrina de lo “políticamente correcto”. Estas incluyen a TED, VICE News y la página cultural española Jot Down.

 

La igualdad, justicia y la discriminación positiva

2 Abr

Durante el siglo XX, el mundo se ha concienciado sobre el concepto de la “igualdad”, que en términos básicos, se refiere a una sociedad que trata a todo el mundo por igual, independiente del sexo, edad, sangre, origen étnico, clase social, orientación sexual, peso, altura de cada individuo, concediéndole los mismos derechos y exigiéndole las mismas obligaciones.

En el siglo XXI, se ha concienciado que la “igualdad” no es necesariamente sinónimo a la “justicia”, porque la sociedad está compuesta por muchos grupos distintos, cada uno con sus propias condiciones y necesidades, y dando a todos los ciudadanos las mismas condiciones no garantizan que todos disfruten de los mismos derechos y oportunidades.

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Por ejemplo, dos alumnos, uno de familia acomodada con padres capaces de mantenerlo durante sus estudios superiores, otro de familia humilde que urgentemente exige otra fuente de ingreso, no van a tener las mismas oportunidades de destacar en los estudios aunque comparten la misma aula y reciben la misma beca.

Así que para asegurar que todo el mundo disfrute de los mismos derechos y las mismas oportunidades, la sociedad no puede tratar a todo el mundo por “igual”. De ahí, surgió el concepto de “discriminación positiva”: de repartir los recursos según las condiciones de cada colectivo, dando prioridad a los más necesitados.

Ahora, hay varias maneras de identificar los distintos grupos sociales según sus necesidades: sexo, ingreso, edad, barrio de residencia, número de hijos o ancianos a su cargo, nivel de estudios, origen étnico, práctica religiosa o nivel de minusvalía. Dependiendo de cómo identificar los grupos y cómo aplicar las políticas, los resultados pueden ser efectivos, o totalmente contraproducentes.

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Cito un par de ejemplos.

Durante muchos años, en el Reino Unido se ha registrado una brecha bastante grande entre niños y niñas en las notas de la educación primaria y secundaria, con las niñas sacando una clara ventaja a los niños. Sin embargo, al llegar a la universidad, pocas chicas eligen estudiar ingenierías o ciencias. Algunos “expertos” de la educación proponen que la solución más adecuada sería crear aulas separadas por sexo para tratar las necesidades distintas de cada sexo, orientando la educación en el distinto desarrollo cerebral entre niños y niñas.

Pero considerando que el propósito fundamental de la educación es formar la nueva generación en una sociedad donde conviven los dos sexos en todos los ámbitos, ¿es más prioritario reducir el dimorfismo sexual de las notas académicas, o enseñar a los dos sexos a convivir juntos?

Clase de bachillerato en España

Clase de bachillerato en España

Otro caso ocurre en EEUU, que debido al legado de esclavitud y apartheid, la población negra siempre se encuentra discriminada en el empleo y la educación, a pesar de legalmente disfrutar de los mismos derechos que los blancos.

Muchos partidarios de la igualdad propone que para asegurar la igualdad de oportunidades, la administración pública debería tomar en cuenta la “raza” de cada ciudadano americano, clasificando la población en las 5 categorías raciales: blancos, negros, latinos, asiáticos e indígenas. Para realizar cualquier estudio social, desde el nivel de estudios, la deuda familiar, el ingreso medio familiar hasta la esperanza de vida y la morosidad de hipotecas, siempre compilan estadísticas separadas para cada grupo racial.

Sin embargo, por constantemente señalar las divisiones raciales en los medios de comunicación, están inconscientemente recordando a cada ciudadano las diferencias, en vez de las similitudes, entre cada “raza”, y así reforzando los estereotipos y el concepto de “ellos o nosotros”.

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la "diversidad racial" entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

Desde 2013, Nueva York tomó medidas de discriminación positiva para aumentar la “diversidad racial” entre bomberos, hasta ahora dominada por la comunidad irlandesa

El caso más polémico surge a la hora de aplicar la “discriminación positiva” en la admisión universitaria.

Si seleccionara puramente por resultados de SAT (selectividad), americanos de ascendencia asiática ocuparían 17% de plazas universitarias cuando son 6% de la población, mientras los afroamericanos ocuparían solo 7% de plazas cuando son 13.6% de la población. Los partidarios de la “igualdad” proponen introducir cuotas para limitar el porcentaje de asiáticos y aumentar el porcentaje de negros para conseguir un mayor “equilibrio racial” en el campus, aunque eso implica que un asiático tiene que sacar una nota mucho más alta que un negro para conseguir la misma plaza. Efectivamente, lo que es “discriminación positiva” para un colectivo se convierte en “discriminación negativa” para otro.

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

¿Hay demasiados estudiantes de raza asiática en las universidades americanas?

En mi opinión personal, para evitar la marginalización social, es necesario implementar medidas ajustadas a las necesidades de cada colectivo, pero para evitar crear segregaciones, el criterio de división tiene que ser por una situación, en vez de un rasgo de nacimiento.

La pobreza es una situación, el desempleo crónico es una situación, el embarazo es una situación, la familia numerosa es una situación, la vejez es una situación, la enfermedad es una situación, el maltrato es una situación, el divorcio es una situación, la drogadicción es una situación, la mendicidad es una situación, hasta la minusvalía es una situación, porque cualquier persona, al sufrir un accidente o enfermedad, puede quedarse minusválida.

Sin embargo, el sexo, el color de la piel, el origen étnico, la orientación sexual, o la nacionalidad de nacimiento no son situaciones, sino rasgos que uno adquiere de nacimiento, y no puede cambiarlo a lo largo de su vida.

Al dar prioridad a los que atraviesan una situación de dificultad, toda la población sentiría protegida, porque tendría un “colchón” dónde caerse y leyes que le protejan. Pero al dar prioridad sólo a los que tienen un determinado rasgo de nacimiento, lo único que fomenta son recelos de miembros de otros grupos que padecen las mismas necesidades, y un sentimiento de victimismo perpetua entre los receptores de la ayuda.

En el caso de tratar el problema de la baja presentación de cierto grupo demográfico en las universidades, en vez de imponer cuotas para alumnos de este grupo sólo por serlo, me parece más sensato averiguar las condiciones socioeconómicas en que viven la mayoría de ellos. Si muchos viven en barrios marginales que carecen de colegios de calidad, debería aumentar el presupuesto educativo y mejorar la calidad de enseñanza en aquellos barrios, para que todos los que se encuentran en la misma situación de precariedad salgan beneficiados, sea lo que sea su origen.

Hace poco he visto un cartel explicando la diferencia en el trato de los minusválidos en la sociedad: desde la “discriminación” hasta la “inclusión”. Me ha parecido muy ilustrador.

inclusion

Me alegro que cada vez más personas se den cuenta de que para dar las mismas oportunidades para los minusválidos, crear un espacio sólo para ellos no es la solución, sino una segregación. La verdadera inclusión, es cuando todos lugares van equipados por facilidades que permiten a los minusválidos disfrutar la vida con la misma libertad que el resto del mundo.

Mestizos, sin patrias, o ciudadanos del mundo

16 Nov

Ayer cuando estuve en la clase de boxeo, uno de los monitores me hizo una pregunta inesperada:

“¿De dónde eres…? Déjame adivinar …. Eres…… ¡estadounidense!”

Le contesté que no, que soy británico.

Me dijo que había adivinado “estadounidense” por mi acento inglés, y el hecho de que entre norteamericanos hay bastante gente de ascendencia asiática, pretendiendo que sabía desde principio que no era un chino nacido en China, porque mi fisonomía, mi forma de vestir y mi forma de gesticular no se parecían nada a los “típicos chinos de las tiendas”.

A pesar de haberse equivocado, era una de las pocas personas que no habían asumido directamente que mi nacionalidad era china o japonesa solo por ver a mis rasgos orientales.

Una foto de mí. Poca gente adivinaría que mi nacionalidad es británica, pero por el momento, me siento más "madrileño"

Una foto de mí. Poca gente adivinaría que mi nacionalidad es británica.

Muchas veces, también me hago a mi mismo esta misma pregunta: ¿de dónde soy? ¿de qué nacionalidad soy? ¿dónde está mi patria?

Oficialmente, mi pasaporte dice que nací en el Reino Unido y mi nacionalidad es británica, pero mis 2 padres nacieron en China. Cuando tenía 9 años, fuimos toda la familia a vivir en Taiwan y regresamos al Reino Unido cuando tenía 14. Pasé los años más claves de mi juventud en Londres, donde estudiaba y trabajaba rodeado de gente de diversas nacionalidades. Ahora, llevo más de 10 años viviendo Madrid, donde me encuentro totalmente integrado en la sociedad autóctona.

Hablando de mis costumbre gastronómicas, diría que soy principalmente chino, de mi gusto musical (y cervecera) y sentido de humor , me considero británico, la sociedad donde me siento mejor integrado y aceptado es sin duda la española. Debido a que tengo muchos familiares en EEUU, también siento ciertos lazos hacia aquel país, aunque solo lo he conocido de visita.

Hablando de sentimientos, diría que el lugar donde más  me siento identificado en este momento es Madridpero me puedo imaginar si mañana me toca mudarme a Moscú, igual después de varios años ahí me haría moscovita. Lo que es cierto es que todos los lugares donde he vivido, o donde tengo algún lazo familiar, ha dejado una huella en mi sentido de identidad.

Ricken Patel, el fundador de Avaaz.org, es canadiense, pero sus raíces familiares son indios y británicos

Ricken Patel, el fundador de Avaaz.org, es canadiense, pero sus raíces familiares son indias y británicas

Con la globalización, la gente que siente identificada con varias nacionalidades pero ninguna en concreto, somos cada vez más. Algunos sociológos nos llaman “ciudadanos del mundo”. A mí este nombre me parece un poco excesivo, porque el mundo es un lugar muy grande con culturas demasiadas diversas. Por ejemplo, nunca me veo capaz de sentirme a gusto en un país con una sociedad muy machista o con mucha segregación de sexos, porque van demasiado en contra de mis principios.

En vez de decir “ciudadano del mundo”, quizás la palabra más adecuada sería simplemente “mestizo”.

Por supuesto, los mestizos siempre han formado un porcentaje importante de los países de inmigración, como EEUU, Canadá y Australia porque los hijos de inmigrantes a menudo sienten identificados tanto con el país donde han nacido como el país donde nacieron sus padres. Durante las últimas décadas, hay otro fenómeno en EEUU que se hace cada vez más visible: que los hijos y nietos de inmigrantes, de diversos origenes continentales, se están mezclando a un ritmo más rápido que nunca, fundiendo las antiguas divisiones étnicas.

NATIONAL GEOGRAPHIC ha publicado un estudio sobre la experiencia de los “mestizos norteamericanos”, y he topado con 2 casos muy interesantes.

http://www.npr.org/2013/11/11/242357164/seeing-opportunity-in-a-question-where-are-you-really-from

El primero se trata de un neoyorquino de Brooklyn cuyo padre es japonés y madre es judía procedente de Europa del Éste.

Alex Segiura es medio japonés medio judío centroeuropeo. Mucha gente lo confunde con latinoamericano

Alex Segiura es medio japonés medio judío centroeuropeo. Mucha gente lo confunde con latinoamericano

Él tiene un apellido japonés, nombre inglés, pero rasgos muy parecidos a mucha gente de Latinoamérica. En cambio, tiene un hermano que parece 100% asiático.

Muchas veces, la gente le ha confundido con latino y le habla en español, y por esta misma razón, ha aprendido el idioma para no decepcionar a la gente.

Reconoce que su herencia particular le ha dado la ventaja de poder “esquivar” los tópicos asociados a los asiáticos (qué él consideraba gravemente ofensivos), pero a veces sufren en la calle la discriminación dirigida a latinos, aunque él no lo es.

Étnicamente, sin embargo, se identifica como “judío”, por sus creencias religiosas.

http://www.npr.org/2013/10/14/231447526/holding-onto-the-other-half-of-mixed-race

Esta familia norteamericana se considera de origen "noruego"

Esta familia norteamericana se considera de origen “noruego”

El segundo se trata de una mujer noruega viviendo en EEUU, que ha tenido 2 hijos mulatos con un negro americano, pero les ha criado sola y con su segundo esposo, también de origen noruego.

Así que, los 2 chicos, ahora ya adultos, a pesar de tener la piel oscura, étnicamente se identifican como “americanos de raíces noruegas” por la estrecha relación que mantienen con el país nórdico. Sin embargo, otras personas no les perciben como tal y siempre les dicen: “no podéis ser noruegos porque no sois rubios con ojos azules”.

Esta niña neoyorquina tiene ascendencia china, indonesia, alemana, polaca y galesa, pero 100% americana

Esta niña neoyorquina tiene ascendencia china, indonesia, alemana, polaca y galesa, pero 100% americana

Durante muchas décadas, la administración estadounidenses ha confundido el significado de 2 términos: “etnia” y “raza”, que en realidad, son conceptos bien distintos porque el primero se refiere a una identidad cultural, idiosincrática o lingüística, el segundo solamente se refiere a la herencia genética asociada a la apariencia externa.

Por ejemplo, blanco, negro, asiático no son etnias, sino “razas”, porque se refieren a la apariencia física, pero árabe, persa, kurdo, ruso, griego, chino han, yoruba, gitano, beréber o bantú sí que son identidades “étnicas”, porque se refieren a colectivos que comparten una determinada lengua, idiosincrasia o memoria histórica en común.

Hay países étnicamente diversos pero racialmente homogéneos, como en Europa del Éste y el Oriente Medio, también hay países racialmente diversos pero étnicamente homogéneos, como Brasil y Cuba. Hay países étnicamente y racialmente homogéneos, como Japón y Corea del Sur, y también países con mucha diversidad tanto en el sentido racial como en el sentido étnico, como India, Afganistán, Sudáfrica y Etiopía.

En casos como EEUU y Canadá es muy difícil clasificar la situación, porque con el mestizaje y la asimilación cultural, muchas identidades, tanto racial (blanco, negro) como étnica (italoamericana, chino-americana, judeo-americana) se están fundiendo o redefiniéndose a medida que transcurre cada generación. Durante las últimas décadas, esta tendencia también se ha extendido a muchas ciudades grandes de Europa y Asia, como Londres, Paris, Berlín, Bruselas y Ámsterdam.
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Es imposible adivinar la nacionalidad de estos jóvenes por el aspecto

Es imposible adivinar la nacionalidad de estos jóvenes por el aspecto

Recuerdo que hace unos meses había visto una charla de TED, en que el divulgador nació en la India, pero vivió casi toda su infancia en el Reino Unido, y nada más de terminar la carrera, se fue a vivir en EEUU, y durante los últimos años, el país donde más se siente en casa es Japón.  Él hablaba de que los “mestizos” en general tienen una tendencia mucho mayor de casarse con otros “mestizos”.

Por ejemplo, cuando el hijo de un alemán y una tailandesa nacido en Londres, conoce a la hija de un iraní y una francesa nacida en Ámsterdam, podría sentir mayor complicidad con ella que con cualquier británica, alemana o tailandesa, porque comparten la misma experiencia de vivir entre varias culturas y de haber sufrido los mismos conflictos de identidad; y si se casan, es muy probable que se instalen en otra ciudad cosmopolita, como Nueva York, Berlín o Toronto, donde abundan casos como ellos.

Para una minoría de reaccionarios, nacionalistas y salvapatrias, el mestizaje sigue representando una amenaza a la identidad nacional, una degradación de morales y una pérdida de valores tradicionales, pero en realidad, es lo que siempre ha sucedido a lo largo de la historia humana, sólo que ahora sucede de forma más rápida, y más pacífica.

Lo que no se contaba sobre la inmigración en España

15 May

Entre los años 1999 y 2008, la población de España aumentó de unos 42 millones a 47 millones, principalmente debido a la inmigración.

Recuerdo que durante estos años, cada dos por tres, los medios hablaban de la preocupación ciudadana por las hordas de extranjeros que entraron al país, con o sin papeles y sin ninguna regulación. Muchos barrios obreros, que desde finales de 80 habían sido poblados mayoritariamente por ciudadanos españoles de tercera edad, se vieron rejuvenecidos por jóvenes familias procedentes de Magreb, Latinoamérica y Europa del Éste.

Mucha gente se preguntaba: ¿el país se hundirá con tanta gente? ¿Habrá trabajo para todos? ¿Habrá suficientes servicios sociales, así como plazas de colegios y guarderías por este abrupto aumento de población?

Inmigrantes haciendo cola para solicitar papeles

Inmigrantes haciendo cola para solicitar papeles

En cualquier debate sobre las causas de la inmigración, casi todos los reportajes se centraban en la pobreza, las injusticias y la falta de esperanza en los países de origen, que condujeron a muchos ciudadanos a abandonar la patria. Pero pocos habían hecho la pregunta: ¿pero por qué vinieron a España? ¿Por qué Francia, Alemania, Holanda, Canadá y Japón no recibieron tantos inmigrantes en tan poco tiempo? ¿Por qué llegaron justo entre 1999 y 2008, no antes ni después, considerando que la situación en Ecuador, Colombia, Rumania y Marruecos ya estaba mal desde hacía mucho?

Según las teorías económicas, cualquier flujo migratorio necesita 2 fuerzas que le impulsa: una que expulsa la gente de su patria, otra que les succiona hacia el país de destino.

Las industrias pesadas de Cleveland atrajeron millones de inmigrantes a principios del siglo XX

A principios del siglo XX, las ciudades del “cinturón industrial” de EEUU atrajeron millones de inmigrantes para trabajar en las minas, astilleros y fábricas

Buscar supervivencia es uno de los instintos humanos más básicos. Igual que nuestros antepasados cazadores-recolectores que emigraban a donde había agua para beber, abundantes frutas para recoger y animales para cazar, ahora vamos a donde hay trabajo  y dinero para ganar, y una vez que la fuente se seca, cambiamos de sitio.

Por ejemplo, en EEUU, cuando la industria pesada llegó a su auge a principios del siglo XX, ciudades industriales como Detroit, Cleveland, Pittsburg y las minas de Pensilvania se inundaron de inmigrantes: familias humildes de Irlanda, Italia, Puerto Rico, Polonia, Alemania y afroamericanos del sur rural de EEUU. Pero una vez que las fabricas y minas empezaron a cerrar a partir de los años 60, la población se iba yendo. A día de hoy, estas ciudades son solo una sombra de lo que fueron durante su época de la mayor bonanza, y hasta los “espaldas-mojadas” no se instalarían ahí porque no habría como ganarse la vida.

A día de hoy, las fábricas están en ruinas, y la población ha huido

A día de hoy, las fábricas están en ruinas, la población ha huido. El “cinturón industrial” se ha convertido en el “cinturón oxidado”

Aplicando este razonamiento, si la población de España había aumentado 5 millones en 10 años, significa que había un imán fuerte pero MUY fuerte que “succionaba” a tanta gente hacia la península ibérica durante estos años, y no creo que sea por el sol, la sangría, las playas o la alegría de la gente.

Si nos hacemos una serie de preguntas, llegaremos a la causa inicial de todo el fenómeno:

P: ¿A qué se dedicaban la mayoría de los inmigrantes cuando llegaron a España?

R: A la construcción.

P: ¿Por qué construían tantas casas en España?

R: Para (supuestamente) abaratar los precios.

P: ¿Pero por qué los precios no bajaron a pesar de construir tanto?

R: Porque las casas cayeron en manos de especuladores.

P: ¿Por qué había tanta especulación de terreno?

R: Por la nueva ley del suelo.

P: ¿En qué año aprobaron la liberalización del suelo y por qué?

R: En 1998, para que los ayuntamientos pudieran obtener más liquidez vendiendo terreno público.

Un importante porcentaje de los inmigrantes en España trabajaban en la construcción

Un importante porcentaje de los inmigrantes en España trabajaban en la construcción

Pues… ahí tenemos la causa del gran flujo migratorio que empezó con la liberación del suelo en 1998, que fomentó un boom de la especulación de terreno y los 5 millones de inmigrantes que llegaron “de golpe” era meramente uno de los “síntomas” del “pelotazo inmobiliario” que muchos políticos y economistas en su día llamaban: “el milagro económico español”.

Pero curiosamente, durante aquellos años nadie hacía estas preguntas. La gente hablaba de la inmigración como si fuera algo que sucedía así porque sí, como si la gente viniera aquí sólo por capricho independientemente de si hubiese trabajo o no. Los medios enfocaban desproporcionadamente en los africanos que llegaron en patera, cuando la mayoría había llegado en avión desde América o por autobús desde Europa del éste.

Cada vez me da por pensar que hubo una manipulación mediática intencionada para desviar la atención sobre los excesos de la burbuja inmobiliaria, y acallar a cualquiera que haciese demasiadas preguntas.

Con el pinchazo de la burbuja, España ha pasado de ser un receptor de inmigrantes a un emisor de emigrantes

Con el pinchazo de la burbuja, España ha pasado de ser un receptor de inmigrantes a un emisor de emigrantes

A día de hoy, la burbuja ya ha estallado. España ya no es el dorado para los latinoamericanos, rumanos y marroquíes. Ahora, son los mismos españoles que emigran hacia otras tierras, principalmente Alemania, Reino Unido, Brasil y Chile.

Según un estudio de 2012, la mayoría de los hijos de inmigrantes nacidos en España sienten totalmente integrados en la sociedad española, pero irónicamente muchos se plantean en irse cuando terminen los estudios porque aquí no hay futuro.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/13/actualidad/1368438294_124233.html

Así que podemos hacernos la misma pregunta: ¿por qué a estos países? ¿Por qué a Alemania en vez de Polonia? ¿Por qué a Brasil y Chile en vez de Argentina y Paraguay?

La respuesta es simple: la economía es el motor de todos los movimientos humanos. Nada ha cambiado desde la prehistoria hasta la actualidad.

Los hijos de inmigrantes, ciudadanos españoles. ¿Pero cuántos seguirán siendo españoles?

La mayoría de los hijos de inmigrantes sienten españoles. ¿Pero cuántos seguirán siendo españoles?

El mito de la inseguridad y delincuencia

25 Abr

Hace unos meses, leí un artículo en Internet en el que entrevistaron a un residente de toda la vida de un barrio neoyorquino en el distrito de Queens. Hablando de los cambios en el vecindario, dijo: “Cuando yo era pequeño (en los 80), pasaba todo el día jugando en la calle con mis amigos. Ahora, ya no puedo permitirlo a mis hijos porque hay drogas, bandas, pederastas y toda clase de peligros….”

Un barrio en Queens, Nueva York

Un barrio en Queens, Nueva York

Tanto en España como en el Reino Unido, también he escuchado a gente hablar con nostalgia sobre los viejos tiempos cuando las calles eran “supuestamente” más seguras: una “Edad de la inocencia” en la que no había bandas, drogas, pederastas, violadores ni violencia doméstica. Algunos culpan a leyes demasiadas laxas y policías corruptos e incapaces, otros a la inmigración y la decadencia en los valores éticos de las nuevas generaciones.

Si tuvieran razón, esta tendencia no habría sido solo de los últimos 20 años, sino que empezó mucho antes, porque recuerdo que de niño durante los años 80, ya oía a los adultos quejarse de lo mismo. Y según mi padre, cuando él era joven durante los años 60, los medios ya hablaban de un “apocalipsis” por el aumento de delincuencia y el menguante poder de la ley.

Muchas veces me ha dado a pensar ¿Es verdad que durante el último siglo la delincuencia ha subido sin parar? ¿Es verdad que alguna vez hubo una “Edad de la inocencia” cuando la mayoría de los vicios modernos no existían?

Vamos a ver los estadísticos reales de la tasa de delincuencia tomada en 3 países: EEUU, Reino Unido y España.

tasa de homicidios en EEUU, 1900-2006

tasa de homicidios en EEUU, 1900-2006

Es cierto que no todos los delitos se denuncian, así que el número de delitos cometidos siempre es más alto que el número de denuncias, pero un indicador fiable puede ser la tasa de homicidios, porque cuando muere o desaparece alguien, siempre se abre una investigación policial.

En EEUU, a nivel nacional, las estadísticas revelan que durante la primera mitad del Siglo XX, la tasa de homicidios llegó a un pico en los años 30 y luego empezó de disminuir, y continuó una tendencia bajista hasta los años 60, cuando volvió a subir. En los años 90 llegó a otro auge y empezó otra vez a disminuir, y la tendencia ha continuado hasta el día de hoy. En el año 2013, la tasa de homicidios es igual a la que existía a mediados de los años 50.

delincuencia en NY, Los Ángeles y Chicago

delincuencia en NY, Los Ángeles y Chicago

Mirando a una ciudad concreta como Nueva York, más o menos refleja la misma tendencia nacional, excepto que el descenso de delincuencia a partir de los 90 ha sido más pronunciado y en 2013 ha llegado al nivel más bajo jamás registrado. A día de hoy es una de las ciudades más seguras de EEUU. Así que, volviendo al residente de Queens que se queja de que las calles están menos seguras ahora que durante los años 80, está MUY equivocado, porque cuando él jugaba en las calles de niño, la probabilidad de sufrir un delito violento era más de triple que la que hay ahora.

Para el Reino Unido, el crimen violento también llegó a un auge a principios de los años 90, pero luego empezó a bajar. En 2008, al empezar la recesión, muchos sociólogos previeron un aumento de delincuencia por los recortes de policía y la alta tasa de desempleo juvenil, pero también han estado equivocados. A pesar de los disturbios del 2011, el número total de delitos ha disminuido un año tras otro hasta 2013.

Evolución de crimen violento en el Reino Unido

Evolución de crimen violento en el Reino Unido

En España, a veces escucho a la gente opinar que somos uno de los países más peligrosos de Europa y que en los países del norte son más seguros porque la policía y la justicia funcionan de forma mucho más eficaz. Vamos a comprobar la validez de esta afirmación con un informe emitido por el Ministerio de Interior en el año 2010, comparando las tasas delictivas entre distintos países europeos.

http://www.interior.gob.es/file/54/54476/54476.pdf

Criminalidad en la UE

Tasa comparativa de criminalidad en la UE

Como bien muestra este gráfico, España, lejos de ser el país más peligroso, tiene una de las tasas más bajas de delincuencia de toda la Unión Europea, superada solo por Portugal y Grecia. Y el país con más delitos cometidos, sorprendentemente, es Suecia.

En el siguiente gráfico que muestra la evolución de delitos cometidos de 2000-2010. Se nota que llegó a un auge en 2002 y luego empezó a bajar. Pero incluso en el punto más alto de 2002, no llegó ni cerca al medio europeo.

A partir de 2010, debido a la dureza de la crisis, ha aumentado el número de robos, sobre todo a supermercados y casas particulares, pero la inseguridad tampoco se ha convertido en una preocupación ciudadana. Yo, al menos, paseo por las calles con la misma tranquilidad de siempre, y vivo en un barrio obrero con fama de haber sido un barrio un poco difícil.

Evolución de criminalidad en España 2000-2010

Evolución de criminalidad en España 2000-2010

Con las estadísticas, podemos más o menos llegar a la conclusión de que la sensación de que las calles están “cada vez más peligrosas” no tiene respaldo estadístico, sino es más bien un sentimiento subjetivo, quizás parte del instinto humano de pensar siempre que “el pasado fue mejor”. Pero aparte de eso, también hay otros factores que alimentan este miedo.

La televisión

Ciertos telediarios dedican un tiempo desproporcionado para informar sobre delitos violentos, muchas veces sacando imágenes de la escena de crimen y de la tristeza que sienten los amigos y familiares de la víctima. Efectivamente, cuando se comete un delito, se entera todo el país, mientras que hace décadas solo se enteraba los directamente afectados. Eso provoca la sensación de que las calles están más peligrosas por la pura propaganda.

La creciente conciencia de ciertos tipos de crímenes

Lo que sí que ha aumento durante los últimos años son las denuncias de violencia doméstica. ¿Pero antes había menos? Eso es muy difícil saber, porque hasta hace poco, no era ni considerado un delito y casi nunca se denunciaba.
Algo parecido sucede con la pederastia. Los pedófilos han existido desde los inicios de la humanidad, pero antes lo tenían bien-callado (sobre todo el abusador está en una situación de poder). De hecho, muchos abusos que salen a la luz ahora fueron cometidos hace décadas, pero solo ahora las víctimas se han atrevido a hablar.
Efectivamente, la sociedad se ha concienciado más sobre la violencia doméstica y la pederastia, pero eso no significa que ocurren más ahora que antes.

El creciente aislamiento e individualismo

Hasta los años 80, en muchos barrios y pueblos todo el mundo se conocía y cuando un niño salía a jugar en la calle, estaba bajo la mirada de muchos vecinos, familiares y amigos, que aportaba un sentido de protección. A día de hoy, uno no conoce la mayoría de sus vecinos y una vez que un niño salga a la calle, está pisando un terreno desconocido, e inconscientemente, todo lo desconocido representa un peligro.

El cambio demográfico de ciertos barrios

Muchas ciudades en Europa y América, los barrios obreros experimentan un cambio demográfico constante. Por un lado los hijos de los “antiguos residentes” prosperan y se trasladan a barrios más acomodados, por otro lado llegan inmigrantes extranjeros para rellenar el hueco. Por supuesto, los “nuevos maleantes” también sustituyen a los “viejos maleantes”. Sin embargo, para muchos viejos vecinos, ya acostumbrados a los “viejos maleantes” de toda la vida, ven con desconcierto a los “nuevos maleantes” porque representan un rostro desconocido. Sin embargo, los “nuevos maleantes” no son necesariamente más numerosos ni más violentos que los “viejos”, sino solo distintos.

El barrio madrileño de Lavapies es donde más ha crecido la población inmigrante

El barrio madrileño de Lavapies es donde más ha crecido la población inmigrante

Tanto en EEUU como en Europa mucha gente relaciona la inmigración con la delincuencia, por el hecho de que un alto porcentaje de delitos son cometidos por extranjeros. Pero dicho esto, de 1990 a 2010, ciudades como Nueva York y Los Ángeles han registrado el mayor descenso de criminalidad y el mayor aumento de población inmigrante, tanto legal como ilegal. En España, la inmigración también aumentó año tras año de 1998 a 2008, pero la tasa delictiva empezó a bajar a partir de 2002.

Así que, puede ser verdad que un mayor porcentaje de delincuentes sean extranjeros, pero el número total de delitos cometidos no ha subido con la inmigración.

Mapa mundial de homicidos

Mapa mundial de homicidos

En conclusión, a lo largo de la historia, la delincuencia y los delitos violentos han subido y bajado en ciclos, como la economía, pero no van en aumento constante como es la percepción popular de la gente. En la mayoría de los países desarrollados, estamos en una de las épocas más seguras desde principios de siglo XX, aunque nadie niega que todavía hay mucho trabajo por hacer.

Acerca de qué factores causan la subida y bajada de delincuencia y el tipo de crimen que se “pone de moda”, eso ya es otro tema de que hablaré en el próximo post.