Conceptos modernos que surgieron a raíz de la revolución industrial

18 Jul

Si un campesino romano de la provincia en Galia se hubiera quedado dormido en el tiempo de Cristo y se despertó 1780 años después en la víspera de la revolución francesa, se encontraría en un mundo donde la gente hablaba un idioma incomprensible y se vestía con una moda extraña, pero en general, las condiciones de vida, los medios de subsistencia, la tecnología cotidiana y la vida social le resultarían bastante familiares. Pero si un campesino francés de 1780 se hubiera quedado dormido y se despertó en el año 2015, se encontraría en un mundo tan ajeno a lo suyo que probablemente se volvería loco.

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

Durante milenios, la vida de campesinos había cambiado poco

¿Por qué para la vida de un campesino medio, en los últimos 200 años había sucedido más cambios que en los últimos 2000 años anteriores? Uno de los mayores factores es la industrialización.

Cuando oímos la expresión “revolución industrial”, la idea que suele venir a la mente son fábricas con chimeneas, trenes, ferrocarriles y barcos de vapor, pero en realidad, los cambios no sólo han sucedido en el ámbito tecnológico, sino también en la mentalidad popular, ya que muchos conceptos que tenemos ahora sólo han existido durante los últimos 200 años, a causa de la industrialización. En este artículo quiero hablar de cinco de ellas.

Ciudad industrial

Ciudad industrial

La fusión entre la ciencia y tecnología

Estamos acostumbrados de escuchar las palabras “ciencia” y “tecnología” siempre juntas. Es verdad que a día de hoy cualquier avance en ciencia, sea en el ámbito de física, química o biología, siempre trae consigo avances tecnológicos que benefician nuestra calidad de vida. Por eso los gobiernos y empresas inviertan tanto en la investigación científica.

Sin embargo, este fenómeno es relativamente reciente. Antes de la revolución industrial, los instigadores de la mayoría de los avances tecnológicos no eran los científicos, sino los artesanos. Los barcos del siglo XVIII podían viajar mucho más lejos, más rápido y llevar más tripulantes que los del siglo X, pero la evolución fue fruto de un largo proceso de prueba y error por parte de los constructores de barcos, no porque algún científico había realizado una investigación con el propósito para crear un modelo más avanzado. Lo mismo sucedió con la agricultura, los carros de caballo, las armas, la medicina y las técnicas de construcción.

Produciendo acero en China, 1600s.

Produciendo acero en China, 1600s.

La idea de que “el futuro va a ser mejor”

Muchas veces se oyen padres decir a sus hijos frases como: “cuando seáis mayores, los coches ya se conducirán solos”. Todos tenemos la idea de que la constante innovación tecnológica va a producir mayores avances en la calidad de vida para las futuras generaciones, y de ahí surgió el género de ciencia ficción.

Sin embargo, este concepto también es relativamente reciente, que refleja una realidad que más o menos ha sido vigente desde el siglo XIX. Pero antes de la revolución industrial, la gente solía imaginar un futuro idéntico al presente, porque la tecnología y la sociedad cambiaba tan lento que nadie se daba cuenta. Por ejemplo, los autores de ciencia ficción durante los años 50 imaginaban a sus nietos viviendo en colonias espaciales y caminando sobre agua, pero en 1500, hasta las mentes más creativas imaginaban a sus tataranietos viviendo una vida con poca diferencia que la suya.

El "futuro" imaginado durante 1900

El “futuro” imaginado durante 1900

 La “propiedad intelectual” se convierte en un concepto universal

Durante siglos y milenios, algunos inventos, como el papel y la tinta, se atribuían a algún nombre, otros, como la brújula y la técnica de producir acero, se perdieron en el tiempo, pero pocos inventores exigieron un porcentaje de la renta de quién utilizaba su invento con fines comerciales. En muchas culturas la idea podría resultar hasta ridícula. Aunque algún concepto primitivo de patente había existido desde la antigua Grecia, su aplicación era muy limitado.

Pero después de la época industrial, como muchos nuevos inventos resultaron tan económicamente rentables, los inventores empezaron a exigir un porcentaje de la renta como reconocimiento de su contribución intelectual. Desde ahí, los estados empezaron a escribieron miles de leyes para proteger los derechos de autor. En otras palabras, ser “inventor” se ha convertido en un negocio en si mismo. A día de hoy, ya damos por sentado que quién inventa debe recibir la compensación económica merecida, aunque hasta qué punto sigue siendo un debate muy polémico.

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos...

Si Leonardo da Vinci hubiera patentado sus inventos…

El tiempo es una entidad absoluta y cuantificable

Ahora solemos medir el tiempo hasta el minuto y segundo. Tanto en el ámbito laboral como social, cuando dices a las 18:15 significa a esta hora exacta, y 18:15 se refiere al mismo momento en Madrid, Barcelona, París, Berlín, o cualquier lugar dentro de la misma franja horaria.

Antes de la revolución industrial, el tiempo era solamente una aproximación y se medía según los acontecimientos que sucedían. Por ejemplo, un carro que llevaba pasajeros de Barcelona a Zaragoza no tenía una hora fija de salida, sino salía cuando todos los asientos estaban ocupados. Tampoco existía el sentido de “horario laboral” y “horario de ocio”. Durante la época de siembra los campesinos pasaban todas las horas de luz sembrando y durante la época de cosecha pasaban todas las horas de luz cosechando. Los artesanos, cuando tenían encargos, se dedicaban todo su tiempo libre para realizarlos y solo paraban cuando los hubiesen acabado. Las fiestas se terminaban cuando la gente se cansaba de comer, beber, festejar y bailar. Algunas podían durar horas, otras varios días.

Incluso cuando muchos pueblos tenían instalados relojes mecánicos, la hora de cada lugar no solían coincidirse. Mientras que el reloj del ayuntamiento de Madrid apuntaba a 10:00, lo de Toledo podía estar apuntando a las 10:20 y lo de Gijón a las 9:30. La unificación de horarios se llevó a cabo después de haber construido ferrocarriles que unificaban a todas las poblaciones importantes.

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

El tiempo de cada pueblo se unificó con la llegada de los trenes

La austeridad ya deja de ser una virtud

Desde la edad de hierro hasta el siglo XVIII, los medios de producción, tanto en la agricultura como en la industria, cambiaron poco. El valor total de la economía mundial solo dependía de un factor: la población. Es decir, la renta per capita había permanecido constante durante siglos y milenios. Después de la revolución industrial, con las constantes innovaciones tecnológicas, la productividad por trabajador empezó a crecer de modo constante. Se estima que a finales de siglo XX, la renta per capita a nivel mundial era 4 veces mayor que en 1900.

Si la economía preindustrial fuera comparable con un pastel de tamaño fijo, no sería de sorprender que la austeridad era considerado una virtud en casi todas las culturas y religiones, porque la única manera de hacerse rico era hacer pobre a otros; si cada uno consumía menos, todos tendrían un trozo del pastel. Esta moralidad, sin embargo, ya no es aplicable a la economía posindustrial, donde el motor del crecimiento económico es precisamente el consumismo. Cuánto más compras, más estimulas la economía y más dinero facturan las empresas para financiar proyectos de innovación tecnológica que a su vez generarían más necesidades de consumo. En otras palabras, el tamaño del pastel crece a medida con la cantidad de consumo.

No sabemos hasta qué punto este ciclo de constante crecimiento sea sostenible por temas de medio ambiente, pero hasta el día de hoy, el consumismo obligatorio sigue muy vigente y no tiene pinta de cambiar en el futuro previsto, salvo si produce alguna catástrofe ecológica.

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

La austeridad era una virtud en todas las culturas preindustriales

Otros cambios en la sociedad

A parte de los cinco mencionados, la revolución industrial también trajo consigo otros cambios tanto en la política como la sociedad, como el concepto del estado-nación, la imposición del individualismo sobre el comunitarismo, la seguridad social, las fronteras y ciudadanía como conceptos absolutos, la decadencia de los caciques locales…., pero la causa-efecto es menos directo y quizás algún día dedicaré otro post para hablar sobre ello.

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Una respuesta to “Conceptos modernos que surgieron a raíz de la revolución industrial”

  1. Guille julio 19, 2016 a 10:45 am #

    La revolución industrial vuelve a estar de moda.
    ¡Viva el steam-punk!
    http://culturacolectiva.com/formas-de-vivir-al-estilo-steampunk/

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