Las 5 cosas que detesto de la propaganda “políticamente correcta”

24 Sep

En este artículo, voy a hablar un poco sobre mi opinión personal, de un modo muy subjetivo.

Por las redes sociales sigo varias páginas que se dedican a difundir noticias, opiniones e historias personales y me he dado cuenta, que muchas fuentes de información de ideología “progresista” no hacen nada más que difundir la doctrina de lo “políticamente correcto”. Mencionando unos ejemplos, lo más representativo es la página estadounidense Upworthy, y a menor medida, El Huffington Post (aunque también tiene muchos buenos artículos). El diario español más cercana a esta tendencia es el Público.

Antes que nada quiero aclarar, que en general comparto muchas opiniones con los “progresistas”. Aunque no me gusta identificarme con ninguna corriente política de etiqueta, siempre he defendido la igualdad de sexos, los derechos de las minorías, el estado laico, la sociedad plural, la educación y sanidad pública de calidad, el trabajo digno y el principio de “universalismo”: que todas las personas, independiente de género, edad, sexualidad, nacionalidad, grupo étnico, religión, clase social… tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones.

Por supuesto, siempre he rechazado cualquier forma de explotación, cualquier forma de maltrato y cualquier forma de segregación, sea por grupo étnico, sexo, o cualquier rasgo de nacimiento.

Sin embargo, cuando leo artículos y veo videos de divulgación “progresista”, me producen un sentido de profunda repugnancia, no tanto por el objetivo que pretenden conseguir, sino por la forma de conseguirlo. Aquí explico por qué.

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos, en vez de prohibirlos como hacen los "políticamente correctos".

Muchas veces, la mejor manera de tratar con los tópicos es reírse de ellos.

 

1. En la lucha contra el sexismo, siempre retratan las mujeres como víctimas y los hombres como unos pervertidos, violadores y explotadores

Antes de nada reconozco que la discriminación sexual existe y, en las sociedades occidentales, el hecho más obvio es que las mujeres que realizan el mismo puesto de trabajo que un hombre suelen cobrar menos. En el ámbito laboral, el acoso sigue existiendo, y en el ámbito familiar, todavía hay muchos casos de maltrato ignorados por el sistema judicial.

Sin embargo, lo que hace la propaganda “política correcta” es repetir siempre el mismo mensaje: las mujeres como pobres y vulnerables, los hombres como violentos y manipuladores, como si la relación más típica que existe entre hombre y mujer es la de “explotador-explotada”, y los hombres que no lo hacen son unos “santos”.

En muchos casos aplican hasta el doble-estándar. Hablan de celos y posesividad entre la pareja. Si un hombre es celoso y controlador, le llaman machista pero no mencionan nada de las mujeres que también son celosas y posesivas, que hay bastantes casos.

En mi opinión, el machismo es una actitud, una creencia de que el varón es superior a la mujer. Hay hombres y mujeres machistas y también hay hombres y mujeres que no lo son. La lucha contra el machismo no es una guerra de sexos, sino una lucha contra la discriminación a base de los estereotipos tradicionales de género, que hacen sufrir tanto a los hombres como a las mujeres. Yo mismo lo he sufrido. Como chico capaz de entablar amistades estrechas con el sexo opuesto, mucha gente ya te juzga: 1) que quieres algo más 2) eres gay 3) eres un pagafantas incapaz de ligartelas. Y las personas que opinan así incluyen a ambos sexos.

Pero lo único que hace la propaganda “políticamente correcta” es perpetuar el antiguo tópico de que el hombre es fuerte y malo y la mujer es débil e inocente por lo que merece un cuidado y simpatía especial, bajo un pretexto totalmente paternalista.

Muchas veces, he pensado que si yo fuera una mujer con un poco de dignidad, no me gustaría que los hombres me trataran como un ser igual sólo porque les “diera pena”.

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados "para hombres"

Me alegro que cada vez hay más mujeres que practican deportes y actividades antes sólo considerados “para hombres”

 

2. En la lucha contra el racismo y xenofobia, siempre retratan los “blancos” como los malos y los “no-blancos” como las víctimas

Ese tópico nace en EEUU. Durante siglos la sociedad había segregado a los ciudadanos por el color de la piel entre “blancos”, gente de ascendencia europea pura y “no-blancos”: cualquiera que no fuera de ascendencia europea pura. A día de hoy, la sociedad es mucho más compleja y la discriminación racial sigue existiendo, pero no siempre en líneas de “blancos” contra “no-blancos”.

La discriminación racial/étnica no fue inventada por los europeos de piel clara y religión cristiana, sino que siempre ha existido en cualquier sociedad humana. Los griegos, los romanos y los chinos llamaban “bárbaros” y “salvajes” a todos sus vecinos, los árabes consideraban inferiores a los bereberes, los ingleses a los irlandeses.

Hablando de ejemplos más actuales, uno de los grupos étnicos más perseguidos en Afganistán son los hazara, sólo por tener rasgos mongoles. En el sudeste asiático, la mayoría de la violencia racista ha sido dirigida contra la minoría china; en EEUU, los negros no son necesariamente más tolerantes que los blancos hacia la inmigración latina y los mexicanos tratan a los inmigrantes centroamericanos casi peor que los estadounidenses tratan a los mexicanos.

Es obvio que cualquier persona puede ser tanto la víctima como el verdugo de discriminación racial, independiente de su color, nacionalidad u origen étnico. Por ejemplo, un español puede discriminar contra un marroquí o sudamericano que viene a buscarse la vida en España, pero cuando él mismo emigra a Alemania, podría sufrir el mismo tipo de rechazo a manos de los alemanes.

Sin embargo, la propaganda “políticamente correcta” no difunde este importante mensaje de que “hoy eres el verdugo, mañana podrás ser la víctima”, sino se concentra en reforzar los viejos tópicos de “blancos” contra “no-blancos”, como si sólo por el color de la piel, uno ya estuviese destinado por vida de ser verdugo o víctima. Lo que fomenta no es la solidaridad entre pueblos, sino un reforzado sentido de identidad de “ellos” y “nosotros”.

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

Los hazara de Afganistán, uno de los grupos más perseguidos

 

3. Atribuye el “machismo” a cualquier diferencia de comportamiento sexual

En general, los hombres y las mujeres no nos vestimos igual, no nos gesticulamos de la misma forma y no somos clones en la mayoría de los comportamientos. En las carreras y profesiones, también hay algunas que atraen más a hombres, otras que atraen más a mujeres. Por el momento, no sabemos hasta qué punto se debe a la educación social o las cualidades innatas, pero lo que es cierto es que entre hombres y mujeres sí que existen diferencias biológicas, que más probable, afectan a la psicología, las preferencias y los gustos, aunque no de forma absoluta.

Sin embargo, los partidarios de lo “políticamente correcto” atribuyen cualquier diferencia a la “discriminación machista”. Por ejemplo, cuando hay mucho menos mujeres que hombres que estudian carreras de ingenierías y ciencias, saltan directamente a la conclusión de que es por la supuesta “cultura machista” de estas profesiones. Recuerdo leer el titular de un artículo que decían: “Las carreras tecnológicas deberían abrir sus puertas a las mujeres”. Mi pregunta es: ¿desde cuándo está la puerta cerrada?

No digo que el machismo no exista en estos sectores, pero si es la única causa de la reducida presencia femenina, no estoy tan seguro. Yo llevo años trabajando en informática, una profesión mayoritariamente masculina, pero, según varios estudios, es una de las que menos diferencias salariales hay entre los sexos. Por otro lado, hay profesiones mayoritariamente femeninas en las que las mujeres tienen mucho más oportunidades de ascenso si son guapas y delgadas. Entonces, ¿cuál es la profesión más machista?

Estoy de acuerdo que dando la misma educación (no sólo escolar, sino familiar) a los niños y las niñas se puede reducir la desigualdad sexual en las profesiones y aficiones, y me parece estupendo que cada vez haya más mujeres que ejercen profesiones tradicionalmente dominadas por hombres, pero, no creo que llegue el día en el que seamos totalmente iguales porque no lo somos y tampoco es una cosa mala mientras que exista el respeto.

Lo más importante es que cuando una mujer quiera meterse en un mundo dominado por hombres o cuando un hombre quiere meterse en un mundo dominado por mujeres, no encuentre obstáculos.

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

Hay pocas mujeres DJ, como Miss Kittin, ¿pero es por la cultura machista de la profesión?

 

4. Convierte ciertos asuntos en temas tabú

Hay algunos asuntos que afectan a la vida cotidiana de muchos ciudadanos pero, una vez que alguien empieza a hablar de ello en un espacio público, le tachan de “fascista” antes de que haya expresado su opinión. Por ejemplo, en muchos países europeos existen un problema de convivencia entre los de cultura autóctona y los de cultura musulmana, pero el momento en que alguien abre la boca para hablar de esos problemas, los “políticamente correctos” ya se le echan encima. Pero dejar de hablar de un problema no hace que desparezca.

Yo soy de la opinión de que de todos los problemas hay que hablarlos en público y sin tabús, para resolverlos entre todos. Si existe un problema de convivencia entre dos comunidades, la mejor solución es dejar que cada bando exprese abiertamente sus preocupaciones para que se entiendan mutuamente la postura de cada uno. Porque cuando más tabú se vuelve un tema, más fácil es para los grupos extremistas difundir bulos y provocar el recelos, tal y como ha sucedido en Francia con el triunfo del Frente Nacional.

Sin embargo, tachar de “xenófobo” cualquiera que expresa su preocupación sólo consigue el efecto contrario, que los radicales se vuelvan cada vez más radicales y los mal-informados sigan creyendo en los bulos de siempre.

Musulmanas en Francia

Musulmanas en Francia

 

5. Convierte en tabú ciertos términos del lenguaje cotidiano

Los defensores de lo “políticamente correcto” creen que por prohibir palabras despectivas hacia ciertos colectivos o nacionalidades como negrata, moro, sudaca, panchito o de dejar de señalar a cada individuo por su origen o nacionalidad en el lenguaje callejero, los prejuicios ya desaparecen.

Voy a confesaros algo: cuando era estudiante en Londres tenía amigos de todos los colores, nacionalidades y procedencias y entre nosotros siempre nos llamábamos en términos “despectivos” pero en plan cariñoso: yo era el chink; llamábamos a un amigo francés frog, a una chica polaca pollack, a un irlandés paddy y a un amigo de origen paquistaní paki. Recuerdo que había un chico de Sri Lanka del que nadie sabía pronunciar su nombre correctamente, así que todos lo llamábamos Sri Lanka Man, pero él se lo tomaba en broma.

En España, también tengo amigas que me llaman chinori, chinito, chini, chinuki, chinito de amol pero nunca me lo he tomado mal porque sé que no lo hacen en plan despectivo, del mismo modo que llamamos a uno de Jaén el Jaén y a uno de Guarromán el Guarro. Cuando vamos a comprar una litrona de cerveza en la tienda china del barrio decimos en voz alta “vamos al chino” y nunca lo he tomado como gesto de desprecio.

En mi opinión, no es tanto la palabra que hace daño, sino el contexto en que se usa la palabra. Y sin utilizar palabras despectivas, uno ya puede decir cosas mucho más hirientes. Sin embargo, lo que intentan hacer los “políticamente correctos” es prohibir las palabras sin importar el contexto. ¿Pero consiguen algún resultado? Los que antes tenían prejuicios los siguen teniendo, aunque cambien las palabras para expresarse.

Esta canción de Miliki no es exactamente "políticamente correcta", pero me encanta

Esta canción de Miliki no es exactamente “políticamente correcta”, pero me encanta

 

Resumiendo:

creo que el problema fundamental de los “políticamente correctos” es que para luchar contra los estereotipos ellos mismos, más que nadie, los están propagando recordando constantemente las diferencias que existen entre grupos en vez de ver las similitudes, y, a la vez, inculcando un sentimiento de culpa entre los que supuestamente son del “grupo privilegiado”.

Por último, quiero señalar también algunas páginas de divulgación que aprecio mucho porque, por un lado muestran el compromiso social y analizan la causa de las desigualdades e injusticias y por otro lado nunca caen en la doctrina de lo “políticamente correcto”. Estas incluyen a TED, VICE News y la página cultural española Jot Down.

 

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5 comentarios to “Las 5 cosas que detesto de la propaganda “políticamente correcta””

  1. Miguel septiembre 25, 2014 a 8:25 am #

    Simplemente genial !!!!!!!!
    Estoy totalmente de acuerdo, ojalá y hubiera más difusión de todo esto !!!!

  2. Luis Tarrafeta septiembre 25, 2014 a 8:50 pm #

    Muy de acuerdo. No es el fondo, es el método.

    En realidad, casi todo lo que comentas tiene que ver con considerar a las personas por algunos de sus grupos de referencia en lugar de por quienes son como individuos.

    Creo que nos aferramos mucho a los conceptos de “pertenencia” y “otredad” desde una perspectiva de grupo. Para reafirmarnos y para atacar. Para identificarnos y para distinguirnos.

    Escribí un par de cosas hace tiempo al respecto:
    http://luistarrafeta.com/2012/11/29/orgulloso-de-ser/
    http://luistarrafeta.com/2012/12/13/ni-orgulloso-ni-culpable/

  3. Pedro septiembre 29, 2014 a 12:27 am #

    La pertenencia a grupos de diferentes características, donde es mas importante el como te ven o te leen los del mismo grupo, frente a un criterio propio fundado o el proposito de convencer a los no afines lleva a este tipo de lenguajes que se estereotipan, como también lo hacen el tipo de ropa, los peinados, los gestos etc. Yo traería también a estos comentarios una celebre frase de Coluche
    “Le plus dur pour les hommes politiques, c’est d’avoir la mémoire qu’il faut pour se souvenir de ce qu’il ne faut pas dire.”

  4. VolandoElViento octubre 26, 2014 a 7:25 pm #

    Nos encanta tu blog!! y te animamos a que nos sigas en el nuestro, Volando el Viento, donde se publican opiniones y reflexiones que analizan de manera crítica algunos aspectos de la sociedad actual española y del mundo en general, como las desigualdades, el machismo, los ideales,… te esperamos también en nuestra página de Facebook “Volando el Viento” y en Twitter @VolandoElViento. Un saludo volador y muchos abrazos!

  5. cobaltbluedream agosto 24, 2015 a 10:43 am #

    Descubrí este blog por casualidad, navegando por Internet durante una noche de insomnio…y la verdad es que me encanta 😉
    Respecto al post, contribuyo con mi testimonio. Tengo una deficiencia visual bastante severa por glaucoma (entre otras cosas, soy usuaria de tiflotecnología) y me quedo sorprendida (y hasta me divierte algunas veces) cuando los que pretenden ser “políticamente correctos” temen conjugar en mi presencia los verbos “ver”, “mirar” y todos aquellos que hagan referencia a la vista, como si se tratase de un grave insulto a mi persona. Lo gracioso es que en la ONCE nos llamamos entre nosotros ciegos, cegatos, linces, mochuelos y demás fauna…
    Saludos y enhorabuena por tu blog.

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